¿Cómo transformar tu vida en 24 horas? El reto #soloporhoy

 

Todos tenemos planes para el futuro, buenos propósitos e ideas excelentes para cambiar nuestra vida, o al menos una parte de ella. Sin embargo, en muchas ocasiones nos gana la apatía, la resistencia al cambio o el miedo al qué dirán. Como resultado, nos quedamos en nuestra zona de confort, en un sitio donde no podemos crecer como personas sino que tan solo nos limitamos a hacer lo que ya conocemos, aunque ello no nos reporte una gran satisfacción o incluso nos amargue la vida.¿Cómo salir de este círculo vicioso?

El Dr. Frank Crane, columnista del Boston Globe en la década de 1920, nos brinda una idea.

Aunque este periodista escribió mucho, llegó a ser famoso por sus “ensayos de cuatro minutos”. Eran artículos muy cortos que contenían consejos prácticos para mejorar la vida de las personas. Entre esos escritos, uno de los más famosos se publicó en el citado diario estadounidense en 1921 y se titulaba: “Sólo por hoy”. He aquí lo que proponía:

 

Solo por hoy

 
He aquí 10 buenos propósitos que puedes poner en práctica cuando te levantes por la mañana. No se trata de un compromiso para toda la vida, sino tan solo durante un día, por las próximas 24 horas. 
 
Estas pequeñas metas son agradables, pero también exigen autodisciplina. Después de todo, lograr los buenos propósitos no es fácil.
 
1. Solo por hoy, me centraré en los desafíos del día, sin preocuparme demasiado por mis otros problemas.
 
2. Solo por hoy, seré feliz. Según palabras de Abraham Lincoln “Las personas son felices cuando deciden serlo”.
 
3. Solo por hoy, aceptaré lo que me suceda sin lamentarme de mi mala suerte, y me esforzaré por mejorar mi situación.
 
4. Solo por hoy, cuidaré mi cuerpo. Haré ejercicio, comeré bien y no abusaré de él, para que sea una máquina perfecta a mi servicio.
 
5. Solo por hoy, intentaré reforzar mi mente. Aprenderé algo útil para la vida.
 
6. Solo por hoy, me pondré a prueba: haré algo bueno por alguien sin esperar nada a cambio, terminaré esa tarea que siempre pospongo y, si alguien me lastima, no me molestaré.
 
7. Solo por hoy, seré amable. No buscaré la aprobación de los demás ni criticaré a nadie.
 
8. Solo por hoy, planificaré detalladamente la jornada para saber qué debo hacer en cada momento, aunque ello no implique que pueda terminarlo todo.
 
9. Solo por hoy, me relajaré durante media hora. En ese tiempo, me dedicaré a mi mismo y a fomentar mi bienestar.
 
10. Solo por hoy, no experimentaré miedo. No tendré miedo a ser feliz y disfrutaré plenamente las cosas que amo.
 
Sin duda, se trata de un programa intenso para las próximas 24 horas. Y, aunque es probable que no cambie tu vida de forma radical, puede ser la chispa que necesitas para encender la mecha.
 
De hecho, la idea de concentrar toda nuestra energía y fuerza de voluntad en un solo día es genial. En el ámbito del Crecimiento Personal, demasiado a menudo nos bloqueamos antes de dar el primer paso simplemente porque no sabemos por dónde comenzar o porque la empresa nos parece colosal. Sin embargo, esta idea nos propone algo factible, es un compromiso que no asusta porque se trata tan solo de un día de nuestra vida.
 
Lo interesante es que cuando experimentamos estos cambios en nuestra propia piel, comprendemos que no solo son posibles sino que resultan beneficiosos y que nos hacen sentir bien. Cuando aprendemos a vivir a plenitud y somos capaces de darle rienda suelta a nuestras potencialidades, es difícil que decidamos volver atrás. Por eso, el reto de solo un día puede desencadenar efectos imprevisibles, estimulándonos a aplicar cambios permanentes en nuestra vida, esos cambios que siempre hemos estado postergando.
 

¿Cómo aplicar el reto de #soloporhoy?

 
1. Simplifica. Los propósitos que plantea el Dr. Crane son excelentes pero también son muchos, por lo que pueden llegar a agobiar a algunas personas. Por eso, si al final del día no logran cumplir esas metas, pueden sentirse frustrados y abandonar la idea del cambio. En su lugar, plantéate solo tres cambios, que puedas realizar a lo largo de la jornada.
 
2. Personaliza. No se trata de plantearse buenos propósitos, sino de hacerlos tuyos. Para el desafío #soloporhoy debes encontrar esos cambios que realmente te motivan y te harán mejor persona. Porque solo cuando la motivación es intrínseca puede conducir a un cambio duradero.
 
3. Especifica. Los buenos propósitos del Dr. Crane tienen un carácter muy general, a veces hasta difuso, por lo que puede ser difícil llevarlos a la práctica. Es mejor que te plantees metas más específicas, así al final del día podrás saber si has logrado realmente tus objetivos.
 
4. Comparte. ¿Sabías que si compartes con las personas que te rodean una meta, aumentan las probabilidades de que puedas cumplirla? Asumir un compromiso social nos permite ser más perseverantes porque sabemos que, de cierta forma, está en juego nuestra imagen social. Por tanto, comparte tu reto #soloporhoy, ya sea en las redes sociales o con las personas que tienes a tu lado.
 
5. Persevera. Aunque estés motivado, tengas tan solo tres propósitos y sepas exactamente qué debes hacer, es probable que los viejos hábitos te hagan volver a las andadas. No te desanimes ni te recrimines por ello. Asume que te has desviado del camino que habías marcado y retómalo apenas puedas.

Elige un estilo de vida, no una profesión: ¿Cómo encontrar la carrera perfecta?

 

Profesiones
 
Uno de los motivos más comunes por el que las personas se sienten insatisfechas con su profesión es porque han elegido mal la carrera. Según el economista Neil Howe, solo el 5% de las personas elige bien al primer intento. A estas personas les llama “arrancadores rápidos” porque se han apresurado demasiado al elegir, y les describe como menos creativos y más apegados a los convencionalismos. De hecho, el principal error en el momento de elegir una carrera es no escuchar tu voz interior, elegir basándote exclusivamente en las expectativas sociales.
 
¿Cuál es el secreto para elegir una profesión que realmente te llene?
 
Elegir un estilo de vida, no una mera profesión. No se trata de lo que quieres estudiar, sino de la persona que quieres ser. Antes de elegir una carrera, deberías conocer a profesionales del sector que se desenvuelvan en diferentes contextos para que descubras cuál es su estilo de vida. Luego, pregúntate si esa es la vida que quieres para ti. 
 
No obstante, no cometas el error de fijarte solo en el resultado final, en el éxito alcanzado, porque a menudo detrás de esa “vida cómoda” se esconden años de sacrificios. Fíjate en el camino recorrido y pregúntate si estarías dispuesto a seguir sus pasos, sobre todo teniendo en cuenta que a veces lo más importante no es lo que logras, sino la persona en la que te conviertes mientras lo intentas.
 

Cinco preguntas para encontrar la carrera perfecta para ti

 
1. ¿Qué se te da bien?
 
Se trata simplemente de seguir tu pasión. Si amas tu profesión, no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida. Cuando algo te apasiona realmente, te entregas en cuerpo y alma, por lo que ningún obstáculo será lo suficientemente grande como para interponerse en tu camino. 
 
El problema es que, en el momento de elegir una carrera, muchos jóvenes no tienen una pasión clara, se sienten perdidos en una especie de “laberinto de pasiones”. En ese caso, es normal que el miedo a equivocarte o a no hacer las cosas bien te paralice. En otros casos, sus aspiraciones son demasiado amplias y difíciles de concretar.
 
Tanto en un caso como en otro, un buen punto de partida es centrarte en las cosas que te gustan y que se te dan bien. ¿Quieres ser el próximo Sigmund Freud? Investiga qué se necesita para ser un buen psicólogo. Haz un “inventario de habilidades” que se convierta en una lista de verificación.
 
¿Eres empático con las personas? ¿Puedes lidiar con los problemas ajenos sin que estos afecten tu equilibrio emocional? ¿Te gusta leer mucho? ¿Sientes curiosidad por el funcionamiento del cerebro humano? ¿Te gusta ayudar a las personas? Si las respuestas son positivas, podrías valorar la Psicología.
 
2. ¿Dónde quieres vivir?
 
Hace años, antes de la crisis económica, esta pregunta no era tan importante pero ahora es trascendental. De hecho, no es casualidad que muchos jóvenes estén emigrando hacia otros países en busca de mejores oportunidades profesionales.
 
Por eso, es fundamental que antes de elegir una profesión, valores el mercado laboral de tu país. ¿Esa profesión tiene futuro o te verás obligado a emigrar para encontrar el trabajo de tus sueños? Algunas profesiones también pueden obligarte a viajar con frecuencia. ¿Estás dispuesto a hacerlo o prefieres echar raíces?
 
Este discurso también se aplica a los años de estudio. ¿Estás dispuesto a irte a otra ciudad para estudiar en una universidad más prestigiosa o prefieres quedarte en casa? Ahora existen carreras que se pueden estudiar completamente online, como el Grado de Psicología de la Universidad Isabel I, que permiten ahorrar y, a la vez, compaginar tu vida cotidiana con los estudios. En ese caso, debes preguntarte si tienes la fuerza de voluntad necesaria como para seguir los cursos durante cuatro años.
 
3. ¿En qué entornos te sientes a gusto?
 
Nadie es una isla completa en sí mismo, el trabajo implica que debes relacionarte con otras personas, en diferentes entornos. Y dado que la Inteligencia Emocional es una competencia clave para tener éxito a nivel profesional, es importante que no solo te preguntes qué te apasiona sino también en qué entornos te sientes a gusto, ya que de ello dependerá tu eficacia. 
 
¿Cuál es el entorno que mejor se adapta a tu personalidad? ¿Qué necesitas para ser productivo y dar lo mejor de ti? ¿Te sientes cómodo trabajando rodeado de gente y en contacto directo con el público o prefieres trabajar en grupos pequeños?
 
Una persona introvertida, por ejemplo, se sentirá más atraída por profesiones que le permitan trabajar sola, como puede ser la programación. Alguien extrovertido estará encantado de trabajar con el público y disfrutará del trabajo en equipo.
 
4. ¿Te centras en la prevención o la promoción?
 
Estar motivados es un aspecto esencial para sentirse satisfechos con una profesión. Y aunque la motivación varía mucho de una persona a otra, podemos hacer referencia a dos grandes tipologías: personas centradas en la promoción y personas centradas en la prevención.
 
Los profesionales centrados en la promoción son emprendedores y creativos, trabajan con rapidez, captan las nuevas oportunidades, asumen riesgos y tienen un pensamiento muy abstracto. Sin embargo, también suelen ser impulsivos y excesivamente optimistas, lo cual les puede llevar a cometer errores. 
 
Los profesionales centrados en la prevención funcionan de forma opuesta. Prefieren mantener el status quo y trabajan para protegerlo. Estas personas planifican todo en detalle, tienen un pensamiento muy analítico y son fiables y rigurosos. Sin embargo, también son más rígidos, trabajan más despacio y no son propensos a asumir riesgos.
 
Saber cuál es tu focus dominante te permitirá evaluar mejor las opciones de carreras. Si te centras en la promoción puedes elegir áreas artísticas o en las que los productos y servicios cambien rápidamente, como la informática y la tecnología. Si te centras en la prevención, es mejor que apuestes por profesiones que brinden más seguridad y estabilidad, como el derecho, la contabilidad y la medicina.
 
5. ¿Qué estilo de vida quieres llevar?
 
Pasamos muchas horas de nuestra vida trabajando, por lo que la elección de una carrera determinará, inexorablemente, nuestro estilo de vida. Por tanto, es importante que te imagines cómo será tu vida dentro de 5, 10 y 20 años. Cierra tus ojos y visualiza cómo será tu trabajo y qué habrás alcanzado en tu profesión. 
 
Debes pensar en aspectos como: la cantidad de tiempo que podrías tener a tu disposición para dedicarlo a tu familia, al relax o a tus otras pasiones, el salario que podrías llegar a ganar y lo que este te permitiría construir.
 
Como se ha demostrado que no somos muy precisos prediciendo cómo nos sentiremos en el futuro, debes intentar ser lo más objetivo posible. Hay muchos jóvenes que han comenzado a estudiar muy entusiasmados para después descubrir que odiaban esa profesión. Por eso, imagina el mejor y el peor escenario posible. Y asegúrate de sentirte cómodo en ambos antes de elegir una carrera.