10 cosas condenadas por la sociedad que los padres deben enseñarles a sus hijos

Dicen que los hijos se parecen más a su generación que a sus padres. De hecho, el mundo y la sociedad se empeñan en moldear a los niños para convertirlos en adultos “en serie”, a imagen y semejanza del resto, en un proceso a través del cual les arrebatan parte de su individualidad.

No cabe duda de que todos reflejamos la época que nos tocó vivir y la sociedad en la que hemos crecido. Sin embargo, los padres también pueden poner su granito de arena. Los valores y las actitudes que se aprenden en casa perduran, de una forma u otra, y pueden convertirse en tesoros muy valiosos que guíen a los niños hacia una vida más plena.

 

Las enseñanzas contracorriente que deberías transmitirles a tus hijos

 
1. A ser diferentes. En una sociedad que ensalza la estandarización, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos el increíble valor de la diferencia. Que les explicaran que para ser diferentes no es necesario tatuarse, pintarse el pelo de tres colores o colocarse piercings en los sitios más insospechados sino a distinguirse por sus ideas, actitudes y opiniones. Los padres no deberían imponer sus criterios, sino motivar a sus hijos a buscar información y a pensar por sí mismos, deberían instarles a no seguir la tendencia ideológica de turno sino a formarse sus propias ideas, aunque difieran de la masa.
 
2. A respetar a los demás. En una sociedad que marcha a pasos agigantados hacia la deshumanización, me gustaría que los padres fueran capaces de enseñarles a sus hijos que no son el centro del universo y que no pasa nada por compartir el mundo con otros 7.300 millones de personas que tienen sus mismos derechos. Si los niños aprenden desde pequeños que sus decisiones, actitudes y comportamientos pueden matar las ilusiones y los sueños de los demás, se convertirán en adultos más sensibles. Por eso, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a tratar a los demás como les gustaría que les trataran. Con eso bastaría para que el mundo de mañana fuese un poco mejor.
 
3. A apasionarse. En una sociedad donde cada vez más personas viven con las cabezas metidas en las pantallas y pasan horas en mundos virtuales, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos que el mundo que se puede oler y tocar está esperándoles, al alcance de su mano. Me gustaría que los padres alimentaran la curiosidad innata de los niños hasta convertirla en una auténtica pasión. No importa hacia qué, la botánica o la astrología, basta con que puedan entusiasmarse y vibrar por algo que enriquezca su vida y que esta no se limite simplemente al trabajo o a hacer y desear lo que hacen y desean los demás. Ese sería un regalo extraordinario.
 
4. A luchar por lo que quieren. En una sociedad que crea necesidades ficticias continuamente a través del marketing más agresivo, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a establecer sus propias necesidades, a saber cuáles son sus sueños y, sobre todo, a luchar por alcanzarlos. Me gustaría que los padres les dieran las herramientas para no darse por vencidos, que les enseñaran que cada error es un aprendizaje y que los pasos en falso en realidad les acercan a su meta. Los padres deberían enseñarles a sus hijos a luchar por sus ilusiones, a no dejárselas arrebatar por personas que están demasiado cómodas en su zona de confort y no quieren que los demás crezcan. Solo de esta manera, al final de sus vidas, podrán darse por satisfechos.
 

5. A asumir su responsabilidad. En una sociedad donde la responsabilidad se diluye nivel por nivel y todos la rehuyen como si fuera la peste, porque es más fácil culpar a los demás que hacer examen de conciencia, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a tomar las riendas de su vida y asumir la responsabilidad por sus acciones. Me gustaría que les enseñaran que muchas veces, para obtener algo, es necesario hacer sacrificios. También deberían enseñarles a no culpar al destino, a la suerte o a los demás por sus errores, y a pedir perdón cuando se equivocan.

6. A no juzgar a los demás. En una sociedad donde todo está perfectamente etiquetado y catalogado, donde la comparación se convierte en un arma de doble filo, es difícil no emitir juicios de valor. Sin embargo, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a no juzgar a los demás, a no creerse superiores y, sobre todo, a no burlarse de ellos. Nadie puede comprender realmente a otra persona hasta que no ha caminado con sus zapatos durante mucho tiempo. Por eso, educar a los niños en la aceptación y la comprensión les enseñará a ser humildes, pero también les preparará para defender sus derechos y no permitir que los demás pasen por encima de ellos.
 

7. A asumir riesgos. En una sociedad que nos ha transmitido la idea errónea de que podemos tener todo lo que deseemos sin renunciar a nada y con el mínimo esfuerzo posible, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos que cada decisión siempre implica una renuncia, en uno u otro sentido, porque por cada camino que elegimos, siempre hay un camino que abandonamos. Los padres deberían enseñarles a sus hijos a aceptar que existe la posibilidad de perder, así dejarán de tenerle miedo al fracaso y podrán asumir nuevos desafíos con la menta abierta y el corazón dispuesto.

8. A ser flexibles. En una sociedad azotada por la rigidez, tanto a nivel político como religioso y de pensamiento, una lacra que provoca continuamente nuevos conflictos, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a ser flexibles, a comprender que todo está en continuo movimiento y que la inmovilidad es tan solo una falsa ilusión. Al enseñarles a ver la vida en movimiento también les animan a abrazar la incertidumbre, a abrirse a los acontecimientos y estar preparados para afrontarlos. De esta forma los niños también aprenderán a priorizar y sabrán cuándo es el momento de cambiar sus metas y redirigir sus esfuerzos en otra dirección. 

 
9. A dar sin pretender nada a cambio. En una sociedad donde la mayoría de las personas piensan que una mano lava la otra y ambas limpian la cara, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos a dar sin esperar nada a cambio, por el simple placer que implica ser generosos. No se trata de convertirlos en personas serviles, sino en enseñarles el increíblevalor de la generosidad y de estimular el deseo de compartir. También se trata de enseñarles su valor como personas, para que no se dejen comprar, sobornar ni pretendan pasar por encima de los demás.
 

10. A asumir que la vida no es justa. En una sociedad que muchas veces premia a quien menos lo merece y que destilapositivismo ingenuo, me gustaría que los padres les enseñaran a sus hijos el valor del realismo, que les enseñaran a levantarse cada vez que caen. Educar en la resiliencia significa enseñarles que la vida no siempre será justa, pero a pesar de ello vale la pena seguir avanzando porque esos reveses pueden hacerles más fuertes. De esta forma aprenderán a no lamentarse cada vez que surja un problema sino que pondrán manos a la obra para encontrar una solución.

Por supuesto, el camino no es sencillo y es probable que te equivoques mientras lo recorres pero lo más importante es educar desde la humildad, el respeto y el amor, teniendo en cuenta que una vez que una mente se abre a una nueva idea, jamás vuelve a ser la misma. Por tanto, disfruta de tus hijos e intenta sacar la mejor versión de ellos, esas cualidades que los hacen únicos y especiales.

 

web origen: http://www.rinconpsicologia.com/

 

El botiquín de las emociones

 

Todos estaréis de acuerdo en la importancia de disponer de un botiquín con todo lo indispensable para poder resolver pequeños accidentes caseros.

botiquín primeros auxilios

Es muy útil que contenga:

  • Tiritas
  • Gasas
  • Esparadrapo
  • Tijeras
  • Agua oxigenada
  • Alcohol
  • Betadine
  • Suero fisiológico
  • Termómetro
  • Algodón
  • Mercromina
  • Pomada para quemaduras

Con estas cosas estamos cubiertos y podremos curarnos a nosotros mismos o a nuestros hijos de forma rápida. Se pueden conseguir los productos en farmacias o supermercados. Lo tenemos todo al alcance de nuestra mano.

 

El problema se complica cuando la herida no nos la hacemos en un dedo, o en una pierna, si no que es algo interno.

tirita para curar el alma mafalda

¿Cómo nos curamos el alma? ¿Qué hacemos cuando son nuestras emociones las que se quejan? ¿ Cómo calmamos los sentimientos heridos de los más peques?

Para conseguir resolver estas dudas, crearemos EL BOTIQUÍN DE LAS EMOCIONES.

Usándolo de forma adecuada, transformaremos cualquier malestar en alegría.

Es bueno que toméis nota de todo lo que os cuento a continuación y os hagáis con uno lo más rápido posible. Tened por seguro que muchos de los problemas de vuestros hijos desaparecerán como por arte de magia y, por consiguiente, los vuestros también, o al menos, mejorarán. 😀.

Importancia de disponer de un Botiquín de las emociones en casa.

Sirve para calmar el malestar emocional de los pequeños.

Los niños gracias a su utlización, aprenderán a ponerse en el lugar de los demás, a empatizar con sus iguales y con los adultos también.

A los niños les encanta jugar a las profesiones. Una de las más socorridas es la de médico. Este tipo de juego de roles es muy importante para su desarrollo emocional e intelectual. Mientras juegan a que son médicos (tanto con muñecos como con otros niños) volcarán en el paciente lo que ellos mismos viven en su propia piel y además les servirá para no tener miedo cuando realmente tengan que acudir al centro de salud para someterse a  exámenes rutinarios.

¿Qué ha de tener el Botiquín de las emociones?

  • Tiritas pegabesos.  Cualquier tirita de colores o con dibujos infantiles es válida. Hay que tener muchas porque se usan casi a diario. Curan la mayoría de los males de forma muy efectiva.

tiritas infantiles

  • Gasas abrazadoras.   Es necesario que sean lo suficientemente largas para evitar que el abrazo se nos quede a medias de dar. Cuanto peor esté el paciente, mayor ha de ser el trozo de gasa. En este caso es siempre mejor pasarse abrazando que quedarse corto, ya que el mal puede ser mayor.

gasa en rollo

  • Pedorretas lanzarisas.  Son un remedio infalible ante un ataque de tristeza. Se pueden conseguir en tiendas de bromas.

cojin de plastico para hacer pedorretas

  • Toalla recogelágrimas.  Cualquier toalla de lavabo puede ser útil. Su función está clara, enjugar las lágrimas del afectado. Dispondremos de una de mayor tamaño por si la afección deriva en incontinencia lacrimógena. También podemos utilizar tiritas pegabesos o gasas abrazadoras si somos incapaces de cortar el torrente acuoso. Las toallitas compactas con dibujos son ideales, ya que ocupan poco ,en un principio, y podemos disponer de varias por si a más de un niño le ataca este mal al mismo tiempo.

toalla que crece con el agua

  • Cojín quitapenas. Normalmente después de la incontinencia lacrimógena, los pacientes terminan muy pero que muy cansados. Este cojín es perfecto para ese momento. Gracias a él, todos sus problemas se esfumarán en cuestión de segundos y caerán rendidos en los brazos de Morfeo. Los que son de colores alegres o contienen mensajes motivadores son más eficaces.

Cojin

 

  • Vaporizador antimiedos. Un vaporizador y colonia diluída en agua son el remedio perfecto para los terrores nocturnos. Si el bote viene decorado con pegatinas de monstruos y colores llamativos todavía será mejor. Los niños que tienen este problema pueden acudir al botiquín en cualquier momento y cogerlo, o incluso, siendo más previsores, pueden ir a buscarlo antes de irse a dormir, y dejarlo al lado de la cama, por si el ataque se diese una vez hayan cogido el sueño.

anti fantasmasanti monstruos

 

vaporizador antimonstruos

  • Caramelos curangustia. Estos son el complemento ideal a la toalla recogelágrimas. Suelen servir para eliminar del todo la resaca del llanto. Conviene tener bastantes en el botiquín. Nunca se sabe cuándo harán falta. Mantener permanentemente vigilados.

bote de caramelos

  • Pelota antirrábica. Ideal cuando el paciente sufre estrés, furia o enfado. Lanzándola contra cualquier superficie, servirá para ir despojándose de esas malas sensaciones. Debe ser una pelota de goma, de las que botan mucho. Cuanto más alto bote, mejor se sentirá el paciente. Deberá lanzarla tantas veces haga falta, hasta que consiga eliminar esa mala sensación de su cuerpo. Usar SOLO en espacios abiertos.

pelota que rebota pelota saltarina

  • Tarro de la calma. Sirve como complemento a la pelota antirrábica. Una vez el paciente ha conseguido calmarse, puede continuar la terapia durante el tiempo necesario, contemplando el tarro de la calma. Muchas veces él mismo se prescribirá el uso inmediato del cojín para soñar cosas bonitas. Otro día os pondré cómo se hace. Es muy fácil y súper divertido.

 

tarro de la calma Montessori

  • Fonendoscopio. Muy importante disponer de uno en el botiquín, para que el doctor lo utilice siempre que lo considere necesario.

fonendoscopio infantil

  • Recetas para prescribir alegría. Son la base de todo. El doctor recetará alegría a raudales una vez que el paciente se ha curado por completo y vuelve a estar en plena forma.

recetario médico infantil

  • Carnet de paciente. El botiquín dispondrá de unos cuantos carnéts que deberán ser rellenados correctamente con los datos de cada paciente y quedarán guardados y archivados por si hubiese alguna inspección.

carnet de paciente infantil

¿Cómo usar el botiquín de las emociones?

Este botiquín puede ser usado tanto por adultos como por niños.

Es necesario que se encuentre en un lugar accesible, al alcance de todos.

Un niño puede curar a otro niño o a un adulto si fuera necesario. Para ello ha de recopilar primero información sobre el paciente, preguntarle cuál es su dolencia o su problema, darle después un diagnóstico y recetarle finalmente lo que considere oportuno.

Cuando un niño se encuentra mal y considera que no necesita ayuda, también puede autodiagnosticarse y automedicarse. Debemos entender que las emociones son muy personales y hay momentos en los que no apetece compartirlas con otros, aunque también es cierto que cuando se cuentan los problemas, muchas veces se hacen pequeñitos al instante.

Ojo a navegantes:  Tened muy vigilado el bote de caramelos curaangustia. Suele vaciarse de forma rápida y muchas veces no se utilizan con fin terapéutico.

¿Dónde usar el botiquín de las emociones?

Se puede utilizar en casa y también en la escuela.

Si se usa en casa, los papás deben primero explicar el funcionamiento a los niños.

Si se usa en la clase, será el/la profe quien se encargue de la explicación pertinente.

En cualquier caso, se dejará el botiquín en un lugar al que todos puedan acceder, y colocarán dentro las instrucciones, para que las puedan leer siempre que lo necesiten.

Se explicará paso a paso cada una de las cosas que contiene el botiquín y cuál es su utilidad.

Si los niños consideran que falta algo, pueden proponerlo y si es necesario, incluirlo a posteriori. Ellos mismos pueden crearjarabes curacosas.

¿Dónde conseguir un botiquín de las emociones?

La manera más sencilla y económica es fabricándolo nosotros mismos.

Podemos forrar una caja de cartón con papeles de colores o goma eva y ponerle separadores en el interior donde ir colocando los distintos utensilios.

Si la hacemos en conjunto con los niños, es aún mejor, ya que de esa forma, irán conociendo todos los elementos y entenderán más rápidamente su utilidad.

botiquín DIY infantil

Podemos tener también a su disposición una bata de médico para que se metan aún más en el papel y juguetes relacionados con la medicina, como el fonendoscopio.

juguete de médico

 

 

 

 

¿Qué os parece la idea? ¿Conocíais el botiquín de los sentimientos? ¿Os parece útil? ¿Cuántos de vosotros lo vais a poner en práctica?

 

Sed buenos.

DE SUPERNANNY A LA REALIDAD HOGAREÑA

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Sabemos que no siempre es fácil cumplir a raja tabla lo que nos va explicando supernanny en sus diferentes capítulos o bien porque nuestro hijo siempre es algo diferente del que aparece en el episodio o bien porque sus técnicas no siempre se adecuan a nuestra realidad.

Por eso inauguramos este nuevo espacio en el blog, dónde trabajar diversos temas y casos de una manera próxima y real. Nosotros publicaremos cada semana e iremos respondiendo a dudas que vayan apareciendo e relación a la temática tratada.

Iniciamos ahora en verano porque es la época del año en la que pasamos más tiempo con nuestros hijos y surgen los primeros conflictos y nuestras primeras dudas como educadores, así pues os damos la bienvenida a este nuevo espacio educativo de la mano de Teresa Guillem, especialista en terapia familiar y educación con niños y adolescentes.

5 CONSEJOS BÁSICOS PARA SENTIR QUE ATIENDES DE FORMA ADECUADA A TUS HIJOS

Nadie conoce a tus hijos mejor que tú, y por eso no existe nada en el mundo mejor que seguir tu propio instinto cuando se trata de educarlos y ayudarlos a crecer.

Aún así, estos cinco consejos pueden serte útiles para que la relación con tus hijos sea siempre muy feliz:

1. Dialoga con tus hijos y escúchales sin importar que tan pequeños son.

Una relación exitosa y feliz entre padres e hijos siempre estará basada en la comunicación. En cada etapa debes ir marcando límites pero también ayudarle a descubrir los nuevos sin miedo, pero con el conociento básico de lo que en cada edad se necesita,.Trata de ayudarles un espacio de opinión en famila. Ayúdalos a crecer sabiendo que tienen derecho a voz y que su opinión es importante.

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2. Trata de pasar algo de tiempo con cada uno de tus hijos por separado sin el resto de la familia.

De esta manera podrás establecer una relación individual con cada uno de tus hijos y una unión especial crecerá a partir de esos momentos juntos. Te sorprenderás al darte cuenta de cuánto puedes aprender sobre el carácter y la personalidad de cada uno de ellos de esta manera.

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3. Asegúrate de que sus hijos sepan siempre que confías plenamente en ellos.

 Si deseas que tus hijos crezcan siendo personas seguras de sí mismas, entonces debes de empezar demostrando que tú les tienes confianza absoluta y que crees en ellos y en sus capacidades. Cuando te fallen explícales de forma asertiva cómo te afecta su comportamiento y hazles entender el beneficio de comportarse adecuadamente. images (2)

4. Procura que por lo menos una comida al día se lleve a cabo con toda la familia junta.

Ya sea el desayuno, comida ó la hora de la cena, este es el momento en que el clan completo tiene la oportunidad de compartir sus experiencias, de hablar, tomar decisiones en familia y de pasar un momento de calidad todos juntos. Enséñales a comer bien, dales razones para hacerlo y comparte sus intereses y cosas vividas. Tratemos de hacerlo sin móviles ni interrupciones de trabajo o llamadas.7013_comida_familia

5. No te angusties por ser la madre o el padre perfecto de hijos perfectos.

En realidad es más importante ser un buen modelo a seguir para tus hijos. Si tienes la capacidad de amar, perdonar y eres generosa, ¡entonces ya estás haciendo un excelente trabajo! Trata de hacer lo mejor que puedas pero por favor y por tu bien ¡no te agobies!El-cuento-de-feliz-noche_articulo_landscape

 

 Consejo: Frente cualquier duda preguntanos o consulta libros de desarrollo para entender a tu hijo y atenderle de forma adecuada, próxima e individual. El premio siempre va a ser vuestra salud y felicidad conjunta.Sigue nuestros próximos post.

¿Cómo debe cuidarse el cuidador?

 

 

Seguro que has escuchado muchas veces eso de que hay que cuidarse uno mismo para cuidar bien del otro. Está claro que no es fácil, por eso te preguntas: ¿Cómo me voy a ocupar de mí mismo si tengo al lado a alguien que me necesita más que de lo que me necesito yo? Tengo que recoger la casa, cuidar de ella, ir al trabajo, hacer la compra… ¿de dónde saco yo el tiempo para cuidar de mí? Para escucharme y aguantarme con el trabajo que me da eso, mejor dejo pasar esos pensamientos y esos momentos para mí, que tengo demasiado que hacer.

Cuidar de mí es cuidar la herramienta, el instrumento que utilizo para apoyar, proteger y querer a esa persona que busca mis cuidados y cuenta conmigo.

Pero es cierto que muchas veces, fruto de la situación de cuidado, pueden aparecer una serie de señales que nos dan la voz de alarma y que tienen que impulsar al cuidador a intervenir cuando las detecta, para que no se cronifiquen y lleguen a hacerse irreversibles. Estas señales son:

Problemas de sueño.

Pérdida de energía, fatiga crónica, sensación de cansancio continuo etc.

Aislamiento.

Consumo excesivo de bebidas o pastillas.

Problemas físicos: palpitaciones, temblor de manos, molestias digestivas.

Problemas de memoria y dificultades para concentrarse.

Menor interés por personas y actividades que anteriormente eran objeto de interés.

Aumento o disminución del apetito.

Enfadarse fácilmente.

Dar demasiada importancia a pequeños detalles.

Cambios frecuentes de humor o estados de ánimo.

Dificultad para superar estados de depresión o nerviosismo.

No admitir la existencia de síntomas físicos o psicológicos que se justifican mediante otras causas ajenas al cuidado.

Tratar a otras personas de la familia de forma menos considerada que habitualmente.

Por tanto, tras analizar todas estas señales de alarma, es siempre recomendable que, si las circunstancias lo permiten, la persona que va a cuidar a un familiar elabore un plan de acción que le ayude a tener claras las metas del cuidado y la forma en que va a llegar hasta ellas.

Cómo saber si me estoy cuidando                                                 

 Cuidar de otra persona implica una serie de exigencias que pueden perjudicar al cuidador tanto física como psicológicamente, y que los cuidadores que mejor se sienten son los que mantienen unos hábitos de vida saludables que les llevan a estar en las mejores condiciones físicas y psicológicas para cuidar de su familiar.

La persona cuidadora debe hacerse una serie de preguntas para atender sus necesidades:                                  

¿Duermo lo suficiente?

 Dormir es una de las necesidades vitales. Sin un sueño reparador las personas pueden tener multitud de problemas: falta de atención, propensión a los accidentes, irritabilidad, quedarse dormido en situaciones peligrosas, etc. La falta de sueño es un problema frecuente entre las personas que cuidan, porque muchas veces, atender a un familiar con una enfermedad crónica, supone también tener que hacerlo de noche. Todo ello puede ocasionar un mayor aumento de la tensión emocional y una mayor fatiga.

¿Hago ejercicio físico con regularidad?

 El ejercicio físico es una forma muy útil para combatir la depresión y la tensión emocional. Es una forma saludable de eliminar las tensiones que se van acumulando a lo largo del día.

Caminar, por ejemplo, es una forma accesible de hacer ejercicio, y por ello se pueden aprovechar las salidas necesarias para ir a la calle para caminar un rato, incluso dando un rodeo para caminar más tiempo. Igualmente, si las condiciones físicas de la persona a la que se cuida lo permiten, pueden pasear juntos, o bien puede hacerse una sencilla tabla de ejercicios en casa.

Lo importante es considerar que realizar ejercicio físico es una actividad fundamental de cara al cuidado de la propia salud, y que puede resultar muy gratificante, tanto desde el punto de vista físico como psicológico.

¿Mantengo mis relaciones sociales?

 Muchas de las personas que cuidan, como consecuencia de un exceso de trabajo, se distancian de sus familiares y amistades cuando la persona a la que cuidan requiere una dedicación intensa. Esto puede llevar a una situación de aislamiento que aumenta la sensación de sobrecarga y estrés, y que le pueden ocasionar problemas físicos y psicológicos.

Para evitar que esto ocurra, una buena solución es que el que cuida disponga de algún tiempo libre que pueda emplear en hacer actividades que le gustan, y estar con otras personas.

Si tiene dificultades de tiempo y es necesario que algunas personas le sustituyan durante algún tiempo para quedarse cuidando de su familiar, pedir ayuda puede dar muy buenos resultados.

¿Mantengo mis viejas aficiones e intereses?

 Aunque resulte difícil, lo ideal es mantener un equilibrio entre las propias necesidades e intereses personales y las obligaciones que implica cuidar a un familiar.

Por eso, en el caso de que se hayan ido abandonando aficiones, actividades, contacto con amistades etc, es conveniente que poco a poco se vayan incorporando de nuevo a nuestra vida. Así, quien cuida, podría empezar por hacer una lista de las actividades que le gustaría hacer y, a partir de ahí, elegir aquellas que le resulten más viables y comenzar haciendo éstas. Gradualmente se podrán ir incorporando otras y así, poco a poco, recuperar esas aficiones.

¿Soy capaz de encontrar momentos para mi propio descanso?

 Las personas que están cuidando a un familiar se ven sometidas a lo largo del día a un esfuerzo continuo. Por ello es importante que introduzcan en su vida diaria momentos de descanso, sin que sea necesario para ello salir de casa o dejar solo al familiar.

Existen formas sencillas de distraerse y tomar un respiro para relajarse que se pueden llevar a cabo con facilidad. Por ejemplo, respirar profundamente durante unos instantes, mirar por una ventana, leer, tomarse un refresco. También puede ser muy útil practicar alguna técnica de relajación.

¿Sé organizar mi tiempo?                                                                   

 Cuando se pregunta a los cuidadores cuáles son las preocupaciones más frecuentes respecto a cómo influye la situación de cuidado en sus vidas, muchos de ellos afirman que una de sus preocupaciones más intensas es la falta de tiempo para hacer lo que deberían/quieren hacer.

Tienen múltiples demandas de tiempo relacionadas con responsabilidades de trabajo, las necesidades de su familiar dependiente, necesidades de otros familiares y necesidades personales. Así pues, es muy frecuente encontrar en ellos problemas de nerviosismo originado por el afrontamiento diario de demandas en conflicto. Es necesario organizar el tiempo para poder incluir las actividades que el cuidador quiere realizar.

 Consejo:

Si no sabes cómo cuidarte acude a un experto o escríbenos(psicopracticaonline@gmail.com ), te aconsejaremos.