El duelo tras una muerte inesperada

images (26)

El duelo que tiene lugar tras una muerte inesperada presenta un conjunto de características concretas que orientan el camino de este proceso en una dirección determinada.

Hoy pondremos el foco en las generalidades del proceso de duelo que se desencadena tras un fallecimiento repentino y nada esperado.

La sensación de irrealidad tras una pérdida repentina

Lo más característico de una muerte inesperada es la lucha con la sensación de irrealidad. Es muy habitual que, tras un fallecimiento repentino, el doliente no sienta el dolor de la pérdida en un primer momento. Cuando se observanreacciones de serenidad mantenida o de gran tranquilidad en dolientes que acaban de perder a un ser querido, generalmente éstas se achacan a la frialdad o incluso a la fortaleza (bien o mal entendida) pero, en cualquier caso, sorprenden.

A menudo estas reacciones provienen de mecanismos de defensa básicos de protección del dolor. No podemos afrontar lo que no estamos preparados para soportar. Estos mecanismos internos de protección dan tiempo a nuestra mente y a nuestro cuerpo para que procesen lo sucedido. Son mecanismos puramente biológicos y necesarios. Cada persona tiene unos tiempos para afrontar la realidad de la muerte, que deben ser respetados.

Cuánto dura el duelo tras una muerte súbita

images (22)Cuando se sufre la pérdida repentina de un ser querido, el doliente seguramente va a necesitar más tiempo para encajar lo ocurrido y su energía se centrará más en este proceso que en cualquier otro. Se encontrará con angustia, dolor, falta de comprensión de lo sucedido e incluso sensación de inseguridad.

La muerte siempre es difícil de asimilar y la sensación de irrealidad viene y va, ya que es parte del proceso de aceptación. Cuando la muerte ha sido repentina, la tarea de adaptación aun es más ardua. Es frecuente escuchar a los dolientes que han sufrido una pérdida de este tipo contar cómo la realidad les sacude de repente, a oleadas, alternándose con la sensación de irrealidad y de estar viviendo una pesadilla.

El sentimiento de culpa en el duelo

También es habitual que aparezca la sensación de culpa, como por ejemplo, que el doliente se culpe por no haber llegado cinco minutos antes a casa y haber podido reanimar al fallecido, o haber cogido él mismo el coche… Con frecuencia la culpa se convierte en un mecanismo de control de la vida y la muerte. Buscamos en nosotros,en nuestra responsabilidad, el sentido y el porqué de una muerte repentina que nos cuesta encajar y entender.

Asimismo, cuando se produce una muerte en nuestro entorno más próximo, este suceso nos coloca frente a la realidad de la existencia de la muerte, que tanto miedo da y que tanto intentamos evitar… Tomar conciencia de que hay una parte de la vida que no controlamos es una vivencia difícil de afrontar.

Recibir la noticia de una muerteduelo-nueva-2

En el desarrollo del proceso de duelo tras una muerte inesperada, influye mucho cómo se recibe la noticia. No es lo mismo recibir la noticia de repente, o por teléfono, o por mensaje, que cara a cara y poco a poco.

La noticia es la misma, pero recibirla en persona, de forma gradual, con cuidado y sensibilidad, poniendo en antecedentes al doliente y permitiendo que su mente vaya anticipando la noticia que vamos a dar… disminuye el impacto emocional de la misma.

El duelo por una muerte tras una larga enfermedad

En ocasiones, hemos escuchado el testimonio de dolientes que experimentaban una sensación de muerte inesperada, aunque su pérdida hubiera sido tras una larga enfermedad: no se sentían preparados e incluso afirmaban no haberse dado cuenta de cómo estaba siendo el desarrollo de la enfermedad y la cercanía de la muerte.

Otras veces la familia entra en un proceso de silencio frente a la enfermedad y la cercanía de la muerte. Se trata de un periodo durante el cual la información no fluye y en el que a menudo el cuidador principal es incapaz de ver lo evidente del deterioro y del desarrollo de la enfermedad. Cuando esto ocurre, el desarrollo del duelo posterior se asemeja mucho al causado por una muerte inesperada.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica, no dude en consultarnos(psicopracticaonline@gmail.com 0 661 302 925).

 

¿Qué es el duelo?(4ª parte): Tareas para superarlo.

images (12)

Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero el tiempo, por si solo…, no hace nada. 
Lo que ayuda realmente es lo que tú haces en ese tiempo.


Necesitas tiempo para ir ACEPTANDO y asimilando la dura realidad, para reconocer que tu ser querido ha muerto y no lo vas a recuperar…
Necesitas tiempo para EXPRESAR UNA Y OTRA VEZ EL DOLOR, la rabia, la tristeza… y todas las emociones que acompañan al duelo…
Necesitas tiempo para APRENDER A VIVIR sin esa persona querida, con un nuevo concepto de ti misma y del mundo…
Necesitas tiempo para, llegado el momento, ir soltando el dolor y ABRIRTE DE NUEVO A LA VIDA.

 Aceptar la pérdida

Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, debes llegar a aceptar esta dura realidad: tu ser querido ha muerto y no va a regresar. Aceptar con la cabeza es fácil, sabes que ha muerto. Lo difícil es aceptar con el corazón. Es pues muy normal un tiempo (pueden ser meses) en el que te niegues o te rebeles contra la dura realidad. Date tiempo.

Hablar de tu pérdida, contar una y otra vez cómo murió, visitar el cementerio o el lugar donde se esparcieron los restos…Todo esto te puede ayudar poco a poco, y con mucho dolor, a ir aceptando el hecho de la muerte. Sabrás que has podido dar este paso, cuando pierdas toda esperanza de recuperar a tu familiar o amigo, será el momento de la verdadera despedida.

Aceptar la pérdida puede resultar especialmente difícil si la muerte fue inesperada o violenta, si estabas lejos cuando ocurrió y no pudiste participar en los ritos funerarios, si no se recuperó el cadáver, si se trata de la muerte de un niño…

Sentir el dolor 

Necesitas también sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, impotencia, desesperación, culpa…

Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia, amigos de confianza…No te guardes todo para ti mismo por miedo a cansar o molestar. Busca aquellas personas con las cuales puedes expresarte tal y como estás.

Si no quieres compartir o mostrar tus emociones a otros, no tienes porque hacerlo, pero debes buscar otras manera de dar salida y vivir tus emociones en privado.

 Aprender a vivir sin esa persona

Recuerda que hay tiempo para todo, para sentir y vivir el duelo, pero también para hacer, para ocuparte de las muchas actividades de la vida cotidiana. Aunque sientas que el mundo se ha parado para ti, también es cierto que la vida sigue con sus muchas y quizás nuevas exigencias. Una actitud adecuada sería aquella que busca un cierto equilibrio entre el sentir y el hacer.

Así, hacer el duelo significa también aprender a vivir sólo/a,  aprender a tomar decisiones por ti mismo/a, aprender a desempeñar tareas que antes hacía el fallecido, aprender nuevas formas de relación con la familia y amigos, aprender un nuevo sentido del mundo y de uno mismo…

Recuperar el interés por la vida

Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el dolor y el pasado. Eso no quiere decir olvidar! Sino que el dolor no debe ser ya lo que nos une a esa persona y debemos dejar que se cree un vínculo interior de amor con ella, un vínculo que la muerte no puede alcanzar…

No hay nada malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones… En el caso de la muerte de la pareja, por ejemplo, es perfectamente natural que aparezca de nuevo el deseo. En realidad, el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás. Nuestro ser querido lo que desearía es que reicierámos nuestra vida, que fueramos dichosos de nuevo. Nadie se va pidiendo esa lealdad…

Esto es lo que escribía una adolescente a su madre 2 años después de perder a su padre: “Existen otras personas a las que amar, y eso, no significa que quiero menos a papá”

 

 

 Consejo: Síguenos, continuaremos escribiendo sobre el duelo… feed-icon32x32

¿Qué es el duelo?(3ª parte): Recomendaciones

images (11)

Solo sanamos de un dolor cuando lo padecemos plenamente
MARCEL PROUST.

Date permiso para estar en duelo
Date permiso para estar mal, necesitado, vulnerable… Puedes pensar que es mejor no sentir el dolor, o evitarlo con distracciones y ocupaciones pero, al final, el dolor saldrá a la superficie. El momento de dolerte es ahora. Acepta el hecho de que estarás menos atento e interesado por tus ocupaciones habituales o por tus amistades durante un tiempo, que tu vida va a ser diferente, que tendrás que cambiar algunas costumbres…

 Deja sentir dentro de ti el dolor

Permanece abierto al dolor de tu corazón. Siente y expresa las emociones que surjan, no las pares. No te hagas el fuerte, no te guardes todo para ti, y con el tiempo, el dolor irá disminuyendo. Sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo… por la muerte de tu ser amado, es parte del camino que tienes que recorrer.

Date tiempo para sanar
El duelo por la pérdida de una persona muy importante suele durar entre 1 y 3 años. No te hagas pues expectativas mágicas. Estate preparado para las RECAÍDAS. Hoy puedes estar bien y un suceso inesperado, una visita, el aniversario, las Navidades te hacen sentir que estás como al principio, que vas para atrás, y no es así. El momento más difícil puede presentarse alrededor de los 6 meses del fallecimiento, cuando los demás comienzan a pensar que ya tienes que haberte recuperado.

Sé paciente contigo mismo/a
Aunque las emociones que estas viviendo pueden ser muy intensas y necesitar mucha energía, son PASAJERAS. Procura vivir el momento presente, por duro que sea. Se amable contigo mismo/a. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse.

No temas volverte loco/a
Puedes vivir sentimientos intensos de tristeza, rabia, culpa, confusión o abatimiento, deseos de morir… Son reacciones habituales y normales después de la muerte de un ser querido.
Ver: 
Reacciones típicas

 Aplaza las decisiones importantes

Decisiones como vender la casa, dejar el trabajo, marcharte a otro lugar…, es preferible dejarlas para más adelante. Seguramente, ahora no puedes pensar con suficiente claridad, y podrías más tarde lamentarlo. No suele ser tampoco conveniente iniciar una nueva relación afectiva (nueva pareja, otro embarazo…) mientras no hayas resuelto adecuadamente la pérdida.

No descuides tu salud
Pasados los primeros días puede resultarte muy útil que te hagas un horario (hora de levantarte, comidas, hora de acostarte…) y lo sigas. Aliméntate bien y cuida tu cuerpo. No abuses del tabaco, alcohol, tranquilizantes… Durante el proceso de duelo somos más suceptibles de sufrir enfermedades. Si padeces alguna enfermedad crónica no abandones los cuidados habituales ni los tratamientos con la escusa de que te da igual lo que te pase…

No te automediques
Si para ayudarte en estos momentos tienes que tomar algún medicamento, que sea siempre a criterio de un médico y nunca por los consejos de familiares, amigos y vecinos bien intencionados. Recuerda que tomar medicamentos para “no sentir” pueden contribuir a cronificar el duelo.

  Busca y acepta el apoyo de los otros

Sigue conectado con los otros. Necesitas su presencia, su apoyo, su preocupación, su atención… Dale la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar a tu lado. Piensa que pueden querer ayudarte, pero no saben la manera de hacerlo. Pueden temer ser entrometidos o hacerte daño si te recuerdan tu pérdida. No te quedes esperando su ayuda y pídeles lo que necesitas.

Procura ser paciente con los demás
Ignora los intentos de algunas personas de decirte cómo debes sentirte y por cuanto tiempo. Sentirás que algunas personas no comprenden lo que estas viviendo. Intentarán hacer que te olvides de tu dolor, comprende que lo hacen para no verte triste. Piensa que quieren ayudarte, pero que no saben como hacerlo. Busca personas de confianza que te permitan “estar mal” y desahogarte sin miedo cuando lo necesites.

 Date permiso para descansar, disfrutar y divertirte

Date permiso para sentirte bien, reír con los amigos, hacer bromas… Tienes perfecto derecho y además puede ser de gran ayuda que busques, sin forzar tu propio ritmo, momentos para disfrutar. Recuerda que tu ser querido querría solo lo mejor para ti y que los “malos momentos”, vendrán por si solos.

 Confía en tus propios recursos para salir adelante

Recuerda como pudiste resolver otras situaciones difíciles de tu vida. Repítete a menudo: “algún día encontraré mi serenidad”.

Consejo: Síguenos, continuaremos escribiendo sobre el duelo… feed-icon32x32

¿Qué es el duelo?(2ª parte): Reacciones típicas

images (10)

Estas son algunas de las reacciones más comunes que suelen aparecer después de una pérdida. Recuerda que cada duelo, como cada persona, es único, y también su manera de reaccionar.

SENTIMIENTOS:

– SHOCK- INSENSIBILIDAD:
Es como si le estuviese pasando a otro… Como viviendo entre nubes, nada parece real ó te sientes embotada, como un autómata…, incapaz de reaccionar.
Este aturdimiento inicial tiene sentido: te protege, amortigua la dura realidad mientras te vas haciendo a la idea.

 NEGACIÓN / INCREDULIDAD:
Imposibilidad de creer que ha muerto. ¡No puede ser verdad! Durante un tiempo piensas y actúas como si tu ser querido continuara vivo. Suena el teléfono y, por un instante, piensas que es él. No has perdido la esperanza de que vuelva. Lo buscas, lo esperas.
Necesitas este tiempo de no creertelo, tu cabeza sabe lo que ha pasado, tu corazón no quiere ni puede creerlo.

– ENOJO / RESENTIMIENTO:
¿Por qué has permitido esto Dios mío?. ¡Esos malditos médicos la dejaron morir!. ¿Cómo me dejas ahora con todo lo que te necesito?. ¡Todos siguen viviendo como si nada hubiera pasado!. Estás rabioso contra todos y contra todo.
El resentimiento forma parte de tu dolor y es algo normal. No luches contra él…! Déjalo salir. A medida que tu dolor se vaya calmando ira disminuyendo.

– TRISTEZA:
Siento una pena muy grande y todo me hace llorar. La tristeza es el sentimiento más común. Puede tener muchas expresiones: llanto, pena, melancolía, nostalgia…
Date permiso para estar triste, para llorar… No te preocupes si lloras mucho o poco; el llanto no es la medida de tu amor, cada uno se expresa como puede, a su manera.

– MIEDO / ANGUSTIA:
Estoy asustado/a…, ¿qué va a ser de mí?. Es como su el mundo se hubiera parado para tí. Te sientes inquieto/a, confuso/a, desamparado/a, desesperado/a. Tienes miedo de volverte loco/a, a no sobrevir sin tu ser querido. Miedo a morir tu también, a que ocurra otra desgracia.
Estos sentimientos tan intensos y tan desagradables forman parte del dolor del duelo. Date permiso para estar así: sentirte frágil, sentir miedo como un niño… deja que esa parte de ti se exprese. La muerte de un ser querido te hace mas consciente de la realidad de la muerte, de su posibilidad.

– CULPA / AUTORREPROCHES:
Si al menos hubiera sido más cariñoso/a… Si hubiera llamado antes al médico… Si hubiera tenido más paciencia… Si le hubiera dicho más a menudo lo que le quiero…
La lista puede ser interminable. La culpa es un sentimiento natural en el duelo, sobretodo al principio. Piensa que el pasado no puede cambiarse y ya tienes bastante sufrimiento como para castigarte de esta manera. El mejor antídoto para la culpa es la humildad que supone aceptar nuestras limitaciones.

 SOLEDAD:
Me siento tan sola ahora, lo hecho de menos en tantas cosas, en tantos momentos… me duele tanto su ausencia.
Son tantas cosas vividas y compartidas juntos que vas a necesitar mucho para aprender y acostumbrarte a estar sin él o ella. La primera vez de cafda cosa sin esa persona duele mucho: volver por primera vez a ese lugar que tanto le gustaba, mi cumpleaños, las primeras navidades, las vacaciones…

– ALIVIO:
Gracias a Dios que todo ha terminado.
El final de una larga y dolorosa enfermedad o relación se pueden vivir con una sensación de alivio y descanso.

– SENSACIÓN DE OÍR ó VER AL FALLECIDO:
Me parece que me sigue llamando por la noche. El otro día me pareció verlo entre la gente. Siento su presencia cerca de mi.
Son sensaciones pasajeras absolutamente normales después del fallecimiento de una persona querida. Suelen darse en algunas personas en los primeros meses después de la pérdida. Se viven con serenidad y no se suelen compartir por miedo a ser juzgados.

 AMBIVALENCIA / CAMBIOS DE HUMOR:
Ayer me sentía agradecido a mis amigos por su ayuda y ahora no quiero ni verlos.
Puedes estar tranquilo en un momento dado y alborotado en el instante siguiente. Los sentimientos pueden ser cambiantes y contradictorios.
Acéptate que durante un tiempo puedes estar así y quierete.

 Consejo: Síguenos, continuaremos escribiendo sobre el duelo… feed-icon32x32

¿Qué es el duelo?(1ª PARTE)

duelo-nueva-2

Lo que importa no es lo que la vida te hace, sino lo que tú haces con lo que la vida te hace.
EDGAR JACKSON.


El duelo es la reacción normal ante cualquier pérdida
La muerte de un ser querido es una de las situaciones más duras que tiene que enfrentar un ser humano. El duelo no es una enfermedad. La enfermedad sería no hacerlo.  El duelo es doloroso, y no podemos hacer nada para evitarlo. No hay atajos, no hay una varita mágica. El dolor es el precio que pagamos por crear lazos estrechos y amar a otras personas. Si no nos doliera perder lo que queremos, si no amariamos por no enfrentar ese dolor, dejaría de tener sentido toda nuestra existencia.

Estamos preparados psicológicamente para enfrentar pérdidas
La vida es una sucesión continua de pequeñas y grandes pérdidas. Estamos pues acostumbrados desde que nacemos a hacer duelos y enfrentar todos estos cambios.
Antes que nosotros, millones de seres humanos han enfrentado la muerte de sus seres queridos: hijos, parejas, hermanos, hijos… El hecho de saberlo, no hace que duela menos, pero nos dice que estamos preparados para adaptarnos adecuadamente a estas situaciones por duras que sean.

Todos los duelos no son iguales
Aunque el proceso de duelo se pone en marcha de manera natural en todas las personas, hay situaciones que pueden hacer más difícil, más duro, más largo el camino de la recuperación.

Cómo fue la muerte. No es lo mismo una muerte esperada a la que nos hemos ido preparando, que una muerte repentina. Y si la muerte es inesperada, no es lo mismo que la causa sea una enfermedad, por ejemplo, un infarto, que algo traumático o violento cómo un accidente. Todavía será más difícil si ha sido por un suicidio o como consecuencia de un asesinato…

Cómo suelo responder en mi vida ante las adversidades. Puede también dificultar el duelo el modo en que suelo enfrentarme a las situaciones de crisis. O si padezco problemas de ansiedad o depresión.

Cómo era mi relación con la persona fallecida. Qué era esa persona para mí, qué me daba, cómo de intensa que era la unión. Tampoco será lo mismo si nuestra relación fue tranquila, serena, armoniosa. O, por el contrario, fue más bien difícil, conflictiva, ambivalente (mezcla de amor y odio), muy dependiente, etc…

A quién he perdido. No es lo mismo perder a tus padres ancianos (por doloroso que esto pueda ser) que la muerte de un hijo, especialmente si es todavía niño o adolescente… La pérdida de un hijo es posiblemente la pérdida más dolorosa que puede sufrir un ser humano.

El duelo tiene un final 
Cuando estás inmerso en el dolor del duelo te parece que nunca vas a poder salir de ahí. ¿Por qué? Porque sabes que nunca va a recuperar a tu ser querido. Pero todo que comienza tiene un final. De la misma manera que comenzó un día, tendrá también que terminar. Terminar no es olvidar, pasar página, abandonar al otro. Ese es el gran temor de las personas en duelo. Sino buscarle un lugar en lo más íntimo de nosotros mismos, un lugar donde la muerte no puede llegar… Un lugar donde seguir queriéndolo hasta nuestro último aliento y, al mismo tiempo, que nos permita abrirnos de nuevo a la vida.

Es mucho más largo de lo solemos creer 
¿Cuánto tiempo va a durar esto? El duelo dura mucho más de lo que, en general, se piensa. Existe la creencia errónea de que pasado el primer año, ya tenemos que estar bien. Además suele haber cierta prisa en familiares y amigos; quieren vernos ya recuperados cuando en realidad todavía nos queda mucho por hacer. Tú misma también puedes tener prisa por ponerte bien, por dejar de sufrir, por seguir con la vida de antes… Por ejemplo, en la muerte de un hijo, podemos necesitar de 3 a 5 años. En la muerte de la pareja de 2 a 3 años, sabiendo que el dolor irá dismininuyendo con el paso del tiempo. Cada duelo, como cada persona es distinto y, por lo tanto, no todos los duelos duran lo mismo y, por ello, todos pueden ser perfectamente normales. Además, el tiempo del duelo no es indicativo de la intensidad de nuestro amor.

El duelo te cambia
No podemos tampoco pretender volver a ser otra vez los de antes: el duelo inevitablemente te cambia. La personas que han pasado esta experiencia reconocen que el duelo les ha hecho crecer, madurar, valorar más lo que es realmente importante, salir de si mismas, amar mejor, ser mejores personas, más sensibles y solidarias con el dolor de los demás… Y que, aunque es verdad que hayan sufrido mucho, entienden que era necesario hacer este camino (y que lo volverían a hacer!)

Consejo: Síguenos, continuaremos escribiendo sobre el duelo… feed-icon32x32