EJERCITA TU MENTE EN POSITIVO!

GIMNASIA CEREBRAL

 

Desde una postura de trabajo terapéutico cognitivo-conductual, se entiende que las personas, debido a la educación recibida y a las diversas experiencias vivenciadas en edades tempranas (aprendizajes o historia de aprendizaje), tienden a desarrollar  unas “estructuras cognitivas”, “esquemas cognitivos” o “cogniciones”, que determinan tanto el estado emocional, como el estado motivacional de la forma en que reacciona frente a sucesos parecidos a los aprendidos. Del mismo modo ocurre con la evaluación de las consecuencias de esos actos, por lo que podemos entender que esto determinará el futuro de su posteriores experiencias personales.

Así pues, debemos entender que cualquier forma de tratamiento cognitivo-conductual, consiste en entender  y conocer la “adquisición de habilidades adaptativas” que permitan al paciente tanto enfrentarse eficazmente a sus problemas, como superar su trastorno y mantener dichas ganancias en el tiempo.

Ese proceso mediante el cual, el psicólogo cognitivo-conductual trata de ayudar a los pacientes a reconocer que partes de su pensamiento son erróneas y la forma de mejorarlas es la terapia cognitivo-conductual y los de ejercicios mentales necesarios para dicha mejora y modificación, es lo que llamamos gimnasia mental.

En nuestro gabinete la forma de realizar este tipo de terapia, sigue los siguientes pasos:

GIMNASIA CEREBRAL3 Identificar las habilidades deficitarias responsables del trastorno de forma que se conviertan en el focus de las estrategias de tratamiento (proceso de evaluación).

Aplicar y /o enseñar al paciente técnicas que le permitan adquirir dichas habilidades y lo produzcan el deseado cambio conductual adaptativo del paciente, entendiendo dicho cambio conductual consecuente a una modificación cognitiva de sus propios pensamientos (proceso de tratamiento).

Realizar el tratamiento de la forma mas eficiente posible, lo que obliga a una evaluación continua del progreso del paciente, para cambiar, en caso necesario, la estrategia de tratamiento acorde a dicha evaluación (Cautela y Upper, 1975).

GIMNASIA CEREBRAL2Este proceso hace que el paciente reconozca de dónde provienen esos aprendizajes y de que forma podemos adaptarlos a la actualidad, de forma que no le vuelvan a suponer una barrera. De este modo, el paciente también aprende a prever en qué momento aparecerá esa forma de actuar y cómo saber controlarla, para su correcta modificación, tanto a corto como a largo plazo.

Esta forma de tratamiento nos ayuda de un lado a conocernos mejor y a desarrollar una actitud positiva hacia nuestra forma de ser, ya que esta no es más que el resultado de la experiencia y nuestra forma tanto emotiva como mental de afrontar las situaciones.

Habla con nosotros, estamos aquí para ayudarte, solicita tu cita tanto vía online como en persona a través del  e-mail psicopracticaonline@gmail.com ó el teléfono 661302925 . Es más económico el cambio que la consulta en si misma, ;).

 

 

 

¿Practicas la asertividad, la agresividad o la pasividad?

 

En el día a día se nos dan circunstancias de conflicto o inesperadas que podemos lidiar de diferentes maneras, bien de forma pasiva, agresiva o asertiva. Para salir airosos de los conflictos y conseguir buenos resultados sin que nadie salga demasiado perjudicado, la manera más adecuada es actuando con asertividad.

¿Cómo es una persona asertiva, y agresiva, y pasiva?

Leyendo la siguiente historia verás mejor a que nos referimos y quizá te sientas identificado con el personaje.

Carmen va todos los días al trabajo en su coche, suele salir con tiempo de casa pero siempre entra tarde al trabajo ¿por qué? algún compañero descarado le roba su plaza de aparcamiento y ella se limita a poner mala cara, encogerse de hombros y marcharse a buscarlo entre las abarrotadas calles o pagar un parking público.

A la hora se comer, Carmen va a un restaurante cercano pero como siempre esta lleno, y hay gente que prefiere evitar largas colas, se suelen colar delante de ella y le resulta difícil encontrar mesa libre.

Cuando regresa el trabajo, su jefe le echa la bronca por sus continuos retrasos, y ella agacha la cabeza y se marcha sin decir nada.

Cuando llega a casa se siente resentida y enfadada con ella misma.

Pero Carmen ha llegado ya a su límite, ha explotado y ahora hace las cosas de otra manera. Ahora es ella quien se cuela en todas partes, grita a la gente con furia y no deja que nadie le quite el sitio, es más, si puede lo quita ella. Ahora toda la gente la evita y sigue llegando a casa enfurecida.

¿Esto le ha servido? ¿Qué medidas puede tomar nuestra protagonista?

 En el relato anterior hemos observado una primera parte de actuación pasiva y una segunda parte en la que se pasaba a la agresividad. Muchas personas, al igual que la protagonista, actúan de manera poco asertiva porque creen que no son capaces de expresar sus opiniones y sentimientos con total libertad e igualdad ante el resto.

asertividad frente a pasividad

¿En cuantas ocasiones se nos han presentado situaciones injustas a las que no hemos sabido responder asertivamente?

¿Qué es exactamente la asertividad?

La asertividad es la capacidad de comunicar nuestras posturas, derechos, opiniones, creencias o sentimientos de forma eficaz sin dejarse manipular ni manipular a los demás.

Los comportamientos asertivos muestran una defensa de las propias necesidades frente a las exigencias de los demás sin llegar a comportarse de forma violenta.

Durante la interacción social, una persona asertiva es capaz de hacerse escuchar y defender sus ideas sin generar culpa ni ansiedad en nadie. Digamos que es un punto medio entre una actuación inhibida o pasiva propia de personas tímidas o inseguras y entre los comportamientos violentos de personas egoístas o agresivas.

Las dos ocasiones fundamentales en las que se pueden generar respuestas asertivas son:

1. Situaciones de discusión o enfrentamiento, en la que se tiene que rechazar opiniones o comportamientos inadecuadados y conseguir objetivos, lo que se denomina asertividad de oposición.

2. A la hora de hacer comentarios positivos o elogios a otros sin hacerles sentir incómodos, lo que se denomina asertividad de aceptación.

¿Cómo se comporta alguien de forma asertiva, y pasiva y agresiva?

A continuación vamos a ver una misma situación en la que “A” y “B” actúan de diferente modo para observar ejemplos de los diferentes estilos de conducta.

Situación: Pedir ayuda con las tareas de la casa

  •  Situación A
  1. Tienes que ayudarme con las tareas de la casa que también vives aquí.
  2. Tengo otras cosas mejores que hacer. Déjame en paz.
  3. Siempre igual de inútil. Si no me ayudas te vas a enterar.
  4. Olvídame. No te aguanto.
  •  Situación B
  1. ¿Podrás ayudarme un poquito con las tareas de la casa?
  2. Ahora quiero ver tranquilamente el periódico.
  3. Bueno, vale.
  •  Situación C
  1. Quería que me ayudaras con las tareas de la casa, seguro que entre los dos acabamos más rápido.
  2. Ahora estoy ocupado leyendo el periódico.
  3. Me sentiría más satisfecho si compartimos las tareas entre los dos. Puedes seguir leyendo en otro momento.
  4. Lo siento pero ahora estoy leyendo un artículo muy interesante.
  5. De acuerdo. Entonces, ¿me puedes ayudar cuando acabes de leer el periódico?
  6. Vale, después te ayudo.

En la Situación A estamos ante un caso de comportamiento agresivo, caracterizado por la tendencia al ataque y la consecución de objetivos por la fuerza.

En la Situación B se trata de un comportamiento pasivo, las personas pasivas muestran vulnerabilidad e incapacidad para expresarse.

Finalmente, en la Situación C se muestra una conducta asertiva, en la que las personas son capaces de defender sus ideas y expresarse sin ofender al otro hasta llegar a un acuerdo.

¿Con que estilo te identificas más? ¿Eres asertivo?

¿Qué rasgos definen a una persona asertiva?

La persona asertiva normalmente se caracteriza por los siguientes rasgos:

  • Se comporta con libertad a la hora de expresarse y manifestar lo que piensa.
  • Tiene capacidad para comunicarse de forma sincera, clara y abierta.
  • Respeta a los demás sin dejar de respetarse a sí misma.
  • Tiene actitud de continuo aprendizaje.
  • No permite que otros le manipulen.
  • Aprovecha cada momento y sabe disfrutarlo con naturalidad y sin temor.
  • Expone sus quejas ante lo que no cree justo o conveniente.
  • Se atreve a exponer sus ideas o dudas ante los demás.
  • Mantiene actitud para conseguir sus objetivos.
  • Comprende y acepta sus limitaciones.
  • Sus sentimientos son más estables y controlados.

Todos podemos tener en mayor o menor proporción rasgos de este tipo, la clave para ser más asertivos es tratar de desarrollarlos en todos los aspectos de nuestra vida.

Causas de no ser asertivo

A lo largo de nuestra vida nos influyen varios factores que pueden impedir que se desarrolle esta manera de ser.

  1. Los padres o tutores no han reforzado actitudes asertivas, o por el contrario las han reprimido mediante castigos, amenazas o normas.
  2. El propio sujeto no ha sabido reconocer aprobación y valoración de sus comportamientos asertivos como gestos amables o sonrisas. Por tanto no ha podido seguir desarrollándolos.
  3. Ha recibido más refuerzo de otras actitudes. El sumiso, valoración de bueno y educado; el agresivo, de valiente frente a sus compañeros.
  4. No ha desarrollado habilidades sociales que le permitan identificar los comportamientos más propicios.
  5. No es capaz de reconocer sus derechos porque a lo largo de su vida le han inculcado valores que le impiden apreciarles. Por ejemplo, la competitividad frente a la cooperación.

Cómo llegar a ser asertivo

En primer lugar debemos tener claro qué es ser asertivo y proyectar metas. Después es necesario ponerlo en práctica. Puedes llevar un entrenamiento previo siguiendo estos pasos:

  1. Empieza a respetarte y alcanza un equilibrio emocional interno.
  2. Aprende a distinguir conductas asertivas de otras que no lo son, como las agresivas o las pasivas.
  3. Identifica conductas que han de cambiarse.
  4. Descubre las situaciones que nos producen ansiedad o dificultad para expresarnos asertivamente.
  5. Elabora un plan de acción por escrito identificando las conductas agresivas y/o pasivas y reescríbelas en modo asertivo.
  6. Decide la conveniencia o no de usar técnicas asertivas según las situaciones a las que te enfrentes. Aunque siempre es la mejor opción, existen ocasiones puntuales en las que puede que no tenga eficacia.
  7. Ensaya situaciones en las que puedes responder asertivamente.
  8. Combina las palabras con la expresión gestual y corporal. A veces nuestro lenguaje corporalexpresa más que el lenguaje oral.
  9. Automatiza las conductas y aplícalas a la vida real.

Ser asertivo es algo que empieza desde el interior de nosotros mismos. Aunque en el pasado nos hayan educado o tratado de forma poco asertiva y no nos hayan permitido desarrollarnos de la mejor manera, tenemos la capacidad de poder replantearnos y mejorar.

mirada asertiva

Muchas personas no son conscientes de la importancia que tiene ser asertivo. Si empiezas a cambiar un poco tus hábitos veras cambios positivos en tu entorno y en ti mismo, tu autoestima mejorará y pronto irás consiguiendo todo lo que quieres. A veces, más que expresar algo, la cuestión es de qué forma lo expresas, puedes dar una visión muy distinta a tu interlocutor si te expresas con asertividad. Así que atrévete a ser más asertivo, obtendrás mejores resultados, te sentirás mejor y serás algo más feliz.

Comprueba cuál es tu nivel de asertividad haciendo este test.

Responde A, B o C y suma tus respuesta y comprueba al final con que estilo de conducta te identificas más.

  • Me piden hacer algo que no me agrada…
  1. Acepto gustosamente.
  2. Me niego rotundamente.
  3. Expreso que no me agrada esperando que la otra persona lo entienda.
  •  A la hora de tomar una decisión conjunta de grupo…
  1. Me adjunto a la opinión de la mayoría.
  2. Normalmente se hace lo que yo digo.
  3. Intento convencer al resto para que tomen la decisión que me parece más justa.
  •  Ante una situación de injusticia…
  1. No me gusta lo que veo pero me mantengo al margen. No quiero salir mal parado.
  2. Me rebelo inmediatamente y discuto con quien haga falta. No me importa llegar a las manos si es necesario hacer justicia.
  3. Me hago oír con buenos argumentos y discuto sosegadamente siempre y cuando no se genere una situación violenta.
  • Un amigo me pide el coche prestado y yo…
  1. Se lo dejo aunque me da miedo que me lo pueda estropear.
  2. Mi coche es intocable. Le indico una parada de taxi y que se busque la vida.
  3. Explico como tiene que cuidarle y me aseguro de que lo vaya a utilizar servicialmente antes de prestárselo.
  • En un restaurante te dan una comida diferente a la que habías pedido, ¿qué haces?
  1. No pasa nada. Seguro que están muy ocupados, no quiero molestarles. Me lo como igual y si me quedo con hambre ya picaré algo en casa.
  2. ¿Qué se han creído? Ahora mismo me ponen lo que he pedido o sino hoja de reclamaciones. Y no creo que vuelva a este antro.
  3. Pido por favor que me traigan lo que he pedido.
  • En una reunión de trabajo están explicando un nuevo cargo a desarrollar pero no está quedando muy claro. Tu…
  1. Escucho en silencio sin interrumpir al jefe, le tengo mucho respeto. Ya preguntaré después a un compañero para que me lo explique mejor.
  2. Me levanto de la silla y le digo que no tengo ni idea de hacer eso. Desconecto y paso… si no me entero ya lo hará otro por mí.
  3. Pido la palabra y digo qué es lo que no entiendo para que lo explique de nuevo y las veces que haga falta hasta que quede bien claro.
  • Un amigo llega de mal humor y comienza a gritar y a quejarse con todo lo que ocurre en el grupo.
  1. Yo no digo nada. Ya se calmará. No voy a echar más leña al fuego.
  2. ¿Pero de qué vas? O cambias de actitud o acabamos a hostias.
  3. No creo que sean las formas adecuadas de tratarnos. Nosotros no te hemos hecho nada, intenta desconectar un poco de los problemas y escúchanos, seguro que te encuentras mejor.
  •  Eres el jefe de una empresa y un empleado tiene que rellenar un formulario. Su jornada laboral ha acabado y él tiene prisa. ¿Qué haces?
  1. Me espero al día siguiente a ver si tengo un hueco y le pillo bien.
  2. ¡Eh, tú! No te vayas tan corriendo, la jornada laboral acaba cuando yo digo y aún no he dicho nada. Siéntate y rellena esto.
  3. Perdona un momento, sé que tu jornada ha acabado pero necesito que rellenes este formulario, por favor. Sólo será un momento.
  • Estás en la cola del supermercado y en un despiste se coloca delante de ti una señora asegurando que ella estaba primero…
  1. No tengo prisa, me da igual que se ponga una persona delante, seguro que tiene cosas mejores que hacer que yo.
  2. ¡Para, para! Que ahí estaba yo. Se pone detrás como todo el mundo, que no es usted más que nadie.
  3. Perdone, pero creo que no se ha dado cuenta y se ha puesto delante de mí. Si no la importa, dejeme mi sitio de nuevo.
  • Un amigo tuyo se ha metido en un conflicto. Tú lo ves desde lejos y…
  1. Me hago el despistado, no me gustan los líos.
  2. Me falta tiempo para llegar ¿a quién hay que pegar?
  3. Voy corriendo a ver qué pasa e intento hablar con todos para evitar que el conflicto vaya a más.

SOLUCIONES

  • Mayoria A

Tu estilo de conducta normalmente es pasivo. Raramente entras en conflictos pero sueles sentirte incómodo en muchas situaciones por miedo a expresarte. Sueles aceptar con facilidad los deseos de otros y adoptar actitudes sumisas e inhibidas. Debes de aprender a tomar conductas más asertivas.

No permitas que nadie te obligue a hacer lo que no quieres o abusen de ti. Atrévete a hacerte escuchar y expresa cómo te sientes. No hay que temer expresar nuestros sentimientos y pensamientos. Empieza por valorarte y respetarte a ti mismo.

  • Mayoria B

Tu estilo de conducta normalmente es agresivo. No dejas que nadie haga lo contrario de lo que quieres, sueles hacerte escuchar por la fuerza y no te importa tener los conflictos que hagan falta.Te dejas llevar por la ira y los sentimientos muy fácilmente.

Debes controlar más tus impulsos y tener en cuenta la opinión y sentimientos de los demás. Empieza a adoptar conductas asertivas y seguramente consigas más de lo crees al tiempo que obtienes bienestar con tu entorno y contigo mismo.

  • Mayoría C

¡Enhorabuena! Gracias a que tu estilo de conducta generalmente es asertivo consigues fácilmente lo que quieres al mismo tiempo que te mantienes en armonía con el resto. Sueles salir airoso de los conflictos, sabes expresar tus derechos y sentimientos siempre que es necesario, no permites que te manipulen ni haces sentir inferior a los demás. Sigue así, defendiendo tus ideas sin perjudicar a nadie y respetándote y queriéndote.

 

BENEFICIOS DE TENER PERRO PARA LA DEPRESIÓN

 

 

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A continuación os presentamos  6 maneras en las los perros ayudan en la depresión, pues su compañía puede funcionar mejor que muchos tratamientos.

1. Los perros ofrecen amor incondicional y aceptación

No juzgan, no opinan. En un artículo reciente aparecido en Johns Hopkins Depression & Anxiety Bulletin, se indicaba que los ancianos de una residencia en St. Louis (Estados Unidos) sentían menos soledad cuando compartían un rato solos con un perro que cuando compartían el mismo rato con un perro y otro residente. El trabajo indica, como conclusión, que a veces podríamos preferir a estos amigos de cuatro patas porque con ellos podemos dar rienda suelta a nuestros pensamientos más íntimos sin miedo a ser juzgados.

2. Los perros alteran nuestro comportamiento

Hacia bien, claro está. Imaginemos un día agobiante en el trabajo. Nos hemos discutido con varias personas y tenemos ganas de llegar a casa para desquitarnos con alguien y desahogarnos. Pero llegamos a casa, y nuestro perro nos da un golpe en la pierna con su cabecita para que nos agachemos y le ofrezcamos una caricia. Tras la caricia, un lametón y una sonrisa. Un solo gesto de cariño nos ha cambiado, aunque sea por un momento, el estado de ánimo. Un solo gesto nos calma tanto a nivel mental como fisiológico, en términos de respiración, por ejemplo.

3. Los perros distraen

Como indica Borchard, los perros nos trasladan a un mundo paralelo en el que sólo caben alimentos, agua y afecto. Hacen que por momentos nos olvidemos de las preocupaciones diarias y retomemos la parte más básica de la vida en la que sólo caben unas preocupaciones, las que vienen intrínsecas al simple hecho de estar vivos.

4. Los perros promueven las caricias

Y todos conocemos el poder curativo del tacto y el afecto con las manos. Una investigaciónindicaba que un masaje de 45 min podría disminuir los niveles de una hormona del estrés, el cortisol, y optimizar el sistema inmunitario. Asimismo, los abrazos aumentan los niveles de oxitocina, una hormona que reduce el estrés y disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Y, según un estudio de la Universidad de Virginiadarse de la mano podría reducir la actividad relacionada con el estrés en el hipotálamo, donde se encuentra parte de nuestro centro emocional. No es de extrañar, entonces, que acariciar un perro pueda disminuir la presión arterial y el ritmo cardíaco, así como aumentar, de forma favorable, los niveles de serotonina y dopamina.

5. Los perros nos hacen responsables

Tener un perro implica una alta responsabilidad. Ésta, a su vez, promueve la salud mental. Los partidarios de la psicología positiva afirman que construimos nuestra autoestima mediante la adopción de tareas para cuya realización debemos emplear todas nuestras habilidades.Cuando tenemos éxito (es decir, el perro sigue vivo al día siguiente), reforzamos la idea de que somos capaces de cuidar a alguien más, así como a nosotros mismos. Por ello, la importancia de las tareas en la educación es tan importante.

6. Los perros reducen la presión arterial

Por todo lo que hemos comentado. Existe bastante bibliografía científica que muestra que los dueños de perros tienden a tener unos índices de presión arterial significativamente menores antes y mientras realizan tareas mentales estresantes.

 

RELACIONES TÓXICAS

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“Nuestras mayores satisfacciones y alegrías provienen de las relaciones interpersonales. Nuestras mayores desdichas también”.

Inmersos en diferentes grupos sociales desde que nacemos, no es extraño que a menudo surjan conflictos que alteran nuestro equilibrio psicológico y que incluso nos pueden llevar al límite. Sin embargo, en algunos casos el problema es aún peor porque no se trata de situaciones puntuales sino de conflictos recurrentes.
De hecho, no es extraño encontrar a personas que se lamentan continuamente porque, de una forma u otra, siempre terminan siendo víctimas de los demás. Son personas que, aunque cambien de trabajo, ciudad o grupo de amigos, al final terminan cayendo en los mismos patrones de relaciones tóxicas. Estas personas no son tóxicas en sí, el problema es que con sus comportamientos y actitudes atraen a quienes sí lo son.

¿Qué son las relaciones tóxicas?

Superar_infidelidadUna relación es tóxica cuando te impide desarrollar tu potencial y te hace sentir mal. Desde esta perspectiva, no solo se pueden establecer relaciones tóxicas con la pareja sino también entre padres e hijos, con los amigos e incluso con los compañeros de trabajo.
En una relación sana, cada persona aporta una parte de sí, dándole cierta libertad al otro y contribuyendo a su crecimiento. En una relación tóxica una persona intenta dominar y manipular, incluso a despecho de las necesidades e intereses del otro. Como resultado, la víctima se siente infeliz. Si esta situación no se resuelve, con el paso del tiempo incluso puede generar problemas de índole psicológica, como la depresión o daños profundos a la autoimagen y la autoestima.

¿Cuáles son los tipos de relación más peligrosos?

1. Las relaciones cuyo objetivo es “llenar” a una persona
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Hay quienes piensan que su vida será más completa y maravillosa si encuentra a otra persona con la cual compartir sus sueños y desventuras. Es cierto que encontrar a alguien con quien compartir nuestras ilusiones, a alguien que nos apoye en los momentos más difíciles, es reconfortante. Sin embargo, para que una relación sea sana y madura, primero deben serlo cada una de las personas, por separado.
La idea de que el otro llenará el vacío es errónea. En realidad, estas personas no logran despojarse de su miseria y aburrimiento por lo que terminan sintiéndose frustradas y culpando al otro. No es una buena idea lanzarse a vivir una relación para suplir carencias personales. Solo cuando nos amamos a nosotros mismos, seremos capaces de amar plenamente a otros.
Además, en estas relaciones, una persona carga con la responsabilidad de “completar” a la otra. Y a la larga ese rol resulta muy agobiante y repercute negativamente en la calidad de la relación, haciendo que se deteriore.
2. Las relaciones en las que una persona toma el control
poder personalEn la mayoría de las relaciones interpersonales se producen luchas de poder, algunas pueden ser más visibles, otras transcurren de manera implícita. Sin embargo, una vez que la relación se asienta, cada cual asume un rol y el poder queda distribuido lo más equitativamente posible. No obstante, hay casos en los que una persona asume las riendas de la relación.
En un primer momento, esta situación incluso puede resultar cómoda ya que la otra persona es quien decide y asume la responsabilidad. No obstante, este tipo de relación resulta muy limitante ya que una de las partes pierde el derecho a opinar y a decidir, pierde su autonomía, la independencia, la autoestima y la autoconfianza. Por tanto, esa persona se sentirá atrapada, sin posibilidades de crecer.
Toda relación de pareja implica cooperación, es necesario que ambas personas se involucren y se sientan libres para expresar sus opiniones y que estas sean tenidas en cuenta. Las decisiones se deben tomar de común acuerdo, no por imposición o por dejación de derechos.
3. Las relaciones sustentadas en expectativas irreales
Hay personas que no aceptan a los demás sino que intentan cambiarles, quieren que se conviertan en alguien a su imagen y semejanza y que cumplan con todos sus requisitos. En estos casos, la relación no se ha iniciado con la persona “real” sino con la persona “ideal”. Por ejemplo, alguien puede comenzar una relación de pareja pensando que las características que no le gustan del otro desaparecerán. images (12)
Sin embargo, la base de toda relación interpersonal es la aceptación. Las relaciones basadas en expectativas irreales, a la larga, provocan frustración y sufrimiento porque el desencanto no tarda en aparecer.
Por otra parte, la persona a la que se le demanda el cambio se sentirá inadecuada ya que percibe que no es valorada por lo que es realmente, sino que es objeto de críticas constantes. A la larga, este tipo de relaciones terminan siendo muy dañinas ya que una persona no logra aceptar y la otra, por mucho que cambie, nunca podrá satisfacer las expectativas.
4. Las relaciones co-dependientes
enfadoEn este tipo de relación las dos personas son dependientes, adoptan un rol pasivo y pierden su individualidad. Es curioso porque ninguna adopta el papel dominante sino que ambas necesitan la aprobación del otro para tomar cualquier decisión, hasta la más mínima. Esto se debe a que priorizan constantemente las necesidades del otro sobre las suyas.
En esta relación, cada persona se diluye en la otra, hasta tal punto que ambos prácticamente se convierten en adictos a la relación. Aunque a primera vista esta forma de relacionarse incluso puede parecer ideal, el problema radica en que estas personas suelen acumular mucho resentimiento ya que, aunque han sido ellas quienes han elegido ese tipo de relación, terminan culpando al otro de sus descalabros y malas decisiones.
En realidad, en una relación ambas personas deben responsabilizarse por sus acciones. Es importante contar con el otro para tomar decisiones pero eso no significa que perdamos nuestra identidad.
5. Las relaciones chantajistasduelo-nueva-2
En este tipo de relación siempre existe un manipulador, alguien que conoce perfectamente los puntos débiles del otro y que no duda en usarlos
a su favor para obtener lo que desea. Esta persona mantiene la relación solo porque le resulta conveniente pero no dudará en deshacerse de ella cuando no la necesite.
En esta relación uno se somete al otro, porque experimenta una sensación de culpa. La persona se siente atrapada en una tela de araña emocional y tiene miedo a escapar, por las consecuencias que podría tener su decisión.
A la larga, la relación con un chantajista termina siendo muy costosa, sobre todo en el plano afectivo. Por lo que es mejor cortar por lo sano ya que estas personas no dejarán de hacer demandas cada vez más abusivas.

CÓMO SUPERAR LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

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Las mujeres sufrimos más dependencia emocional que los hombres en nuestras relaciones sentimentales porque la cultura patriarcal nos ha hecho creer que nacemos con un don especial para amar incondicional y abnegadamente. Desde niñas, se nos enseña a darle más importancia al amor y a la pareja que a nuestra autonomía personal. Por eso nosotras, en general, somos las más románticas: desde que somos adolescentes nos pasamos muchas horas imaginando el encuentro con nuestra media naranja, leyendo novelas, hablando con las amigas de nuestros problemas sentimentales, viendo películas románticas, escribiendo cartas y diarios, y viviendo romances intensos.

Con los cuentos que nos cuentan de pequeñas, aprendemos a delegar nuestra felicidad en la llegada del príncipe azul que nos cambie la vida, y ello hace que suframos mucho si no llega, si no es como esperábamos, o si pasado un tiempo decide separarse de nosotras y nos pide que abandonemos el  palacio. Nos enseñan a temer la soledad, y nos dicen que sin amor no somos nada, por eso dedicamos  mucho tiempo y energía en encontrar pareja. Por eso, también, cuando la tenemos tememos perderla y nos aferramos a ella como si fuese una botella de oxigeno, indispensable para nuestra supervivencia.

La dependencia emocional, entonces, se aprende a través de la socialización y la cultura, y se fortalece con la dependencia económica, los miedos e inseguridades personales, y la soledad. Cuanto más solas estemos, más necesitaremos una pareja. Y esa necesidad tiene sus peligros, por ejemplo, elegir un compañero que no sea una buena persona o con la que sea imposible construir una relación amorosa sana y equilibrada. O permanecer años en una relación que no te hace feliz. O auto engañarnos pensando que en algún momento nuestro amado cambiará, mejorará, o volverá a amarnos como al principio. O vivir con un miedo permanente a que nos dejen, o con unos celos arrasadores que nos amarguen la vida, o perder la personalidad propia para agradar a la otra persona, o aguantar situaciones de malos tratos por miedo a quedarnos solas.

depresion_1La dependencia emocional es una mezcla potente de muchos miedos: miedo a quedarte sola, miedo a no merecer ser amada, miedo al compromiso, miedo a enamorarnos, miedo a la traición, miedo a que nos dejen de querer. El peor de todos ello es el miedo a la soledad, de hecho en casi todas las películas, las protagonistas están solas. No tienen redes de afecto a su alrededor que las ayuden, por eso necesitan príncipes azules. Nunca aparecen con sus madres, hermanas, abuelas, tías, primas, amigas, vecinas…. El aislamiento las hace más vulnerables y más necesitadas de amor, porque su felicidad depende de una sola persona.

El miedo a la soledad nos lleva, en ocasiones, a apresurarnos a la hora de elegir una buena pareja. Es demasiado doloroso enamorarse de alguien y darse cuenta de que no lo conocíamos con profundidad, que nos equivocamos, o que nos engañó, así que es importante que conozcamos bien a la persona, tomarnos un tiempo para poder analizar si la relación que vamos a iniciar merece la pena, para poder saber si la persona que nos gusta tanto realmente es tan maravillosa, si el balance de virtudes y defectos te compensa… Para eso necesitamos la observación, el análisis, y el tiempo para elaborar toda la información que nos llega a través de las palabras y el comportamiento de la otra persona. Necesitamos, también, opiniones externas para contrarrestar nuestra intensidad en el autoengaño, y trabajar con una duda fundamental: ¿es buena persona?, ¿tenemos ambos herramientas para construir una relación bonita?

Otra de las claves de la dependencia emocional es la incapacidad para dejar el pasado atrás, la carga de traumas y carencias que arrastramos
desde la infancia. No es fácil, pues algunas de nosotras tenemos que trabajar en ello durante muchos años, o toda la vida, para poder hacer borrón y cuenta nueva. No podemos pedirle al amado que nos cure, o que asuma nuestros problemas o carencias, o que nos proteja de los dolores y los miedos que nos habitan por dentro. El  trabajo tenemos que hacerlo nosotras mismas, el camino hacia la sanación o la superación es nuestra responsabilidad, y tenemos que emprenderlo con alegría, con fuerza, con ganas de liberarnos de todas las cargas del pasado para caminar con ligereza por nuestro presente.


AUTOESTIMASPara evitar la dependencia, es importante también construir relaciones equilibradas, y horizontales. En las relaciones de dependencia, tendemos a situar a la otra persona en un pedestal y a sentirnos inferiores a ella. Somos capaces de sacrificarnos por el otro, tratar de agradarle continuamente, aguantar ciertas situaciones dolorosas, comportarnos con sumisión ante cualquier conflicto. Somos capaces, también, de asumir toda la carga doméstica, de crianza y educación para liberar al otro de sus responsabilidades, sin preocuparos por nuestra salud  y nuestra necesidad de descanso. Somos capaces de renunciar una y otra vez, de ceder siempre o casi siempre, de darle todo el  poder a la otra persona para que permanezca junto a nosotras, para que no haya problemas, para que establezca las reglas del juego amoroso. Pero todo esto tiene un coste, aunque esté invisibilizado, y no nos sirve para construir relaciones igualitarias.

Y ahí entonces nos damos cuenta, de pronto, de que al depender de alguien perdemos parte de nuestra personalidad. Descubrimos que no nos mostramos tal y como somos, aunque se hayan enamorado de nosotras. Al empequeñecernos perdemos atractivo, aunque lo hacemos pensando que así puede que nos amen más. Al entrar en la estructura de la dependencia podemos llegar a transformamos en seres débiles, infantilizadas, victimas y victimistas que mendigan amor y atención, y generalmente recibimos lo contrario, pues el masoquismo de una persona alimenta el sadismo de otra en este tipo de relaciones desiguales.


Cuando perdemos toda nuestra autonomía para que nos quieran más, estamos cayendo en una trampa: pues anularnos como personas no nos hace más sexys, sino más aburridas y predecibles: la gente normalmente se enamora de personas alegres, activas, con iniciativa, con energía vital para moverse por el mundo. Al anularte, eliminas también todo eso que te hace ser tú y que enamora a la gente que te conoce.


La dependencia emocional nos lleva a sentirnos poco merecedoras del amor, por eso surgen los celos y el afán de posesión. Cuanto más inseguras estamos y más complejos tenemos, más necesidad de control tenemos sobre la otra persona. Cuanto más miedo nos posee, más necesidad de aceptación y reconocimiento continuo sentimos. A veces ocurre que nos cuesta creer que alguien quiera permanecer a nuestro lado, a veces nos prohibimos el derecho a disfrutar del amor. Por miedo a no que nos dejen de querer, no podemos ni disfrutar de que nos quieran en el presente.
MUJER HOY
El amor solo tiene sentido, creo, si nos liberamos de los miedos, y amamos desde la libertad. Un amor no basado en la dependencia es aquel  en el que podemos querer sin perder nuestra personalidad, sin renunciar a nuestra autonomía, sin establecer relaciones de dominación y sumisión con la otra persona.

Para poder querer desde la generosidad, el respeto, el cuidado mutuo y el amor profundo tenemos que querernos a nosotras mismas, lo que supone también aceptarnos y trabajar para mejorar lo que no nos gusta de nosotras. Practicar la autocrítica amorosa  consiste en analizarnos con cariño para conocernos mejor a nosotras mismas e identificar las claves de nuestra inmensa necesidad de afecto que nos hacen ser dependientes de las personas a las que queremos.

Siendo consciente de aquello que nos limita a la hora de construir relaciones bonitas, será más fácil trabajar para aprender a relacionarnos desde la libertad y no desde la necesidad, para aprender a disfrutar de la soledad y de la compañía, para disfrutar de la vida tengamos o no pareja.

Otras claves para superar la dependencia emocional:images (17)

-Ser tú misma. La gente se enamora de ti, por lo tanto es fundamental que sigas siempre siendo tú. Además, independientemente de que te amen o no, sigues siendo siempre una bella persona y hay mucha gente que te aprecia y te quiere.

Amar como adultas: tenemos que aceptar y cultivar nuestra autonomía, no delegar responsabilidades propias, no esperar que los demás nos cambien o nos mejoren la vida.   Aprender, en fin, a querernos, a tomar decisiones sin miedo, a respetar los pactos con una misma, a tomar la iniciativa, a equivocarnos, a volverlo a intentar.

Construye tu relación amorosa con el mismo amor que construirías tu casa si pudieras. Elige un buen compañero, establece unos pactos para la convivencia y el reparto igualitario de tareas y roles, y que las bases de vuestra relación sean siempre el respeto, la igualdad, el equilibrio, y el cuidado mutuo.

-Hazte de vez en cuando estas preguntas: ¿soy feliz en mi relación?, ¿tengo mis espacios y tiempos propios?, ¿cómo resuelvo los problemas con  mi pareja?, ¿estoy acostumbrada a tomar decisiones, o a que mi pareja las tome por mi?, ¿me siento querida?, ¿el intercambio de cuidados y cariño es equilibrado o está descompensado?, y  ¿qué podría hacer para mejorar, cambiar la situación o salir de ella?.

Aprende a decir no: nadie va a dejar de quererte si te niegas a hacer algo que no te gusta, si expresas una opinión contraria, si no cumples las expectativas sociales, si tomas tus propias decisiones, si defiendes lo que sientes o lo que piensas, si pides respeto hacia tus posiciones. No tienes por qué tener miedo al conflicto: se puede discutir con alguien sin hacerse daño, dialogando, hablando con sinceridad y cariño. Nadie va a dejar de quererte si dices No, si te sales del papel que te habían asignado…

Atrévete a romper: deja atrás el pasado, acepta las pérdidas, y explora las nuevas etapas que se abren en tu vida. Atrévete a tomar decisiones, y no tengas miedo a los cambios. Solo dejando atrás lo antiguo podremos abrir las puertas y las ventanas hacia lo nuevo, lo que está por venir.

Aceptar las pérdidas: la gente nos acompaña en el camino de la vida, a veces durante años, a veces menos tiempo, pero nadie recorre con nosotras completamente todo nuestro paso por este mundo. Así pues, aunque es doloroso, es importante seguir caminando, bien sola, o bien acompañada.

Mejor soltera que mal acompañada: cuando estás en una relación de dependencia te resulta muy difícil pensar que podrías enamorarte de nuevo y encontrar un compañero estupendo. O te cuesta imaginarte sola y feliz porque crees que no puedes valerte por ti misma. Sin embargo, es cuestión de aprender lo que no sabes, y de abrir la mente a una nueva etapa de tu vida. Las relaciones amorosas son para ser disfrutadas, y si estás sufriendo, mejor acabar una relación dañina que permanecer en ella durante años. La soledad es buena también para ordenar ideas, para empezar de cero, para repensarse e inventarse, para fortalecer la autonomía propia, para conectar con una misma. Además, sin pareja siempre es más fácil conocer otra gente para acompañar y sentirnos acompañadas; y es más fácil crear redes de afecto duraderas y diversas.

-Pregúntate de vez en cuando, también: ¿cómo se sentiría tu pareja si lograses aumentar tu autoestima y empoderarte?,¿ si dedicases más tiempo a cultivar tus aficiones, o a cuidar a tu gente querida?, ¿cuál sería su reacción si empezases a decir lo que opinas y sientes sin miedo?, ¿crees que tu pareja sería feliz si te viese feliz, trabajando tu autonomía para no depender tanto de él?, ¿crees que podrías compartir ese proceso con tu pareja, que te respetaría y te animaría a ser independiente?.

Desintoxicación emocional: de vez en cuando es bueno estar sin pareja, y tomarse vacaciones sentimentales. Piensa en la cantidad de tiempo y energías que se nos van en las relaciones: estos descansos  te vendrán bien para reorganizar tus pensamientos, para estar un tiempo tranquila, o para llevar a cabo grandes proyectos…  utiliza tu energía amorosa para hacer más felices a los demás o a ti misma.

Solas no podemos: juntas, sí. Rodéate de mujeres, únete para trabajar por la independencia y la autonomía de todas. Llena tu vida  de gente, de aficiones y pasiones personales. Aprende a disfrutar de tu soledad, y de la compañía. Conoce gente nueva, cuida a la gente de siempre. Diversifica afectos y únete a grupos de personas que se juntan para aprender, para compartir aficiones o pasiones, para construir, para luchas por tus derechos, para celebrar la vida.

Consejo: Acude a un especialista si la situación dura más de tres meses. Si tienes dudas, escríbenos: psicopracticaonline@gmail.com