¿Ser feliz en Navidad? Por Amaya Terrón


Las navidades son una época del año que gusta y disgusta por igual. Mientras que unos desean que lleguen esos días para volver a reunirse con toda la familia, otros pueden llegar a sentirse realmente mal sólo con recordar esa obligación de celebrar algo cuando creen que no tienen nada que festejar.

El estrés que provoca tener que cumplir con toda la familia, acertar con los regalos, la tristeza por la ausencia de seres queridos, tener que sentarse a comer con familiares con los que no mantenemos una buena relación, los autobalances que hacemos al final del año y que, en ocasiones, nos recuerdan que no hemos conseguido lo que pretendíamos y, este año, en particular la crisis económica, la pérdida de sueldo, el paro o los escasos ingresos pueden suponer una pérdida de ánimo de cara a la Navidad. De hecho, se calcula que, debido a estos acontecimientos, el 80% de la población sufrirá a lo largo de la Navidad síntomas como melancolía, estrés, ansiedad o depresión.

Un problema motivado por expectativas irrealeshelp


Los problemas personales, las dificultades económicas, la pérdida de alguién querido y otro tipo de situaciones desagradables pueden estar presentes en cualquier época del año, pero es en Navidad cuando nos condicionan de un modo superior, pudiendo llegar a provocarnos problemas emocionales serios.
Esto es debido, según explica la psicóloga Amaya Terrón, a las “expectativas irreales sobre lo que debemos hacer y cómo debemos sentirnos en estas fechas”.

En Navidad, las expectativas de tener que ser feliz, tener dinero, tener el mejor y más grande árbol navideño, gozar de la más grande y opulenta cena rodeada de la más extensa y feliz familia acaban desembocando en lo que Amaya Terrón define como “tradición de obligación”, un conjunto de acontecimientos que nos “obligan” a alcanzar un estatus de felicidad que no se ajusta a la realidad.

Cada vez que se oyen campanillas, villancicos o se ve decoración navideña hay personas que se sienten tristes porque “está justificado” o porque “siempre es así” privándose de disfrutar esos pequeños momentos de felicidad que no ven porque están centrados en sentirse mal, que es lo conocido, lo seguro. Las envidias, los miedos, las frustraciones encuentran su vía de escape haciendo sentir tristeza el sus víctimas, explica la psicóloga.

 
La Navidad por sí misma no genera sentimientos negativos en las personas, es la interpretación de lo que deberíamos ser, hacer o tener, nuestra actitud y falta de compromiso con nosotros mismos lo que amarga estas fechas”, continua la psicóloga.


Ser feliz en Navidad es posible

La realidad es que a veces tenemos más motivos para estar preocupados que para estar alegres, pero “es una mala estrategia centrarse las 24 horas del día en los disgustos y no permitirnos de esta forma disfrutar las alegrías, cuanto más tiempo dedicamos a estar tristes menos nos queda para estar alegres”, recuerda Terrón.

 
navidad

 Los motivos para estar alegres no tienen que ser grandes, sino que se puede disfrutar de los más pequeños detalles. Todos, si pensamos, tenemos motivos para estar alegres. Sabiendo esto, “si no se encuentran es porque no han sido lo suficientemente pensados, ¿quién puede pensar que haya alguien que no tenga algún motivo para disfrutar durante un tiempo? ¿En verdad tenemos que tener un gran árbol, una gran mesa y un gran todo para ser felices? En lugar de tener la tradición de la obligación podemos crear la tradición de disfrutar nuestras propias formas de celebrar un bonito momento sin dejarse llevar por la inercia y hacer cada año lo mismo. Innovar y hacer lo que realmente le apetezca a uno, adaptándose a sus necesidades particulares, es la mejor medicina para combatir la depresión, la melancolía y el malestar”, aconseja la psicóloga.


“En realidad no debemos ser nada que no seamos, no tenemos ninguna obligación de pasarlo bien cuando nos dicen que debemos hacerlo, ni tenemos la obligación de tener nada que no queramos o no necesitemos. La felicidad se relaciona directamente con las expectativas que tenemos de la vida. Por supuesto que unas expectativas altas nos motivan, pero si se convierten en irreales nos frustran. A más comparación, más presión, a más presión más obligación y a más obligación más insatisfacción. Por lo tanto, cuando podríamos ser perfectamente felices nos generamos una tensión innecesaria que nos hace sufrir y nos aleja de la felicidad y de los demás”, añade Amaya Terrón.

 Consejos para hacer frente a los problemas más comunes

La pérdida de familiares o amigos, la lejanía de los seres queridos, los conflictos familiarares o la crisis económica son algunas de la situaciones que provocan infelicidad en las personas; para hacerlas frente, Amaya Terrón recuerda que “todo depende de la forma en que enfoquemos las cosas”.

 
 Ante la pérdida reciente de un familiar o ser querido:

  Concederse un tiempo de duelo, de adaptación a la situación, de recogimiento y maduración de lo ocurrido.

   Apoyarse en el resto de familiares, que de una manera u otra están pasando la misma tristeza. Esto hará que nos sintamos más protegidos.
 
  No encerrarse en casa y en la tristeza, ya que esto no hará más que agravar la situación.

   No obligarse a celebrar si no apetece.


Ante una lejanía geográfica:


  Hacer uso de las tecnologías para conectarte con los seres queridos.

   Recordar que las cosas no siempre suceden cuando las queremos. Quizá no podamos celebrar la Navidad el 25 de diciembre, pero podemos pensar que este año nos las han aplazado y las celebraremos cuando sea nuestro momento.

  Buscar momentos que nos hagan sentir bien en nuestro lugar de residencia, no encerrarse ni aislarse, siempre habrá alguien con quien festejar.


Ante los conflictos intrafamiliares:

velas

  Intentar llegar a un acuerdo si el problema es dónde pasar las fiestas: más vale un mal acuerdo que unas malas navidades.

  La flexibilidad y adaptación a las dinámicas familiares nos ayudará a disfrutar de estas reuniones.

  Negociad, negociad, negociad y cuando hayais terminado disfrutad, no hay nada peor que, despues de haber negociado, darle vueltas al resultado intentado buscar ganadores y perdedores.
 

Ante los problemas económicos:

  Recordar que la felicidad no se asocia con la cantidad/calidad de regalos que hacemos, lo bonito que es nuestro árbol y los manjares que exponemos a nuestra familia.
 
  Buscar maneras de disfrutar con nuestros seres queridos sin gastar dinero: un paseo por las calles de nuestra ciudad para ver la decoración navideña o una tarde en el sofá de casa rodeados de nuestra familia viendo una película, son momentos especiales de reunión que no implican aflojar el bolsillo.


Y sobre todo recordar que la fuente de la felicidad está dentro de cada uno de nosotros, sólo hay que abrirle la puerta y dejarla deslumbrarnos”, finaliza Amaya Terrón.

Agradecimientos: Amaya Terrón, psicóloga.

 

7 razones científicamente probadas por las que deberías reír más

 


Arcoiris sonrisa
Es probable que hayas escuchado que reír es la mejor medicina. Y no se trata de una exageración, la risa, cuando es genuina, tiene un enorme poder curativo, sin ningún efecto adverso. Además, tener sentido del humor no solo puede curar tu cuerpo sino que también te permite enfrentar las adversidades con mayor entereza y salir fortalecido de estas. De hecho, la risa es tan importante que cientos de investigaciones se han dedicado a evaluar su impacto en nuestra salud física y emocional. Estos estudios nos desvelan buenas razones para enfrentar la vida con una sonrisa en los labios.
 
1. Mejora la función de los vasos sanguíneos
 
Un estudio realizado en la Universidad de Maryland descubrió que la risa activa la dilatación del tejido que forma el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, haciendo que aumente el flujo sanguíneo. Por tanto, se puede concluir que la risa nos ayuda a mantener el endotelio sano y protege nuestra salud cardiovascular, actuando como un factor protector contra las patologías del corazón y el cerebro causadas por un insuficiente riego sanguíneo.
 
2. Potencia la salud emocional
 
Un estudio realizado en la Universidad de Stanford comprobó que la risa y el sentido del humor en general activan los centros de la recompensa en el cerebro emocional, los cuales liberan dopamina, un neurotransmisor vinculado con la sensación de placer. También genera un aumento de los niveles de serotonina, un neurotransmisor que genera la sensación de tranquilidad, y potencia la liberación de endorfinas, las cuales nos ayudan a lidiar con el dolor y generan un estado de euforia.
 
3. Aumenta tu atractivo
 
Un estudio realizado en la University of Western Ontario encontró que los hombres con sentido del humor resultan más atractivos para las mujeres. De la misma forma, los hombres se sienten más atraídos por las mujeres que se ríen de sus bromas. En realidad no es extraño ya que la risa ayuda a romper el hielo y acerca a las personas en una situación social, haciendo que ambas se sientan más a gusto. Sin embargo, la risa no solo aumenta nuestro atractivo como parejas potenciales sino que también incrementa nuestras probabilidades de obtener un trabajo, según descubrió una investigación realizada en el Emerson College.
 
4. Te convierte en alguien de confianza
 
Se hipotetiza que antes de que los seres humanos desarrollaran el lenguaje, ya reían. Por tanto, la sonrisa siempre ha sido una señal que nos indica que podemos acercarnos a alguien. Una sonrisa genuina envía el mensaje de que somos de fiar y estamos dispuestos a colaborar. Un estudio realizado en la Universidad de Liverpool demostró que las personas que suelen sonreír son valoradas como más extrovertidas, generosas y confiables. De hecho, los economistas consideran que la sonrisa es un gran valor. Un estudio realizado en la Universidad de Oxford desveló que cuando una persona sonríe, automáticamente aumenta en un 10% la confianza que inspira a los demás.
 
5. Reduce los niveles de estrés y ansiedad
 
Víctor Hugo afirmó que “la risa es un sol que ahuyenta el invierno del rostro humano“. Y ahora decenas de estudios han desvelado que el humor es un elemento fundamental de la resiliencia. Las personas que no se amilanan ante los problemas y que se hacen más fuertes ante la desgracia son aquellas capaces de reírse de sí mismas y de enfrentar la vida con sentido del humor. Además, la risa mejora de manera inmediata nuestro estado de ánimo, produciendo una sensación de alegría y relajación. Un estudio realizado en la Universidad de Oxford también desveló que la risa es un analgésico natural, que aumenta nuestro umbral de percepción del dolor, haciendo que lo soportemos mejor.
 
6. Facilita el insight
 
Cuando estamos nerviosos, nuestro campo de atención se estrecha, dejamos de notar muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor. Por eso, cuando estamos estresados, muchas ideas escapan de nuestra conciencia. Sin embargo, para llegar al insight, para descubrir una solución brillante, es necesario justo lo contrario, es decir, estar relajados y captar esas ideas “periféricas”. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Carolina del Norte descubrió que sonreír aumenta nuestra flexibilidad atencional e incrementa nuestra habilidad para pensar de forma holística. En práctica, cuando reímos somos mejores viendo el bosque, en vez de concentrarnos solamente en los árboles.
 
7. Es beneficiosa para el sistema respiratorio
 
La risa es la forma más sencilla y rápida para regular la respiración y limpiar los pulmones. Una risa profunda y larga aumenta inmediatamente el ritmo cardiaco y respiratorio, así como el consumo de oxígeno. La risa prolongada elimina el aire residual de los pulmones y los llena con aire limpio, rico en oxígeno. En palabras sencillas, la risa nos ayuda a respirar mejor y más profundo. Por eso, no es extraño que en los últimos tiempos se haya desarrollado lo que se conoce como yoga de la risa, pensado para recargar el cuerpo regulando el flujo de aire, a la vez que se induce una sensación de energía, calma y focalización.

Posdata: “Al envejecer no se deja de reír, mas dejar de reír te hace envejecer“, dijo Balzac.

Ya sabes, si te cuesta sonreir…Apúntate nuestro cursos de risoterapia.

 

“No es tan fácil”: Personas que tienen un problema para cada solución

Lluvia dentro de sombrilla
Hay personas que tienen un problema para cada solución. Su frase preferida es: “No es tan fácil”. Son personas pesimistas, que solo ven los aspectos negativos de las situaciones y son incapaces de aceptar las cosas positivas, aunque las tengan justo delante de sí. Incluso se molestan cuando intentas ayudarles y les das una posible solución.
 
Estas personas desestiman cualquier esfuerzo que hayas hecho al decir “No es tan fácil”. Y con esa frase también están diciendo que en realidad no les conoces ni les comprendes, por lo que sería mejor que no opinaras. También están diciendo que todavía no están preparados para cambiar y que sus quejas tienen una impronta puramente catártica, porque en realidad no desean resolver nada. 
 
Sin embargo, la verdad es que la vida es tan fácil o tan complicada como quieras hacerla. Es cierto que todos somos únicos y que cada quien vive circunstancias diferentes, pero los verdaderos límites se encuentran en nuestra mente: nuestras creencias, ideas preconcebidas y hábitos son los principales obstáculos para seguir avanzando.
 

El elefante que no era consciente de su fuerza

 
Había una vez un elefante enorme, que todas las noches se presentaba en el circo haciendo gala de una fuerza descomunal. Sin embargo, después de la actuación permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Curiosamente, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera enterrado pocos centímetros en el suelo. Aunque la cadena era gruesa, era obvio que un animal capaz de arrancar un árbol con su fuerza, podría liberarse con facilidad de esa estaca y huir. ¿Por qué no lo hacía?
 
El elefante se mantenía en el circo porque había estado atado a una estaca parecida desde que era pequeño. En aquel momento, luchó con todas sus fuerzas por zafarse, día tras día, pero no lo consiguió porque la estaca y la cadena eran mucho más fuertes que él. Así, terminó dándose por vencido.
 
Y una vez que fue grande y fuerte, seguía pensando que no podía escapar. Jamás volvió a cuestionar ese recuerdo y no ha vuelto a poner a prueba su fuerza. Por lo que sigue pensando que escapar no es tan fácil.
 
Al igual que el elefante, muchas personas piensan que asumen una postura objetiva cuando dicen que no es tan fácil. Piensan que los demás son demasiado positivos, ingenuos o que no les conocen lo suficiente. Sin embargo, lo que les sucede es que están demasiado involucrados emocionalmente en la situación y no son capaces de valorar otras alternativas ni pensar con claridad. 
 
En realidad, la vida es sencilla, somos nosotros quienes la complicamos, a veces demasiado y sin siquiera darnos cuenta. De hecho, hay personas que logran cambiar vida, dejar todo atrás y mirar hacia el futuro, mientras otras en su misma condición, se mantienen atadas a una existencia que no les satisface, solo porque creen que no es tan fácil, porque se han rendido antes de presentar batalla.
 

¿Qué se esconde detrás de pensar que no es tan fácil?

 
– Un gran miedo. En realidad, esta frase esconde un gran miedo, es una excusa para no tener que hacer nada y mantener el estado de las cosas. También encierra una resistencia al cambio. En realidad, esa persona todavía no está preparada para dar el paso decisivo, por lo que se engaña diciéndose que esa solución no está hecha a su medida y no funcionará. Y lo peor es que ni siquiera la ha considerado porque el miedo se lo ha impedido, simplemente la he rechazado, como una persona con aracnofobia puede escapar de las arañas, sin pensar.
 
– Una actitud derrotista. Con esta frase esa persona afirma que como el camino es tan complicado, quizás es mejor no emprenderlo. Es como si hubiese analizado la relación sacrificio/beneficio para concluir que no vale la pena. Solo que en realidad nunca tomó en cuenta la solución, porque la asumió con una actitud derrotista, se dio por vencido antes de comenzar. Obviamente, nadie pone en duda que los grandes cambios no son fáciles, pero ello no debe ser una excusa para no dar el primer paso. Recuerda que el primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás.
 
– Una visión demasiado egocéntrica. Cada quien se considera único y especial, y de cierta forma todos lo somos. Sin embargo, también somos muy parecidos a los demás, las situaciones que estamos viviendo no son muy diferentes a las que han tenido que enfrentar o están enfrentando otras personas en otros lugares del mundo. De hecho, hay quienes han vivido situaciones peores y han encontrado la fuerza para cambiar o dejar todo atrás, mientras otras personas simplemente continúan pensando que no es tan fácil y se mantienen ancladas a una situación que las va desgastando lentamente. Recuerda que, al fin y al cabo, todo es cuestión de perspectiva.
 
– No estar dispuesto a renunciar a ciertas cosas. En las últimas décadas la sociedad ha transmitido una idea errónea, nos ha hecho creer que podemos tener todo sin renunciar a nada y con un mínimo esfuerzo. Esta idea ha calado en la mente de muchas personas, a las cuales les aterra la posibilidad de tener que renunciar a ciertas cosas. Por eso prefieren decir que no es fácil, porque piensan que renunciar es sinónimo de perder o fracasar. Sin embargo, para avanzar siempre hay que dejar algo atrás.
 

¿Cómo liberarse de esa idea?

 
1. Estar realmente dispuestos a cambiar. A primera vista puede parecer un contrasentido pero hay personas que se quejan solo por el placer de lamentarse, para asumir una actitud de víctimas, pero en realidad no pretenden solucionar nada. Por eso, si dices a menudo frases como “no es tan fácil” ante cualquier propuesta, es porque, en el fondo, aún no estás preparado para dar el paso. Te resistes a moverte porque algo aún te ata lo suficientemente fuerte, aunque quizás no sabes de qué se trata. 
 
2. Dejar de pensar en términos de pérdida. Para seguir adelante, hay que dejar cosas atrás, cosas que quizás son importantes pero que no puedes llevar contigo. Esas cosas a las que renuncias son las que te permiten crecer. De hecho, debes comenzar a pensar en la vida como en un camino, no puedes cargar todo en tu mochila porque el peso te agotará y no te permitirá llegar hasta el final. Debes elegir sabiamente las cosas que realmente necesitas y deshacerte de las que son un peso muerto. 
 
3. Asumir lo difícil como un reto. Para lograr grandes cosas, es necesario hacer algunos sacrificios y esforzarse. Habrá obstáculos en el camino, pero son precisamente esas barreras las que te permitirán crecer. De hecho, recuerda que no maduramos con los años sino con los daños. Aprende a asumir esos obstáculos como desafíos, como oportunidades para crecer.

 

Niebla Mental: 7 problemas de los que está intentando alertarte

 

Nube cerebro
Todo suele comenzar con una sensación de entorpecimiento y confusión que no logras sacudirte de encima. Sin embargo, piensas que no es nada, después de todo, nos sucede a todos, es un simple fallo de la mente. Hasta que te das cuenta de que has pasado gran parte de la semana envuelto en esa niebla mental, sin poder tomar decisiones importantes, porque sientes que tu mente se esconde detrás de una cortina de humo.
 
La niebla cerebral, también conocida como fibroniebla, es una incapacidad para aferrar la realidad. Se trata de una sensación vaga en la que te esfuerzas por recuperar algo y concentrarte, pero no lo logras. De hecho, el esfuerzo por pensar puede ser tan agotador como una sesión intensa de actividad física. También puedes sentirte confuso y tener problemas para expresarte con claridad ya que no logras aferrar las ideas. Y esas sensaciones pueden persistir durante todo un día, una semana o incluso un mes, lo cual puede ser bastante frustante y angustiante, además de afectar considerablemente el desempeño cotidiano.
 
De hecho, los neurocientíficos aseguran que estas sensaciones son muy parecidas a la que experimentan las personas con demencia. Los signos que acompañan la niebla mental son:
 
– Problemas de memoria a corto plazo, como la incapacidad para recordar lo que acabas de leer o escuchar.
 
– Dificultades para recordar palabras conocidas, lentitud para recordar los nombres y usar de forma incorrecta algunas palabras.
 
– Desorientación y dificultades para recordar donde dejaste las cosas.
 
– Problemas para procesar la información ya que tienes dificultades para concentrarte.
 
– Incapacidad para realizar operaciones matemáticas, incluso sencillas, y problemas para recordar secuencias o números.
 

¿Por qué se produce la niebla mental?

 
Si los periodos de niebla cerebral son muy extensos, es conveniente que le prestes atención a este síntoma e intentes desvelar su causa.
 
1. Estás sufriendo cambios hormonales

Una serie de días inmersa en esa bruma mental puede ser el primer signo de que la menopausia está cerca. De hecho, un estudio realizado las universidades de Rochester e Illinois mostró que las mujeres entre 40 y 60 años tienen problemas para mantener la concentración en tareas difíciles y tienen dificultades con su memoria de trabajo, la cual nos ayuda a mantener la información importante en mente mientras resolvemos los problemas.

 
No hay dudas de que las hormonas tienen un impacto enorme en el cerebro, por lo que la oscilación de los niveles de estrógenos puede provocar cambios en la cognición. De hecho, también se ha apreciado que algunas embarazadas tienen problemas de memoria y experimentan esa misma niebla mental. Esto se debe al impacto de las hormonas en el hipocampo, el área vinculada a la memoria, sobre todo al aprendizaje de nuevos conocimientos y la memoria espacial.
 
2. Estás experimentando cambios de humor

Una investigación reciente realizada en la Universidad de Michigan encontró que la niebla mental es más común en las personas que sufren depresión o trastorno bipolar, y esta se puede apreciar en los escáneres cerebrales. En el estudio se apreció que las mujeres que sufrían esa niebla cerebral tuvieron que luchar más para resolver las pruebas cognitivas. De hecho, presentaban una actividad anormal en las zonas del cerebro vinculadas con el control de las funciones cognitivas como la atención y la memoria de trabajo. Aunque estas zonas se mantenían activas en las 612 participantes, en las mujeres que sufrían una niebla mental se producía una actividad más intensa o mucho más débil de lo esperado.

 
Esto significa que nuestro cerebro funciona a nivel neurobiológico de forma diferente cuando se producen cambios de humor tan drásticos como los que ocurren durante la depresión o el trastorno bipolar. Por tanto, si llevas tiempo teniendo esa niebla mental, quizás es hora de revisar tus emociones.
 
3. Estás bajo un gran estrés

El estrés es un estado que provoca cambios en el organismo, sobre todo a nivel hormonal. De hecho, durante el estrés tu cuerpo aumenta la producción de cortisol, una hormona que excita las células cerebrales. Cuando el estrés se mantiene durante mucho tiempo, esas células terminan inundadas de calcio y mueren. Básicamente, mueren por un exceso de excitación.
 
Por tanto, el cortisol tiene efectos negativos en el cerebro, sobre todo para las funciones cognitivas y, obviamente, puede ser una de las causas de la niebla mental que estás experimentando. En ese caso, tienes que identificar los patrones que se encuentran en la base de los episodios de niebla mental, para que puedas saber qué te está estresando.
 
4. No estás alimentando bien tu cerebro

Eres lo que comes, tus hábitos alimenticios, día tras día, terminan impactando en tu metabolismo. Por eso, una de las causas de la niebla cerebral es que no estás cuidando tu alimentación. De hecho, ¿sabías que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo? Los atracones y la comida procesada, rica en grasas, carbohidratos refinados y azúcares afectan negativamente el funcionamiento del cerebro.

 
Al contrario, alimentos como el pescado graso, las verduras de hoja verde y el chocolate negro son excelentes para el cerebro. También debes asegurarte de consumir la cantidad de hierro adecuada ya que se trata de un nutriente esencial para la memoria y la atención. De hecho, en un estudio realizado en la Universidad Estatal de Pennsylvania se apreció que el simple hecho de mantener una dieta rica en proteínas durante 4 meses no solo servía para aumentar los niveles de hierro en la sangre sino también para mejorar las funciones cognitivas. 
 
5. Haz llevado la multitarea un paso más allá

En los tiempos que corren, las personas quieren hacer más en menos tiempo, sin darse cuenta de que tenemos ciertos límites, impuestos por nuestro cerebro y por la velocidad a la cual puede funcionar de forma óptima. Por eso, esa niebla mental puede provenir de tener una decena de pestañas abiertas en el navegador, de la costumbre de estar en una reunión y revisar los mensajes de texto por debajo de la mesa o de no saber delegar y sobrecargarte de tareas. 
 
En sentido general, la multitarea no es buena para la memoria y mucho menos para la atención, por lo que no es extraño que cuando intentas hacer varias cosas a la vez o te expongas continuamente a un entorno que te sobreestimule, tu sistema nervioso termine sobresaturado y decida “desconectarse” por un tiempo. De hecho, una de las causas de la niebla mental es manterse demasiado activos, más allá de los límites que pueden ser considerados como “sanos”.
 
6. Sufres síndrome de fatiga crónica

Detrás de la niebla mental se puede esconder una amplia gama de enfermedades, sobre todo cuando esta sensación se extiende durante semanas y no se disipa. El síndrome de fatiga crónica es uno de los problemas que causa confusión mental. Sin duda, es difícil mantenerse alertas y recordar las cosas cuando te sientes cansado y fatigado.

 
Un estudio realizado en la Universidad de Columbia encontró diferencias en el líquido cerebroespinal de las personas con síndrome de fatiga crónica, un detalle que puede ayudar a explicar esa niebla mental. De hecho, las personas analizadas mostraban un nivel muy bajo de unas proteínas del sistema inmune llamadas citoquinas, era como si su sistema inmunológico se hubiera agotado, literalmente. Además, se ha apreciado que las citoquinas, en especial la interleucina-6, desempeña un papel importante en la formación de nuevas memorias. 
 
7. Comes demasiado gluten

Detrás del gluten hay mucho más que la celiaquía. De hecho, las personas que padecen esta enfermedad autoinmune y comen demasiado gluten no solo pueden causar un daño duradero a sus intestinos sino también sufrir una densa niebla cerebral.
 
La buena noticia para las personas con un diagnóstico de celíaca pueden eliminar esa bruma mental eliminando el gluten de su dieta. De hecho, en un estudio realizado en la Monash University se apreció que en las personas celiácas que siguieron una dieta libre de gluten, la niebla del cerebro desapareció. Antes de adoptar la nueva dieta, estas personas tuvieron un rendimiento deficiente en ciertas pruebas cognitivas, como si estuvieran ebrios. Un año más tarde, las cosas volvieron a la normalidad, mostrando una mejoría significativa de la fluidez verbal, la atención y las funciones motoras.

Distracciones que nos roban la vida: 5 estrategias para deshacernos de ellas

 

Mujer objetos cotidianos
La ley de Hutchinson afirma que “si un problema necesita la máxima concentración, aparecerá simultáneamente una distracción irresistible”. Sin duda, uno de los principales enemigos que nos acecha en la actualidad son las distracciones, en un mundo tan caótico y repleto de información, estamos bombardeados continuamente por cientos de estímulos, por lo que es muy fácil distraerse. Entre tanta información chatarra, lo difícil es mantenerse concentrados y no perder un tiempo precioso.
 
De hecho, hemos olvidado lo que significa realmente estar concentrados y olvidarnos del mundo exterior. Ese estado en el que estamos tan ensimismados en la tarea que el mundo prácticamente desaparece. En gran parte, ello se debe a la tecnología, ya que nos hemos obligado a estar continuamente pendientes de la llamada o el mensaje, con al menos una decena de pestañas abiertas en el navegador, de forma que hemos aprendido a vivir dividiendo nuestra atención. Pero lo que podría parecer una ventaja, en realidad nos pasa una factura muy elevada.
 

El limbo atencional de nuestro día a día

 
Los tontos actúan distraídamente. El sabio custodia su atención como si fuera su tesoro más precioso”. Con esta frase, Siddhartha Gautama Buddha quería resaltar el valor de la atención ya que estar plenamente presentes es la única garantía para vivir en el aquí y ahora. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a vivir a caballo entre el pasado y el futuro, desatendiendo el presente, porque pasamos cada minuto en una especie de “limbo atencional”.
 
El limbo atencional no es más que un estado en el que no estamos realmente trabajando, ni realmente reposando. No estamos disfrutando realmente de la compañía de las personas que queremos ni estamos completamente concentrados en la película o en el libro que estamos leyendo.
 
Como resultado, no logramos hacer nada bien, pero nos agotamos mucho. Por eso solemos llegar cansados a casa por la noche, como si algo o alguien nos hubiese robado toda nuestra energía. Solo que el ladrón hemos sido nosotros mismos.
 
Para comprender mejor este concepto, basta pensar que durante toda la jornada nuestra atención se comporta como una línea recta, cuando en realidad debería ser una línea con altos y bajos. De hecho, para liberarnos del limbo atencional que roba nuestra energía necesitamos alternar momentos de absoluta concentración con momentos de absoluto reposo. Cuando obtenemos una curva, salimos de ese limbo y no solo logramos ser más productivos sino que también nos agotamos menos.
 
Además, no se trata simplemente de lograr nuestras metas y ser más eficaces sino también de vivir de forma más plena. Cuando logramos deshacernos de las preocupaciones y nos concentramos en el aquí y ahora podemos disfrutar mucho más y exprimir la vida hasta la última gota, de verdad.
 

¿Cómo concentrarnos en lo que realmente importa?

 
1. Descubre tus malos hábitos. Entramos en el limbo atencional por nuestros malos hábitos, aunque no somos conscientes de ellos. Sin embargo, nuestro día a día está lleno de esquemas que repetimos una y otra vez, como por ejemplo: revisar continuamente el móvil para leer los nuevos mensajes, entrar varias veces a las redes sociales, pasar demasiado tiempo conversando con los compañeros de trabajo fuera del horario de descanso o llevarnos el trabajo a casa en forma de preocupaciones que nos impiden disfrutar de nuestra familia. Todos estos hábitos no solo te roban tiempo sino también energía, por lo que el primer paso es detectarlos y después substituirlos por hábitos más eficaces que puedan mejorar realmente tu vida.
 
2. Aplica la Stress-Recovery RoutineSe trata de crear esa curva de concentración y relajación, de manera que alternes periodos de atención plena en las tareas con fases de reposo total. De hecho, las personas que han aplicado esta rutina afirman que son mucho más productivos y llegan menos agotados al final del día. Y es que esos periodos de verdadero reposo sirven para recargar las pilas e incluso para que el inconsciente genere nuevas ideas. ¿Cómo lograrlo?
 
Ante todo, determina una meta clara. No se trata de añadir más presión, sino simplemente de ser objetivo y proponerte lo que quieres lograr en un periodo de dos horas, por ejemplo. Esa meta se convertirá en un punto de referencia en tu mente y te ayudará a mantenerte concentrado.
 
En segundo lugar, usa un timer. Uno de los riesgos que se corre al estar demasiado concentrados es pasar por alto el descanso y seguir trabajando. Sin embargo, ese hábito terminará pasándote factura. Por eso, es recomendable que utilices un reloj que te indique que ha llegado el momento de tomar una pausa. En ese momento, lo más importante es que intentes desconectar por completo de lo que estabas haciendo.
 
3. Controla los distractores, no dejes que te controlen. Muy pronto te darás cuenta de que alternar momentos de máxima productividad con fases de reposo revolucionará tus jornadas. Sin embargo, también notarás que es difícil mantener ese ritmo porque a lo largo del día tendrás numerosos estímulos que compiten por tu atención. Por eso, es importante que intentes eliminar todos los factores que te distraigan y puedan disminuir tu productividad.
 
Por ejemplo, si estás con tu familia puedes silenciar el móvil y si estás en el trabajo puedes desconectarte de Internet. A la vez, es conveniente que apliques la regla de los dos minutos: si una tarea imprevista se puede realizar en dos minutos, hazla, si tarda más, ponla en tu lista de las tareas pendientes.
 
4. Recurre a un disparador emocional. Hay días mejores, otros son peores. Hay jornadas en las que sientes que puedes con todo pero hay otras en las que andas de capa caída y te resulta más difícil mantener la fuerza de voluntad, es como si esta se hubiera agotado de repente. En todo caso, dado que para combatir las distracciones es fundamental ser perseverante, una buena idea para mantenerte motivado es recurrir a un elemento disparador.
 
Un elemento disparador, trigger, en inglés, es algo que despierta un flashback hacia una situación que vivimos en el pasado. Cada persona tiene disparadores diferentes, pueden ser un sonido, un olor, una textura o una imagen. Lo que sucede es que en nuestro cerebro se ha creado una conexión muy fuerte entre la sensación que vivimos y ese elemento disparador. Por eso, es conveniente crear disparadores de un estado de ánimo más positivo. Por ejemplo, puedes comenzar el día leyendo una frase motivadora que tenga un gran significado para ti, o escuchar una canción que te llene de energía. Se trata de encontrar eso que te motiva e infunde fuerza.
 
5. Practica la meditación mindfulness. Pocas cosas te ayudarán a mantenerte tan concentrado y alejarte de las distracciones como la meditación mindfulness. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de California desveló que tan solo un par de semanas de meditación puede mejorar cualitativamente la capacidad de las personas para concentrarse y la memoria a corto plazo. Este resultado no es sorprendente si se tiene en cuenta que la meditación consiste, básicamente, en aprender a centrar en pensamiento en un objeto o idea.
 
Además, esta práctica provoca cambios duraderos a nivel cerebral. Otra investigación realizada en Harvard desveló que la meditación mindfulness puede influir en algunas estructuras del cerebro. Después de ocho semanas de entrenamiento se apreciaron cambios positivos en el hipocampo, la estructura que gobierna el aprendizaje y la memoria, así como una disminución de la actividad de la amígdala, la zona encargada del miedo, la ansiedad y el estrés. Otro estudio realizado en la Universidad de Yale encontró que la meditación disminuye la actividad de la red por defecto del cerebro, esa que salta de un tema a otro y activa las preocupaciones. Por tanto, la meditación mindfulness es una herramienta excelente para deshacerte de las distracciones y aprender a concentrarte en lo que realmente importa.