10 Ejercicios Para Mejorar la Atención

¿Tienes problemas de atención? ¿Tienes tendencia a distraerte o a menudo notas que no estás suficientemente atento?


cómo mejorar la atención

La atención es un proceso cognitivo que tiene la función de elegir qué estímulos vamos a captar, por lo que realizar de forma adecuada esta tarea es de vital importancia.

Lo bueno que tiene la atención es que puedes entrenarla y trabajarla para que mejore.

Continua leyendo este artículo y encontrarás 10 útiles y contrastados ejercicios para mejorar tu atención y procesos atencionales.

¿Qué entendemos por atención?

La atención es ese mecanismo que está implicado de forma directa en procesos tales como la selección, distribución y mantenimiento de nuestra actividad psicológica.

Dicho de otra forma: a través de la atención elegimos qué estímulos queremos captar (estímulos diana) y qué estímulos queremos eludir.

Por lo que la atención es un proceso que podemos dirigir y nos permite discernir entre información relevante e irrelevante.

Es decir: puedes elegir esa información a la que le haces caso y esa a la que no le prestas atención.

Y es justamente aquí donde entra el dilema de este proceso: ¿prestamos atención realmente a cosas importantes? ¿y cuando lo hacemos somos capaces de mantenerla para no perder información?

Pues la realidad es que muchas veces no lo hacemos así, por lo que podemos ir perdiendo nuestra capacidad de prestar atención de una forma productiva, y esto puede convertirse en un problema.

¿Qué funciones realiza la atención?


persona atenta

Cuando hablamos de atención podemos distinguir tres procesos distintos.

Cada uno de ellos te permitirá realizar una actividad distinta.

1. Atención selectiva: te permite captar sólo a ciertos elementos, pudiendo distinguir esos que son relevantes de esos que no lo son.

2. Atención sostenida: te permite permanecer consciente o atento durante largos periodos de tiempo.

3. Atención dividida: te permite atender a dos o más estímulos de forma simultánea.

¿Por qué es tan importante la atención?

Por una razón muy sencilla:

Si no prestamos atención de una forma adecuada, la información que llega a nuestra mente puede resultar distorsionada o incompleta, por lo que nos dificulta mucho realizar el resto de actividades cognitivas.

Por ejemplo: si tienes que realizar una tarea en el trabajo pero no prestas mucha atención a las instrucciones para realizarla, seguramente te costará mucho más que si atiendes correctamente, ya que te faltará información para saber cómo deberías hacerla.

Así pues, si quieres salvar este problema y conseguir una capacidad atencional adecuada no te pierdas estos 10 ejercicios.

1. Presta atención al estímulo correcto

Para trabajar la atención, una de las tareas más importantes a realizar es aprender a fijarnos en esos estímulos correctos.

Es decir: debes ser capaz de seleccionar esa información que sea relevante o de tu interés (los estímulos diana).

De lo contrario, podrías tener una gran capacidad de concentración o mucha facilidad para mantener tu atención durante largos periodos de tiempo a un estímulo, pero eso no te asegura que estés prestando atención a estímulos correctos, por lo que tu atención podría continuar siendo disfuncional.

Para trabajar esta atención selectiva puedes realizar un ejercicio en el que debas seleccionar un estímulo frente otros muchos estímulos distintos.

Por ejemplo, mediante una figura como la que se muestra a continuación, donde vemos un conjunto de estímulos distintos: letras vocales, letras consonantes, números pares, números impares.

El ejercicios consistiría en encontrar lo más rápido posible:

-Todas las letras T que contenga la figura.

-Todas los números 4 que contenga la figura.

-Todas las letras K que contenga la imagen.


estímulos correctos

Esta actividad se puede realizar con cualquier tipo de estímulos, no tiene por qué ser necesariamente números y letras, pueden ser dibujos, colores, figuras geométricas, etc.

Además, también puede variar la cantidad de estímulos. Cuanto más estímulos diferentes haya más difícil será la tarea, y por lo tanto realizarás un mayor trabajo atencional.

2. Distingue estímulos muy similares

Otra actividad muy útil para trabajar la atención selectiva es aprender a distinguir estímulos que puedan ser muy similares o prácticamente idénticos, pero que contengan alguna diferencia.

De este modo, no solo estarías aprendiendo a seleccionar adecuadamente esos estímulos a los que les quieres prestar atención y a apartar todos aquellos que sean distintos, sino que estarías aprendiendo a focalizar tu atención sobre los detalles de los estímulos diana.

Para hacerlo, una actividad eficaz son los típicos ejercicios de encontrar las diferencias entre dos dibujos prácticamente idénticos.


encuentra diferencias

3. Diferencia los estímulos del estímulo

A veces nos pensamos que prestar atención a algo consiste fijarnos o concentrarnos en un estímulo concreto.

Sin embargo, la mayoría de veces, fijarnos en un solo estímulo no es suficiente, ya que el ser humano tiene tendencia a fijarse en aspectos generalmente grandes, y a veces obviamos que cada uno de esos estímulos tiene muchos detalles que no podemos pasar por alto.

Pongamos un ejemplo:

Estas trabajando y tienes que prestar atención a lo que te dice tu compañero respecto a la tarea que hay que terminar para esta tarde.

En principio, podríamos pensar que con sentarnos cerca suya y escuchar atentamente lo que nos dice ya será suficiente para prestar una buena atención respecto a lo que dice.

Pero aunque pueda parecer raro, muchas veces no es así, sobre todo si nuestros procesos atencionales no son del todo buenos.

Quizá quedarnos con el significado global de lo que nos ha explicado no es suficiente, quizá la palabra o la frase que ha dicho al inicio de la conversación es más relevante de lo que hemos entendido.

Es por ello que aprender a prestar atención a estímulos más pequeños que muchas veces pasamos por alto puede resultar muy importante.

Un ejercicio para practicarlo es el siguiente:

Ante esta tabla, debes encontrar en cada fila, el número que sea igual al que aparece en la izquierda de todo.

Si nos fijamos en la primera línea, el número 82325 está repetido solo una vez (en la tercera columna), pero los demás tienen números parecidos: el 8 y el 2 están en todas las columnas, el 3 en la segunda tercera y cuarta…

Si realizáramos esta tarea de la misma forma que podemos escuchar a nuestro compañero de trabajo sin fijarnos en exceso en sus palabras, nos podríamos equivocar y marcar otro número. En cambio, si realizamos un mayor esfuerzo de concentración lo haremos correctamente.

diferencia estímulo

4. Acostúmbrate a trabajar con dos estímulos

Del mismo modo que es importante poder centrar tu atención en un solo estímulo relevante, lo es poder centrarla en dos.

Y es que cuando aprendes a focalizar tu atención, no debes hacerlo solo ante un estímulo, sino sobre dos o más.

Con esta tarea en la que focalizas tu atención en dos estímulos, por un lado aprendes a seleccionar una cantidad pequeña de estímulos a los que prestar atención eludiendo a los demás, y por otro lado aprendes a dividir tu atención en dos estímulos distintos.

Así pues, ante esta tabla donde hay solo dos letras:

  • Escribe 1 debajo de P y escribe 2 debajo de B.
  • Hazlo lo más rápido que puedas y sin cometer errores.

trabajar con dos estímulos

5. Divide tu atención

Tener la capacidad de poder prestar atención a más de un estímulo a la vez es probablemente una de las mejores habilidades que tenemos.

Si nos fijamos, nuestro entorno está rodeado de estímulos, y lo más habitual es que tengamos que atender a más de una cosa a la vez.

-Estás haciendo la comida y hablando con tu hermana-

En esta simple situación, estás prestando atención a una gran cantidad de estímulos: a lo que te dice tu hermana, a lo que le dices tú, al agua que está hirviendo, a los filetes que están en la sartén, a la cantidad de sal que le has puesto…

Es por ello, que cuando entrenamos nuestra atención, también tenemos que entrenar nuestra capacidad de prestar atención a varias cosas a la vez.

Para ello, el ejercicio que te propongo es el siguiente:

En esta imagen hay 4 figuras distintas. Coloca un número debajo de cada una de ellas lo más rápido que puedas.

De esta forma, mientras realices este ejercicio no podrás prestar atención a un solo estímulo, sino que tendrás que atender a 4 de forma simultánea.

divide tu atención

6. Agrupa estímulos en una categoría

Cuando tenemos una gran cantidad de estímulos en los que nos queremos fijar primero de todo debemos agruparlos.

En el momento que somos capaces de agrupar estímulos, nuestra tarea atencional se simplifica, ya que organizamos nuestra mente para prestar atención de una forma dirigida y productiva.

Por ejemplo: tienes un archivador lleno de papeles y tienes que contar cuantos hay en total.

Te será muchos más fácil si los cuentas de 10 en 10 y los vas apartando que si intentas contarlos todos a la vez.

Pues con la atención sucede lo mismo, es mucho más fácil si vamos agrupando los estímulos que si los intentamos atender por separado.

Para practicar la agrupación puedes realizar el siguiente ejercicio:

  • Agrupa las estrellas de la siguiente imagen de tres en tres lo más rápido que puedas.

  • Cuenta cuantos grupo de estrellas hay en total
  • Cuenta cuantas estrellas hay en total
  • Cuenta cuantas estrellas quedan sin agrupar

agrupar estímulos

7. Agrupa estímulos en varias categorías

Más importante que la tarea anterior es saber agrupar estímulos en categorías distintas.

Por ejemplo: imagina que vas a comprar y tienes que hacer la lista de las cosas que necesitas.

Cuando estés comprando, te será mucho más fácil si agrupas los alimentos que necesitas en función de la parada en la que los tienes que comprar que si apuntas uno en cada punto de la lista sin ningún orden.

Para trabajar este aspecto, se puede realizar un ejercicio idéntico al anterior pero que en vez de haber un solo estímulo (las estrellas), haya 4 o 5 estímulos (estrellas, triángulos, rombos, tréboles y cuadrados).

8. Invierte tu atención

Tener una buena capacidad atencional es especialmente importante cuando realizamos actividades costosas.

Poder mantener nuestra atención cuando trabajamos o realizamos operaciones difíciles suele requerir de un mayor esfuerzo.

Para trabajar nuestra atención más profundamente, un buen ejercicio es realizarlo con números.

En concreto con este ejercicio debes atender a los números que se presentan, y escribirlo en orden inverso.

Por ejemplo, ante el primer número 625, el inverso sería 526.

invierte tu atención

De esta forma, trabajas tu proceso atencional mientras realizas otra tarea de razonamiento:

Primero prestas atención al número, posteriormente a la operación necesaria para escribir su inverso y finalmente al número inverso resultante.

Se recomienda que en todas esas series en las que pueda tapes con una hoja el número original cuando escribas su número inverso.

9. Mantén tu atención visual

Mantener la atención en una actividad durante periodos prolongados de tiempo es una tarea difícil, muy sujeta a posibles distracciones o falta de concentración.

Por ello, es bueno ejercitarla.

Para hacerlo, se puede realizar el siguiente ejercicio:

  • Cada tabla contiene todos los números del 1 al 36 excepto uno.
  • Debes encontrar cuál es el que falta y escribirlo en la casilla marcada en azul
  • Hazlo lo más rápido que puedas.


mantener atención

10. Mantén tu atención auditiva

De la misma forma que con la atención visual sucede con la atención auditiva.

Suele ser complicado escuchar algo durante largos periodos de tiempo sin que tu atención disminuya o te distraigas con otros estímulos.

Así pues, para trabajar este tipo de atención te propongo el siguiente ejercicio:

  • Pon tu programa de radio favorito y escúchalo con atención

  • Tu tarea no será escuchar el programa de forma general o quedarte con los conceptos de los que se hablan.

  • Tendrás que identificar una sola palabra, por ejemplo: el nombre de la emisora

  • Cada vez que escuches esa palabra, deberás apuntarla en un hoja.

  • Puedes realizar esta tarea con la máxima concentración posible durante unos 30 o 40 minutos.

Por Marcel Gratacos web original: http://www.lifeder.com/

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10 cosas condenadas por la sociedad que los padres deben enseñarles a sus hijos

Dicen que los hijos se parecen más a su generación que a sus padres. De hecho, el mundo y la sociedad se empeñan en moldear a los niños para convertirlos en adultos “en serie”, a imagen y semejanza del resto, en un proceso a través del cual les arrebatan parte de su individualidad.

No cabe duda de que todos reflejamos la época que nos tocó vivir y la sociedad en la que hemos crecido. Sin embargo, los padres también pueden poner su granito de arena. Los valores y las actitudes que se aprenden en casa perduran, de una forma u otra, y pueden convertirse en tesoros muy valiosos que guíen a los niños hacia una vida más plena.

 

Las enseñanzas contracorriente que deberías transmitirles a tus hijos

 
1. A ser diferentes. En una sociedad que ensalza la estandarización, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos el increíble valor de la diferencia. Que les explicaran que para ser diferentes no es necesario tatuarse, pintarse el pelo de tres colores o colocarse piercings en los sitios más insospechados sino a distinguirse por sus ideas, actitudes y opiniones. Los padres no deberían imponer sus criterios, sino motivar a sus hijos a buscar información y a pensar por sí mismos, deberían instarles a no seguir la tendencia ideológica de turno sino a formarse sus propias ideas, aunque difieran de la masa.
 
2. A respetar a los demás. En una sociedad que marcha a pasos agigantados hacia la deshumanización, me gustaría que los padres fueran capaces de enseñarles a sus hijos que no son el centro del universo y que no pasa nada por compartir el mundo con otros 7.300 millones de personas que tienen sus mismos derechos. Si los niños aprenden desde pequeños que sus decisiones, actitudes y comportamientos pueden matar las ilusiones y los sueños de los demás, se convertirán en adultos más sensibles. Por eso, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a tratar a los demás como les gustaría que les trataran. Con eso bastaría para que el mundo de mañana fuese un poco mejor.
 
3. A apasionarse. En una sociedad donde cada vez más personas viven con las cabezas metidas en las pantallas y pasan horas en mundos virtuales, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos que el mundo que se puede oler y tocar está esperándoles, al alcance de su mano. Me gustaría que los padres alimentaran la curiosidad innata de los niños hasta convertirla en una auténtica pasión. No importa hacia qué, la botánica o la astrología, basta con que puedan entusiasmarse y vibrar por algo que enriquezca su vida y que esta no se limite simplemente al trabajo o a hacer y desear lo que hacen y desean los demás. Ese sería un regalo extraordinario.
 
4. A luchar por lo que quieren. En una sociedad que crea necesidades ficticias continuamente a través del marketing más agresivo, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a establecer sus propias necesidades, a saber cuáles son sus sueños y, sobre todo, a luchar por alcanzarlos. Me gustaría que los padres les dieran las herramientas para no darse por vencidos, que les enseñaran que cada error es un aprendizaje y que los pasos en falso en realidad les acercan a su meta. Los padres deberían enseñarles a sus hijos a luchar por sus ilusiones, a no dejárselas arrebatar por personas que están demasiado cómodas en su zona de confort y no quieren que los demás crezcan. Solo de esta manera, al final de sus vidas, podrán darse por satisfechos.
 

5. A asumir su responsabilidad. En una sociedad donde la responsabilidad se diluye nivel por nivel y todos la rehuyen como si fuera la peste, porque es más fácil culpar a los demás que hacer examen de conciencia, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a tomar las riendas de su vida y asumir la responsabilidad por sus acciones. Me gustaría que les enseñaran que muchas veces, para obtener algo, es necesario hacer sacrificios. También deberían enseñarles a no culpar al destino, a la suerte o a los demás por sus errores, y a pedir perdón cuando se equivocan.

6. A no juzgar a los demás. En una sociedad donde todo está perfectamente etiquetado y catalogado, donde la comparación se convierte en un arma de doble filo, es difícil no emitir juicios de valor. Sin embargo, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a no juzgar a los demás, a no creerse superiores y, sobre todo, a no burlarse de ellos. Nadie puede comprender realmente a otra persona hasta que no ha caminado con sus zapatos durante mucho tiempo. Por eso, educar a los niños en la aceptación y la comprensión les enseñará a ser humildes, pero también les preparará para defender sus derechos y no permitir que los demás pasen por encima de ellos.
 

7. A asumir riesgos. En una sociedad que nos ha transmitido la idea errónea de que podemos tener todo lo que deseemos sin renunciar a nada y con el mínimo esfuerzo posible, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos que cada decisión siempre implica una renuncia, en uno u otro sentido, porque por cada camino que elegimos, siempre hay un camino que abandonamos. Los padres deberían enseñarles a sus hijos a aceptar que existe la posibilidad de perder, así dejarán de tenerle miedo al fracaso y podrán asumir nuevos desafíos con la menta abierta y el corazón dispuesto.

8. A ser flexibles. En una sociedad azotada por la rigidez, tanto a nivel político como religioso y de pensamiento, una lacra que provoca continuamente nuevos conflictos, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a ser flexibles, a comprender que todo está en continuo movimiento y que la inmovilidad es tan solo una falsa ilusión. Al enseñarles a ver la vida en movimiento también les animan a abrazar la incertidumbre, a abrirse a los acontecimientos y estar preparados para afrontarlos. De esta forma los niños también aprenderán a priorizar y sabrán cuándo es el momento de cambiar sus metas y redirigir sus esfuerzos en otra dirección. 

 
9. A dar sin pretender nada a cambio. En una sociedad donde la mayoría de las personas piensan que una mano lava la otra y ambas limpian la cara, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a dar sin esperar nada a cambio, por el simple placer que implica ser generosos. No se trata de convertirlos en personas serviles, sino en enseñarles el increíblevalor de la generosidad y de estimular el deseo de compartir. También se trata de enseñarles su valor como personas, para que no se dejen comprar, sobornar ni pretendan pasar por encima de los demás.
 

10. A asumir que la vida no es justa. En una sociedad que muchas veces premia a quien menos lo merece y que destilapositivismo ingenuo, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos el valor del realismo, que les enseñaran a levantarse cada vez que caen. Educar en la resiliencia significa enseñarles que la vida no siempre será justa, pero a pesar de ello vale la pena seguir avanzando porque esos reveses pueden hacerles más fuertes. De esta forma aprenderán a no lamentarse cada vez que surja un problema sino que pondrán manos a la obra para encontrar una solución.

Por supuesto, el camino no es sencillo y es probable que te equivoques mientras lo recorres pero lo más importante es educar desde la humildad, el respeto y el amor, teniendo en cuenta que una vez que una mente se abre a una nueva idea, jamás vuelve a ser la misma. Por tanto, disfruta de tus hijos e intenta sacar la mejor versión de ellos, esas cualidades que los hacen únicos y especiales.

 

web origen: http://www.rinconpsicologia.com/

 

9 consejos para mejorar la concentración (avalados por la ciencia)

9 consejos para mejorar la concentración (avalados por la ciencia)

Según la Real Academia de la Lengua, la concentración es “la acción y efecto de centrar intensamente la atención en algo”.

Para nuestra vida diaria, es importante aprender a concentrarnos. Tener una buena capacidad de concentración nos ayuda enormemente a ser más efectivos a la hora de realizar cualquier tarea. Las bondades de tener una buena concentración son muchas: aumentan nuestra memoria, nuestra efectividad en la toma de decisiones, nuestra precisión y nuestra agilidad en el reto que tengamos entre manos.

Mejorando la concentración con 9 simples técnicas

Tener una buena concentración está muy ligado a poder retener y recordar mucho mejor. En este sentido, la concentración es una buena virtud para tener una memoria fluida. Si logramos desarrollar la concentración, nuestra memoria también mejorará.

Con este fin, en el artículo de hoy hemos recopilado nueve estrategias y técnicas que pueden ayudarte a mejorar estas capacidades tan útiles para la vida diaria.

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1. Descansa las horas suficientes

Un punto básico:  para poder concentrarnos bien necesitamos estar descansados. Dormir las horas suficientes nos proporcionan la recuperación cerebral y cognitiva necesaria para poder rendir perfectamente al día siguiente. Dormir bien nos proporciona un estado de lucidez en vigilia.

Es un consejo habitual para los estudiantes: el día anterior a un examen, hay que dormir bien. Porque si no se descansa lo suficiente, en el momento del examen vamos a estar dispersos y vamos a tener menos memoria. Durante las horas en que dormimos, el cerebro realiza un “reseteado” de ciertas funciones, preparándonos para que el día siguiente podamos procesar mucho mejor la información y los estímulos. Además, dormir ocho horas es también muy bueno para nuestra memoria a largo plazo.

2. Masca chicle

Puede parecer un poco extraño, pero masticar chicle es bueno para nuestra concentración. Así lo indican distintos estudios científicos: masticar chicle nos ayuda a recordar información en el corto plazo.

Además, puede ser un elemento que nos permita concentrarnos mejor en la tarea que debemos realizar, sobre todo en exámenes y pruebas que precisen de nuestra memoria auditiva y visual.

3. Escribe con papel y bolígrafo

Estamos muy acostumbrados a escribir las cosas en el teclado del ordenador. Es un método de escritura automático y que nos permite muchas cosas positivas, pero no es lo mejor para nuestra concentración ni para nuestra memoria.

Si escribimos a mano, nuestro cerebro hará un esfuerzo superior para concentrarse y recordará más fácilmente los datos y apuntes que salgan de nuestro puño y letra, según ha explicado Lizette Borreli para Medical Daily. Una mejor concentración cuando redactamos las ideas será un apoyo para nuestra memoria a largo plazo. que será capaz de rescatar esos datos días e incluso semanas después. 

4. Gestiona el estrés

¿Eres muy proclive a padecer estrés? Cuando estamos en un estado de tensión vemos muy reducida nuestra capacidad para focalizarnos en algo.

Algunos trucos para gestionar el estrés son tan simples como apretar fuerte el puño o una pelota anti-estrés, durante un minuto. Este acto va a liberar nuestras tensiones por un buen rato. Pero, si sufres un estrés más permanente, lo óptimo será que te pongas manos a la obra para solucionar el problema. Asimismo, es importante que tengamos una buena salud física: mantenerse bien hidratado, realizar deporte a menudo

5. Juega al ajedrez

Si hablamos de aumentar nuestra concentración, el ajedrez es el deporte rey. Este juego nos exige una gran capacidad de concentración para analizar cada situación que se produce en el tablero, tomar decisiones acertadas y anticiparnos a los movimientos del rival. Así lo ha constatado un estudio publicado en Science Direct.

Es una actividad perfecta para desarrollar ambas capacidades, además de nuestra habilidad para el razonamiento lógico y estratégico.

6. Evita distracciones

¿Es un poco obvio, no? Cuando tratamos de concentrarnos en una tarea, es muy buena idea que intentemos evitar que estímulos externos e indeseados nos distraigan. Por ejemplo, si estás estudiando, lo ideal es que lo hagas en silencio, con una luz adecuada, y por supuesto sin el televisor u otra distracción similar de fondo.

Se ha demostrado que el ruido ambiental afecta a nuestro rendimiento si estamos realizando una tarea que requiere concentración (por ejemplo, un examen). Cuando menos ruidoso sea el entorno, más en forma estarán tus habilidades cognitivas.

7. Dibuja mientras estás en clase

Este consejo es bastante contraintuitivo. Cuando estamos asistiendo a una clase magistral o a una conferencia, es buena idea que dibujemos pequeños garabatos en un bloc de notas o cuaderno. Así lo afirma un estudio publicado en la  revista Time.

No es necesario dibujar figuras concretas, cualquier cosa vale. Esto logrará que combatamos el aburrimiento y retendremos mejor aquello dice el profesor.

8. Música de fondo: ¿buena o mala idea?

Escuchar música de fondo cuando estamos enfocados en una tarea puede ser una buena idea. Pero depende de varios factores.

La música tiene la capacidad para estimular nuestra actividad cerebral y cognitiva. Es bastante positivo que, justo antes de empezar a estudiar, escuchemos un poco de música para estimular el cerebro y empezar a ponerlo en marcha. Sin embargo, durante el transcurso de la tarea, es mejor estar en silencio, puesto que la música puede distorsionar la calidad con que retenemos la información. Este efecto negativo de la música hacia nuestra capacidad de atención y concentración  ha sido reportada en varios estudios científicos.

9. Planifica tu rutina

No hay nada que afecte tan negativamente a la concentración como una rutina desorganizada y caótica. Es el noveno punto de la lista, pero seguramente es el más importante.

Hay que planificar y ordenar las prioridades del día a día. Sin contamos con el tiempo necesario para dedicar a cada tarea, evitaremos el estrés, las prisas y los inconvenientes que puedan surgir, y seremos más capaces de dedicar un esfuerzo inteligente y productivo a la tarea.

 

Bertrand RegaderBertrand Regader-Psicólogo educativo | Director de Psicología y Mente Origen: https://psicologiaymente.net

Un niño sano debe jugar, alborotar y… ¡ensuciarse mucho!

A menudo los adultos deseamos que los niños estén quietos, que sean pacientes, que se entretengan sin juguetes a golpe de imaginación y que se mantengan limpios cuando salen a jugar. 
 
Sin embargo, la infancia no es eso. Los niños necesitan moverse, explorar, vivir aventuras, descubrir nuevos mundos… Y mientras lo hacen es normal que alboroten y se ensucien. De hecho, no es algo negativo y mucho menos patológico, es sinónimo de un niño sano y feliz.
 

Ensuciarse es divertido y estimula al aprendizaje

 
Cuando los adultos ven a un niño con las manos y la ropa llena de tierra o de comida, piensan que no sabe comportarse y hasta puede que se pregunten: “¿Cómo los padres permiten que su hijo haga algo así? ¡No le han enseñado modales!
 
A la mayoría de las personas no les pasa por la mente que ese niño está explorando y aprendiendo, que está conociendo el mundo que le rodea a través de sus sentidos. Que los niños no solo aprenden mirando sino también tocando y oliendo, y que ese aprendizaje es una de las experiencias más enriquecedoras que pueden vivir en su infancia.
 
Cuando los pequeños tienen la oportunidad de jugar con agua, arena, tierra, pintura, gelatina o harina, aprenden a través del tacto, y las sensaciones que experimentan son muy agradables ya que todo representa un descubrimiento excitante que estimula sus conexiones neuronales.
 
Dejar que se ensucien les permite experimentar con diferentes materiales y texturas. Estos juegos, en los que no hay reglas ni una manera “correcta” de jugar, estimulan la curiosidad natural de los niños y les ayudan a desarrollar una actitud más abierta ante las experiencias.
 
De hecho, un estudio realizado en De Montfort University desveló que los niños pequeños a los que se les permite manipular la comida desarrollan una actitud más abierta ante los nuevos sabores, por lo que terminan siguiendo una dieta más variada.
 
Por otra parte, psicólogos de la Universidad de Iowa también descubrieron que “jugar” con la comida tiene un efecto positivo en el aprendizaje. Estos investigadores analizaron a 72 niños y descubrieron que a los 16 meses de edad los pequeños a los que se les permitía tocar, oler e incluso tirar la comida habían aprendido antes las palabras relacionadas con estos alimentos y sus propiedades. 
 
De hecho, se ha apreciado que los niños pequeños pueden identificar objetos sólidos con bastante facilidad, como una taza o una manzana, debido a que su tamaño y forma no varían. Sin embargo, los líquidos y las sustancias pastosas y pegajosas son más difíciles de identificar. Sin embargo, cuando a los pequeños se les dejaba manipular esas sustancias, aprendían a reconocerlas y a nombrarlas antes.
 
Por tanto, dejar que los niños se ensucien no solo es divertido para ellos y estimula una actitud más abierta ante la vida sino que también potencia el aprendizaje.
 

Los niños que crecen en ambientes demasiado limpios enferman más

 
Jugar con la tierra, la arena, el barro y los animales no solo es beneficioso para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños sino que también es saludable. Los científicos han demostrado que la frase de las abuelas “deja que coma tierra para que coja defensas” es razonable, mientras que el exceso de higiene es perjudicial.
 
Es obvio que ningún padre quiere que sus hijos se enfermen, pero estar unos minutos más con la ropa manchada de pintura, los zapatos con tierra o las manos llenas de masa no es el fin del mundo. Al contrario, es probable que los niños se sientan más felices y que su sistema inmunitario se active.
 
De hecho, no es extraño que en los últimos años hayan aumentado tanto las enfermedades autoinmunes, las alergias y otras patologías relacionadas con el sistema inmunitario, sobre todo en los países occidentales. Los científicos se preguntan si estos problemas se deben a que los niños ya no están expuestos a muchos agentes patógenos, de manera que su sistema inmunitario no termina de madurar por completo y se vuelve híper reactivo.
 
Esta teoría se conoce como la “hipótesis higienista” y afirma que crecer en ambientes excesivamente limpios, como los hogares urbanos donde no hay animales y muy pocos microorganismos, interfiere en la maduración de los mecanismos de defensa naturales, aumentando el riesgo a enfermar. Ahora un estudio llevado a cabo por un equipo internacional de científicos ha confirmado esta hipótesis.
 
Estos investigadores analizaron la microbiota intestinal; es decir, las comunidades de microorganismos que viven en el tracto digestivo, de 222 niños que nacieron y viven en Finlandia, Estonia (donde las enfermedades inmunes de aparición temprana son muy frecuentes) y Karelia (una república de la Federación Rusa donde los trastornos relacionados con el sistema inmunitario son menos comunes).
 
Los científicos analizaron los hábitos alimenticios, la salud y las costumbres de estos niños durante sus primeros 36 meses de vida. Así descubrieron que en la microbiota de los niños de Finlandia y Estonia predominaban las bacteroides, mientras que en la de los niños rusos había más bifidobacterias. 
 
Los investigadores afirman que la presencia de bacteroides en el tracto digestivo humano es un fenómeno reciente, vinculado al estilo de vida occidental, y que estas bacterias, lejos de activar la respuesta inmunitaria, la reduce. De hecho, apreciaron que la microbiota compuesta en su mayoría por las bacteroides era más “silenciosa”; es decir, menos activa desde el punto de vista inmunitario. 
 
Por tanto, ese exceso de higiene, dirigido a proteger a los niños, en realidad tiene el efecto contrario y hace que enfermen con mayor frecuencia, promoviendo la aparición de patologías que pueden acompañarles durante el resto de su vida.
 

Niños melindrosos y límites a la hora de jugar

 
Vale aclarar que a algunos niños les puede resultar desagradable el contacto con algunas sustancias. Por ejemplo, algunos niños pueden sentirse incómodos al tocar el barro o la arena. No debemos obligarles sino dejar que exploren a su propio ritmo y que elijan con qué prefieren jugar.

Por supuesto, no se trata de caer en los extremos exponiendo a los pequeños a riesgos innecesarios o permitiendo que ensucien la casa cada vez que les apetece. Se puede establecer un horario y un lugar para ese tipo de juegos.

 
Lo más importante es que los padres comprendan que dejar que los niños corran libres y exploren su entorno es saludable para su desarrollo psicológico y físico. No debemos apresar a los niños en el mundo de los adultos sino potenciar el juego libre, su capacidad de asombro y dejarles libertad para que exploren su entorno con los cinco sentidos, si así lo desean. 

Niebla Mental: 7 problemas de los que está intentando alertarte

 

Nube cerebro
Todo suele comenzar con una sensación de entorpecimiento y confusión que no logras sacudirte de encima. Sin embargo, piensas que no es nada, después de todo, nos sucede a todos, es un simple fallo de la mente. Hasta que te das cuenta de que has pasado gran parte de la semana envuelto en esa niebla mental, sin poder tomar decisiones importantes, porque sientes que tu mente se esconde detrás de una cortina de humo.
 
La niebla cerebral, también conocida como fibroniebla, es una incapacidad para aferrar la realidad. Se trata de una sensación vaga en la que te esfuerzas por recuperar algo y concentrarte, pero no lo logras. De hecho, el esfuerzo por pensar puede ser tan agotador como una sesión intensa de actividad física. También puedes sentirte confuso y tener problemas para expresarte con claridad ya que no logras aferrar las ideas. Y esas sensaciones pueden persistir durante todo un día, una semana o incluso un mes, lo cual puede ser bastante frustante y angustiante, además de afectar considerablemente el desempeño cotidiano.
 
De hecho, los neurocientíficos aseguran que estas sensaciones son muy parecidas a la que experimentan las personas con demencia. Los signos que acompañan la niebla mental son:
 
– Problemas de memoria a corto plazo, como la incapacidad para recordar lo que acabas de leer o escuchar.
 
– Dificultades para recordar palabras conocidas, lentitud para recordar los nombres y usar de forma incorrecta algunas palabras.
 
– Desorientación y dificultades para recordar donde dejaste las cosas.
 
– Problemas para procesar la información ya que tienes dificultades para concentrarte.
 
– Incapacidad para realizar operaciones matemáticas, incluso sencillas, y problemas para recordar secuencias o números.
 

¿Por qué se produce la niebla mental?

 
Si los periodos de niebla cerebral son muy extensos, es conveniente que le prestes atención a este síntoma e intentes desvelar su causa.
 
1. Estás sufriendo cambios hormonales

Una serie de días inmersa en esa bruma mental puede ser el primer signo de que la menopausia está cerca. De hecho, un estudio realizado las universidades de Rochester e Illinois mostró que las mujeres entre 40 y 60 años tienen problemas para mantener la concentración en tareas difíciles y tienen dificultades con su memoria de trabajo, la cual nos ayuda a mantener la información importante en mente mientras resolvemos los problemas.

 
No hay dudas de que las hormonas tienen un impacto enorme en el cerebro, por lo que la oscilación de los niveles de estrógenos puede provocar cambios en la cognición. De hecho, también se ha apreciado que algunas embarazadas tienen problemas de memoria y experimentan esa misma niebla mental. Esto se debe al impacto de las hormonas en el hipocampo, el área vinculada a la memoria, sobre todo al aprendizaje de nuevos conocimientos y la memoria espacial.
 
2. Estás experimentando cambios de humor

Una investigación reciente realizada en la Universidad de Michigan encontró que la niebla mental es más común en las personas que sufren depresión o trastorno bipolar, y esta se puede apreciar en los escáneres cerebrales. En el estudio se apreció que las mujeres que sufrían esa niebla cerebral tuvieron que luchar más para resolver las pruebas cognitivas. De hecho, presentaban una actividad anormal en las zonas del cerebro vinculadas con el control de las funciones cognitivas como la atención y la memoria de trabajo. Aunque estas zonas se mantenían activas en las 612 participantes, en las mujeres que sufrían una niebla mental se producía una actividad más intensa o mucho más débil de lo esperado.

 
Esto significa que nuestro cerebro funciona a nivel neurobiológico de forma diferente cuando se producen cambios de humor tan drásticos como los que ocurren durante la depresión o el trastorno bipolar. Por tanto, si llevas tiempo teniendo esa niebla mental, quizás es hora de revisar tus emociones.
 
3. Estás bajo un gran estrés

El estrés es un estado que provoca cambios en el organismo, sobre todo a nivel hormonal. De hecho, durante el estrés tu cuerpo aumenta la producción de cortisol, una hormona que excita las células cerebrales. Cuando el estrés se mantiene durante mucho tiempo, esas células terminan inundadas de calcio y mueren. Básicamente, mueren por un exceso de excitación.
 
Por tanto, el cortisol tiene efectos negativos en el cerebro, sobre todo para las funciones cognitivas y, obviamente, puede ser una de las causas de la niebla mental que estás experimentando. En ese caso, tienes que identificar los patrones que se encuentran en la base de los episodios de niebla mental, para que puedas saber qué te está estresando.
 
4. No estás alimentando bien tu cerebro

Eres lo que comes, tus hábitos alimenticios, día tras día, terminan impactando en tu metabolismo. Por eso, una de las causas de la niebla cerebral es que no estás cuidando tu alimentación. De hecho, ¿sabías que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo? Los atracones y la comida procesada, rica en grasas, carbohidratos refinados y azúcares afectan negativamente el funcionamiento del cerebro.

 
Al contrario, alimentos como el pescado graso, las verduras de hoja verde y el chocolate negro son excelentes para el cerebro. También debes asegurarte de consumir la cantidad de hierro adecuada ya que se trata de un nutriente esencial para la memoria y la atención. De hecho, en un estudio realizado en la Universidad Estatal de Pennsylvania se apreció que el simple hecho de mantener una dieta rica en proteínas durante 4 meses no solo servía para aumentar los niveles de hierro en la sangre sino también para mejorar las funciones cognitivas. 
 
5. Haz llevado la multitarea un paso más allá

En los tiempos que corren, las personas quieren hacer más en menos tiempo, sin darse cuenta de que tenemos ciertos límites, impuestos por nuestro cerebro y por la velocidad a la cual puede funcionar de forma óptima. Por eso, esa niebla mental puede provenir de tener una decena de pestañas abiertas en el navegador, de la costumbre de estar en una reunión y revisar los mensajes de texto por debajo de la mesa o de no saber delegar y sobrecargarte de tareas. 
 
En sentido general, la multitarea no es buena para la memoria y mucho menos para la atención, por lo que no es extraño que cuando intentas hacer varias cosas a la vez o te expongas continuamente a un entorno que te sobreestimule, tu sistema nervioso termine sobresaturado y decida “desconectarse” por un tiempo. De hecho, una de las causas de la niebla mental es manterse demasiado activos, más allá de los límites que pueden ser considerados como “sanos”.
 
6. Sufres síndrome de fatiga crónica

Detrás de la niebla mental se puede esconder una amplia gama de enfermedades, sobre todo cuando esta sensación se extiende durante semanas y no se disipa. El síndrome de fatiga crónica es uno de los problemas que causa confusión mental. Sin duda, es difícil mantenerse alertas y recordar las cosas cuando te sientes cansado y fatigado.

 
Un estudio realizado en la Universidad de Columbia encontró diferencias en el líquido cerebroespinal de las personas con síndrome de fatiga crónica, un detalle que puede ayudar a explicar esa niebla mental. De hecho, las personas analizadas mostraban un nivel muy bajo de unas proteínas del sistema inmune llamadas citoquinas, era como si su sistema inmunológico se hubiera agotado, literalmente. Además, se ha apreciado que las citoquinas, en especial la interleucina-6, desempeña un papel importante en la formación de nuevas memorias. 
 
7. Comes demasiado gluten

Detrás del gluten hay mucho más que la celiaquía. De hecho, las personas que padecen esta enfermedad autoinmune y comen demasiado gluten no solo pueden causar un daño duradero a sus intestinos sino también sufrir una densa niebla cerebral.
 
La buena noticia para las personas con un diagnóstico de celíaca pueden eliminar esa bruma mental eliminando el gluten de su dieta. De hecho, en un estudio realizado en la Monash University se apreció que en las personas celiácas que siguieron una dieta libre de gluten, la niebla del cerebro desapareció. Antes de adoptar la nueva dieta, estas personas tuvieron un rendimiento deficiente en ciertas pruebas cognitivas, como si estuvieran ebrios. Un año más tarde, las cosas volvieron a la normalidad, mostrando una mejoría significativa de la fluidez verbal, la atención y las funciones motoras.