Niños Orquídea: Hipersensibles al estilo educativo de los padres, para bien o para mal

Hay niños que prácticamente desde que nacen dan muestras de una gran sensibilidad ante los cambios que ocurren a su alrededor, reaccionan con mayor intensidad ante los sonidos, notan el más mínimo cambio en su alimentación e incluso se alteran o se tranquilizan según el estado de ánimo de sus padres. Otros, al contrario, se muestran menos vulnerables y parecen lidiar mejor con los cambios que ocurren en su entorno, como si estos no hicieran mella en ellos.
 
Precisamente, hace ya una década psicólogos de la Universidad de California propusieron un concepto muy interesante sobre la forma de reaccionar de los niños ante la educación que reciben. Afirmaron que existen niños que son como las orquídeas: se marchitan como respuesta a una infancia difícil pero prosperan en un ambiente positivo. En el extremo opuesto se encuentran niños más parecidos a los dientes de león, a quienes los vaivenes del camino les afectan menos y muestran una actitud más resiliente.
 

Niños orquídea, almas más sensibles

 
Desde entonces, los psicólogos han comenzado a perfilar la teoría de la “Sensibilidad Biológica al Contexto”, según la cual, el temperamento de los niños es un factor fundamental que determina cómo reaccionarán ante diferentes estilos educativos. De hecho, se ha apreciado que existen niños que reaccionan de manera más negativa ante los estímulos del medio, mostrando más miedo e irritabilidad, mientras que otros logran controlar mejor sus reacciones y se muestran más abiertos y dispuestos a explorar.
 
Hace poco un grupo de psicólogos de la Universidad de Utrecht confirmaron esta teoría a través de un metaánalisis en el que recopilaron los resultados de 84 estudios que involucraron a 6.153 niños. Evaluaron el temperamento infantil, el estilo educativo de los padres y el desarrollo de los niños teniendo en cuenta diferentes indicadores, desde los problemas de conducta hasta el desempeño académico. 
 
Así concluyeron que, efectivamente, hay niños que son particularmente sensibles desde una edad muy temprana ante el estilo educativo que se utiliza con ellos. Estos pequeños generalmente son catalogados por sus padres y profesores como “niños difíciles” ya que suelen tener las emociones a flor de piel y reaccionan con mayor intensidad ante los problemas y conflictos. 
 

Un gen que se activa, para bien o para mal

 
La idea de que existen niños especialmente vulnerables ante el estrés no es nueva. Sin embargo, la perspectiva positiva que encierra la teoría de los “niños orquídea” sí es novedosa ya que también demuestra que esos pequeños pueden “florecer” y lograr grandes cosas si reciben una educación sensible y desarrolladora.
 
Una posible explicación a este fenómeno radicaría en los genes. Por eso, genetistas de la Virginia Commonwealth University se han dedicado a investigar la influencia del gen CHRM2, el cual está relacionado con la dependencia al alcohol, las conductas disruptivas en la adolescencia y el comportamiento disocial en la juventud. Además, los receptores químicos de ese gen en particular están vinculados a funciones cerebrales como el aprendizaje y la memoria.
 
Estos investigadores tomaron muestras del ADN de 400 niños y niñas en edad preescolar para analizar las variaciones en este gen. Al inicio del estudio los niños no tenían problemas de conducta, por lo que se les dio un seguimiento anual hasta que cumplieron los 17 años, analizando sus comportamientos y el estilo educativo de los padres. 

¿Qué pasaría si en vez de castigar a los niños, les enseñáramos a meditar?

 
Cuando los niños se portan mal, se les castiga. Así se hace en el hogar y así se hace en los colegios. Así se ha hecho desde siempre y así se sigue haciendo. Sin embargo, si queremos que las cosas cambien, si queremos que la sociedad mejore, quizá deberíamos cambiar nuestra forma de educar. 
 
Y eso es precisamente lo que se ha propuesto la escuela primaria estadounidense “Robert W. Coleman”, sus maestros no castigan a los niños sino que les proponen algo diametralmente diferente: meditar.
 
El centro educativo, que se encuentra en Baltimore, ha creado una “Sala Mindful”, donde acuden todos los niños, también aquellos que han tenido comportamientos disruptivos. Una vez allí, en vez de reprenderles, se les anima a respirar y meditar, a reencontrar la calma, tranquilizarse y reflexionar sobre lo ocurrido. 
 
Este proyecto fue creado en conjunto con “Holistic Life Foundation”, una fundación que ha pasado más de una década ofreciendo programas extraescolares holísticos para los niños. De hecho, su director afirma que aunque puede parecer imposible que los niños se sienten a meditar en silencio, lo hacen sin dificultades. 
 
Por otra parte, el director del colegio afirma que desde que han puesto en marcha este proyecto, los estudiantes han mejorado mucho su comportamiento y ya no ha sido necesario recurrir a los castigos o a las suspensiones escolares.
 

Los increíbles beneficios de la meditación mindfulness para los niños

 
La meditación mindfulness existe desde hace miles de años, aunque solo ahora el mundo occidental está redescubriendo sus beneficios. De hecho, está técnica ya se ha introducido en muchas terapias psicológicas y poco a poco también va ganando terreno en la educación.
 
Se ha comprobado que este tipo de meditación mejora la atención, por lo que es ideal para los niños con déficit de atención e hiperactividad. También reduce el estrés, fomenta la empatía y potencia el autocontrol emocional, por lo que se recomienda en los niños que sufren un trastorno oposicionista desafiante o que muestran conductas agresivas.
 
Esto se debe a que la meditación mindfulness provoca cambios a nivel cerebral, sobre todo en las regiones vinculadas con la atención, el procesamiento de la información sensorial, el pensamiento y la toma de decisiones.

En un estudio realizado en la Universidad de Harvard se apreció que estas áreas de la corteza cerebral muestran un engrosamiento cuando se practica la meditación mindfulness, el cual se suele alcanzar de manera natural solo con el paso de los años. Esto significa que algunas zonas del cerebro se desarrollan más rápido cuando se medita, por lo que es una herramienta muy poderosa para estimular la maduración cerebral en los niños.

 
Por otra parte, un metaanálisis realizado por psicólogos de la Universidad de Chicago que incluyó los datos de 270.034 niños de 213 escuelas en las que habían puesto en marcha programas de meditación mindfulness, llegó a la conclusión de que esta técnica no solo mejoraba sus habilidades sociales y emocionales sino también su desempeño académico, en una media de 11 puntos.

Estos resultados no son casuales. De hecho, se ha comprobado que la meditación mindfulness también incrementa la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona estrechamente vinculada con la memoria y el aprendizaje. Por tanto, no es extraño que los niños que aprenden a meditar también mejoren su aprendizaje.

 

Meditación midnfulness: El antídoto para el estrés que genera la vida moderna

 
La meditación mindfulness no es simplemente una técnica, no implica sentar a los niños a meditar durante un rato y después olvidarse del asunto, implica asumir un estilo de vida diferente y comprender que los niños necesitan ser felices, no ser los mejores, que necesitan jugar y tener un ritmo de vida más relajado, en vez de sentirse presionados constantemente por obtener buenas calificaciones.

Por eso, la meditación puede convertirse en una especie de antídoto contra muchos de los problemas modernos. Los padres y maestros pueden usarla para:

– Enseñarles a mantenerse calmados, en vez de perder el control

– Enseñarles a estar plenamente presentes, en vez de tener la mente en otra parte

 
– Enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas, en vez de apostar únicamente por la tecnología
 
– Enseñarles a ser empáticos y compasivos, en vez de distantes y egoístas
 
– Enseñarles a mirar dentro de sí, para que sean más conscientes y responsables, en vez de dejar que miren continuamente hacia afuera en busca de culpables
 
– Enseñarles a bajar el ritmo cada vez que sea necesario, en vez de empujarles a perseguir el “éxito” 
 

3 ejercicios para desarrollar una actitud mindfulness en los niños

Para desarrollar una actitud mindfulness en los niños, es importante que los adultos sean pacientes y perseverantes. Cuando se trata de niños pequeños, de 4 o 5 años, tan solo 5 minutos al día de “meditación” serán suficientes. Cuando sean mayores podéis dedicarle a esta actividad unos 15 minutos al día.

 
Se recomienda ponerla en práctica siempre a la misma hora, al menos tres días a la semana y en un lugar tranquilo, donde no os interrumpan. La idea es proponer la actividad bajo una perspectiva interesante y divertida. También es importante pedirle al niño que cuente sus sensaciones al terminar el ejercicio. Obviamente, es fundamental no juzgarle porque todas las experiencias son válidas. De hecho, es normal que algunos días esté más disperso y desconcentrado que otros, no se le debe criticar ni reprender.

1. Técnica “Los Astronautas”

 
El objetivo de esta técnica es que los niños aprendan a concentrarse en el momento presente, con todos sus sentidos. Para lograrlo, le dirás que vais a jugar a ser astronautas que visitan otros planetas. Él será el terrícola y tú el extraterrestre.

A continuación, dale una fruta y pídele que la experimente con todos los sentidos, como si nunca la hubiese visto. Es importante que no se le escapen los detalles porque su misión intergaláctica consiste en describirle esa fruta a un extraterrestre que no sabe qué es y quiere replicarla en su planeta. 

 
2. Técnica “Parte Meteorológico”
 
En este caso, el objetivo es potenciar la conciencia emocional del niño, haciendo que gane en introspección. Solo tenéis que sentaros y cerrar los ojos, para descubrir cómo os sentís en ese momento. Al principio puedes ayudarle preguntándole “¿Qué tiempo está haciendo allí dentro?” Si se siente relajado y tranquilo puede decir que brilla el sol, si está preocupado puede indicar que hay nubes y si se siente muy tenso, que está a punto de caer un chaparrón.
 
La idea es que observe el “tiempo” que hace en su interior, desde una postura desapegada. Aprovecha para explicarle que los estados de ánimo cambian como el tiempo y que no tiene sentido aferrarse a ellos. Debe aprender a observar, comprenderlos y dejarlos pasar. Verás que a medida que practicáis, el niño irá añadiendo más detalles a su “tiempo” interior, lo cual es sinónimo de que está ampliando su conciencia emocional.
 
3. Técnica “Como una Rana”
 
El objetivo de esta técnica es lograr que el niño aprenda a respirar profundamente y comience a dar los primeros pasos en la meditación mindfulnes. Puedes empezar explicándole que imitaréis a la rana, un animal que puede dar grandes saltos pero también puede quedarse muy quieta, observando lo que sucede a su alrededor, sin reaccionar de inmediato. 
 
Pídele que respire como la rana, tomando lentamente el aire por la nariz mientras infla la barriga y soltándolo muy suavemente por la boca, mientras se desinfla. Así sentados, la rana no se deja arrastrar por las miles de ideas que cruzan por su mente sino que se concentra en el movimiento de su barriga mientras respira. De esta forma le enseñas autocontrol y, de paso, le ayudas a respirar adecuadamente, no de forma entrecortada, como solemos hacer.
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¿Por qué a algunas personas les cuesta distinguir la derecha de la izquierda?

Para algunas personas indicar una dirección representa un gran desafío. El sentido de la orientación no es precisamente su punto fuerte e incluso les cuesta trabajo discernir automáticamente entre la izquierda y la derecha. Se trata de las típicas personas que cuando les dan una indicación e intentan seguirla, siempre tienen que escuchar: “esa derecha no: ¡la otra derecha!”. 
 
Si te sucede eso, debes saber que no estás solo. Se estima que el 20% de la población tiene dificultades para orientarse en el espacio y reconocer derecha e izquierda. También se conoce que este problema es más común en los zurdos, las mujeres y quienes tienen un elevado cociente intelectual.
 

Aprender a discernir la derecha de la izquierda es más complejo de lo que parece

 
A lo largo del desarrollo, el sentido de la orientación derecha e izquierda discurre a través de dos fases diferentes. En primer lugar, se produce un proceso intrapersonal, es decir, aprendemos a diferenciar la derecha e izquierda dentro de nuestro esquema corporal. Más adelante abandonamos esta postura “egocéntrica” y entramos en un proceso extrapersonal, que nos permitirá discriminar ambos lados desde la perspectiva de otra persona o delante del espejo.
 
La fase intrapersonal tiene lugar aproximadamente a los 5 años, y está asociada con el aprendizaje de la lectura y la escritura. De hecho, a esta edad es común que los niños inviertan la grafía de algunas letras y números. La fase interpersonal se desarrolla alrededor de los 9 años, pero se estima que a los 11 años solo el 50% de los niños ha adquirido esta habilidad.
 
En realidad no es un aprendizaje sencillo ya que involucra diferentes funciones cognitivas, desde la memoria hasta la capacidad para procesar e integrar la información visual, así como la conciencia espacial. A esto se le suma que se trata de un sistema de coordenadas cambiante ya que la izquierda y la derecha varían según el punto de referencia.
 

Cuestión de simetría cerebral e Inteligencia Espacial

 
Existen diferentes patologías, como la agnosia espacial, que provocan dificultades en la orientación y que están causadas por un daño a nivel cerebral. Por eso, los neurocientíficos creen que la explicación para esta dificultad podría encontrarse en el cerebro.
 
De hecho, se cree que la habilidad para detectar la derecha y la izquierda depende fundamentalmente del hemisferio izquierdo, específicamente del lóbulo parietal. No obstante, existe una teoría que vincula la dificultad para distinguir la derecha de la izquierda con la simetría cerebral. La mayoría de las personas tiene cierta asimetría cerebral, lo cual significa que uno de los hemisferios es ligeramente mayor que el otro y que ejerce un papel dominante en las funciones y actividades que se realizan.

Curiosamente, mientras mayor sea la simetría de ambos hemisferios, más difícil le resultará a la persona discernir la derecha de la izquierda. Esta teoría explicaría por qué las mujeres suelen confundir ambos lados, ya que suelen tener una mayor simetría cerebral que los hombres. De hecho, se estima que el 8,8% de los hombres confunden frecuentemente la derecha y la izquierda, mientras que la cifra asciende al 17,5% en el caso de las mujeres.

 
Por suerte, no se trata de un problema, sino tan solo de que esa persona no ha desarrollado lo suficiente su Inteligencia Espacial, la capacidad para orientarse en el espacio. De hecho, cada persona es única, es como si estuviera formada por una “fórmula” especial en la que las inteligencias se mezclan en diferentes medidas. Por eso, quienes tienen dificultades para orientarse en el espacio, suelen mostrar una inteligencia brillante en otras áreas de la vida.
 

¿Qué papel juega la concentración?

 
Lo cierto es que incluso las personas que han automatizado esta habilidad pueden equivocarse al identificar la izquierda o la derecha. En este sentido, hace poco investigadores del Royal Victoria Hospital llevaron a cabo un estudio con 234 estudiantes de Medicina y comprobaron que cuando estaban distraídos, les resultaba más difícil discriminar la izquierda de la derecha y aumentaban considerablemente las probabilidades de que se equivocaran en su trabajo.

Obviamente, no se trata de una buena noticia para los pacientes, sobre todo si tenemos en cuenta que las personas que trabajan en los hospitales suelen estar sometidas a un gran estrés. De hecho, los estudios indican que 1 de cada 112.994 intervenciones se realiza en el lado equivocado del paciente, dando lugar a la extirpación de órganos sanos. En Medicina este fenómeno se conoce como “cirugía en lado erróneo”.

 

¿Hay solución?

 
La mayoría de las personas que tienen este pequeño problema suelen recurrir a diferentes recursos para recordar rápidamente cuál es la derecha y la izquierda. A algunos les basta recordar la mano con la que escriben, otros recuerdan dónde está el corazón.
 
En cualquier caso, se debe aclarar que no se trata de un déficit sino tan solo de una dificultad. De hecho, más bien es de un problema de automatización ya que estas personas son capaces de reconocer la derecha y la izquierda, pero les lleva más tiempo que al resto porque el proceso de base no se ha automatizado y, antes de tomar cualquier decisión, deben pensar.
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10 Ejercicios Para Mejorar la Atención

¿Tienes problemas de atención? ¿Tienes tendencia a distraerte o a menudo notas que no estás suficientemente atento?


cómo mejorar la atención

La atención es un proceso cognitivo que tiene la función de elegir qué estímulos vamos a captar, por lo que realizar de forma adecuada esta tarea es de vital importancia.

Lo bueno que tiene la atención es que puedes entrenarla y trabajarla para que mejore.

Continua leyendo este artículo y encontrarás 10 útiles y contrastados ejercicios para mejorar tu atención y procesos atencionales.

¿Qué entendemos por atención?

La atención es ese mecanismo que está implicado de forma directa en procesos tales como la selección, distribución y mantenimiento de nuestra actividad psicológica.

Dicho de otra forma: a través de la atención elegimos qué estímulos queremos captar (estímulos diana) y qué estímulos queremos eludir.

Por lo que la atención es un proceso que podemos dirigir y nos permite discernir entre información relevante e irrelevante.

Es decir: puedes elegir esa información a la que le haces caso y esa a la que no le prestas atención.

Y es justamente aquí donde entra el dilema de este proceso: ¿prestamos atención realmente a cosas importantes? ¿y cuando lo hacemos somos capaces de mantenerla para no perder información?

Pues la realidad es que muchas veces no lo hacemos así, por lo que podemos ir perdiendo nuestra capacidad de prestar atención de una forma productiva, y esto puede convertirse en un problema.

¿Qué funciones realiza la atención?


persona atenta

Cuando hablamos de atención podemos distinguir tres procesos distintos.

Cada uno de ellos te permitirá realizar una actividad distinta.

1. Atención selectiva: te permite captar sólo a ciertos elementos, pudiendo distinguir esos que son relevantes de esos que no lo son.

2. Atención sostenida: te permite permanecer consciente o atento durante largos periodos de tiempo.

3. Atención dividida: te permite atender a dos o más estímulos de forma simultánea.

¿Por qué es tan importante la atención?

Por una razón muy sencilla:

Si no prestamos atención de una forma adecuada, la información que llega a nuestra mente puede resultar distorsionada o incompleta, por lo que nos dificulta mucho realizar el resto de actividades cognitivas.

Por ejemplo: si tienes que realizar una tarea en el trabajo pero no prestas mucha atención a las instrucciones para realizarla, seguramente te costará mucho más que si atiendes correctamente, ya que te faltará información para saber cómo deberías hacerla.

Así pues, si quieres salvar este problema y conseguir una capacidad atencional adecuada no te pierdas estos 10 ejercicios.

1. Presta atención al estímulo correcto

Para trabajar la atención, una de las tareas más importantes a realizar es aprender a fijarnos en esos estímulos correctos.

Es decir: debes ser capaz de seleccionar esa información que sea relevante o de tu interés (los estímulos diana).

De lo contrario, podrías tener una gran capacidad de concentración o mucha facilidad para mantener tu atención durante largos periodos de tiempo a un estímulo, pero eso no te asegura que estés prestando atención a estímulos correctos, por lo que tu atención podría continuar siendo disfuncional.

Para trabajar esta atención selectiva puedes realizar un ejercicio en el que debas seleccionar un estímulo frente otros muchos estímulos distintos.

Por ejemplo, mediante una figura como la que se muestra a continuación, donde vemos un conjunto de estímulos distintos: letras vocales, letras consonantes, números pares, números impares.

El ejercicios consistiría en encontrar lo más rápido posible:

-Todas las letras T que contenga la figura.

-Todas los números 4 que contenga la figura.

-Todas las letras K que contenga la imagen.


estímulos correctos

Esta actividad se puede realizar con cualquier tipo de estímulos, no tiene por qué ser necesariamente números y letras, pueden ser dibujos, colores, figuras geométricas, etc.

Además, también puede variar la cantidad de estímulos. Cuanto más estímulos diferentes haya más difícil será la tarea, y por lo tanto realizarás un mayor trabajo atencional.

2. Distingue estímulos muy similares

Otra actividad muy útil para trabajar la atención selectiva es aprender a distinguir estímulos que puedan ser muy similares o prácticamente idénticos, pero que contengan alguna diferencia.

De este modo, no solo estarías aprendiendo a seleccionar adecuadamente esos estímulos a los que les quieres prestar atención y a apartar todos aquellos que sean distintos, sino que estarías aprendiendo a focalizar tu atención sobre los detalles de los estímulos diana.

Para hacerlo, una actividad eficaz son los típicos ejercicios de encontrar las diferencias entre dos dibujos prácticamente idénticos.


encuentra diferencias

3. Diferencia los estímulos del estímulo

A veces nos pensamos que prestar atención a algo consiste fijarnos o concentrarnos en un estímulo concreto.

Sin embargo, la mayoría de veces, fijarnos en un solo estímulo no es suficiente, ya que el ser humano tiene tendencia a fijarse en aspectos generalmente grandes, y a veces obviamos que cada uno de esos estímulos tiene muchos detalles que no podemos pasar por alto.

Pongamos un ejemplo:

Estas trabajando y tienes que prestar atención a lo que te dice tu compañero respecto a la tarea que hay que terminar para esta tarde.

En principio, podríamos pensar que con sentarnos cerca suya y escuchar atentamente lo que nos dice ya será suficiente para prestar una buena atención respecto a lo que dice.

Pero aunque pueda parecer raro, muchas veces no es así, sobre todo si nuestros procesos atencionales no son del todo buenos.

Quizá quedarnos con el significado global de lo que nos ha explicado no es suficiente, quizá la palabra o la frase que ha dicho al inicio de la conversación es más relevante de lo que hemos entendido.

Es por ello que aprender a prestar atención a estímulos más pequeños que muchas veces pasamos por alto puede resultar muy importante.

Un ejercicio para practicarlo es el siguiente:

Ante esta tabla, debes encontrar en cada fila, el número que sea igual al que aparece en la izquierda de todo.

Si nos fijamos en la primera línea, el número 82325 está repetido solo una vez (en la tercera columna), pero los demás tienen números parecidos: el 8 y el 2 están en todas las columnas, el 3 en la segunda tercera y cuarta…

Si realizáramos esta tarea de la misma forma que podemos escuchar a nuestro compañero de trabajo sin fijarnos en exceso en sus palabras, nos podríamos equivocar y marcar otro número. En cambio, si realizamos un mayor esfuerzo de concentración lo haremos correctamente.

diferencia estímulo

4. Acostúmbrate a trabajar con dos estímulos

Del mismo modo que es importante poder centrar tu atención en un solo estímulo relevante, lo es poder centrarla en dos.

Y es que cuando aprendes a focalizar tu atención, no debes hacerlo solo ante un estímulo, sino sobre dos o más.

Con esta tarea en la que focalizas tu atención en dos estímulos, por un lado aprendes a seleccionar una cantidad pequeña de estímulos a los que prestar atención eludiendo a los demás, y por otro lado aprendes a dividir tu atención en dos estímulos distintos.

Así pues, ante esta tabla donde hay solo dos letras:

  • Escribe 1 debajo de P y escribe 2 debajo de B.
  • Hazlo lo más rápido que puedas y sin cometer errores.

trabajar con dos estímulos

5. Divide tu atención

Tener la capacidad de poder prestar atención a más de un estímulo a la vez es probablemente una de las mejores habilidades que tenemos.

Si nos fijamos, nuestro entorno está rodeado de estímulos, y lo más habitual es que tengamos que atender a más de una cosa a la vez.

-Estás haciendo la comida y hablando con tu hermana-

En esta simple situación, estás prestando atención a una gran cantidad de estímulos: a lo que te dice tu hermana, a lo que le dices tú, al agua que está hirviendo, a los filetes que están en la sartén, a la cantidad de sal que le has puesto…

Es por ello, que cuando entrenamos nuestra atención, también tenemos que entrenar nuestra capacidad de prestar atención a varias cosas a la vez.

Para ello, el ejercicio que te propongo es el siguiente:

En esta imagen hay 4 figuras distintas. Coloca un número debajo de cada una de ellas lo más rápido que puedas.

De esta forma, mientras realices este ejercicio no podrás prestar atención a un solo estímulo, sino que tendrás que atender a 4 de forma simultánea.

divide tu atención

6. Agrupa estímulos en una categoría

Cuando tenemos una gran cantidad de estímulos en los que nos queremos fijar primero de todo debemos agruparlos.

En el momento que somos capaces de agrupar estímulos, nuestra tarea atencional se simplifica, ya que organizamos nuestra mente para prestar atención de una forma dirigida y productiva.

Por ejemplo: tienes un archivador lleno de papeles y tienes que contar cuantos hay en total.

Te será muchos más fácil si los cuentas de 10 en 10 y los vas apartando que si intentas contarlos todos a la vez.

Pues con la atención sucede lo mismo, es mucho más fácil si vamos agrupando los estímulos que si los intentamos atender por separado.

Para practicar la agrupación puedes realizar el siguiente ejercicio:

  • Agrupa las estrellas de la siguiente imagen de tres en tres lo más rápido que puedas.

  • Cuenta cuantos grupo de estrellas hay en total
  • Cuenta cuantas estrellas hay en total
  • Cuenta cuantas estrellas quedan sin agrupar

agrupar estímulos

7. Agrupa estímulos en varias categorías

Más importante que la tarea anterior es saber agrupar estímulos en categorías distintas.

Por ejemplo: imagina que vas a comprar y tienes que hacer la lista de las cosas que necesitas.

Cuando estés comprando, te será mucho más fácil si agrupas los alimentos que necesitas en función de la parada en la que los tienes que comprar que si apuntas uno en cada punto de la lista sin ningún orden.

Para trabajar este aspecto, se puede realizar un ejercicio idéntico al anterior pero que en vez de haber un solo estímulo (las estrellas), haya 4 o 5 estímulos (estrellas, triángulos, rombos, tréboles y cuadrados).

8. Invierte tu atención

Tener una buena capacidad atencional es especialmente importante cuando realizamos actividades costosas.

Poder mantener nuestra atención cuando trabajamos o realizamos operaciones difíciles suele requerir de un mayor esfuerzo.

Para trabajar nuestra atención más profundamente, un buen ejercicio es realizarlo con números.

En concreto con este ejercicio debes atender a los números que se presentan, y escribirlo en orden inverso.

Por ejemplo, ante el primer número 625, el inverso sería 526.

invierte tu atención

De esta forma, trabajas tu proceso atencional mientras realizas otra tarea de razonamiento:

Primero prestas atención al número, posteriormente a la operación necesaria para escribir su inverso y finalmente al número inverso resultante.

Se recomienda que en todas esas series en las que pueda tapes con una hoja el número original cuando escribas su número inverso.

9. Mantén tu atención visual

Mantener la atención en una actividad durante periodos prolongados de tiempo es una tarea difícil, muy sujeta a posibles distracciones o falta de concentración.

Por ello, es bueno ejercitarla.

Para hacerlo, se puede realizar el siguiente ejercicio:

  • Cada tabla contiene todos los números del 1 al 36 excepto uno.
  • Debes encontrar cuál es el que falta y escribirlo en la casilla marcada en azul
  • Hazlo lo más rápido que puedas.


mantener atención

10. Mantén tu atención auditiva

De la misma forma que con la atención visual sucede con la atención auditiva.

Suele ser complicado escuchar algo durante largos periodos de tiempo sin que tu atención disminuya o te distraigas con otros estímulos.

Así pues, para trabajar este tipo de atención te propongo el siguiente ejercicio:

  • Pon tu programa de radio favorito y escúchalo con atención

  • Tu tarea no será escuchar el programa de forma general o quedarte con los conceptos de los que se hablan.

  • Tendrás que identificar una sola palabra, por ejemplo: el nombre de la emisora

  • Cada vez que escuches esa palabra, deberás apuntarla en un hoja.

  • Puedes realizar esta tarea con la máxima concentración posible durante unos 30 o 40 minutos.

Por Marcel Gratacos web original: http://www.lifeder.com/

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES RELACIONADAS:

SESIONES DE MINDFULNESS :

Clases  impartidas por :  María Teresa Beitia Simón (Psicóloga y experta en Mindfulness).

Duración aproximada: 60-90 minutos.

Grupos: De 6 personas.

SESIÓN MAÑANAS: Sábados a las 12h .

SESIÓN TARDES: Miércoles de 18h a 19:30h. y Jueves de 20 a 21:30h

PRECIO SESIÓN: 10 €.

PRECIO MENSUAL 4 SESIONES: 35 €.

SESIONES A DOMICILIO POR 20€(contactar con MAITE 656 691 415).

No todos los males vienen para hacer daño

En muchas ocasiones hemos llorado sin ser plenamente conscientes de que la vida nos estaba haciendo un favor. Hay situaciones que en su momento nos desbordaron, que generaron una tristeza o una rabia profunda o que incluso hicieron que nos cuestionáramos el sentido de todo. Sin embargo, tiempo después, al verlas con perspectiva, nos damos cuenta de que esas situaciones nos hicieron más fuertes, nos dieron una enseñanza, nos convirtieron en mejores personas o, al menos, en personas más sensibles.
 
En este sentido, Albert Einstein solía decir que si algo agradecía en la vida, era a todas aquellas personas que le habían dicho “no”. Sigmund Freud afirmó que había sido un hombre afortunado porque en la vida nada le había sido fácil. Las grandes personalidades comparten una característica: se niegan a ser una marioneta en manos del destino, son conscientes de que los problemas y los contratiempos son oportunidades para crecer.
 
De hecho, Thomas A. Edison afirmó: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla”. Para los genios, cada error, cada negativa o cada “fracaso” se convierte en una especie de combustible que alimenta su perseverancia. Eso no significa que no les duela, pero deciden usar ese dolor como aliciente para seguir adelante. 
 
Las grandes personalidades de la historia, así como muchísimas personas anónimas que han sabido cultivar laresiliencia, son conscientes de que todos los males no vienen para hacer daño y saben que, aunque en un primer momento no puedan comprender su significado o la lección que encierran, esa situación les permitirá crecer.
 

A veces es solo cuestión de cambiar la perspectiva

 
Solemos pensar que toda pérdida, contratiempo o desilusión es un mal que nos hace daño. Eso se debe a que nos centramos en lo negativo y no somos capaces de analizar la situación desde una perspectiva más amplia.
 
De hecho, cuando nos encontramos en una situación así, podemos pensar en la metáfora del tapiz. Es decir, todo tapiz tiene dos caras, si nos limitamos a mirar desde abajo solo veremos una maraña de hilos, no podremos encontrar el sentido ni descifrar el dibujo. El problema es que estamos mirando desde la perspectiva equivocada, una perspectiva que puede llevar a sacar conclusiones erróneas que alimenten un sufrimiento inútil. Sin embargo, si somos capaces de dar la vuelta y mirar el tapiz por delante, no solo podremos descifrar el sentido sino que incluso es probable que nos maravillemos con la belleza del dibujo.
 
Nuestra mente funciona de manera bastante parecida. De hecho, tenemos una especie de fijación con la búsqueda del significado. Cuando no logramos encajar una situación en la historia de nuestra vida, es como si se quedara atascada, se convierte en un disco rayado que escuchamos una y otra vez.
 
De hecho, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Harvard ha descubierto cómo las huellas dolorosas se quedan grabadas en el cerebro. Estos psicólogos hicieron que las personas que habían sufrido un trauma escucharan una descripción de lo sucedido. Mientras tanto, escaneaban sus cerebros. Así apreciaron que cuando las personas revivían las experiencias dolorosas, se activaban partes del cerebro como la amígdala, el núcleo del miedo, y el córtex visual, pero se desactivaba el área de Broca, la zona responsable del lenguaje. 
 
Esto significa que cuando las personas experimentan un trauma, lo reviven como si fuera una situación real, a menos hasta que logren encontrarle un significado e integrarlo en sus experiencias de vida. Para lograrlo, en muchas ocasiones basta cambiar la perspectiva, mirar desde otro ángulo, a ser posible más constructivo.
 

El sufrimiento útil

 
El hecho de que determinadas situaciones puedan ayudarnos a crecer, a ser más resilientes y a convertirnos en mejores personas no significa que no duelan y que no causen sufrimiento. Sin embargo, es importante distinguir entre el sufrimiento útil y el inútil. 
 
El sufrimiento inútil nos mantiene atascados, nos convierte en sus prisioneros y no nos permite fluir con el curso natural de la vida. Este sufrimiento no tiene un poder sanador sino todo lo contrario, alimenta la tristeza, el odio y el resentimiento. 
 
Al contrario, el sufrimiento útil es aquel que nos renueva, que nos permite liberarnos de la rabia, la tristeza y la indignación. El sufrimiento útil es como un río que fluye, de forma natural y que, al final, desemboca en una lección, en un aprendizaje. 
 
El sufrimiento útil nos permite recorrer el camino de la adversidad y llegar fortalecidos a nuestro destino. Este tipo de sufrimiento nos rompe en mil pedazos para volver a recomponernos, devolviéndonos una versión más sensible y a la vez más fuerte de nosotros mismos.
 
Un ejemplo llega de la mano de un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de California, quienes comprobaron que podemos aprovechar la adversidad para crecer y realizar cambios trascendentales en nuestra vida. Estos psicólogos encuestaron a 209 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y descubrieron que el 60% de ellas consideraba que las transformaciones que habían experimentado a lo largo de la enfermedad eran positivas ya que habían aprendido a ver la vida desde un ángulo más positivo y a disfrutar más de ella.

Es lógico que nadie quiere enfermar, nadie quiere sufrir una pérdida o vivir un duro fracaso, pero está en nuestras manos aprovechar esa situación para aprender y crecer o, al contrario, sumirnos en un mar de quejas y lamentaciones que no nos conduce a ninguna parte.

 

Después del sufrimiento llega la oportunidad

 
En la mayoría de las ocasiones resulta difícil vislumbrar la oportunidad de crecimiento en los reveses. Por eso es necesario mantenerse atentos y conservar la idea de que todos los males no llegan para hacer daño. Hay males “necesarios” que encierran lecciones de vida. Desaprovecharlas sería un verdadero pecado.
 
Por tanto, recuerda que a veces la vida no te dice “no” sino tan solo “espera”, que a veces las mejores oportunidades llegan disfrazadas de contratiempos, que a veces ese problema es una ocasión para cambiar el rumbo. Por eso, la próxima vez que cometas un error, sufras una pérdida o tengas un revés, pregúntate qué lección puedes aprender. Es un cambio de perspectiva que vale la pena.
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