10 cosas asombrosas que te pierdes cuando usas el móvil

 

 Hace unos días estaba en una sala de espera de una clínica. Miré a mi alrededor y lo que ví, me asustó un poco. Había aproximadamente una docena de personas y todas, sin excepción, estaban con el móvil en mano, enfrascadas en un mundo que les permitía disociarse de su realidad. El móvil se convertía así, una vez más, en una barrera invisible entre las personas, en una burbuja que les permitía distanciarse del resto.
 
Quizás lo más alarmante es que las encuestas realizadas en los últimos años indican que las nuevas generaciones no pueden (o creen que no pueden, que no es lo mismo pero es igual) vivir sin su móvil. Y estarían dispuestas a sacrificar desde la cena hasta el sexo, con tal de pasar más tiempo usando la tecnología.
 
No estoy en contra de la tecnología ni mucho menos, creo que es un medio excelente para comunicarse e informarse, e incluso para divertirse. Sin embargo, hay un límite, una línea sutil que no debemos sobrepasar o, al contrario, corremos el riesgo de perdernos las cosas más bellas de la vida.
 

¿Qué te pierdes cada vez que usas el móvil?

 
1. Te pierdes tus propios pensamientos
 
No es una banalidad, el uso de la tecnología nos deja cada vez menos espacio para estar a solas con nosotros mismos. Cuando no estamos ocupados con alguna actividad, nuestra mente vaga libremente, realizando asociaciones de las cuales suelen surgir las ideas más brillantes y creativas. Sin embargo, cuando estamos continuamente ocupados, impedimos ese flujo de pensamientos. Así, poco a poco, matamos nuestra creatividad.
 
2. Te pierdes la maravillosa experiencia de perderse
 
Sin GPS, sin rutas preconcebidas, sin aplicaciones que indiquen los puntos turísticos… No hay nada mejor que descubrir una ciudad perdiéndose en sus calles. De esta forma logras apropiarte de su verdadera esencia y sentir esa increíble sensación de doblar una esquina y encontrar una imagen que te asombre. Recuerda que a veces es necesario perderse, para reencontrar lo verdaderamente importante. 
 
3. Te pierdes la oportunidad de conectar emocionalmente con desconocidos
 
El móvil es una barrera invisible, una burbuja que te cubre y aísla del resto de las personas. Sin embargo, grandes amistades y amores han surgido entre dos perfectos deconocidos, que se encontraron por azar y conectaron emocionalmente. Conocer a gente nueva es simplemente fabuloso, pero cada vez que no miramos a nuestro alrededor, perdemos la oportunidad para conectar con otra persona. 
 
4. Te pierdes el sonido del silencio
 
En un mundo plagado de ruido y vertiginosidad, necesitamos cada vez más del silencio para reencontrar la tranquilidad y el equilibrio, para conectar con nosotros mismos. Sin embargo, aunque estemos en silencio, el uso de la tecnología nos impide disfrutar de esos momentos de quietud. Sin embargo, recuerda la frase de Thomas Carlyle: “el silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes”.
 
5. Te pierdes la energía del ambiente
 
Ver un concierto a través de la pantalla del móvil o limitarse a fotografiar un lugar implica perderse la mejor parte, la energía que recorre el ambiente. Mientras estás ocupado intentando sacar el mejor vídeo o la mejor foto, te olvidas de disfrutar el presente y de captar esas sutiles diferencias de energía que recorren el aire. Sin embargo, recuerda que es esa energía la que genera emociones, y son las emociones las que hacen que una vivencia sea única. Vivir a través de la pantalla no es vivir.
 
6. Te pierdes la posibilidad de relajarte y desconectarte del mundo
 
Antes de que existieran los móviles, nadie esperaba que respondiésemos inmediatamente al teléfono. Las personas se limitaban a dejar un mensaje en el contestador automático y, cuando teníamos tiempo libre, devolvíamos la llamada. Ahora todos esperan que respondas en cuestión de segundos y si no lo haces, incluso se enfadan. De hecho, un estudio realizado en la Universidad Estatal de Kent, en Ohio, ha desvelado que el uso de la mensajería instantánea aumenta considerablemente los niveles de ansiedad. 
 
7. Te pierdes los detalles que hacen único cada momento
 
Los detalles son los que hacen única cualquier situación. Sin embargo, cuando estás pendiente de la pantalla del móvil, te pierdes precisamente lo más bello porque eres incapaz de notar los pequeños cambios, los detalles que hacen que el camino que recorriste ayer, no sea el mismo del que recorres hoy. Estar pendientes del móvil te impide captar la sonrisa fugaz de la persona que está a tu lado, esa pequeña flor que creció al lado del camino o disfrutar del sabor de la comida. Para disfrutar, es necesario estar plenamente presentes, y no podemos estar en el aquí y ahora si estamos viviendo en una dimensión paralela.
 
8. Te pierdes la oportunidad de experimentar cosas nuevas
 
Una persona media, pasa dos horas al día navegando en Internet a través de su móvil (algunos mucho más, sobre todo los más jóvenes). De hecho, en realidad solo pasamos un 26% del tiempo hablando por un Smartphone, la mayor parte del tiempo la empleamos enviando mensajes, navegando por las redes sociales y consultando el correo o viendo sitios web. Sin embargo, se trata de tiempo robado a nuestra vida, tiempo que no podremos recuperar y que podríamos haber empleado en cultivar una pasión o en probar cosas nuevas. No es el tiempo lo que nos falta, sino que no sabemos utilizarlo sabiamente.
 
9. Pierdes salud y vida
 
Investigadores de las universidades de Kentucky y Ohio encuestaron a más de 300 jóvenes y descubrieron que aquellos que utilizaban más su móvil, llevaban un estilo de vida más sedentario y mostraban una menor capacidad cardiorespiratoria, lo cual no es extraño si tenemos en cuenta que los smartphones pueden convertirse en verdaderos agujeros negros por los cuales se escapa el tiempo. Por tanto, estos investigadores no tienen lugar a dudas: el uso excesivo del teléfono móvil puede representar un riesgo serio para nuestra salud y, a la larga, incluso podría restarnos años de vida.
 
10. Te pierdes tu mundo interior
 
La introspección es lo que nos permite conocernos, en esos momentos en que estamos a solas con nuestras emociones, sueños y miedos, descubrimos quiénes somos. Sin embargo, estar cada vez más conectados con el mundo exterior, nos desconecta de nuestro mundo interior. De esta forma, nos convertimos en completos extraños para nosotros mismos, en personas que simplemente reaccionan ante los estímulos, sin buscar dentro de sí una respuesta. 

Protección en la red de menores

 

 

El día que Eva explicó a sus padres que no todo es lo que parece

Imagen de Eva explicando a sus padres los riesgos de Internet

Eva llegó a casa del colegio y, como era habitual, sus padres le preguntaron cómo había ido la jornada. Ese día había tenido clase de informática y esta vez llegaba a casa con cosas que contar y enseñar a toda la familia.

¿Mamá, tú sabías que en Internet nos pueden engañar? ¿Sabías que pueden encender la webcam sin que lo sepamos? ¿Sabías que muchos de los correos electrónicos que se envían son mentira? ¿Y que hay gente mayor que se hace pasar por gente de mi edad? ¿Lo sabías?

Eva era una lanzadera de preguntas sin fin y sus padres decidieron sentarse con ella para que pudiera explicárselo todo. Después de una larga charla, Eva transmitió a sus padres todos los conocimientos adquiridos en la última clase de informática.

Gracias a esta clase, Eva abandonó un poco su falsa sensación de seguridad y empezó a ser más precavida. Aprendió el concepto de identidad digital y a evitar muchas de las amenazas de la red. Al mismo tiempo, sus padres se dieron cuenta de que debían informarse y formarse para poder ayudar a Eva y a Carlos.

Internet y las nuevas tecnologías forman parte del día a día de adultos y menores. Tienen muchísimas cosas buenas y nos facilitan nuestra rutina, pero al mismo tiempo, al igual que en la vida real, la gente malintencionada también existe en Internet y por ello debemos ser precavidos y enseñar a los menores de nuestro alrededor a serlo.

Como en otros muchos aspectos de su vida diaria debemos ayudarles y no dejarles solos. Para ello necesitamos conocer todo lo que aprendió Eva en su clase.

 

 


 

Identidad digital

Al igual que todos tenemos una identidad en la vida real, tenemos también una identidad digital, formada por todo aquello que Internet sabe de nosotros. La identidad digital es como nuestra identidad real, pero en Internet.

El problema viene cuando nos damos cuenta de que Internet sabe de nosotros mucho más de lo que nos pensábamos. Es fácil darse cuenta con una simple búsqueda de nuestro nombre en Google.

Los menores también tienen una identidad digital, a veces incluso antes de haber utilizado Internet. La identidad digital está formada no sólo por lo que nosotros subimos a Internet, sino también por todo lo que otros publican sobre nosotros: familiares, amigos, colegios, asociaciones, etc.

Hemos de ser conscientes y trasladar a los menores la perdurabilidad de la información en Internet. Es muy sencillo subir comentarios, fotografías o vídeos a Internet, especialmente desde la aparición de los dispositivos móviles, pero no es tan fácil borrarlos. Aunque ahora mismo sí podemos exigir a determinadas plataformas como Google que eliminen nuestra información personal.

Además, una vez que esa información está en Internet perdemos el control sobre ella y nunca sabemos cuándo ni hasta quién va a llegar. Por eso en el caso de los menores es todavía más importante ser selectivos a la hora de publicar cualquier tipo de información en una web o redes sociales. Tengamos en cuenta que la foto más graciosa o el comentario más ingenioso puede no serlo dentro de unos años.

 

Las nuevas tecnologías tienen normas

Debemos transmitir a los menores que en el mundo de las nuevas tecnologías también hay normas. En Internet no podemos hacer lo que queramos y salir impunes, ni adultos, ni menores.

Es necesario transmitir a los menores la idea de que hay normas que se deben cumplir:

  • Si no está bien insultar a un compañero en el patio del colegio, tampoco es correcto hacerlo en Internet o difundir el insulto de otro compañero. Esto en la vida real se llama acoso o bullying, y trasladado al mundo digital es ciberacoso o ciberbullying. Estamos hablando de lo mismo en diferentes contextos.
  • Si no facilito datos personales a desconocidos por la calle, tampoco debo hacerlo en las redes sociales.
  • Si alguien me incomoda en el colegio se lo contaría a mis padres o profesores y ellos me ayudarían a resolver el problema. Lo mismo debo hacer si esto ocurre a través de las nuevas tecnologías.
  • Las redes sociales tienen edades legales a partir de las cuales puedo abrirme un perfil.
  • Seguro que no me fiaría de una persona que no conozco porque podría engañarme, pues tampoco puedo hacerlo en la vida online porque es todavía más fácil que alguien se pueda hacer pasar por otra persona. De esta forma aparecen los casos de grooming: adultos que malintencionadamente se hacen pasar por menores con una finalidad sexual.

Los menores deben entender que el mundo real y las nuevas tecnologías no son mundos tan lejanos y en ambos aplican reglas parecidas.

 

Establecer límites

Hoy en día existen dispositivos que no existían hace unos años. Muchos son especialmente utilizados por los menores, a menudo de manera intensiva, como los smartphones y tablets. Han pasado a formar parte de su día a día y, como cualquier otro objeto cotidiano, hay que enseñarles a usarlos correctamente y explicarles las consecuencias de un mal uso. Por ello, es necesario establecer unas pautas de uso que dependerán del contexto, la edad y la madurez del niño. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Establecer horarios. Los menores deben saber que hay horas para utilizar el WhatsApp, horas para jugar, para el estudio, el descanso, etc. En función de la edad, debemos establecer unas horas de uso de las nuevas tecnologías e incluso apagarlos el resto del tiempo.
  • Las zonas comunes. Especialmente cuando se trata de ordenadores y de niños pequeños, es mejor que los utilicen en zonas comunes donde estén con toda la familia.
  • Instalación de aplicaciones. No sólo los adultos, sino que los menores son también proclives a instalar todo tipo de aplicaciones en los dispositivos móviles, pero no son conscientes de los permisos que les otorgan ni del tipo de aplicación que están instalando.
    Es conveniente que el menor instale nuevas aplicaciones de forma consensuada con los padres, valorando si es apropiada para la edad del niño.

 

Uso de la webcam

Prácticamente todos los dispositivos hoy en día tienen webcam: smartphones, tablets, ordenadores y portátiles. Una webcam es una herramienta muy útil pero siempre debe usarse siendo consciente de sus riesgos.

Los menores deben saber que lo que se muestra a través de una webcam puede ser falso, por ejemplo un vídeo grabado previamente, y que todo lo que ellos muestren puede ser grabado por la otra persona y luego subido a Internet.

Además existe software malintencionado capaz de acceder a la webcam y grabar, por lo que deben taparla siempre que no esté siendo utilizada.

 

Establecer un clima de confianza

Establecer un clima de confianza es primordial para que los menores puedan confiar en los adultos si tienen algún problema. No podemos estar constantemente vigilándoles,  eso no es bueno para ellos ni para nosotros. Es por ello que debemos ir a su lado, observar y mostrar confianza en lo que ellos hacen.

Como son nativos digitales, las nuevas tecnologías, las redes sociales o la mensajería instantánea son para ellos herramientas naturales, son parte de su vida.

Sin embargo, esto genera una falsa sensación de seguridad en el menor que le lleva a adoptar comportamientos de riesgo. Debe comprender que los problemas de Internet son muy similares a los del mundo real, donde los adultos estamos más informados y sabemos cómo ayudarles. De esa forma no dudarán en solicitar nuestra ayuda cuando tengan un problema en Internet, al igual que harían en la vida real.

 

Debemos crear un clima de confianza. Confiar en los menores y facilitar que ellos confíen en nosotros.

 

Medidas de seguridad

Existen algunas medidas básicas que podemos aplicar para garantizar su seguridad y un buen uso del equipo sin que sean demasiado invasivas:

  • Proteger sus ordenadores y dispositivos. Para que no tengan problemas con sus equipos debemos mantenerlos actualizados y sin virus.
  • Ayudarles a configurar sus perfiles en redes sociales. No les dejemos solos. Si van a registrarse en una red social podemos aprovechar para registrarnos nosotros también y entre todos consensuar las mejores opciones de la configuración de la privacidad.
  • Instalar un control parental. Existen buenos programas para limitar las acciones que el menor puede realizar en el dispositivo que utilice: ordenador, portátil, smartphone… Además los principales sistemas operativos y navegadores de Internet incorporan opciones para garantizar la seguridad del menor en el acceso a contenidos. 

    Captura de pantalla donde se configura una cuenta de usuario en Windows

    Por supuesto, todo ello debe hacerse siempre respetando la intimidad del menor. Estas herramientas deben ser usadas con el objetivo de proteger al menor, no como mecanismos de espionaje. Por ello, si se va a instalar en el dispositivo del menor, se recomienda mantener una conversación con él para explicarle la medida que se va a tomar y cuáles son los motivos.

  • Utilizar una cuenta sin privilegios de administrador. Una cuenta de administrador permite que el usuario instale programas, deshabilite protecciones, active dispositivos como la webcam, etc. Si el menor tiene una cuenta sin privilegios, no podrá realizar acciones potencialmente peligrosas.

    Captura de pantalla que muestra los tipos de cuenta de usuario que se pueden crear en Windows

Además de estas medidas técnicas, lo más importante es formarles y explicarles las amenazas que existen en Internet, qué cosas no deben hacer y el porqué. La solución no es prohibir sino educar.

Podemos poner rejas a las ventanas de nuestra casa, pero si no le enseñamos qué es una ventana y por qué no debe saltar por ella, lo más probable es que lo haga en casa de un amigo.

 

Consejos finales

Las nuevas tecnologías no son una amenaza para los menores. Son una necesidad, una herramienta y una oportunidad. Sin embargo, debemos guiarlos en sus primeros pasos por ese mundo para evitar que tengan problemas.

  • Conozcamos el concepto de identidad digital y expliquémoslo a los menores.
  • Seamos muy selectivos a la hora de publicar nueva información o imágenes de menores en la red.
  • Establezcamos límites en el uso de los dispositivos.
  • Creemos un clima de confianza con los menores.
  • Es necesario formarnos y formarles en el uso de las nuevas tecnologías.
  • Aprovechemos las ventajas de la tecnología para protegerlos: controles parentales, cuentas sin privilegios, etc.
  • No les dejemos solos en esta nueva aventura.

 

El portal www.chaval.es contiene todos los contenidos y servicios necesarios para que los menores hagan un uso seguro de las nuevas tecnologías.

TAMBIÉN PODÉIS ENCONTRAR MÁS INFORMACIÓN EN EL SIGUIENTE ARTÍCULO DE MATERNIDAD FÁCIL:

http://maternidadfacil.com/8-senales-que-indican-que-tu-hijo-necesita-desintoxicarse-de-la-red/