Cómo relajarse fácilmente, con 3 poderosos hábitos

Cómo relajarse fácilmente, con 3 poderosos hábitos

Algunas veces me preguntan cuál es la clave de la longevidad. ¿Podemos hacer algo para vivir más años? Distintos estudios, como este que fue publicado en The Atlantic, han sugerido que uno de los factores principales para predecir la longevidad es la ausencia de preocupaciones, estrés y tensión emocional. 

¿Cómo podemos lograr relajarnos?

Sí, se puede aprender a relajarse, y no es difícil. La habilidad para eliminar las preocupaciones de nuestra mente puede ser aprendida.

Mantener la cabeza fría y estar calmado en situaciones de especial tensión nos puede ayudar mucho en nuestra vida diaria. Las personas que no son capaces de calmarse en estas circunstancias suelen reaccionar de forma instintiva y poco racional, llegando a tener problemas graves. Cuando estamos en un estado de nervios, no somos capaces de valorar las consecuencias de nuestros actos, por lo que es de vital importancia que aprendamos a gestionar nuestras emociones y a relajarnos.

Esto también nos ayudará a sopesar la situación que tenemos entre manos, a hacernos una idea más nítida sobre cómo debemos actuar, y por supuesto a no hinchar en nuestra cabeza la magnitud del problema. En caso de que se produzca una discusión verbal, también podremos gestionar mejor nuestra implicación en ella.

Ventajas de saber gestionar los nervios

Si somos capaces de relajarnos en situaciones especialmente duras y estresantes, lograremos:

  • Mantener un mejor estado anímico, alejándonos del estrés psicológico y ahorrarnos conflictos con otras personas.
  • Ahorrar tiempo, esfuerzos y pensamientos en cosas que no nos aportan nada positivo.
  • Estar en concordancia con nuestros principios, y atraer hacia nosotros a personas que también son relajadas. Personas que viven la vida de una forma calmada y optimista, y que huyen de los conflictos.
  • Ser más atractivo. Los individuos que logran mantenerse impasibles ante las adversidades son mucho más atractivos para los demás, porque demuestran confianza en sí mismos y una buena dosis de autocontrol.

Hábitos para saber calmarse incluso en las peores situaciones

Entonces, ¿cómo logramos mantener alejado el nerviosismo y el estrés?

Existen distintas técnicas de control emocional que pueden ayudarnos a gestionar los efectos psicofisiológicos del estrés y la ansiedad. Pero hay más: podemos también implementar ciertos hábitos positivos que nos pueden ayudar a calmarnos y evitar ser presos de los nervios, de la ira o de cualquier otra reacción que no conduce a nada bueno. 

Aplicándolos correctamente, evitaremos frustraciones, miedos, preocupaciones y enfados que puedan degenerar en problemas difíciles de resolver.

1. Pregúntate a ti mismo: ¿realmente vale la pena?

Nuestros pensamientos pueden ayudarnos a mejorar la situación. Pero cuidado, porque también pueden empeorarla. La clave aquí radica en hacernos las preguntas adecuadas, para así poder tener una buena perspectiva del conflicto.

  • ¿Es realmente importante? Muy simple. Haciéndonos esta pregunta podremos poner en contexto la situación que estamos viviendo. Tal vez no merezca la pena ponerse nervioso por una tontería.
  • ¿Me importará esto en 2 años? ¿O incluso en un par de semanas? Esta pregunta nos puede servir para relativizar mucho el problema que tenemos enfrente. Es muy útil a la hora de valorar si realmente tiene algún sentido perder los nervios o preocuparse en exceso por algo. Es probable que haciéndonos esta pregunta tomemos una perspectiva mucho más racional del asunto. ¿Dentro de dos semanas, tendrá alguna influencia esa preocupación en tu vida? Probablemente no.

2. Asume que la vida no tiene por qué ser un martirio

Si notas que te sumerges día tras día en pensamientos obsesivos sobre tus problemas, tal vez estás entrando en una espiral de negatividad y de pensamientos que te sumergen en un estado de constante nerviosismo.

¿Has probado a distraerte? Seguramente, si pones en tu vida un poco de diversión, tu mente te lo agradecerá. Hacer actividades que te gustan, pasar un rato con tus amigos y reírse de la vida es uno de los mejores remedios contra el nerviosismo y la preocupación.

Cuando una persona tiene una vida excitante, divertida y apasionante, no se detiene a pensar en las posibles preocupaciones que le rodean. Todos, absolutamente todos vivimos en una sociedad donde abundan las cosas que no nos gustan, incluso cosas que nos hieren. Hay que enfrentarse a las injusticias, pero es muy bueno para nuestra salud psicológica que aprendamos a despejar nuestra mente, quitándonos un poco la tendencia a dramatizar la vida.

Así pues, puede ayudarte dejar de sobreanalizar estos asuntos peliagudos y dedicar más tiempo a explorar lo bueno de la vida. Salir de la rutina negativa y de centrar toda la atención en las preocupaciones puede ser complicado, porque es una zona de confort. Pero si eres capaz de imponerte dinámicas positivas y hábitos saludables, la confianza en ti mismo aumentará y serás capaz de enfrentarte de forma mucho más sana a cualquier problema.

3. Pon humor a las situaciones complicadas

¿Qué más podemos hacer para intentar relajarnos en situaciones complejas?

Un buen truco es pensar de forma distinta a como lo hacemos normalmente. Añadir un poco de humor a las situaciones estresantes puede ser de gran ayuda para relativizar la importancia de los problemas.

Por ejemplo, pregúntate a ti mismo:

  • ¿Qué haría Doraemon en mi lugar?
  • ¿Qué diría mi abuela si me pudiera ver en esta situación estresante?
  • ¿Cómo actuaría [tu amigo más calmado y confiado] en esta circunstancia?

Esta clave para relajarse fácilmente te permite cambiar tu visión a una perspectiva divertida y desenfadada. Cuando estamos en un estado mental negativo (estresados, agotados, superados por la situación, malhumorados…) no viene nada mal desmitificar el mal momento a base de humor y de buenas vibraciones.

Todos estos consejos son útiles a la hora de mantener la calma en momentos complicados. Aplícalos a tu vida y es probable que todo mejore. ¡Suerte!

Xavier Molina-Psicólogo social Web origen: psicologiaymente

10 actividades sencillas para convertirte en una “persona mindful”

 

Personas meditando
El mundo en el que vivimos hoy en día nos ha arrebatado nuestra capacidad para apreciar las pequeñas cosas, esas por las que debemos sentirnos agradecidos. Poco a poco, hemos dejado que la inmediatez, el exceso de información y la velocidad con la cual gira todo a nuestro alrededor nos impidan disfrutar de las cosas aparentemente insignificantes. Afortunadamente, siempre estamos a tiempo de volver sobre nuestros pasos. 
 
El mindfulness o atención plena es un camino que nos ayudará a ver las pequeñas cosas que hemos estado descuidando inconscientemente debido a nuestras agendas apretadas y nuestra vida demasiado agitada. De hecho, ser conscientes no solo nos ayuda a relajarnos sino que también nos ahorra muchos problemas. Además, nos permite ser más productivos, cometer menos errores y tomar mejores decisiones. También nos ayuda a tomar conciencia de lo que sucede dentro de nosotros, por lo que conectamos con mayor facilidad con nuestras emociones y deseos más profundos. 
 
Para lograr todos estos beneficios no es necesario que lleves una túnica naranja y le dediques varias horas al día a la meditación en la posición de loto, como los monjes budistas. Hay pequeños cambios que puedes aplicar en tu día a día para convertirte en una persona mindful.

Pequeños cambios, grandes resultados

 
1. Observa tu respiración. Dedícale tan solo cinco minutos al día para observar tu respiración. De hecho, ¿sabías que nuestro patrón de respiración suele ser inadecuado porque es muy rápido y poco profundo? Esto termina afectando otros procesos del organismo. Por eso, toma una inhalación más profunda y larga de lo habitual, y luego exhala lentamente. Este ejercicio, que puedes practicar durante apenas cinco minutos, es ideal para relajarte y también ayuda a sincronizar el ritmo cardíaco, haciendo que se vuelva más regular. Durante esos cinco minutos no debes pensar en nada, tan solo centrarte en tu respiración. Cuando termines, te sentirás más tranquilo y con más energía.
 
2. Da un paseo, solo. En la actualidad pasamos muy poco tiempo con nosotros mismos. Cuando no estamos rodeados de personas, estamos conectados. Sin embargo, necesitamos la soledad para conectar con nuestro “yo” más profundo. Por eso, plantéate dar un paseo tú solo, aunque sean tan solo diez minutos. Durante ese tiempo, no le des cabida a las preocupaciones o a los asuntos que tienes pendientes. Simplemente disfruta de lo que te rodea, liberando tu mente del peso de las ideas. Después de una caminata lograrás ver las cosas más claras.
 
3. Saborea cada bocado. No siempre tenemos el tiempo necesario para comer. Sin embargo, asegúrate cada día de tener un momento mindfulness para la comida. Apaga los dispositivos y dedícate a disfrutar de ese momento. Siente la textura de los alimentos y sus sabores. Se trata de apreciar la comida, sin prisas, para reencontrar el placer en las pequeñas cosas cotidianas. Además, tu digestión también te lo agradecerá.
 
4. Plantéate pequeñas metas diarias. A veces nos inmovilizamos porque no sabemos por dónde empezar. Sin embargo, todo camino comienza con el primer paso. Plantéate metas pequeñas, que puedas lograr cada día, algo tan sencillo como fumar un cigarrillo menos o salir a caminar durante 10 minutos. Cuando te planteas metas y las cumples, por pequeñas que sean, aumenta automáticamente tu autoconfianza, sientes que, si te esfuerzas, puedes con todo. Y esa sensación de empoderamiento es fundamental para lograr tus metas en la vida y sentirte mejor contigo mismo.
 
5. Observa la gente que te rodea. No se trata de que escudriñes en su vida privada, sino de que durante unos minutos al día intentes conectar con los demás, aunque sea de lejos. Verás cosas que antes habían pasado desapercibidas por la prisa, como la preciosa sonrisa de una vecina o la enorme amabilidad de un colega de trabajo. Intenta convertirte en un mero observador, sin hacer juicios de valor, solo observando la realidad que discurre ante tus ojos. Es una experiencia muy reveladora que, a la larga, mejorará notablemente tus relaciones interpersonales porque te convertirá en una persona más sensible.
 
6. Crea arte. No se trata de que te plantees convertirte en un pintor famoso sino de encontrar la actividad artística que más te guste y dedicarle algunos minutos a la semana. De hecho, se ha demostrado que el trabajo creativo nos ayuda a entrar en lo que se conoce como “flujo de la conciencia”. Es un estado en el que estamos plenamente presentes, con los cinco sentidos puestos en lo que hacemos, pero prácticamente desconectados del exterior. No tienes que preocuparte por el resultado, sino tan solo de disfrutar y dejar salir lo que hay dentro de ti usando el arte como medio de expresión.
 
7. Ayuda a alguien. Las personas que ayudan a los demás y se involucran en actividades de voluntariado se sienten más satisfechas con sus vidas y reportan menos estrés y depresión. Esto se debe a que, en el acto de ayudar, nos ayudamos a nosotros mismos. No es necesario hacer grandes gestos, ayudar a un anciano a cruzar la carretera, contribuir en las tareas del hogar o simplemente escuchar a alguien que lo necesita, también es ayudar. Ser conscientes de que los demás te necesitan y saber que hiciste algo bueno por ellos, hará que te sientas mejor contigo mismo.
 
8. Piérdete. Con los GPS, las visitas guiadas y los viajes calculados al milímetro hay poco espacio para la improvisación. Sin embargo, de vez en cuando es conveniente perderse en una calle que no conoces, dejar que nuevos rincones te sorprendan. Intenta, al menos una vez a la semana, andar sin rumbo fijo, dejando que tu instinto te conduzca y manteniéndote atento a todo lo que descubres a tu paso. Se trata de una experiencia muy estimulante.
 
9. Mírate al espejo. Haz del espejo tu mejor aliado, no para presumir sino para conocerte mejor. Cuando te sientas triste, frustrado, estresado o enfadado, mírate al espejo y fíjate en tus expresiones faciales. Es probable que descubras a una persona completamente diferente. A medida que eres consciente de los cambios que provocan las emociones en tu rostro, puedes aprender a manejarlas mejor. Tu salud emocional y tus relaciones interpersonales serán las principales beneficiadas.
 
10. Haz un cumplido genuino. Una vez al día, plantéate regalar un cumplido auténtico. No se trata de alabar por alabar, sino de mantenerse atentos a lo que sucede a nuestro alrededor y reconocer las cosas positivas, esos detalles que apreciamos. Hacérselo saber a la persona mejorará su día y te ayudará a crear una relación de intimidad, calidez y responsabilidad mutua. No tiene que ser algo especial, sino tan solo un pequeño detalle que hayas notado y que te ha gustado.Recuerda que ser una “persona mindful” significa, simplemente, aprender a vivir en el aquí y ahora, sin juzgar y con la mente abierta.

Cómo una buena novela “masajea” las neuronas

 

 
No hay nada como un buen libro para hacer volar nuestra imaginación y activar nuestra mente. De hecho, hace algunos años los neurocientíficos apreciaron que cuando leemos palabras como “perfume” o “café” se activan las partes del cerebro vinculadas con la percepción de los aromas, como si nosotros mismos estuviésemos percibiendo esos olores.

Hasta el momento, nos habíamos centrado en monitorizar la actividad cerebral durante la lectura, queríamos saber qué pasa en nuestro cerebro mientras leemos. Sin embargo, ahora una investigación realizada en la Universidad de Emory ha ido un paso más allá y sugiere que los efectos de la lectura en el cerebro son a largo plazo.

 
Según esta investigación, leer una buena novela es como recibir un “masaje” suave pero poderoso, directamente en el cerebro, cuyos efectos no desaparecen inmediatamente después de la lectura sino que se extienden a lo largo del tiempo. De hecho, la lectura activa diferentes redes neuronales, en función de su contenido emocional y visual-espacial. 
 

Los efectos de una buena novela no desaparecen al cerrar el libro

 
En este estudio se analizaron los cambios que tienen lugar en las funciones y las estructuras cerebrales como consecuencia de la lectura de una novela. Los investigadores reclutaron a 21 estudiantes, a los cuales les dieron seguimiento durante 19 días. Durante los primeros cinco días los investigadores solo escanearon sus cerebros, para tener un punto de partida con el cual comparar.
 
Durante los siguientes nueve días los participantes leyeron una novela de 30 páginas, todas las noches. A la mañana siguiente, sus cerebros eran escaneados. Después de terminar la novela, durante los cinco días siguientes, los investigadores siguieron escaneando sus cerebros.
 
Los resultados revelaron una gran actividad en la corteza temporal izquierda, el área del cerebro vinculada con la recepción del lenguaje. También se apreció un aumento de la conectividad, sugiriendo que las personas habían “somatizado” la experiencia semántica. Es decir, el cerebro de los lectores imitaba las acciones físicas de los personajes. De hecho, los cambios neurológicos que se apreciaron respecto a las sensaciones físicas y los sistemas de movimiento sugieren que leer una novela nos puede transportar, literalmente, al cuerpo del protagonista.
 
Además, lo más interesante fue que esos cambios persistieron cinco días después de haber terminado la novela, lo cual indica que los efectos de la lectura no cesan cuando cerramos el libro.
 

La novela activa las redes neuronales por defecto

 
Otro estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Harvard, también desveló que una buena novela estimula lo que se conoce como “Red por Defecto”, una red de neuronas que se activa cuando la mente está en reposo.
 
En este caso, los participantes fueron sometidos a una Resonancia Magnética Funcional, para ver qué áreas del cerebro se activaban en relación con determinadas tareas, mientras leían partes de novelas, biografías, revistas y libros de autoayuda.
 
Así se pudo apreciar que, en dependencia del tipo de lectura, solo se activan algunas partes de esa red. Por ejemplo, la novela fue la lectura que mayor activación provocó, dentro de ella, los apartados que describen a personas y pensamientos activaron la corteza prefrontal medial, en el área frontal del cerebro. Por otra parte, los contenidos que describían un contenido más físico estimularon la actividad de los lóbulos temporales medios y la circunvolución temporal medial anterior.
 

Las funciones de las diferentes áreas del cerebro involucradas en la lectura

 
La corteza prefrontal es el área del cerebro que más se ha desarrollado a lo largo de la evolución, en comparación con otras especies animales. Por eso, es la principal responsable de las funciones cognitivas superiores, como el pensamiento abstracto, la capacidad para predecir las consecuencias de un acto en el futuro, la posibilidad de distinguir entre el bien y el mal y la capacidad para tomar decisiones.
 
Los lóbulos temporales contienen estructuras importantes para la memoria, como el hipocampo, o para la percepción y la elaboración del contenido emocional de los estímulos, como la amígdala. 
 
Durante la lectura, estas áreas del cerebro son la base neurobiológica que nos permite comprender la narrativa. Gracias a estas zonas cerebrales podemos comprender no solo las palabras sino las relaciones sociales que se establecen entre los personajes, podemos intuir los sentimientos y, por supuesto, ponernos en su lugar y ser empáticos o asumir sus formas de pensar. Es lo que se conoce como “Teoría de la Mente”.
 
De hecho, una buena novela es como una llave maestra para comprender la mente humana y desvelar los aspectos que hacen resonancia emocional en nosotros. Esto se debe a que somos capaces de atribuir un sentido a las conductas de los demás, por tanto, también a los personajes de una novela. Esta habilidad se conoce como “Teoría de la Mente” y, si no la tuviéramos, no podríamos disfrutar de una novela ya que seríamos incapaces de ponernos en el lugar de los protagonistas.
 

Una buena novela aumenta la empatía

 
Según otro estudio, esta vez realizado en la Universidad de Princeton, leer una novela durante una semana provoca un aumento considerable de la empatía, pero solo si hemos sido capaces de ponernos en la piel del personaje, comprender sus ideas y experimentar sus emociones.
 
En realidad, no se trata de un resultado inesperado ya que investigaciones anteriores habían confirmado que la literatura de ficción es un potente estímulo cerebral que nos permite experimentar otros mundos, personas y estados mentales diferentes. Nos permite vivir otras vidas.
 
Un estudio realizado en la New School for Social Research de Nueva York ha ido un paso más allá para demostrar que la empatía solo aumenta cuando leemos una ficción literaria, no las historias de entretenimiento. 
 
Estos investigadores explican que cuando leemos una novela debemos activar nuestros recursos interpretativos para deducir los sentimientos e ideas de los personajes, debemos activar la Teoría de la Mente. Las historias de entretenimiento, como las que se pueden leer en las revistas del corazón o en las clásicas novelas románticas, pintan un mundo coherente, donde los personajes son muy previsibles, por lo que son más bien una confirmación de nuestras expectativas y no promueven ese proceso de razonamiento.
 
¿Qué enseñanzas podemos extraer de todas estas investigaciones?
 
1. Que debemos dedicarle más tiempo a la lectura ya que se trata de una actividad muy beneficiosa para nuestro cerebro.
 
2. Que una buena novela no implica perder el tiempo, todo lo contrario, nos ayuda a desarrollar diferentes funciones cerebrales.

3. Que debemos tener más cuidado con las lecturas que elegimos ya que hay “lecturas vacías” que no nos aportan nada.

3 ejercicios de respiración para relajarse en 10 minutos

 

 
La respiración es uno de esos procesos que realizamos de forma completamente automática, sin prestarle atención. Sin embargo, se trata de una función que podemos controlar y que tiene un impacto enorme sobre nuestro metabolismo y psiquis. De hecho, cuando respiramos profundamente, de forma acompasada, podemos regular el ritmo cardíaco, disminuir la presión arterial y promover una sensación de calma y bienestar que disminuya la ansiedad y el estrés. 
 
Sin embargo, respirar bien no es tan fácil como parece, sobre todo porque llevamos años respirando mal. La mayoría de nosotros respiramos de forma superficial, no tomamos demasiado aire y lo expulsamos inmediatamente. La buena noticia es que podemos aprender a respirar mejor con sencillas técnicas de respiración que puedes aplicar en cualquier lugar, para reencontrar la calma cada vez que lo necesites.
 

1. Samavritti Pranayama (Respiración equitativa)

 
¿Para qué sirve? Es una técnica sencilla pero muy eficaz para calmar la mente, aumentar la concentración, oxigenar el cuerpo y fortalecer los músculos involucrados en la respiración. 
 
¿Cómo se hace? Para empezar, siéntate con la espalda erguida y cierra los ojos. Respira profundamente durante un par de minutos, sin preocuparte por la técnica. Luego, inspira contando mentalmente hasta 3, retén el aire en los pulmones contando hasta 3, expira contando siempre hasta 3 y mantén los pulmones vacíos contando hasta 3. Lo más importante es mantener el mismo tiempo para las cuatro fases, por lo que si al inicio no puedes llegar hasta tres, hazlo solo hasta dos, poco a poco podrás ir aumentando el tiempo, pero sin forzarte demasiado.
 
¿Cuándo funciona mejor? En cualquier momento y en cualquier lugar, aunque es una técnica muy eficaz antes de acostarse. De hecho, si tienes problemas para dormir, se trata de un ejercicio de relajación perfecto ya que el clásico truco de contar ovejas podría distraerte demasiado de tu objetivo.
 

2. Respiración abdominal o diafragmática

 
¿Para qué sirve? Este ejercicio de respiración se basa en el movimiento del diafragma, que al bajar hacia el vientre succiona aire a los pulmones y al subir expulsa el aire hacia estos. De hecho, se denomina respiración abdominal porque cuando el diafragma baja, empuja los órganos del abdomen y este se hincha. Esta técnica de respiración estimula la oxigenación de la sangre, masajea los músculos abdominales, ayuda al tránsito intestinal y es muy relajante. 
 
¿Cómo se hace? Acuéstate boca arriba y coloca una mano en el pecho y la otra sobre el vientre. Expulsa el aire dando pequeños suspiros, para eliminar el aire residual de los pulmones. Ahora inspira profundamente por la nariz, llevando el aire hacia el abdomen, como si quisieras empujar la mano que has colocado sobre este. Retén el aire durante unos segundos y luego expúlsalo relajando el vientre, sentirás como tu mano baja. Quédate unos segundos con los pulmones vacíos, sintiendo cómo te relajas, y cuando sientas nuevamente el impulso de inspirar, hazlo profunda y lentamente. La meta de la respiración diafragmática es hacer 10 respiraciones lentas profundas por minuto, durante 10 minutos cada día.
 
¿Cuándo funciona mejor? Este ejercicio de respiración es muy eficaz para lidiar con las situaciones estresantes ya que cuando tengas práctica, no necesitarás estar acostado, puedes hacerlo sentado o incluso de pie.
 

3. Nadi Shodhana (Respiración alterna equilibrante)

 
¿Para qué sirve? Este ejercicio de respiración es ideal para generar un estado de calma y bienestar. También equilibra ambos hemisferios del cerebro, nos libera de las tensiones cotidianas, alivia la fatiga y desbloquea la energía de los canales energéticos del cuerpo. 
 
¿Cómo se hace? Siéntate con la columna recta y los hombros relajados. Coloca la punta del dedo índice y del dedo del medio de tu mano derecha entre las cejas, el dedo anular y el meñique en la fosa nasal izquierda, y el pulgar, en la fosa nasal derecha. El anular y el meñique se usan para abrir o cerrar la fosa nasal izquierda y el pulgar para la fosa nasal derecha. Presiona el pulgar sobre la fosa nasal derecha y exhala suavemente a través de la fosa nasal izquierda. Ahora respira por la fosa nasal izquierda y luego presiona suavemente la misma con los dedos anular y meñique. Retira el pulgar derecho de la fosa nasal derecha y exhala por esta. Inhala desde la fosa nasal derecha y exhala desde la izquierda. Así habrás completado una ronda completa. Ahora continúa inhalando y exhalando alternando las fosas nasales. Lo ideal es que completes nueve rondas. 
 
¿Cuándo mejor funciona? Cuando necesitas una dosis extra de energía, por lo que no se recomienda su práctica antes de acostarte. De hecho se trata de una técnica para desbloquear la energía y aumentar el nivel de concentración y actividad. Es el equivalente a beber una taza de café.
 
Como se trata de un ejercicio de respiración más complejo, añado un pequeño vídeo donde se muestra la técnica. Aunque una vez que la domines, verás que en realidad es muy simple.

Cómo vivir una vida equilibrada: Ciclo hormonal de la mujer.

Los ciclos menstruales pueden verse alterados, la mayoría relacionados con el equilibrio hormonal. Tenemos el estrés y el hábito de fumar que puede causar problemas pues, al aumentar la necesidad de vitaminas y minerales destinados a la desintoxicación de todos los venenos que tragamos con el humo, reduce la cantidad de nutrientes disponibles para la producción de hormonas. El peso también influye: si se halla por debajo de cierto umbral, las hormonas pituitarias dejan de enviar mensajes a los ovarios y la ovulación y la menstruación se detienen.

Las alergias o la hipersensibilidad alimentaria también pueden afectar el equilibrio hormonal, de ahí la importancia de eliminar los alimentos que provocan estos problemas y, en algunos casos, seguir una dieta más abundante, capaz de resarcir las deficiencias que causan las alergias. Ante cualquier duda ya sabes que cuentas en red con nuestro servicio de El médicoen casa.

Nutrición y hormonas

Los nutrientes que te mencionamos a continuación son muy importantes para el equilibrio hormonal. Para conseguirlos tienes que seguir una dieta que los contenga en abundancia. Así tienes que asegurarte una dosis diaria de frutos secos y semillas, cereales integrales y germen de trigo, pescados, verduras y frutas procedentes de cultivo natural u orgánico.
Por otro lado, algunas mujeres, a causa del estrés, de un nivel elevado de actividad y/o de un particular mecanismo bioquímico, requieren grandes y atípicas cantidades de estos nutrientes, y pueden necesitar suplementos para mantener el equilibrio hormonal apropiado. Puede ayudarles complementar su alimentación con germen de trigo, el alga llamada “Laminaria” y aceite de Prímula Vespertina, o tomar un suplemento multimineral y vitamínico.

Las vitaminas B son esenciales para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Su deficiencia provoca ansiedad, depresión, insomnio y síndrome premenstrual. Tomar la píldora contraceptiva, beber alcohol y fumar aumentan sus necesidades diarias.
La vitamina C está relacionada con la producción de hormonas sexuales. Ayuda a las mujeres que tienen períodos muy abundantes. Se requieren mayores dosis cuando existe el hábito de fumar e infecciones. La vitamina E es vital para la fertilidad y un buen equilibrio hormonal. El magnesio alivia el síndrome premenstrual y los períodos dolorosos, ayudando a mantener el equilibrio hormonal. Se ha visto que todos los cultivos modernos han conducido a una deficiencia de magnesio en muchos alimentos, por lo que tendrías que tomar alimentos orgánicos para remediar este problema.

El yodo estimula la glándula tiroides para que produzca hormonas.

Los ácidos grasos esenciales están relacionados con la producción de las llamadas protaglandinas que regulan los efectos de las hormonas sexuales. Su deficiencia significa reglas dolorosas, ablandamiento de senos y síndrome premenstrual. Estos problemas pueden mejorar de manera notable cuando se aumenta la ingestión de dichos ácidos grasos, lo que puedes conseguir tomando aceite de Prímula Vespertina, que contiene el llamado ácido gammalinoleico (GLA)

Síndrome premenstrual

También conocido como tensión premenstrual, describe una amplia gama de síntomas que aparecen unos catorce días antes del período y que desaparecen una vez que comienza la regla. Estos síntomas, que pueden ser tanto físicos como emocionales, son muy comunes, particularmente en el grupo de edad comprendido entre los treinta y los cuarenta años, en el que un 75 por ciento de las mujeres muestra propensión a padecerlos.
Una de las causas más comunes es el desequilibrio hormonal provocado por un exceso de estrógeno en relación a la progesterona . Dicho desequilibrio está relacionado con: predisposiciones hereditarias; la edad, especialmente a partir de los 30 años; el estrés y problemas emocionales; un escaso funcionamiento de la tiroides; una “pereza” hepática, deficiencia en los ácidos grasos esenciales y vitamina B; deficiencia de magnesio, cinc y vitamina C, deficiencia de cromo y calcio; una alta ingestión de sal; estreñimiento; consumo excesivo de cafeína y alcohol; un consumo excesivo de azúcar y carbohidratos refinados y la falta de ejercicio.

Tratamiento con plantas

 

Las plantas equilibradoras de hormonas ayudan a restaurar los niveles normales de estrógeno y progesterona. El sauzgatillo actúa directamente sobre la glándula pituitaria y equilibra la producción de hormonas sexuales. Y ayuda a remediar el exceso relativo de estrógeno con respecto a la progesterona. Esta planta también puede ser de ayuda cuando existe un desequilibrio en las hormonas del tiroides.
La raíz del falso unicornio también tiene un efecto equilibrador sobre el estrógeno y la progesterona y actúa como tónico de ovarios.
El ñame silvestre y el espino negro son también equilibradores hormonales. Algunas plantas tienen propiedades similares a las del estrógeno y pueden ser útiles cuando los análisis de sangre muestran bajos niveles de esta hormona. Estas son: salvia, agripalma, lúpulo y cohosh negro.
A estas prescripciones pueden añadirse otras hierbas , en función de los síntomas que aparezcan.

  • Para la tensión, la ansiedad, la depresión: avena silvestre, betónica, verbena, manzanilla, tercianaria.
  • Para levantar el ánimo: Hierba de San Juan, jengibre, melisa, romero, canela y avena.
  • En caso de tensión extrema: Valeriana, pasionaria.
  • Para retención de líquidos, entumecimiento o ablandamiento de senos: barbas de maíz, bardana, hojas de diente de león.

Los preparados para el síndrome premenstrual deberían incluir remedios para estimular el hígado, hacer que trabaje de modo eficiente y facilitar las funciones de desintoxicación, así como hierbas para equilibrar los niveles de azúcar en sangre. Pueden utilizarse cualquiera de las siguientes: bardana, raíz de diente de león, ajenjo, romaza crespa, romero caléndula.
Si se padecen problemas digestivos o extreñimiento:romaza crespa, raíz de bardana o regaliz.
Para la náusea o el vómito puede tomarse manzanilla, melisa, canela, jengibre y menta. La regaliz es un remedio que minimiza los efectos del estrés en el cuerpo.
Pueden usarse también aceites esenciales de lavanda, romero, melisa, rosa y bergamota, bien como masaje o para añadir a un baño relajante.

Consejo: Cuídate y conócete a través del libro “Cuerpo de mujer sabiduría de mujer”(Dr. Northrup).