Nadie escapa: Tú también puedes ser una persona tóxica

Un viejo refrán afirma que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el ojo propio. Esta idea viene como anillo al dedo cuando nos referimos a las personas tóxicas. Somos capaces de detectar la manipulación, el engaño, la agresividad y la falta de compromiso de los demás pero cuando se trata de apuntar el dedo sobre nosotros, la vara de medir cambia.
 

Sin embargo, ¿de verdad nosotros nunca hemos esparcido sobre los demás nuestro malhumor, no nos hemos comportado como camiones de basura, no hemos manipulado a alguien para obtener algún beneficio? Es difícil creer que no, simplemente porque las personas perfectas no existen y nos otros también nos equivocamos.

El hecho de que no seamos manipuladores expertos al estilo de Maquiavelo, o que no funcionemos siempre en “modo queja” no significa que en determinados momentos no nos convirtamos en auténticos vampiros emocionales, que incluso sin darse cuenta, le roban la energía a quienes están a su alrededor.

 

Miramos más hacia afuera que hacia adentro

 
Claudio Naranjo, psiquiatra y candidato al Premio Nobel de la Paz, afirmó que “el mal de nuestra cultura es que mira más afuera que adentro”. Y también añadió que “la educación debería enseñarnos a mirar hacia adentro. Pero en vez de eso nos han criado para la ceguera”. 
 
Sin duda, poner la responsabilidad fuera de nosotros es muy cómodo. La culpa es del empleado rígido o del que es demasiado permisivo, del compañero de trabajo incapaz o demasiado eficiente, de la pareja que no nos ama lo suficiente o que nos agobia, de la política o de los apolíticos… Siempre hay un buen culpable, un chivo expiatorio que nos ayude a liberarnos de la responsabilidad.
 
Sin embargo, mirar hacia adentro es mucho más complicado, ante todo, porque significa realizar un examen de conciencia, y lo que encontramos no siempre nos gusta. Estamos profundamente polarizados, aunque no nos damos cuenta, por eso los malos son los demás, y los buenos somos, obviamente, nosotros. Y preferimos obviar cualquier pista que ponga en entredicho esa imagen que hemos construido.
 
Por otra parte, mirar hacia adentro implica empezar a asumir nuestras responsabilidades, lo cual significa que comprendemos que podemos hacer algo, aunque sea pequeño, para mejorar. Y a veces eso, simplemente nos da pereza.
 
El autoconocimiento es un camino largo y duro, pero es importante ser conscientes de lo que uno experimenta, siente y expresa. Al inicio puede doler pero tomar conciencia de la agresividad, el dolor, el miedo o las inseguridades nos convierte en mejores personas.
 

¿Cómo alentamos las relaciones tóxicas?

 
A menudo no nos damos cuenta pero cada vez que asumimos el papel de víctimas, nos estamos negando a tomar cartas en el asunto. Al darle la responsabilidad al otro nos negamos a actuar y, como resultado, elegimos el sufrimiento. Es como si nos entregáramos tranquilamente al verdugo. 
 
En el caso de las relaciones tóxicas es lo mismo. En toda relación existen dos roles, por lo que, de cierta forma, también nosotros somos responsables de cómo nos tratan los demás. Por ejemplo, alimentamos una relación de pareja tóxica cada vez que le damos pruebas a la otra persona de nuestra fidelidad cuando esta se muestra celosa sin sentido. Alimentamos una relación tóxica cada vez que le prestamos una atención excesiva a un amigo victimista, cada vez que nos compadecemos de él sin hacer nada para salir de su estado. Alimentamos una relación tóxica cada vez que cedemos, nos adaptamos o nos mostramos sumisos ante una persona dominante y agresiva.
 
Por supuesto, en algunos casos no podremos cambiar las actitudes y comportamientos de esa persona. Pero podemos decidir si caer o no en su juego.
 

La autotoxicidad también es dañina

 
Hay personas que crean una tormenta en un vaso de agua y después se quejan porque llueve. De hecho, hay quienes cuidan mucho sus relaciones interpersonales y siempre están pendientes de respetar al otro y no dañarles, pero se olvidan de sí mismos. Como resultado, esa toxicidad no se expresa, sino que la guardan dentro de sí.
 
Por eso, también es importante asegurarnos de no expandir esa autotoxicidad. Y te comportas de manera tóxica contigo mismo cuando:
 
– Te quedas al lado de una persona que te menosprecia y te trata mal.
 
– Te recriminas por tus errores o eres demasiado exigente contigo mismo.
 
– No atiendes tus necesidades y no te atreves a pedir lo que deseas.
 
– Ignoras tus emociones y, en vez de comprenderlas, decides reprimirlas.
 
– Solo te centras en lo negativo y adoptas una actitud pesimista.
 
– No reconoces tu valor y dejas que sean los demás quienes te valoren.
 

¿Qué hacer?

 
Quizá no siempre podamos evitar comportarnos de forma tóxica porque llevamos sobre nuestras espaldas demasiados condicionamientos. Sin embargo, podemos hacer conscientes esos comportamientos y pedir disculpas, a los demás o a nosotros mismos, según sea el caso.
 
Mirar hacia adentro siempre vale la pena. Y hacerlo con humildad es aún mejor.
web origen: http://www.rinconpsicologia.com/

​Tecnoestrés: la nueva psicopatología de la “era digital”

 

​Tecnoestrés:  la nueva psicopatología de la “era digital”

 Las nuevas tecnologías nos traen también algunos problemas para la salud mental.

 

La irrupción en nuestras vidas de la tecnología en forma de ordenadores, internet, smartphones tablets… ha provocado cambios sociales, culturales y económicos que han afectado a muchos individuos. Nadie puede dudar de los beneficios que la tecnología, y su uso puede ser muy útil pues nos permite estar constantemente en conexión con casi todos los rincones del planeta. Las nuevas tecnologías nos facilitan nuevos cauces de relación y comunicación y nos facilitan el acceso a la información en tiempo record, además de proporcionarnos nuevas oportunidades de ocio.

Pero no todo es tan bonito: los expertos llevan décadas avisándonos sobre los riesgos del mal uso de la tecnología. Desde hace dos décadas, los psicólogos han puesto nombre a nuevos trastornos que han surgido en la “era de la información” (también llamada era digital o era informática), como el Síndrome FOMO, la Nomofobia y el Tecnoestrés. De este último vamos a hablar en el artículo de hoy.

¿Qué es el tecnoestrés?

El concepto de tecnoestrés está directamente relacionado con los efectos negativos del uso de la tecnología.

Fue bautizado por el psiquiatra norteamericano Craig Brod en 1984 en su libro Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution, quien primeramente definió este fenómeno como “una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable”.

En 1997 la palabra tecnoestrés se hizo popular gracias a un libro de Larry Rosen y Michelle Well llamado Technostress: Coping with Technology @Work @Home @Play. Los autores definen tecnoestrés como “cualquier impacto negativo (directo y/o indirecto) de la tecnología en las actitudes, pensamientos, comportamientos o la fisiología del cuerpo de un individuo”. Para ellos, la forma más común y documentada de este fenómeno es el exceso de información, conocido comoinfoxicación.

Pero ambas definiciones eran poco específicas hasta que Marisa Salanova, profesora de psicología en la Universidad Jaume I de Castellón, definió el tecnoestrés de la siguiente manera: “El tecnoestrés es un estado psicológico negativo que se relaciona con la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación o con la amenaza de su uso en un futuro. Ese estado viene condicionado por la percepción de un desajuste entre las demandas y los recursos relacionados con el uso de las TIC que provoca un alto nivel de activación psicofisiológica, malestar y el desarrollo de actitudes negativas hacia las TIC”.

El tecnoestrés es un problema para las empresas

Pese a que el tecnoestrés afecta a todos los ámbitos de la vida, es en el entorno laboral donde más se ha prestado atención a este fenómeno. La visión de Salanova sobre el tecnoestrés está relacionada con el paradigma “demandas-recursos” que ha dominado el panorama organizacional de las últimas décadas. Es en el mundo laboral, y concretamente en los departamentos de prevención de riesgos laborales, donde se empieza a tomar en serio este fenómeno.

Estar todo el día conectado al ordenador en el trabajo, mirar el teléfono móvil cada 5 minutos, llegar a casa y seguir conectado a la tablet mientras miras el televisor… ¿te suena? Si te sientes identificado, no eres el único: pasamos las 24 horas del día enganchados a las nuevas tecnologías.

Esta situación es lo que causa tecnoestrés, y según un estudio reciente de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) el tecnoestrés “se convertirá en un nuevo riesgo laboral, pues las nuevas formas de trabajo (como el teletrabajo) y la omnipresencia causada por las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) pueden originar en el trabajador sentimientos de incapacidad, desfase o una adicción”.

Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) insiste en que hay que educar a los individuos, pues el mal uso de las TIC puede generar problemas como el nerviosismo y ansiedad.

Según los datos recogidos por en la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo que se realizó en 2011, un 25% de los trabajadores se sienten agobiados por su trabajo. Principalmente, este malestar es causado por un ritmo rápido de trabajo, con presión sobre plazos de entrega y la gestión simultánea de tareas, todos ellos, factores relacionados con las nuevas tecnologías. Los trabajadores más expuestos al cambio tecnológico, la sobrecarga y la velocidad informativa (los trabajadores de sectores como la comunicación, finanzas, administración o ciencia y tecnología) son los que más tecnoestrés padecen.

Tipos de tecnoestrés

Al igual que ocurre con el estrés, el tecnoestrés es un fenómeno complejo que presenta distintos síntomas. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo de España existen distintos tipos de tecnoestrés. Te los explicamos a continuación.

Tecnoansiedad

La tecnoansiedad es el tipo de tecnoestrés más habitual. La persona que lo padece suele experimentar niveles altos de activación fisiológica que le produce malestar. La tensión y la sensación no placentera es un rasgo característico por el uso presente y futuro de las nuevas tecnologías. 

Algunos individuos desarrollan un miedo irracional hacia las nuevas tecnologías, lo que se conoce como tecnofobia. Los síntomas de la tecnofobia son: evitar la tecnología (incluso evitar hablar sobre ella), ansiedad ante la presencia de la tecnología y pensamientos hostiles y agresivos hacia ésta.

Tecnofatiga

La tecnofatiga es parecida al síndrome del quemado (o burnout), pues está caracterizada por sentimientos negativos como la fatiga, el cansancio mental o el agotamiento cognitivo por el uso continuado de las nuevas tecnologías. También puede manifestarse con actitudes escépticas y creencias de ineficacia ante el uso de las TIC. 

Algunos autores hablan de un tipo específico de tecnofatiga: el síndrome de la fatiga informativa. Éste es producto de la exposición, consumo y manejo excesivo de información.

Tecnoadicción

La tecnoadicción se caracteriza por el deseo incontrolable de estar conectado a las TIC a todas horas. Este comportamiento causa malestar y un deterioro en la vida del individuo.

 

Jonathan García AllenJonathan García Allen(Psicólogo de las organizaciones)

4 pasos para eliminar la dependencia emocional

4 pasos para eliminar la dependencia emocional

Eliminar la dependencia emocional es posible, para ello es uno mismo el que debe tomar la decisión de cambiar para tener una mejor calidad de vida. Las personas que sufren de apego excesivo, no disfrutan de las relaciones, se enganchan en exceso y pierden su individualidad satisfactoria. Hay más porcentaje de mujeres con este problema, aunque también hay hombres que lo sufren exactamente igual que cualquier mujer, con la desventaja de que les suele dar más vergüenza acudir a una consulta psicológica. Sienten que su hombría está en duda, cuando en realidad nada de eso tiene que ver, una autoestima baja puede acarrear este problema, independientemente del sexo de la persona.

1. RECONOCER QUE HAY UN PROBLEMA

Analiza.

No sólo existe la dependencia en las relaciones de pareja, también se puede dar en amistades, compañeros, familia y personas del entorno. A continuación un listado de situaciones para que evalúes si sufres este problema. Una persona con apego enfermizo se caracteriza por:

Tu felicidad se centra en una sola persona, no disfrutas de otra cosa que no sea estar con quien amas o aprecias.

Tu alegría depende de cómo te traten los demás y de lo que piensen de ti. Si te sientes aceptado todo genial, pero como sientas que caes mal o tengan mala opinión de ti, se esfuma la felicidad. Dependes en exceso de los demás para estar bien o mal.

– Evitas a toda costa dar la contraria para evitar enfrentamientos, te invade el temor a molestar o a ser rechazado.

– Antepones el deseo de otros, al tuyo propio, te sientes como si tú no tuvieras capacidad de decisión, tu vida la manejan.

– Sólo te sientes bien contigo mismo si te sientes querido, si no hay alguien a quien querer, te sientes vacío, sin amor propio. A cualquiera nos gustaría tener a alguien especial en nuestra vida, lo que diferencia a una persona no dependiente, es que cuando están solo/as pueden tener momentos de melancolía, pero eso no les detiene para seguir disfrutando de otras facetas de su vida. En cambio la persona dependiente no puede estar sola, se deprime, su autoestima decae y no es capaz de disfrutar de la vida. – El sentimiento de culpa está a menudo contigo, sientes que eres el responsable de la felicidad de los demás, ya sea tu pareja, familia, amistades, etc. Te sientes con la obligación de contentar a los demás y si no lo haces te sientes culpable.

– Te invade el miedo a menudo, miedo a perder a esa o esas personas que tanto amas o aprecias. Ese miedo te impide disfrutar como deberías de las relaciones.

– Caes fácilmente en los chantajes emocionales, no soportarías que por tu culpa alguien se hiciera daño, sacrificas tu felicidad para dársela a otros.

 

Prefieres sufrir, antes que dejar a la persona a la que estás enganchado/a, no tienes la fortaleza de cortar un contacto porque tampoco sientes que tienes la capacidad de salir adelante sin esa persona a la que quieres.

Necesitas al otro/a, sino la vida pierde total sentido, necesitas que te demuestre que le importas, de la manera tan excesiva que te importa a ti. Si no lo hace piensas que no te quiere y te enfadas. Las exigencias cobran vida.

–Quieres tener el control de toda su vida, para tener la seguridad de que no le perderás. Te conviertes en una especie de espía para seguir incluso las conversaciones que tiene con otras personas. Te obsesionas un poco con esa persona, dejas de vivir tu vida para seguir la del otro, para asegurarte de que no hayan indicios de que dejas de interesarle. Si ves que hay riesgo de que te pueda dejar, puedes dejar de ser tú mismo/a y hacer cosas que no te gustan con tal de contentarle.

–Esa persona está tanto en el centro de tu vida, que tus amistades y demás pierden importancia para ti. Hay tendencia de aislamiento social, sólo te apetece estar con esa persona, y cuanto más tiempo diario mejor.

 –La relación genera ansiedad, nunca estamos contentos porque queremos más, y sobretodo tememos que nos dejen, y eso sería una catástrofe porque no nos imaginamos la vida sin esa persona.

2. LISTADO DE COSAS QUE TE PERJUDICABAN Y HAS HECHO POR AMOR O CARIÑO

Una vez que ya has reconocido que tienes un problema y tienes el convencimiento de que quieres eliminar la dependencia emocional de tu vida, haz un listado de cosas que has llegado a hacer por alguien, que a ti te perjudicaba. Debes ser consciente de que una persona dependiente no se fija en su bienestar personal, prefiere contentar a la otra persona para no perderla. Si quieres cambiar, lo primero que debes hacer es pensar en ti lo primero, que tu bienestar sea lo principal en tu vida.

¿Qué cosas tenía la otra persona que te perjudicaban?, ¿Qué has hecho tú por el otro que a ti te hacía daño? Ejemplos: ¿Has dejado de lado amistades, familia, actividades, hobbies, estudios, desarrollo personal, etc..?, ¿Te han tratado con el respeto que te mereces?, ¿Has hecho cosas que no están bien para no perderle? ¿Cómo ha sido tu estado emocional?, ¿Sientes que has mendigado amor o afecto y has ido muy insistente detrás?, a parte de esta persona ¿Has tenido otras facetas en tu vida donde has disfrutado? Pueden ser hobbies, amistades, etc… ¿Has aguantado muchas cosas negativas con tal de no perderle?, etc… Es importante que hagas consciente el sufrimiento que has tenido por ser una persona dependiente. Piensa en todo lo negativo que te ha traído esa relación, de esta manera reforzarás tus ganas de cambiary de eliminar la dependencia emocional.

 

3. REFUERZA TU AUTOESTIMA

El factor principal de cualquier dependencia es una autoestima baja. Hay muchas opciones para poder reforzarla, desde acudir a un profesional de la psicología hasta hacer biblioterapia. En cualquier biblioteca hay libros muy interesantes sobre la autoestima. Haz como si tuvieras que estudiar para el colegio, infórmate todo lo que puedas sobre reforzar tu autoestima y lee los libros que te parezcan más interesantes. De todos siempre se saca algo nuevo e instructivo.

 

4. APRENDER A ESTAR SOLO/A

La vida es más bonita con amor, pero éste llega sanamente cuando uno se siente bien consigo mismo. No podemos tener una relación sana si antes no nos hemos desarrollado como personas. Cuando uno mismo se ama y no necesita a los demás, es cuando está preparado para querer de una manera sana. A todos nos gustaría tener una pareja ideal, a personas a quien querer, etc… Pero una cosa es “necesitar”y otra muy diferente es “desear”. Cuando lo necesitas no funciona, porque si uno no se ama a sí mismo, tampoco podrá amar a los demás de una manera madura y sana. Uno debe aprender a disfrutar de la vida sin pareja. Hay infinidad de cosas que hacer. Desarrolla tus habilidades, labra tu futuro, dedica tiempo a tus hobbies, haz amistades con gente buena, viaja, mira a tu alrededor para disfrutar de las pequeñas cosas, y sobre todo cuídate y ámate como te mereces.

 

Dependencia emocional: a la sombra de un amo.

EFE/Ian Langsdon

 

Los seres humanos hemos nacido para establecer lazos con los demás, pero nadie nos enseñó a controlar su impacto en nuestra vida. Algunas personas, objetos o ideas actúan como un imán, nos abruman, consiguen que nos pleguemos a sus pies y causan malestar si se alejan. La sensación de dependencia es completa.

El psicólogo clínico Walter Riso dice en su último libro que “si consideramos que algo o alguien es indispensable en nuestra vida, estamos a la sombra de un amo”. EFEsalud ha entrevistado al autor de Desapegarse sin anestesia (Editorial Planeta) y le ha preguntado por los poderes del “amo” y cómo puede corrompernos.

Hay quien no concibe la vida sin su novio, madre, teléfono móvil o gimnasio. Ninguno de estos elementos es imprescindible para salir adelante. No podemos decir lo mismo del aire o el agua, por ejemplo. Todos sentimos afecto y simpatía hacia algo o alguien, pero la existencia de ese sujeto no debe condicionar nuestra felicidad. Si no estás dispuesto a la pérdida renuncias a uno de los rasgos innatos del hombre: la autonomía, la capacidad de gobernarte a ti mismo y ser libre.

Primer paso: identificar el apego

Riso define el apego como la “incapacidad de renunciar a un deseo cuando este atenta contra tu salud mental, tu felicidad o tu capacidad de vida”. El quiero dejarlo y no puedo se convierte en una pesadilla para el afectado, subordinado a un amo que decide por él. “Negocias con tus principios, con tu dignidad y con tus valores. Padeces una patología de la libertad”, explica el psicólogo. Hay cuatro claves que nos ayudan a detectar el problema:

  1. Deseo insaciable → Tu sed no se calma. Necesitas cada día más. “Eres un rumiante para poder mantener el mismo sabor del chicle que masticas”, señala Riso.
  2. Falta de autocontrol → No estás capacitado para regular tu conducta frente a determinado objeto, persona o idea.
  3. Malestar → No estar cerca del motivo de tu adicción te provoca ansiedad.
  4. Persistencia → Sabes que las consecuencias de la relación con la persona o aparato son negativas, pero no puedes cortar el vínculo de unión.

Imagina que te dan un salvavidas para cruzar el río porque si no te hundes. Dependes del flotador. ¿No sería mejor aprender a nadar? “Muchos de los apegos existen porque te ayudan y mantienen tu falta de habilidad. Resuelve tus déficits para no engancharte a las soluciones fáciles”, aconseja el psicólogo argentino.

¿Por qué ‘te necesito’?

Muchas personas obsesivas y perfeccionistas adoptan una férrea rutina de trabajo de la que no pueden despegarse aunque quieran. Otras se angustian al imaginar su vida sin su pareja. Una de las causas de la adicción es la inmadurez emocional: quienes encajan en el perfil tienen poca tolerancia al dolor y a la frustración. “Son vulnerables e incapaces de hacer un buen manejo del placer. Siempre quieren más”, apunta Riso.

La creencia de que el placer es para siempre no ayuda a combatir el apego. Todo se acaba. Las relaciones mueren, los teléfonos móviles se rompen, las condiciones de trabajo varían, pero algunos se sorprenden al descubrir en primera persona esta realidad. Nunca están preparados para el duelo. Si a dicha actitud le añadimos la incapacidad de manejar los conflictos sin pedir ayuda para resolverlos, la probabilidad de desarrollar dependencia emocional es mucho mayor. “Si buscas una muletilla cada vez que tienes un problema, te apegarás a ellas”, advierte Riso.

La ambición desmedida es un arma de doble filo: puede provocar trastornos como ansiedad, estrés o depresión y un apego a “querer tener siempre más” y no estar satisfecho nunca.

Perjudicarse a sí mismo

Las consecuencias de la adicción nunca fueron buenas. Para empezar, el dependiente carece de libertad. No sabe tomar decisiones en primera persona. Es cierto que el objeto de deseo brinda una tranquilidad transitoria mientras está ahí, pero cuando desaparece, la sensación es insoportable.

¿Merece la pena vivir con ansiedad por miedo a perder lo que –en teoría– nos da la felicidad?

‘Ya nada me produce tanto placer como conectarme a internet. Si me quitan internet, me quitan la vida’. Cuidado: este hecho indica que tu capacidad de disfrute ante la vida está en peligro. Riso explica que el fenómeno de la reducción hedonista hace que solo gocemos con el objeto al que estamos apegados.

Filosofía del desprendimiento

El objetivo de esta teoría es no crear nuevos apegos, eliminar poco a poco los que ya tenemos y encontrar una manera inteligente de gestionarlos. Desprenderse de alguien no implica tener indiferencia afectiva, es decir, que tu dolor no me duela y tu alegría no me alegre. “Significa estar contigo pero no sentirme preocupado por la relación, que tú no me definas y yo no te posea”, señala el psicólogo.

Según Riso, “si le dices ‘te necesito’ a tu pareja, vas mal. Deberías decir ‘te prefiero’, porque es una elección”.

El autor propone multitud de estrategias para “desapegarse sin anestesia” en su libro. Aquí tienes algunas de las más importantes:

  • Aceptar que nada es para siempre. La permanencia no existe. “Las cosas cambian, se transforman y se pierden. Hay que incorporar esta filosofía”, insiste Riso.
  • Crear resistencia frente a los apegos. El entrenamiento es simple: “métete una barrita de chocolate en la boca y sácatela tal cual está”. Aprende a sobrevivir sin lo que crees que aporta sentido a tu existencia.
  • Convertirse en un banco de niebla. Eres un ser nebuloso que no atrapa insultos ni críticas. Si dejas que las palabras dolorosas te atraviesen, evitarás depender de la aprobación de los demás, por ejemplo. “Es mejor que te aplaudan a que te silben, pero si no puedes vivir sin el aplauso, tienes un problema”, apunta Riso.
  • Dosis de realismo. “Hay que ver las cosas como son. Los budistas enseñan una virtud: la desesperanza”, relata el psicólogo. Aprender a perder es importante para no toparse con la realidad y sufrir en exceso.

Miedo al cambio

El apego biológico a los hijos es inevitable, pero de preocuparnos por ellos a tener una actitud sobreprotectora hay una distancia considerable. “Hay quienes impiden que su hijo se independice, sea libre y aprenda a hacerse cargo de sí mismo”, afirma Riso. Cuando llega el momento de que el mochuelo abandone el nido, algunos padres entran en crisis. ¿Acaso creemos que la infancia es eterna?

Querer a la familia no está reñido con tener autonomía. “Hay que estar pendiente, pero no ser dependiente“, sugiere el psicólogo.

No obstante, la crisis ha hecho que nuestros parientes vuelvan a ocupar un rol central –en muchos casos–. “Antes, nadie pensaba en los abuelos, y ahora son los que están sosteniendo la familia”, declara Riso. No es la única consecuencia de una de las etapas más negras de la economía de nuestro país.

¿Quién dijo trabajo? Muchas personas lo perdieron o tuvieron que adaptarse a nuevas condiciones, nuevos horarios, nuevo nivel de vida. Quizá no estábamos preparados para un cambio tan brusco. Riso afirma que “la crisis nos sacó de la rutina y nos educó a la fuerza. Es como un terapeuta que nos ayuda a desapegarnos de cosas”. Algunos afortunados se han quedado sin yate. Otros se han visto obligados a dejar su casa o emigrar a otra ciudad.

Y es que estar enganchado a bienes materiales es muy común. Buena parte de las personas que acuden a la consulta de Walter Riso son adictas a la tecnología (internet, telefonía móvil), a la moda y a la belleza. Es el caso de las “pacientes quirúrgicas insaciables” o los adictos al gimnasio.

¡Ojo! El psicólogo nos cuenta que el apego a la salud ya es una realidad. Hay quien se obsesiona con el consumo de alimentos orgánicos o con llevar una vida saludable.

La clave para desengancharte de todo lo que condicione tu felicidad es no verlo como imprescindible. Recuerda: no dejes que tu deseo se convierta en necesidad.

 

 Fuente Original:  EFE Salud.

Superar las adicciones mediante los doce pasos.

 

¿Qué son los doce pasos? terapia_grupal

Estos son grupos de auto-ayuda que tienen como propósito curarse de las adicciones.

 
Han tenido tanto éxito que se han ido expandiendo por todo el mundo, porqué además de efectivos, son fáciles a poner en marcha y totalmente independientes, aún que conservan un protocolo preciso que reúne todas los aspectos que los hacen funcionar bien, a según de las experiencias acumuladas.
 

Muchos tipos de Grupo

 

Los “grupos de 12 pasos” más conocidos, y que dieron origen a otros muchos, son los de Alcohólicos Anónimos.  terapia-grupal  

 Por eso también se denominan ‘grupos anónimos’ o ‘grupos anónimos de 12 pasos’, porqué una de las reglas básicas de grupo es la confidencialidad: en ninguna circunstancia se habla fuera del grupo cualquier cosa que se haya escuchado dentro, incluso quienes son los participantes.  

Algunos grupos de este tipo ahora difundidos en todo el mundo son otros como de Neuróticos Anónimos, Drogadictos Anónimos, Narcóticos Anónimos, Comedores Compulsivos Anónimos, Adictos Anónimos a las Relaciones, y otros. 

Todos ellos se basan en un mismo modelo.     Aún que en la literatura normalmente se habla todavía del ‘alcohólico’ ya hemos comprobado que todas adicciones tienen una 

 

 

Como Funcionanfoto sillas

El éxito relativo del programa de A.A. y otros programas del Doce Pasos que parece ese es debido al hecho que un alcohólico / adicto que ya no bebe tiene una capacidad extraordinaria para alcanzar y ayudar a un bebedor salvaje.

En su forma más simple, el programa de A.A. funciona cuando un alcohólico / adicto recuperó factura al principiante la historia de su propia carrera problemática de bebedor y lo describe lo que ha encontrado en A.A. y el lo invita a unir a la Comunidad.
El ser del programa sugerido para la recuperación personal está en los Doce Pasos que describen la experiencia de los miembros pioneros de la Sociedad, y la organización
 
Por lo general, a todos participantes se les pide que mantengan una amplitud de mente, que asistan a reuniones en las que los alcohólicos / adictos recuperados describen sus experiencias personales en lograr su sobriedad, y que lean la literatura de A.A. que expone e interpreta el programa de A.A.
Normalmente, los miembros de A.A. recalcan a los principiantes el hecho de que solamente los bebedores problema, por sí solos, pueden determinar si en realidad son o no son alcohólicos / adictos.
Al mismo tiempo, se les destaca el hecho de que toda la evidencia médica disponible indica que el alcoholismo es una enfermedad progresiva, y que aunque no se puede curar en el sentido usual del término, puede ser detenida por la abstinencia del alcohol en todas sus formas.
 
 
Terapia-de-grupoDurante su primera década, A.A., como comunidad, iba acumulando una experiencia sustancial que indicaba que ciertos principios y actitudes a nivel de grupo tenían un gran valor para asegurar la supervivencia de la estructura de la Comunidad.
 
En 1946, los fundadores y miembros pioneros de A.A. resumieron estos principios y los pusieron por escrito en la revista internacional de la Comunidad, el A.A. Grapevine bajo el título de las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos, las cuales fueron aceptadas y aprobadas por la comunidad en pleno en la Convención Internacional de A.A., celebrada en Cleveland, Ohio en 1950.
 
Aunque las Doce Tradiciones no son obligatorias para ningún grupo, una mayoría abrumadora de miembros las han adoptado como base para ampliar las relaciones “internas” y públicas de A.A.
Reimprimido de los Servicios de Mundo de AA
 
 
Los Doce Pasos y Las Doces Tradiciones forman el “protocolo básico” de esta organización caórdica mundial de mucho éxito.
 

Los Doce Pasos de A.A.

1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol / drogas, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos / adictos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
No se requiere a los principiantes que acepten ni que sigan estos Doce Pasos en su totalidad si no se sienten dispuestos o capaces de hacerlo.
 

Las Doce Tradiciones de A.A.

1. Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad de A.A.
2. Para el propósito de nuestro grupo solo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza. No gobiernan.
3. El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.
4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos de A.A. o a A.A. considerado como un todo.
5. Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo.
6. Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.
7. Todo grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.
8. A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.
9. A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.
10. A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.
11. Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.
12. El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.