De Supernanny a la realidad hogareña: NECESIDADES del niño.

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 Como ya hemos visto en anteriores publicaciones, cada niño es una persona única con su propio temperamento, estilo de aprendizaje, familia de origen y patrón y tiempo de crecimiento. Sin embargo, hay secuencias universales y predecibles en el desarrollo que ocurren durante los primeros 9 años de vida. Mientras los niños se desarrollan, necesitan diferentes tipos de estimulación e interacción para ejercitar sus habilidades y para desarrollar otras nuevas. A cada edad, es esencial responder a las necesidades básicas de salud y de nutrición.

 A continucaión os presentamos un cuadro básico de las necesidades del niño en la etapa infantil:

EDAD LO QUE LOS NIÑOS HACEN LO QUE NECESITAN
 

0 a 3 meses

Comienzan a sonreír.

Siguen a personas y objetos con los ojos.

Prefieren caras y colores brillantes.

Alcanzan, descubren sus manos y pies.

Levantan y voltean la cabeza en dirección al sonido.

Lloran, pero se calman si se les abraza.

 

Protección contra daños físicos.

Nutrición adecuada.

Cuidado de salud adecuado (vacunación, terapia de rehidratación oral, higiene).

Estimulación apropiada del lenguaje.

Cuidado sensible y atento.

4 a 6 meses Sonríen frecuentemente.

Prefieren a los padres y hermanos mayores.

Repiten acciones con resultados interesantes.

Escuchan atentamente, responden cuando se les habla.

Ríen, murmuran, imitan sonidos.

Exploran sus manos y pies.

Se ponen objetos en la boca.

Se sientan si se les sostiene, dan vueltas, se escabullen, rebotan.

Tocan objetos sin usar el dedo pulgar.

Protección contra daños físicos.

Nutrición adecuada.

Cuidado de salud adecuado (vacunación, terapia de rehidratación oral, higiene).

Estimulación apropiada del lenguaje.

Cuidado sensible y atento.

7 a 12 meses Recuerdan eventos simples.

Se identifican a sí mismos, así como las partes del cuerpo, voces familiares.

Entienden su propio nombre y otras palabras comunes.

Dicen sus primeras palabras significativas.

Exploran, arrojan, sacuden objetos.

Encuentran objetos escondidos, ponen objetos en contenedores.

Se sientan solos.

Gatean, se ponen de pie, caminan.

Pueden parecer tímidos o molestos con extraños.

Todo lo anterior y además:

Protección contra daños físicos.

Nutrición adecuada.

Cuidado de salud adecuado (vacunación, terapia de rehidratación oral, higiene).

Estimulación apropiada del lenguaje.

Cuidado sensible y atento.

1 a 2 años Imitan acciones de adultos.

Hablan y entienden palabras e ideas.

Disfrutan historias y experimentan con objetos.

Caminan firmemente, suben escaleras, corren.

Afirman su independencia pero prefieren gente que les es familiar.

Reconocen la propiedad de objetos.

Desarrollan amistades.

Resuelven problemas.

Muestran orgullo de sus logros.

Les gusta ayudar con las tareas.

Empiezan a aparentar jugar.

Además de lo anterior, apoyo para:

Adquirir habilidades motoras, de lenguaje y pensamiento.

Desarrollar su independencia.

Aprender autocontrol.

Oportunidades para jugar y explorar.

Jugar con otros niños.

El cuidado de salud debe incluir purga.

2 a 3 1/2 años Disfrutan aprender nuevas habilidades.

Aprenden rápidamente el idioma.

Siempre están activos.

Ganan control en las manos y dedos.

Se frustran fácilmente.

Actúan más independientes pero aún dependientes.

Representan escenas familiares.

Además de lo anterior, oportunidades para:

Tomar decisiones.

Participar en juegos teatrales.

Leer libros de complejidad creciente.

Cantar canciones favoritas.

Armar rompecabezas simples.

3 1/2 a 5 años Tienen un lapso de atención más largo.

Se comportan tontamente, bulliciosamente, pueden usar lenguaje chocante.

Hablan mucho, hacen muchas preguntas.

Quieren cosas de adultos, guardan los proyectos de arte.

Examinan sus habilidades físicas y su valentía con precaución.

Revelan sus sentimientos actuando.

Les gusta jugar con amigos, no les gusta perder.

Comparten y toman turnos a veces

Además de lo anterior, oportunidades para:

Desarrollar habilidades motoras finas.

Continuar expandiendo sus habilidades lingüísticas hablando, leyendo y cantando.

Aprender a cooperar ayudando y compartiendo.

Experimentar con sus habilidades de pre-escritura y pre-lectura.

5 a 8 años Crece su curiosidad acerca de la gente y cómo funciona el mundo.

Muestran un creciente interés en números, letras, lectura y escritura.

Se interesan más y más en el producto final.

Usan palabras para expresar sentimientos y afrontar las cosas.

Les gustan las actividades de los adultos.

Se vuelven más abiertos, juegan cooperativamente.

Además de lo anterior, oportunidades para:

Desarrollar habilidades numéricas y de lectura.

Participar en la solución de problemas.

Practicar el trabajo en equipo.

Desarrollar el sentido de autosuficiencia.

Cuestionar y observar.

Adquirir habilidades básicas en la vida.

Asistir a Educación Básica.

 

Consejos:

1. Trata de conocer las necesidades de tu hijo para atenderle de forma adecuada en su desarrollo.
2. Suscríbete a este blog, te servirá como guía con la educación de tu hijo(*).

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PERSONALIDAD Y SALUD: INTRODUCCIÓN Y CLASIFICACIÓN.

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 Existen diferentes modelos clasificatorios de la personalidad, los cuáles se basan en agrupar rasgos del carácter y el temperamento de las personas y estos más junto con otros aspectos del comportamiento, dan lugar a nuestra personalidad.

Así pues, la  personalidad es un constructo psicológico, que debido al carácter y temperamento de cada persona, da lugar a  que estas vivencien y expresen un conjunto dinámico de emociones, esta tendencia organizativa interior, hace que los individuos actúen de manera diferente ante una misma circunstancia.

Es por ello que valoramos como importante que las personas conozcan sus rasgos distintivos para poder entenderse tener una vida mejor.

A continuación os presentamos la evolución histórica del término de personalidad y en las siguientes publicaciones semanales os explicaremos como equilibrar cada tendencia comportamental o rasgo temperamental, con tal de fortalecer nuestra personalidad y mejorar nuestro día a día.

MODELOS CLASIFICATORIOS DE LA PERSONALIDAD                                                                                         personalidad

Kraepelin definía cuatro caracteres en su tratado de Psiquiatría: el criminal, el inestable, el mentiroso patológico y el pseudoquerulante.

Los autores psicoanalíticos, por otro lado, fueron poco proclives a la clasificación y hablaron de un carácter neurótico en general (término de Franz Alexander) para denominar  todo un armazón caracterial defensivo.

Reich delimitó los individuos histriónicos, compulsivos y pasivo-agresivos, terminología que ha persistido hasta hoy. Pero de entre todos los autores, la clasificación de las diferentes personalidades psicopáticas de Kurt Schneider(lábiles, hipertímicos, inseguros de si mismos, necesitados de estimación, fanáticos, asténicos, depresivos, lábiles de humor, explosivos, desalmados y abúlicos) es la que  constituye buena parte de las clasificaciones actuales.

Desde la introducción del modelo tridimensional de Eysenck (neuroticismo, extroversión y psicoticismo) han proliferado los estudios para intentar hallar nuevas dimensiones o agrupaciones de rasgos de la personalidad, llegándose a definir hasta 16 factores (modelo de Catell). Sin embargo, sólo son sólidas las de neuroticismo, extroversión y psicoticismo.

Personalidad MultipleUna de las aportaciones recientes más significativas en este campo ha sido el modelo tridimensional de Cloninger, con las denominadas “novelty seeking” (búsqueda de la novedad), “harm avoidance” (evitación del peligro) y “reward dependence” (dependencia del refuerzo). “Novelty seeking” (NS) se refiere a una tendencia heredable hacia la excitación en respuesta a los estímulos novedosos. Este rasgo conduce a conductas exploratorias en busca de recompensa o de evitación de la monotonía.

Otros autores, como Siever y Davis, proponen un modelo constituído por dimensiones sintomáticas. Así, la inestabilidad afectiva, la impulsividad, la ansiedad y la desorganización conceptual serían las dimensiones fundamentales cuya acentuación o reducción definirían la personalidad de los individuos, sanos y trastornados.

En resumen podemos decir que hoy en día, la terminología más actual es un compendio de lo explicado anteriormente y que según el test de personalidad que nos pasen este se apoyará más en una teoría u otra, pero los resultados son semejantes. Esto sirve para saber que tendencias tiene la persona y redirigirle cuando estas le lleven a tener problemas.

Si de verdad te interesa conocer tus tendencias comportamentales o personalidad en general, no dudes en consultar con un especialista y empieza a disfrutar de saber por ejemplo, que la gente tímida o con tendencia a la timidez,vive mejor en ambientes tranquilos y se comunica bien de persona a persona, pero esto no le hace ser menos, sólo le hace ir por caminos

 Consejos:

1. Trata de reconocer tus rasgos de personalidad o asesórate de cómo hacerlo(psicopracticaonline@gmail.com).
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La personalidad del niño.

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 Con un año, cada niño ya manifiesta su propio carácter. No podemos actuar igual con un niño alegre que con uno serio, con uno tranquilo que con otro activo. Por eso, para educar bien a nuestro hijo debemos conocer su forma de ser.

El modo de ser de un niño está condicionado por el ambiente que le rodea, las experiencias que tiene y la forma en que se le trata. Sin embargo, hay una parte de la personalidad que traemos con nosotros al nacer, que permanece a lo largo de la vida y que se manifiesta con independencia del trato y educación.

Es lo que se llama temperamento. De esto podemos sacar dos consecuencias:

Los padres de un niño difícil no deben culparse pensando que se debe a que ellos lo están haciendo mal.
Lo que vale para un niño puede no valer para otro. Así que habrá que tratarles de forma distinta.

Nueve rasgos que definen el temperamento de los niños

1. Nivel de actividad

Si el niño es muy activo, habrá que darle muchas oportunidades para moverse. Necesita espacio, tanto dentro de casa como fuera de ella. Con este tipo de niños hay que procurar reducir, en la medida de lo posible, las salidas largas que les obliguen a estar mucho tiempo quietos. Y si no consigue parar ni un minuto, es mejor sacarle de la situación que intentar que se tranquilice. No es que se porte mal, es que es así. Cuando madure se adaptará mejor, pero por ahora no puede controlarse. Si nosotros somos tranquilos, quizás soportemos peor a un niño muy activo. Pero pensemos que tendrá sus ventajas cuando crezca.
Si, por el contrario, el niño es tranquilo y nosotros somos muy activos, puede extrañarnos o frustrarnos su pachorra, pero es mejor aceptarle como es y disfrutar de las ventajas de su modo de ser. Digamos para terminar que un verdadero exceso tanto de actividad como de pasividad puede indicar problemas.

2. Regularidad

Se refiere a la regularidad de funciones biológicas como el hambre, el sueño o las deposiciones, entre otras.
Los niños muy regulares facilitan a los padres la organización del día, aunque también, como contrapartida, es difícil cambiar sus rutinas ante viajes u otros imprevistos.
Los irregulares comen o duermen mal hasta que los padres se dan cuenta de que les falta un ritmo estable. Conviene imponerles suavemente un horario. Acostarse y comer a horas fijas les hará sentir que la vida es predecible, aunque sus ritmos internos no lo sean. Estos niños pueden tardar más en aprender a controlar el pis y la caca, por lo que hay que ser especialmente tolerantes con ellos.

3. Adaptabilidad

Los niños que se adaptan fácilmente a los cambios son una bendición, pero los padres deben recordar que, como todos los de esta edad, también ellos necesitan estabilidad y rutinas.
Para los que soportan mal los cambios, lo mejor es mantener lo más posible las rutinas diarias. Pero como un cierto nivel de cambios y novedades es inevitable y hasta conveniente, el truco está en graduar esos cambios. Las comidas nuevas, por ejemplo, se harán poco a poco y de una en una. Si les damos oportunidades fáciles y frecuentes de probar cosas nuevas, les ayudamos a tolerar mejor los cambios.

4. Reacción a la novedad

La facilidad de algunos niños para aceptar personas y situaciones nuevas allana muchas dificultades, aunque el problema puede ser su excesiva sociabilidad con extraños o la tendencia a alejarse solos. Los que se retraen no han de ser presionados por ello, sino todo lo contrario: conviene prepararlos y darles su tiempo. Es fundamental informarles de antemano de los cambios y circunstancias nuevas. Tenemos que comprenderles en este rasgo de su carácter y no hacerles sentir que los valoramos menos por eso.

5. Intensidad de reacción

Es la intensidad con la que el niño expresa sus emociones. Se manifiesta, por ejemplo, en la fuerza de su risa y de su llanto.
Con los niños más intensos, hay que distinguir, por ejemplo, cuándo se les ha de consolar porque su desesperación está justificada, o cuándo hay que ignorarles porque sus estallidos de rabia son más teatrales.
Con los niños más suaves, el peligro puede estar en que sus necesidades resulten ignoradas. Si no arman jaleo y no protestan, puede que no reciban la atención que merecen. Hay que diferenciar los matices más sutiles con los que expresan sus sentimientos y animarles a ser más firmes y hacerse valer.

6. Atención y persistencia

A esta edad, la atención es inestable, pero mientras algunos niños pasan de una actividad a otra en menos de un minuto, otros pueden dedicarse a un objeto o actividad durante cinco, diez, quince minutos e incluso más.
Los más inestables necesitan que les acompañemos en sus juegos, les hablemos sobre ellos y les animemos a persistir. No es bueno ofrecerles demasiados juguetes a la vez.
Los más persistentes tienen más autonomía para pasar ratos entreteniéndose solos. Como contrapartida, será más difícil distraerles cuando se empeñen en hacer o tocar algo que no deben.

7. Distracción

La gran actividad y capacidad de distraerse de muchos niños de un año lleva a muchos padres a pensar que su hijo es hiperactivo, circunstancia difícil de diagnosticar a una edad tan temprana. En cualquier caso, siempre conviene mantener a su alrededor un ambiente tranquilo, bajo en estímulos. Tienen la ventaja de que es fácil hacerles pasar de una actividad a otra sin que se opongan (del baño a la cena, por ejemplo).
Los más difíciles de distraer pueden ser más testarudos y oposicionistas, por lo que conviene avisarles con antelación de los cambios. Por contra, son más autónomos.

8. Sensibilidad sensorial

Los niños muy sensibles reaccionan con fuerza a las variaciones (incluso las más leves) de sabores, texturas, luces, olores y temperaturas, con lo que son más propensos a las manías. Como contrapartida, más tarde serán personas muy detallistas y sensibles. Por ahora no les torturemos imponiéndoles muchos más cambios de los que pueden soportar.
Los que tienen un nivel bajo de este tipo de sensibilidad dan muchos menos problemas, aunque como toda cara tiene su cruz, también se darán menos cuenta de si necesitan un cambio de pañales o de si una ropa áspera les irrita la piel.

9. Tipo de humor

En unos predomina la alegría, en otros la seriedad y en otros el enfado. Es muy fácil descubrir de qué tipo es nuestro hijo:
Los alegres son una delicia, pero conviene estar alerta para ver cuándo tras sus sonrisas hay alguna frustración o malestar, ya que no lo expresan tan fácilmente como los malhumorados.
Con aquellos en los que predomina el mal humor hay que echarle filosofía para admitir este detalle como una característica suya y no culparles ni culparnos (salvo que ese mal humor responda a alguna causa ambiental que esté afectando a su vida).
A los serios hay que hacerles sentir que los queremos y valoramos como son, que nos parecen encantadores sin que necesiten hacer monerías todo el rato.

Consejos:

1. Trata de conocer los rasgos de tu hijo para guiarle de forma adecuada en su crecimiento personal.
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¿Qué es la inteligencia?

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 Hoy en día la inteligencia es un tema que se encuentra en el punto de mira de muchas discusiones por parte de distintas disciplinas, como la psicología, la medicina, la filosofía, etc. Hasta ahora se había medido la inteligencia humana con ayuda de tests en que se ponía a prueba las capacidades numéricas, lingüísticas o espaciales de cada persona. Pero se ha visto que esto ha sido un error, pues hemos estado tan interesados en medir la inteligencia dedicada a resolver problemas técnicos, que hemos olvidado otras habilidades del ser humano como son la comunicación afectiva o la inteligencia emocional.

La teoría que más se ha impuesto últimamente es la de la inteligencia múltiple de Howard Gardner. Dice que no tenemos una sola capacidad mental, sino varias, concretamente siete: la lógico-matemática, la espacial, la lingüística, la musical, la corporal, la interpersonal y la intrapersonal. Por tanto, cuando queremos medir la inteligencia de un sujeto, lo debemos hacer basándonos en todas ellas, no sólo en unas cuantas. Se están intentando generar nuevos test que midan estas capacidades, pero este es un proceso difícil y que todavía está en sus inicios.

La inteligencia de una persona está formada por un conjunto de variables como la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje, las habilidades sociales, etc., que le permiten enfrentarse al mundo diariamente. El rendimiento que obtenemos de nuestras actividades diarias depende en gran medida de la atención que les prestemos, así como de la capacidad de concentración que manifestemos en cada momento. Pero hay que tener en cuenta que, para tener un rendimiento adecuado intervienen muchas otras funciones como, por ejemplo, un estado emocional estable, una buena salud psico-física o un nivel de activación normal.

La inteligencia es la capacidad de asimilar, guardar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas, cosa que también son capaces de hacer los animales e incluso los ordenadores. Pero el ser humano va más allá, desarrollando una capacidad de iniciar, dirigir y controlar nuestras operaciones mentales y todas las actividades que manejan información. Aprendemos, reconocemos, relacionamos, mantenemos el equilibrio y muchas cosas más sin saber cómo lo hacemos. Pero tenemos además la capacidad de integrar estas actividades mentales y de hacerlas voluntarias, en definitiva de controlarlas, como ocurre con nuestra atención o con el aprendizaje, que deja de ser automático como en los animales para focalizarlo hacia determinados objetivos deseados.

La función principal de la inteligencia no es sólo conocer, sino dirigir el comportamiento para resolver problemas de la vida cotidiana con eficacia. Hasta ahora la interpretación errónea de que la inteligencia sólo servía para resolver problemas matemáticos o físicos había dejado de lado las capacidades personales de resolver problemas que afectan a la felicidad personas o a la buena convivencia social.

Consejo: Para mantener el equilibrio entre nuestras diferentes habilidades y capacidades personales, es importante hacer trabajar a la mente, hacer algo de ejercicio y mantener buenas relaciones sociales a diario.

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10 formas de educar a tus hijos

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Los padres deben analizar el estilo de educación que están dando a sus hijos, cónyuge y familia. No todos los modelos de educación son iguales, ni todos somos iguales. Es posible que la mezcla de algunos tipos de formas de educar, sea el mejor cóctel para cada hijo, cónyuge y familia. Analice lo que está haciendo y si es necesario rectifique para mejorar, siempre es mejor hacerlo ahora, que cuando ya no haya remedio. ¿Qué estilo de educación reciben sus hijos? ¿Está dispuesto a cambiarla por otro modelo mejor?

10 Estilos principales de educación:

– Autoritaria: En la familia no se debe emplear la prepotencia, dominación o fuerza, salvo en cuestiones muy graves, urgentes o peligrosas. La autoridad de los padres, que conlleva la responsabilidad, no es ni discutible ni delegable. Puede ser persuasiva, convincente, flexible o sugerente y en algunos casos disuasiva, pero siempre presidida por mucho amor. Los padres tienen que saber cuándo deben ejercer la autoridad y cuándo no. Una familia no puede ser presidida por una autoridad militar.

– Democrática: La familia no puede ser llevada como una democracia, aunque todos los componentes deben tener voz y voto, para determinadas cuestiones. Pero los padres tienen que tener el derecho a veto, en beneficio del bien común de la familia entera, ya que tienen un conocimiento más global de las situaciones. Hay muchas cosas que dentro de las libertades asignadas, todos deben poder decidir por si mismo, a tomar decisiones para ir aprendiendo a ser autónomos. Tienen que aprender a equivocarse, a rectificar y a asumir las consecuencias de sus decisiones.

– Escrupulosa: No hay que hacer un mundo de cada pequeña mentira o transgresión de las normas familiares, pero tampoco fomentarlas, al ignorarlas. Debe ponerse atención al detalle, orden, método, rigor y la adecuada disciplina.
Estricta. Incluso puede ser por convencimiento o persuasión. No permitiendo por las buenas o por la fuerza, que hagan algo fuera de las normas razonables impuestas por los padres. Pero tampoco se puede pedir que no mientan, cuando los padres mienten continuamente.

– Imprecisa y limitada: Si los hijos observan o sienten, que las normas de educación que reciben de sus padres son imprecisas, poco claras y limitadas solamente a determinados temas o situaciones, y que se cambian con facilidad, de acuerdo a la conveniencia y circunstancias, harán todo lo posible para no cumplirlas y adaptarlas a su conveniencia.
Permisiva. Cada uno hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Los padres dicen que los hijos se deben educar, con plena libertad de acción. Sin importar si lo que hacen, les lleva por el buen o mal camino. Allá ellos con sus responsabilidades, aunque todavía no tengan la edad del pleno discernimiento.

– Irreflexiva:  Algunos padres llevan a los hijos donde los maestros y sicólogos, como cuando llevan al mecánico el automóvil que no funciona, para que lo devuelvan arreglado correctamente. Sin la colaboración incondicional de los padres, esos profesionales no pueden hacer mucho por los hijos que les traen.

– Antagónica: Cada cónyuge educa de una forma diferente y opuesta, lo que descoloca a los hijos de lo que tienen o no tienen que hacer. Y sirve para que los hijos aprovechen la circunstancia que les convenga más, aunque les perjudique debido a su falta de conocimientos.

– Incompatible:  Entre lo dicen y hacen los padres, entre ellos y externamente. En este caso, los hijos no pueden llegar a entender, el principal mensaje educativo que es el ejemplo.

– Severa: Presidida por la intolerancia, el castigo, el miedo y la incomprensión. Los hijos se acostumbran a un lenguaje fuerte, que les influye en sus relaciones con el resto de la familia y con la sociedad.

Algunos padres sienten, que no están suficientemente preparados para educar a sus hijos en ciertas materias, puesto que ellos mismos tuvieron un pasado muy poco ejemplar. De los padres dependerá saber si dar testimonio de su pasado, suma o resta, en la credibilidad de lo que dicen a sus hijos. En caso de que su testimonio sea público y notorio en la familia o deciden contarlo, podrán decir a sus hijos, que lo que les aconsejan, está basado en las cicatrices y heridas sangrantes que todavía mantienen, por lo que hicieron en otras épocas y otras circunstancias. Podrán explicar bien, que lo importante es el mensaje y no el mensajero.

Algunas veces las experiencias contadas desde el dolor de los errores, es una buena forma de enfatizar lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Pero hay que valorarlo bien, porque no siempre es necesario, incluso puede ser perjudicial y contraproducente, por el escándalo que conlleva.

Consejo: Lo importante es la paciencia, la reflexión y el respeto. La finalidad es encontrar la felicidad y el crecimiento común.

NIÑO CON LUZ