¿Qué pasaría si en vez de castigar a los niños, les enseñáramos a meditar?

 
Cuando los niños se portan mal, se les castiga. Así se hace en el hogar y así se hace en los colegios. Así se ha hecho desde siempre y así se sigue haciendo. Sin embargo, si queremos que las cosas cambien, si queremos que la sociedad mejore, quizá deberíamos cambiar nuestra forma de educar. 
 
Y eso es precisamente lo que se ha propuesto la escuela primaria estadounidense “Robert W. Coleman”, sus maestros no castigan a los niños sino que les proponen algo diametralmente diferente: meditar.
 
El centro educativo, que se encuentra en Baltimore, ha creado una “Sala Mindful”, donde acuden todos los niños, también aquellos que han tenido comportamientos disruptivos. Una vez allí, en vez de reprenderles, se les anima a respirar y meditar, a reencontrar la calma, tranquilizarse y reflexionar sobre lo ocurrido. 
 
Este proyecto fue creado en conjunto con “Holistic Life Foundation”, una fundación que ha pasado más de una década ofreciendo programas extraescolares holísticos para los niños. De hecho, su director afirma que aunque puede parecer imposible que los niños se sienten a meditar en silencio, lo hacen sin dificultades. 
 
Por otra parte, el director del colegio afirma que desde que han puesto en marcha este proyecto, los estudiantes han mejorado mucho su comportamiento y ya no ha sido necesario recurrir a los castigos o a las suspensiones escolares.
 

Los increíbles beneficios de la meditación mindfulness para los niños

 
La meditación mindfulness existe desde hace miles de años, aunque solo ahora el mundo occidental está redescubriendo sus beneficios. De hecho, está técnica ya se ha introducido en muchas terapias psicológicas y poco a poco también va ganando terreno en la educación.
 
Se ha comprobado que este tipo de meditación mejora la atención, por lo que es ideal para los niños con déficit de atención e hiperactividad. También reduce el estrés, fomenta la empatía y potencia el autocontrol emocional, por lo que se recomienda en los niños que sufren un trastorno oposicionista desafiante o que muestran conductas agresivas.
 
Esto se debe a que la meditación mindfulness provoca cambios a nivel cerebral, sobre todo en las regiones vinculadas con la atención, el procesamiento de la información sensorial, el pensamiento y la toma de decisiones.

En un estudio realizado en la Universidad de Harvard se apreció que estas áreas de la corteza cerebral muestran un engrosamiento cuando se practica la meditación mindfulness, el cual se suele alcanzar de manera natural solo con el paso de los años. Esto significa que algunas zonas del cerebro se desarrollan más rápido cuando se medita, por lo que es una herramienta muy poderosa para estimular la maduración cerebral en los niños.

 
Por otra parte, un metaanálisis realizado por psicólogos de la Universidad de Chicago que incluyó los datos de 270.034 niños de 213 escuelas en las que habían puesto en marcha programas de meditación mindfulness, llegó a la conclusión de que esta técnica no solo mejoraba sus habilidades sociales y emocionales sino también su desempeño académico, en una media de 11 puntos.

Estos resultados no son casuales. De hecho, se ha comprobado que la meditación mindfulness también incrementa la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona estrechamente vinculada con la memoria y el aprendizaje. Por tanto, no es extraño que los niños que aprenden a meditar también mejoren su aprendizaje.

 

Meditación midnfulness: El antídoto para el estrés que genera la vida moderna

 
La meditación mindfulness no es simplemente una técnica, no implica sentar a los niños a meditar durante un rato y después olvidarse del asunto, implica asumir un estilo de vida diferente y comprender que los niños necesitan ser felices, no ser los mejores, que necesitan jugar y tener un ritmo de vida más relajado, en vez de sentirse presionados constantemente por obtener buenas calificaciones.

Por eso, la meditación puede convertirse en una especie de antídoto contra muchos de los problemas modernos. Los padres y maestros pueden usarla para:

– Enseñarles a mantenerse calmados, en vez de perder el control

– Enseñarles a estar plenamente presentes, en vez de tener la mente en otra parte

 
– Enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas, en vez de apostar únicamente por la tecnología
 
– Enseñarles a ser empáticos y compasivos, en vez de distantes y egoístas
 
– Enseñarles a mirar dentro de sí, para que sean más conscientes y responsables, en vez de dejar que miren continuamente hacia afuera en busca de culpables
 
– Enseñarles a bajar el ritmo cada vez que sea necesario, en vez de empujarles a perseguir el “éxito” 
 

3 ejercicios para desarrollar una actitud mindfulness en los niños

Para desarrollar una actitud mindfulness en los niños, es importante que los adultos sean pacientes y perseverantes. Cuando se trata de niños pequeños, de 4 o 5 años, tan solo 5 minutos al día de “meditación” serán suficientes. Cuando sean mayores podéis dedicarle a esta actividad unos 15 minutos al día.

 
Se recomienda ponerla en práctica siempre a la misma hora, al menos tres días a la semana y en un lugar tranquilo, donde no os interrumpan. La idea es proponer la actividad bajo una perspectiva interesante y divertida. También es importante pedirle al niño que cuente sus sensaciones al terminar el ejercicio. Obviamente, es fundamental no juzgarle porque todas las experiencias son válidas. De hecho, es normal que algunos días esté más disperso y desconcentrado que otros, no se le debe criticar ni reprender.

1. Técnica “Los Astronautas”

 
El objetivo de esta técnica es que los niños aprendan a concentrarse en el momento presente, con todos sus sentidos. Para lograrlo, le dirás que vais a jugar a ser astronautas que visitan otros planetas. Él será el terrícola y tú el extraterrestre.

A continuación, dale una fruta y pídele que la experimente con todos los sentidos, como si nunca la hubiese visto. Es importante que no se le escapen los detalles porque su misión intergaláctica consiste en describirle esa fruta a un extraterrestre que no sabe qué es y quiere replicarla en su planeta. 

 
2. Técnica “Parte Meteorológico”
 
En este caso, el objetivo es potenciar la conciencia emocional del niño, haciendo que gane en introspección. Solo tenéis que sentaros y cerrar los ojos, para descubrir cómo os sentís en ese momento. Al principio puedes ayudarle preguntándole “¿Qué tiempo está haciendo allí dentro?” Si se siente relajado y tranquilo puede decir que brilla el sol, si está preocupado puede indicar que hay nubes y si se siente muy tenso, que está a punto de caer un chaparrón.
 
La idea es que observe el “tiempo” que hace en su interior, desde una postura desapegada. Aprovecha para explicarle que los estados de ánimo cambian como el tiempo y que no tiene sentido aferrarse a ellos. Debe aprender a observar, comprenderlos y dejarlos pasar. Verás que a medida que practicáis, el niño irá añadiendo más detalles a su “tiempo” interior, lo cual es sinónimo de que está ampliando su conciencia emocional.
 
3. Técnica “Como una Rana”
 
El objetivo de esta técnica es lograr que el niño aprenda a respirar profundamente y comience a dar los primeros pasos en la meditación mindfulnes. Puedes empezar explicándole que imitaréis a la rana, un animal que puede dar grandes saltos pero también puede quedarse muy quieta, observando lo que sucede a su alrededor, sin reaccionar de inmediato. 
 
Pídele que respire como la rana, tomando lentamente el aire por la nariz mientras infla la barriga y soltándolo muy suavemente por la boca, mientras se desinfla. Así sentados, la rana no se deja arrastrar por las miles de ideas que cruzan por su mente sino que se concentra en el movimiento de su barriga mientras respira. De esta forma le enseñas autocontrol y, de paso, le ayudas a respirar adecuadamente, no de forma entrecortada, como solemos hacer.
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Pilates en tu casa: 10 ejercicios para principiantes

​Pilates en tu casa: 10 ejercicios para principiantes
 

Vivimos en una sociedad sedentaria. Levantarse, comer, ir a trabajar, salir de fiesta… son actividades frecuentes y cotidianas en la vida de las personas de nuestra sociedad. Sin embargo, en general la mayor parte de la población pasa la mayor parte del tiempo sentada en un mundo lleno de competición y estrés constantes.

Por ello, la realización de deporte con cierta frecuencia es un elemento indispensable para mantener la salud tanto física como mental. Dentro del mundo del deporte podemos encontrar una gran variedad de disciplinas, suponiendo algunas de ellas un gran gasto económico a la hora de mantenerlas o bien un consumo de tiempo excesivo para compaginar con otras responsabilidades. Sin embargo existen alternativas que se pueden realizar sin gran gasto de dinero ni de tiempo. Un ejemplo de ello es el Pilates.

¿Qué es el Pilates?

El Pilates es un método originalmente pensado para la rehabilitación física ideado por el Joseph Hubertus Pilates, con el fin de contribuir a la recuperación personal a través de la unión entre cuerpo y mente. Se trata de un ejercicio físico de tipo anaeróbico en el que se precisa un elevado control de la respiración y una cierta capacidad de concentración para llevar a cabo los diversos movimientos. Respecto a la respiración, es importante que la inhalación se realice por vía nasal y mientras se mantienen los músculos abdominales en tensión, con el fin de oxigenar y ejercitar correctamente los músculos.

Sus beneficios son múltiples, pasando por la reducción del estrés a nivel tanto psicológico como fisiológico, el aumento de elasticidad y fortaleza en los músculos (especialmente lumbares y abdominales, la corrección de la postura y el aumento de autoestima que supone la mejora en destreza, coordinación, agilidad y fuerza que supone su práctica.

Fáciles ejercicios de Pilates para hacer en casa

A continuación se van a mostrar una serie de ejercicios sencillos para aquellos que quieran iniciarse en esta disciplina

Para realizarlos no es necesario disponer de gran cantidad de material, bastando en la mayoría de los casos con una esterilla para poder realizar cómodamente los ejercicios, y pudiendo realizarlos fácilmente desde nuestro hogar. Se recomienda realizarlo en una zona tranquila (no olvidemos que es una actividad que pretende relajar tanto cuerpo como mente) y ventilada.

1. Roll up

Este ejercicio es de gran simplicidad. Se basa en sentarse en la esterilla con las piernas estiradas y proceder a intentar agarrar los pies con las manos, manteniendo la tensión muscular alrededor de quince segundos. Deberían hacerse múltiples repeticiones de este ejercicio.

2. Rolling back

Sobre la esterilla, se procede a sentarse abrazando las piernas, las cuales estarán flexionadas hacia el tórax y apoyando la cabeza en las rodillas. En esta posición, el usuario ha de mecerse hacia atrás hasta tocar con los omoplatos el suelo, mientras inhala, para posteriormente exhalar mientras vuelve a la posición inicial. Se realiza de manera continua durante tres minutos.

3. Pesas

Esta actividad se realiza desde un asiento y con la ayuda de unas pesas o sucedáneos (por ejemplo dos botellas de agua). Con la espalda completamente recta y los pesos en las manos, el ejercicio se basa en estirar los brazos hacia arriba, flexionándolos tras la nuca.

4. La sierra

Ejercicio de fortalecimiento de la cintura. El individuo se sienta con las piernas abiertas y los brazos y espalda estirados. A continuación, mientras se inhala se gira el tronco hacia la izquierda, esforzándose por coger con la mano derecha el pie izquierdo. A continuación realiza la acción contraria, girando el tronco hacia la derecha y cogiendo con la mano izquierda el pie derecho. Repítase de forma continua entre cuatro y cinco veces cada lado.

5. Flexiones

Forma de trabajar el tren superior. Túmbate boca abajo sobre la esterilla. A continuación, con las rodillas apoyadas en el suelo y la espalda y cabeza rectas, realiza una flexión procurando realizarla con lentitud y sintiendo la tensión muscular. Repite el proceso como mínimo hasta en diez ocasiones. Si se tiene suficiente resistencia se puede realizar con las piernas estiradas.

6. Tonificación lumbar y abdominal

Esta actividad, si bien sencilla, puede requerir un cierto esfuerzo. En esta ocasión el individuo ha de tumbarse boca arriba sobre la esterilla. A continuación, con los brazos estirados sirviendo de apoyo, se ha de proceder levantando las piernas en ángulo recto. Tras unos segundos (recomendamos diez), y con las piernas rectas, continúa el movimiento hasta situar los pies por delante de la cabeza, tocando el suelo. Tras varios segundos en esta posición, se vuelve a poner las piernas a 90 grados con respecto al cuerpo, es decir en su posición anterior. Finalmente se bajan las piernas hasta permanecer totalmente estirado. Se recomienda realizar varias repeticiones, según la resistencia de cada uno.

7. Spine twist

Este ejercicio resulta de gran sencillez. El usuario se coloca sentado con las piernas juntas, con los brazos estirados. A continuación mientras se inhala se procede a girar el tronco tres veces hacia uno de los lados, llegando hasta la máxima rotación posible. Una vez llegado ese punto, se retorna a la posición inicial mientras se exhala. A continuación se repite hasta en tres ocasiones el mismo procedimiento en la misma dirección, para posteriormente realizar las mismas tres repeticiones en el sentido opuesto.

8. The Teaser (la V)

Sobre la esterilla, el usuario permanece tumbado boca arriba y con los brazos estirados. A continuación se procede a levantar las piernas, estiradas, hasta media altura (alrededor de unos 45 grados, si bien la inclinación dependerá de la capacidad y resistencia de cada uno) para proceder levantando también el tronco y poniendo los brazos en paralelo a las piernas estiradas. De esta forma el cuerpo forma una V, empleando una gran cantidad de músculos de la zona lumbar y abdominal, además de los músculos de piernas y brazos.

9. Fondos de tríceps

El presente ejercicio se realiza estando de pie, con los brazos estirados hacia arriba. Se procede como en el caso del estiramiento inicial a bajar los brazos hasta llegar al suelo. A continuación se procede a caminar con las manos hacia adelante, pudiendo apoyar las rodillas en el suelo. A continuación se procede a hacer una serie de tres flexiones (apoyando las rodillas en el suelo). Finalmente, se procede a volver a la posición inicial, encadenando los pasos seguidos hasta el momento a la inversa. Se pueden hacer varias repeticiones.

10. Abrazo de pierna: Tijera

La presente actividad se realiza de la siguiente manera: en primer lugar, estando tumbado boca arriba sobre la esterilla, se empieza por estirar ambas piernas y colocarlas en un ángulo de noventa grados respecto al cuerpo. Una vez hecho esto, se procede a abrazar una de las piernas estiradas mientras que la otra recupera la posición original, apoyada en el suelo completamente estirada. Tras entre uno y dos segundos de mantener esta posición se sube y abraza la otra pierna y bajar la que lo estaba anteriormente, alternándose en varias repeticiones (al menos dos series de diez).

Oscar Castillero MimenzaOscar Castillero Mimenza/Psicólogo
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Hipersensibilidad emocional: Que los árboles no te impidan ver el bosque

Para algunas personas los pequeños problemas cotidianos se convierten en grandes obstáculos. Reaccionan de manera exagerada ante los contratiempos, se enfadan por pequeños percances y se deprimen por asuntos que los demás catalogarían como intrascendentes. A estas personas les resulta difícil asumir la vida desde una perspectiva más desapegada y objetiva, es como si tuvieran siempre las emociones a flor de piel. De la misma forma, son capaces de detectar las pequeñas señales emocionales que envían los demás, y pueden reconocer antes que nadie el sufrimiento, el dolor o la tristeza, como si tuvieran un sexto sentido muy aguzado. ¿Por qué?
 

La hipersensibilidad emocional puede tener una base genética

 
Investigadores de la Universidad de British Columbia y la Universidad de Toronto piensan que la raíz de la hipersensibilidad emocional puede encontrarse en una variante genética que, asombrosamente, poseen el 50% de las personas caucásicas, aunque también se encuentra en una proporción menor en otras etnias.
 
El gen en cuestión se denomina ADRA2b y su principal función es la de regular la norepinefrina, un neurotransmisor que está vinculado con el estrés y que afecta zonas del cerebro como la amígdala, vinculada a las respuestas emocionales. De hecho, la norepinefrina actúa como una droga aumentando la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea, de manera que prepara al organismo para la lucha o la huida.
 
En práctica, la variante de ese gen provoca una mayor activación de las regiones del cerebro vinculadas con elprocesamiento emocional. De hecho, estos investigadores comprobaron que estas personas, no solo reaccionan de manera diferente ante las situaciones sino que desde el primer momento las perciben de una forma diversa.
 

Una cuestión de percepción

 
En el experimento, las personas debían ver una serie de imágenes, algunas eran originales y otras copias a las que se les había añadido un poco de ruido, es decir, no eran perfectas al 100% ya que tenían algunas partes difuminadas o pixeladas.
 
El objetivo de los investigadores era comprobar si las personas eran capaces de notar esos pequeños defectos, por lo que entremezclaron todas las fotos. Así constataron que quienes tenían la variante del gen ADRA2b podían notar esos pequeños detalles ya que se focalizaban en los colores, las formas y los tamaños, más que en la imagen general, al contrario del resto de los participantes.
 
Los investigadores también apreciaron que en estas personas se produjo una mayor activación de la corteza frontal, lo cual indica que su atención y memoria estaban trabajando a máxima capacidad para captar y comparar detalles con mayor precisión. A su vez, se apreció un aumento de la actividad de la amígdala, la estructura vinculada con las respuestas emocionales.
 

La hipersensibilidad emocional: Un arma de doble filo

 
Sin duda, ver el mundo de manera diferente, también nos hará responder de manera distinta. Nuestra percepción matiza nuestras reacciones, sobre todo a nivel emocional. Por eso, las personas que son capaces de fijarse en los detalles suelen ser más sensibles y empáticas ya que captan rápidamente las pequeñas señales de sufrimiento o tensión que muestran los demás y son capaces de adaptar su comportamiento en base a estas, brindando el apoyo necesario. 
 
Sin embargo, esta capacidad es un arma de doble filo ya que al centrarse demasiado en los detalles también corren el riesgo de perder la visión global. Estas personas corren el riesgo de ver los árboles pero no el bosque, lo cual puede llevarles a reaccionar de manera exagerada ante pequeños detalles que para los demás pueden pasar inadvertidos o a los que simplemente no les dan importancia. Por consiguiente, las personas hipersensibles emocionalmente también son más propensas a enfadarse, entristecerse o responder con rabia.
 
La hipersensibilidad emocional puede ser un don, pero también aumenta el riesgo de sufrir problemas como el trastorno de estrés postraumático, la depresión y la ansiedad. La clave radica en ser conscientes de esta manera de ver el mundo y aprender a controlar la primera reacción emocional, intentando analizar la situación en su conjunto.
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¿Qué le está haciendo Internet a tu memoria?

Internet forma parte de nuestras vidas. Sin duda, se ha convertido en una gran ayuda en diferentes esferas y nos permite ahorrar un tiempo precioso, así como estar conectados con personas que se encuentran al otro lado del mundo y, por supuesto, mantenernos informados. Sin embargo, todo tiene un costo. Internet no es la excepción y, si no tenemos cuidado, utilizar la red de forma excesiva nos puede pasar una factura cognitiva que quizá no estaríamos dispuestos a pagar.
 

Descarga Cognitiva: Internet hace que dudes de tu memoria

 
Usar Internet continuamente para buscar datos hará que desconfiemos cada vez más de nuestra memoria. Así lo demuestra un estudio realizado por un grupo de psicólogos de la Universidad de California, quienes han descubierto que mientras más utilizamos la red para buscar información y comprobar datos, menos propensos somos a recurrir a nuestra memoria, aunque se trate de preguntas sencillas cuya solución ya conocemos o podríamos encontrar aplicando la lógica.
 
Este fenómeno se ha bautizado como “descarga cognitiva” y se refiere al hecho de que Internet nos está robando poco a poco nuestra memoria ya que mientras más confiamos en los datos que encontramos en la red, menos nos fiamos de lo que hemos aprendido o de las respuestas que podemos hallar pensando por nuestra cuenta.

El estudio en cuestión fue realizado en diferentes fases, en un primer momento las personas debían responder a una serie de preguntas triviales de dificultad media. A algunas se les permitió acceder a Internet y a otras les pidieron que pensaran y recurrieran a su memoria.

 
En un segundo momento, a todos los participantes les permitieron usar Internet, pero los investigadores se aseguraron de que las preguntas fueran muy sencillas, de manera que solo era necesario recurrir a la memoria para encontrar las respuestas o aplicar el sentido común. Por ejemplo, una de las preguntas era: “¿Todos los países tienen banderas de dos colores?”.
 
Así se apreció que las personas que habían usado Internet en la primera prueba, también eran más propensas a volver a usar la red para buscar las respuestas, en vez de pensar o recurrir a su memoria. 
 
Sin embargo, los resultados más interesantes llegaron cuando los participantes no usaron Internet. Entonces, aquellos que habían recurrido a la red, cometieron un 30% más de errores en sus respuestas. Los investigadores también apreciaron que brindaban respuestas más impulsivas y que pensaban menos.
 
Al contrario, quienes comenzaron el experimento confiando en su memoria desde el primer momento, obtuvieron mejores resultados en la prueba final. Este experimento nos indica que, efectivamente, el uso de Internet tiene un impacto en nuestra memoria, y no es precisamente positivo.

Los peligros de usar un“disco duro” externo

 
Por supuesto, no se trata del primer estudio que evalúa el impacto que tiene Internet en nuestra memoria. Una investigación anterior llevada a cabo por psicólogos de la Universidad de Columbia desveló que los estudiantes recordaban menos información cuando sabían que podían tener fácil acceso a Internet. En práctica, en vez de intentar comprender y memorizar la información, simplemente confiamos en un “disco duro” externo.
 
Sin embargo, el hecho de que prefiramos utilizar un “disco duro” externo ni siquiera es lo peor. Un estudio realizado en la Universidad de California encontró que los internautas habituales muestran una activación menor en diferentes áreas del cerebro mientras leen un texto en Internet, entre ellas las zonas vinculadas con la memoria a corto plazo. Esto podría indicar que mientras más utilizamos Internet, menos retenemos lo que leemos ya que sabemos que estará disponible en cualquier momento que lo necesitemos. 
 
No obstante, el problema es que la memoria a corto y largo plazo son capacidades que se deben ejercitar continuamente o terminarán deteriorándose. Si confiamos en un disco duro externo nuestra capacidad para recordar información será cada vez menor, lo cual puede abrir las puertas a las enfermedades neurodegenerativas. La memoria a corto plazo, por ejemplo, es fundamental para el pensamiento. La memoria a largo plazo, es esencial para nuestra identidad.
 

Las barreras de la memoria se difuminan

 
Hace tan solo algunas décadas, cuando no recordábamos el nombre del protagonista de una película, llamábamos a nuestro amigo cinéfilo. De hecho, la tendencia a distribuir la información en los grupos siempre ha existido, es lo que se conoce como “sistema de memoria transaccional” e implica que seamos plenamente conscientes de que ese conocimiento al que deseamos acceder se encuentra fuera de nuestra memoria, lo posee otra persona.
 
Sin embargo, la inmediatez que proporciona Internet hace que esa barrera entre lo que nosotros sabemos y lo que saben los otros (en este caso la red), se difuminen. La distinción entre la memoria externa e interna es cada vez más débil; es decir, confundimos lo que sabemos con lo que buscamos.

Aunque esta “confusión” puede parecer increíble, un experimento realizado en la Universidad de Yale descubrió que las personas que usaban Internet para encontrar respuestas a las preguntas mostraban una mayor autoestima sobre su rendimiento cognitivo. De hecho, estaban de acuerdo con afirmaciones como “tengo buena memoria” o “recuerdo muy bien los detalles”. 

 
Estos resultados han hecho que los psicólogos piensen que la barrera entre nuestra memoria y la memoria externa, la que se encuentra en Internet, se está difuminando. Cuando las personas buscan información en la red tienen la ilusión de que los resultados que encuentran se deben a sus propias capacidades. 
 
El problema, una vez más, es que esta ilusión nos impide desarrollar nuestros recursos cognitivos. Por supuesto, la solución no radica en dejar de utilizar Internet, que es una herramienta estupenda, sino en hacer un uso más racional de ella. Afortunadamente, ser conscientes del efecto de la descarga cognitiva y, sobre todo, buscar otras estrategias para entrenar nuestra memoria, nos permitirá mantener activa esta capacidad a lo largo de los años. 
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¿Por qué correr despeja la mente?

¿Sufres un bloqueo creativo? Corre. ¿Estás en una encrucijada y no sabes qué decisión tomar? Corre. ¿Te sientes triste, ansioso o enfadado? Corre. Si quieres despejar la mente, correr no falla.
 
Sin duda, hay algo extraordinario en el balanceo de las manos y el movimiento de los pies, que termina sincronizando y atrapando nuestra mente. De hecho, es difícil correr y seguir autocompadeciéndose o recriminándose. Cuando corremos simplemente alcanzamos un grado diferente de lucidez, logramos concentrarnos en el aquí y ahora, logramosestar plenamente presentes. ¿Por qué?
 

Correr estimula el crecimiento de nuevas neuronas

 
Una buena carrera puede hacer que nos sintamos como nuevos y, de cierta forma, se trata de una sensación que no dista mucho de lo que sucede en realidad. Después de tres décadas de estudio, los neurocientíficos han identificado una relación entre el ejercicio aeróbico y la claridad cognitiva que experimentamos luego.

No obstante, el hallazgo más interesante en este sentido se realizó en el campo de la neurogénesis. Hasta hace poco se pensaba que las neuronas del cerebro morían irremediablemente pero más tarde se descubrió que en realidad en el cerebro se producen nuevas neuronas a lo largo de toda la vida. Y la mejor actividad para potenciar el nacimiento de esas neuronas es precisamente el ejercicio aeróbico de intensidad moderada.

Aún más interesante es que muchas de estas neuronas crecen en el hipocampo, una región del cerebro vinculada al aprendizaje y la memoria. Por tanto, esto podría explicar, al menos en parte, por qué correr potencia la memoria. Sin embargo, la clave para aprovechar sus beneficios radica en correr hasta sudar un poco durante una media de 30 a 40 minutos. Solo así podremos estimular el crecimiento de nuevas neuronas.

 

Aumenta el flujo sanguíneo a los lóbulos frontales

 
Correr también es beneficioso en otros sentidos. De hecho, se han registrado cambios en la actividad de los lóbulos frontales, que tienen un papel protagónico en el control de los estados emocionales y la toma de decisiones. Se ha apreciado que cuando las personas realizan actividad física frecuentemente, hasta llegar a convertirse en un hábito, el flujo sanguíneo hasta esta región del cerebro aumenta. Esa podría ser la auténtica razón por la que después de correr podemos pensar con mayor claridad, concentrarnos mejor, encontrar soluciones y tomar mejores decisiones. 
 
De hecho, como estas zonas también intervienen en la regulación emocional, esa podría ser la explicación por la cual podemos controlar mejor nuestras emociones después de haber corrido. Así lo comprobaron psicólogos de la Universidad de Harvard, quienes hicieron que algunas personas corrieran durante 30 minutos y otros realizaran ejercicios de estiramiento, para después ver un drama.
 
Al terminar la película, todos debían indicar cómo se habían sentido. Quince minutos más tarde y media hora luego, volvieron a indicar su estado de ánimo. Asombrosamente, quienes habían corrido se recuperaron más rápido del golpe emocional inflingido por la película.

Esto nos indica que correr no solo es un hábito saludable sino que contribuye a mantener joven el cerebro y nos permite despejar la mente, aligerando el peso de las emociones negativas y ayudándonos a encontrar nuevas perspectivas.

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