Las personas autodestructivas comparten estos 15 rasgos

Las personas autodestructivas comparten estos 15 rasgos
 

¿Conoces alguna persona con tendencia hacia la autodestrucción?

Desde la psicología clínica, los individuos con una personalidad autodestructiva comparten una serie de características en su conducta. Son comportamientos que van en contra de sus intereses, son contraproducentes para su bienestar y se provocan daño físico y psicológico hacia sí mismos.

¿Quién sufre este tipo de personalidad autodestructiva?

Los rasgos de la personalidad de las personas autodestructivas suelen aparecer en la etapa adulta, y pueden ser el efecto de una amplia variedad de factores contextuales, psicológicos y biológicos.

Estas personas suelen rehuir de todas las experiencias positivas y placenteras que les ofrece la vida. Esto les lleva a generar situaciones y relaciones interpersonales caóticas y en las que suele haber sufrimiento. Además, suelen ser cerrados y no aceptan la ayuda de sus allegados.

Diagnóstico (señales y síntomas de alerta)

Varios manuales de diagnóstico señalan las características principales que comparten las personas que tienden hacia conductas y hábitos autodestructivos.

Si la persona presenta por lo menos de los cinco criterios diagnósticos, podemos hablar de una persona con tendencia hacia la autodestrucción.

  • Tiende a relacionarse con personas y desarrollarse en contextos en los que es probable que se produzcan desengaños y decepciones. Incluso puede tener tendencia a sufrir maltrato por parte de otras personas, incluso pudiendo escoger relacionarse en ambientes más saludables.
  • No deja que otras personas le ayuden o le aconsejen.
  • Si logran alguna mejora importante en su vida (por ejemplo un buen empleo o cualquier otro logro positivo) reaccionan con depresión, sensación de culpa o conductas autolesivas.
  • Provoca a los demás hasta que se enfadan con él y después se siente humillado y ofendido.
  • No acepta involucrarse en actividades placenteras, o si lo hace no le gusta reconocer que se lo pasa bien (aun teniendo las habilidades sociales suficientes).
  • No consigue llevar a cabo las tareas y compromisos necesarios para lograr sus objetivos académicos o profesionales, aunque tenga la capacidad para hacerlo. Puede ayudar a otras personas a mejorar, pero son incapaces de aplicar los conocimientos y actitud necesarios a su propia vida.
  • No acepta que los demás se interesen en su bienestar.
  • Es demasiado propenso a auto-sacrificarse para ayudar a otras personas.
  • Aguanta y no se revela ante el abuso psicológico, físico o sexual que otras personas le infligen.
  • Los comportamientos descritos no solo tienen lugar cuando el individuo está deprimido o en unas circunstancias especialmente duras.

Entendiendo el comportamiento de estas personas

Es difícil comprender por qué razón las personas autodestructivas no dejan que otras personas les ayuden a salir de su situación. ¿Cómo se explica que tengan hábitos muy poco recomendables que tarde o temprano les provocarán problemas?

Por lo general, todos buscamos que nuestra vida mejore. Buscamos sentirnos cómodos y queridos, nos sentimos motivados a buscar un mayor bienestar y experiencias positivas para nuestra vida. Sin embargo, la conducta autodestructiva rompe con esta tendencia general, y esto es algo que preocupa a los profesionales de la salud mental.

La génesis: baja autoestima

Los comportamientos de autodestrucción suelen ser manifestaciones de varios conflictos emocionales y trastornos de fondo. Principalmente, la baja autoestima es la causa más citada, además del resentimiento hacia uno mismo.

La comunidad de profesionales de la salud mental suelen coincidir en señalar que este tipo de conductas autolesivas pueden ser mecanismos adaptativos ante situaciones y contextos de gran demanda cognitiva y emocional. Por ejemplo, el estrés, la ansiedad, la presión laboral y otros factores podrían ser la base necesaria (pero no suficiente) para que una persona reaccione de forma autodestructiva.

SIn embargo, otros profesionales señalan que las personas con este tipo de comportamientos podrían ser presos de su zona de confort, por culpa de su baja autoestima, estigmas de indignidad o pobre autoconfianza.

Hábitos y conductas típicos en las personas autodestructivas

La conducta autodestructiva puede adquirir distintas manifestaciones, algunas más severas, y otras menos preocupantes.

En total, podemos enumerar hasta 15 conductas y hábitos frecuentes.

1. Pensamientos negativos

Los pensamientos negativos recurrentes pueden ser el fundamento de la conducta autodestructiva. Cuando estas personas se focalizan en lo malo que podría suceder, acaban obsesionándose y es mucho más probable que estas fatalidades se materialicen en la realidad. Ejemplos de estos pensamientos son: “Estoy seguro que voy a fracasar”, “De esta no saldré bien”, etcétera.

2. Incapacidad para afrontar el problema

Esta es una manifestación pasiva, pero es una de las claves para entender a una persona autodestructiva. Las personas psicológicamente equilibradas son capaces de tomar medidas cuando están viviendo una situación negativa. En cambio, los individuos con este problema no hacen nada para evitar el dolor, con lo cual cada vez se sienten más inútiles e inmersos en una espiral de inacción.

3. Desórdenes alimentarios

Comer demasiado puede ser una conducta autodestructiva con terribles efectos a medio y largo plazo. También puede ser lo contrario: alimentarse muy poco, que también se asocia a una mala autoimagen.

4. Problemas constantes con otras personas

Suelen tener conflictos frecuentes con otras personas. Como cabe esperar, estos conflictos acaban volviéndose en su contra. Esto puede causar que sean personas rechazadas, aisladas, y que sufran humillaciones y otros problemas relacionados con la ausencia de relaciones sociales.

5. Poca confianza en sus capacidades

Estas personas se perciben como poco inteligentes y no creen en sus posibilidades de lograr cosas importantes. Esta baja percepción sobre las habilidades propias puede ser el preludio de la inactividad, y puede sepultar cualquier proyecto laboral o académico.

6. Autolesiones

Infringirse daño físico es un signo de que la persona tiene problemas importantes y es una conducta claramente autodestructiva. Es una de las más peligrosas y su expresión última e irreversible es el suicidio.

7. Auto-indulgencia: “todo me sale mal”

Otro de los rasgos característicos es la autocompasión. Les proporciona un cierto confort inconsciente porque los pensamientos autocompasivos les ayudan a quedarse inmóviles, recreándose en sus desgracias. Esto les impide tomar las riendas de su vida y salir de la espiral negativa.

8. Drogadicción

Otro rasgo clásico es el abuso de sustancias tóxicas, tales como el alcohol u otras drogas. Es una conducta que no solo afecta a la salud física y mental del afectado, sino que también resquebraja la relación con sus familiares y amigos.

9. Aislamiento (deliberado)

De forma deliberada (aunque a veces no del todo consciente), las personas autodestructivas se alejan de sus amigos y compañeros. Esto lo consiguen con una serie de conductas molestas y antisociales que irritan a sus allegados, hasta el punto de que son excluidos de los grupos sociales.

10. No expresan sus emociones

Suelen ocultar sus sentimientos. Esta tendencia a reprimir las emociones negativas e incluso las positivas puede acarrearles distintas manifestaciones de problemas mentales y emocionales, y también trastornos psicosomáticos.

11. Se niegan a ser ayudados

Son personas que no dejan ayudarse ni por familiares, ni por amigos, ni por profesionales de la salud mental.

12. Se sacrifican exageradamente

¿Has oído hablar del síndrome de Wendy? Es un conjunto de síntomas comunes entre personas que se centran demasiado en satisfacer las necesidades de otros individuos, descuidando su propio bienestar. Es un comportamiento autodestructivo porque, bajo la etiqueta de conducta altruista, son capaces de negar su propia libertad y perder el camino hacia la felicidad.

13. Gastos incontrolados

Las máquinas tragaperras, la adicción a las compras o los juegos de azar pueden suponer gastos incontrolados que nos indican que una persona no goza de equilibrio emocional o psicológico. Es una conducta de autodestrucción bastante frecuente.

14. Falta de cuidado físico y mental

Pueden estar largas temporadas abandonándose física y mentalmente: duermen poco, se alimentan negligentemente, no practican actividad física, casi no se duchan… son signos muy típicos entre las personas con tendencia a la autodestrucción. Tampoco prestan atención a ciertos problemas psicológicos que puedan estar sufriendo.

15. Celosos, posesivos…

No son capaces de cuidar convenientemente sus relaciones sentimentales. Presentan conductas de celos, posesividad, chantaje emocional, e incluso violencia. Obviamente, las parejas les acaban dejando.

Concluyendo

Las personas autodestructivas expresan distintos comportamientos que, de forma consciente o inconsciente, destruyen su salud física y emocional. Su camino hacia la felicidad y el éxito se trunca por este tipo de actitudes.

Por suerte, este tipo de cuadros psicológicos pueden ser tratados por profesionales de la salud mental, que pueden promover terapias y acciones encaminadas a mejorar su calidad de vida y solucionar este tipo de conflictos internos.

Autor:Xavier Molina/Psicólogo social

Web original: psicologiaymente

5 síntomas de la depresión que pasan desapercibidos

 
La depresión se ha convertido en una verdadera epidemia a nivel mundial. En España, se estima que el 10% de las personas sufren depresión y en Estados Unidos la padecen más de 2 millones de adolescentes. Estudios epidemiológicos han encontrado que los casos de depresión no solo han aumentado en las tres últimas décadas sino que los síntomas psicosomáticos también son más intensos.
 
Sin embargo, lo curioso es que aunque la depresión es un trastorno cada vez más común, no se ha logrado liberar del estigma que arrastra. Muchas personas siguen pensando que la depresión esconde en su base una falta de fuerza de voluntad y otros se niegan a reconocer que tienen un problema porque se sienten avergonzados. Por eso, detectar la depresión en sus primeras fases es complicado pero, a la misma vez, fundamental, ya que así se pueden atajar sus consecuencias a tiempo. 
 
Lamentablemente, los primeros síntomas de la depresión suelen pasar desapercibidos por lo que la detectamos una vez que ha extendido sus tentáculos sobre nuestra vida.
 

Los primeros síntomas de la depresión que no solemos reconocer

 
– Poco apetito
 
– Problemas en el sueño, casi siempre se trata de despertares nocturnos 
 
– Falta de concentración en las tareas cotidianas
 
– Cansancio y fatiga sin causa aparente
 
– Sensación de estar abrumados o sobresaturados, cuando las demandas no han aumentado
 
Según un estudio desarrollado en la Universidad de San Diego, el 74% de las personas que después son diagnosticadas con depresión comenzaron a presentar problemas para conciliar el sueño desde las primeras fases del trastorno, un 38% también tenían problemas de memoria, causados por la dificultad para concentrarse. El 50% de las personas reconoció además que se sentían abrumadas y fatigadas desde hacía mucho tiempo.
 
Todos estos son síntomas de la depresión son clásicos pero normalmente pasan desapercibidos ya que creemos que la depresión es solo la sensación de tristeza, la apatía y la pérdida de sentido de la vida. Sin embargo, estos son síntomas que aparecen cuando el trastorno ya está instaurado.
 

Distorsiones cognitivas: Las mentiras que nos cuenta la depresión

 
En realidad, la depresión es una gran manipuladora: es capaz de crear un escenario y una historia negativa presentándola de tal forma que nos resulta atractiva. Nos tiende una trampa mortal al hacernos creer que los eventos negativos que vivimos son un estado interno, estable y global. Nos envuelve en su tela de araña a golpe de distorsiones cognitivas.
 
Las distorsiones cognitivas más comunes de la depresión se basan en los sentimientos de indefensión, desesperanza e incapacidad para solucionar los problemas. De hecho, aunque la depresión está catalogada como un trastorno del estado de ánimo, en realidad es mucho más ya que afecta el funcionamiento de los lóbulos frontales, los cuales están vinculados al razonamiento y la conducta propositiva.
 
Estas distorsiones cognitivas nos conducen a comportamientos autodestructivos, como no buscar ayuda, dejar la medicación o la terapia, beber en exceso o incluso hacerse daño físicamente.
 
Las distorsiones cognitivas más comunes y dañinas vinculadas a la depresión son:
 
– “Si tengo depresión, es mi culpa”. En realidad, nadie quiere estar deprimido. La depresión no es un trastorno meramente psicológico sino que sienta sus raíces en la biología, nuestros antecedentes familiares e incluso en nuestros genes. La depresión no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad por lo que alimentar estas creencias solo sirve para sentirnos mal y culpabilizarnos. De esta forma, la depresión crea un círculo vicioso que la alimenta.
 
– “Nada de lo que haga marcará la diferencia. Entonces, ¿por qué debo esforzarme?” La persona deprimida comienza a ceder su control a la enfermedad, piensa que no puede hacer nada por lo que se sume en un bucle de desesperanza y reflexiones sombrías, que a menudo le conducen a acariciar la idea del suicidio. Así, los pequeños actos cotidianos se convierten en un gran esfuerzo que le llevan a tirar la toalla. 
 
– “Siempre me voy a sentir así”. La depresión puede llegar a ser un estado muy doloroso pero el hecho de que hoy nos sintamos mal no significa que ese sufrimiento será permanente. En realidad, la mayoría de las personas que sufre depresión y buscan tratamiento logran mejorar en pocos meses. Sin embargo, sumirse en la desesperanza solo sirve para alimentar el cuadro depresivo.
 
– “No encuentro una manera de salir de esto”. La depresión a menudo dificulta nuestra capacidad para resolver problemas, nos hace ver todo bajo una perspectiva gris y nos encierra en un callejón sin salida. Sin embargo, no es más que una ilusión, la persona deprimida puede tener dificultades para encontrar la salida pero puede pedir ayuda. Un psicólogo o incluso un amigo podrá ayudarle a encontrar una perspectiva más positiva.
 
web original: http://www.rinconpsicologia.com/

En la mente de la persona deprimida: 5 insights fascinantes

Cerebro con engranajes
Las personas deprimidas a menudo se sienten indefensas, sin esperanza, sin valor y creen que sus vidas están fuera de control. Sin duda, se trata de una condición compleja, que significa mucho más que simplemente “estar tristes” o sentir que la vida no tiene sentido. De hecho, se ha demostrado que algunas zonas del cerebro de estas personas están profundamente afectadas por la depresión y funcionan de manera diferente. Por eso, para ayudar a una persona deprimida, el primer paso es comprender realmente qué le sucede, entender cómo funciona su mente.
 
1. Incapacidad para establecer objetivos específicos
 
Las personas deprimidas tienen una tendencia a la sobregeneralización y a pensar de forma abstracta. Ejemplo de ellos son frases como “todo es lo mismo” o “ya nada me importa“. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Liverpool ha puesto de manifiesto que las personas deprimidas suelen plantearse objetivos de carácter más general y abstractos. Esto también significa que les resulta más difícil llevarlos a la práctica ya que sus metas no son muy precisas ni fácilmente cuantificables. De esta forma, es más probable que se vean atrapados en un círculo de ilusiones rotas y expectativas irreales.
 
2. Problemas de memoria
 
Uno de los síntomas menos conocidos de la depresión, pero también uno de los más negativos, son los problemas de memoria. Se ha podido apreciar que las personas que padecen depresión durante años, terminan desarrollando dificultades en la memoria declarativa, que es la que se encarga de recordar hechos específicos, como los nombres o los lugares. De hecho, un estudio particularmente interesante realizado en la Brigham Young University descubrió que las personas deprimidas pierden la capacidad para diferenciar las experiencias similares. Y es que la depresión desdibuja la memoria.
 
3. Dificultad para recordar los buenos tiempos
 
La mayoría de las personas no tienen dificultades para rememorar los buenos tiempos. De hecho, se trata de un recurso que podemos utilizar cuando estamos desmotivados, tristes o melancólicos. Sin embargo, esta tarea puede ser complicada para las personas deprimidas ya que suelen centrarse en las dificultades y hechos negativos, más que en los buenos momentos. Esto se debe al hecho de que los pensamientos depresivos, cuando se dejan libres, simplemente atraen otras ideas depresivas, formando un círculo vicioso de negatividad del cual es difícil salir.
 
4. Realismo depresivo
 
Un estudio particularmente interesante realizado en la Kent State University desveló un hecho sorprendente: las personas deprimidas tienen una visión más realista del mundo. De hecho, el resto de las personas sufren una especie de “optimismo adaptativo”, el cual les permite ver la vida desde un prisma más positivo. Sin embargo, las personas deprimidas no tienen ese prisma por lo que pueden evaluar su propio desempeño con mayor precisión e incluso son capaces de prever con mayor fiabilidad algunas situaciones del futuro. Sin embargo, lo que a primera vista puede parecer un don, en realidad les sume aún más en la depresión.
 
5. Más dolor físico
 
Para colmo de males, cuando una persona está deprimida, experimenta un nivel mayor de dolor físico. Así lo comprobó un experimento realizado por investigadores de la Universidad de Oxford. En el estudio se pudo apreciar que cuando se provocaba un estado de ánimo negativo, marcado por la tristeza, el cerebro de las personas reaccionaban con mayor intensidad ante el dolor y ellos mismos reconocían que encontraban estos estímulos más desagradables y más difíciles de soportar.
 
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Trastorno Delirante (psicosis paranoide): causas, síntomas y tratamiento

Trastorno Delirante (psicosis paranoide): causas, síntomas y tratamiento

El Trastorno Delirante, también conocido como Psicosis Paranoide, es un desorden psicótico. Este trastorno se manifiesta con la presencia de ideaciones y pensamientos delirantes, inconexos con la realidad, y sin la presencia de otra psicopatología de base.

Síntomas y señales del Trastorno Delirante

Pero, ¿cuáles son las señales y signos que podemos apreciar en una persona que sufre Trastorno Delirante? El diagnóstico de este trastorno debe realizarlo un profesional de la salud mental, y se guiará por varios criterios diagnósticos:

  • Las ideas delirantes deben presentarse durante más de un mes
  • El cuadro de delirios no debe ser producto del abuso de sustancias tóxicas, fármacos o de otras patologías

¿Cómo se comportan las personas con Trastorno Delirante? El cuadro de psicosis paranoide suele manifestarse en que las personas que lo padecen están totalmente convencidas de cosas que no son reales. Por ejemplo, pueden creer que son deportistas famosos o cantantes de éxito, y a partir de ahí idear que la gente los persigue y acosa por la calle, o tener paranoias pensando que hay gente que quiere dañarles de alguna manera.

Esta afectación psiquiátrica se suele englobar dentro del grupo de psicopatologías en las que se manifiesta una sola idea delirante, o bien una serie de ideas delirantes muy vinculadas entre sí y que permanecen a través del tiempo, siendo difíciles de tratar y persistiendo, en muchas ocasiones, hasta el final de la vida del individuo afectado.

¿Qué tipo de delirios sufren estas personas?

Exactamente, ¿qué pasa por la cabeza de estas personas? Las ideas delirantes pueden variar mucho de un sujeto a otro. Suelen ser pensamientos paranoides relacionados con delirios de grandeza, hipocondría o persecuciones y acoso.

En otros casos, el Trastorno Delirante puede manifestarse con pensamientos recurrentes y sin base real sobre infidelidad de la pareja sentimental, o la creencia de que otros piensan que el sujeto es homosexual, por ejemplo.

¿Quién sufre este tipo de psicopatología? Las causas

El Trastorno Delirante puede debutar en cualquier momento de la vida. En los casos en que el delirio hace referencia a deformidades de alguna parte del cuerpo, suele aparecer en el inicio de la edad adulta.

El contenido de los pensamientos delirantes y la edad de inicio de los mismos pueden guardar un vínculo bastante directo con algunas experiencias y vivencias que pueden afectar a su estabilidad psicológica. Se ha descrito que, en ocasiones, las ideas paranoides de persecución son más frecuentes en individuos que pertenecen a minorías étnicas históricamente desfavorecidas. Más allá de las conductas y actitudes vinculadas a la ideación delirante, estos pacientes no suelen tener ninguna afectación en su empatía, en sus habilidades comunicativas ni en general en ningún otro aspecto importante.

Características de la Psicosis Paranoide

Como hemos comentado, las personas que sufren Trastorno Delirante padecen ideas, pensamientos y creencias recurrentes e irreales. A pesar de esto, en ocasiones estos delirios no inciden directamente con su rutina diaria.

  • En la mayoría de casos, la vida laboral y social puede no verse influida negativamente por el cuadro psicopatológico, a menos que las ideas delirantes aparezcan en esos contextos. Sin embargo, sí es destacable que los pacientes de este trastorno suelen presentar un estado de ánimo irascible y, en algunos extremos, agresivo.
  • En cuanto a su forma de ser, acostumbran a mostrarse reservados y esquivos, y no hablan abiertamente sobre su afectación.
  • Pueden presentar ideas inconexas entre sí, pero para ellos todos sus esquemas de pensamiento parecen lógicos y fundamentados.

Tipos de ideas delirantes más frecuentes

Los profesionales de la salud mental describen hasta cuatro grandes grupos de delirios según sus características principales. Son las que describimos a continuación.

1. Delirios persecutorios

Es el tipo de delirio más común. La persona que lo sufre vive pensando en que es víctima de una conspiración, y que es espiado y seguido por la calle, constantemente.

2. Delirios de grandeza

Esta clase de delirio provoca que el afectado esté convencido de ser alguien importante, una celebridad. Por ejemplo, pueden pensar que tienen un talento excepcional o que en su pasado fueron deportistas, cantantes o pensadores de renombre.

3. Delirios somáticos

Es un grupo de delirios que afectan a la percepción sobre el propio cuerpo. Los más habituales son: la creencia de que huelen mal, pensar que una parte del cuerpo crece incontroladamente, etcétera.

4. Delirios erotomaníacos

Se trata de la creencia irreal y mantenida en el tiempo de que alguien les ama perdidamente. Es más frecuente en mujeres, y creen recibir cartas, mensajes ocultos o señales de su “enamorado”, que suele ser una persona importante para ella (un profesor, un futbolista famoso, un cantante, un actor…). Pueden incluso ponerse en contacto con el hombre en el que piensan mediante llamadas, mensajes, regalos, y con correspondencia epistolar.

5. Delirios de tipo celoso

Piensan de forma recurrente que su pareja sentimental está con otras personas. Esta creencia de que su pareja les es infiel se basa en conjeturas erróneas que tienen como base el delirio. Puede suponer un peligro ya que esta creencia, en algunos casos, motiva agresiones físicas.

Tratamientos y terapias

Hemos hablado sobre las características del Trastorno Delirante, pero: ¿es posible que estas personas se curen, o por lo menos mejoren su normalidad psicológica?

Existen una serie de tratamientos psicológicos que ayudan a controlar los síntomas, disminuyendo su impacto y recurrencia y logrando que el paciente pueda pensar y estructurar su percepción de la realidad de una forma no patológica.

El psicólogo clínico puede contribuir enormemente a la recuperación de la persona afectada por Trastorno Delirante. Mediante las sesiones terapéuticas, y de forma progresiva, el psicólogo puede guiar al paciente para que explique sus pensamientos y delirios, explore estos contenidos y emociones y, lentamente, consiga identificar los errores en sus esquemas de pensamiento.

Una de las corrientes terapéuticas más aceptadas es la Terapia Cognitivo-Conductual, que se focaliza en lograr cambios en las creencias delirantes y sus efectos psicológicos, emocionales y comportamentales. Es una buena idea animar a las personas que padecen este desorden para que acudan a un psicólogo o psiquiatra de confianza, que les podrán guiar y orientar a mejorar notablemente su calidad de vida.

Xavier Molina

Autor: Xavier Molina

Psicólogo social /web origen: psicologiaymente.com

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Máster en terapia cognitivo-conductual. Posgrado en Intervención psicosocial.

¿Qué puede decirte un limón sobre tu personalidad?

¿Eres extrovertido o introvertido? Para responder a esta pregunta la mayoría de las personas toman en cuenta si disfrutan de las fiestas, si tienen problemas para entablar conversaciones con extraños o si pueden hablar en público sin gran estrés. 
 
Sin embargo, el problema de este enfoque es que no resulta muy objetivo. Deberíamos responder honestamente, y es difícil no caer en el autoengaño para reafirmar esa imagen ideal que tenemos de nosotros mismos.
 
Un enfoque completamente diferente para responder a esta pregunta implica el uso de un limón, o más bien zumo de limón concentrado. De hecho, se trata de una prueba que tiene una larga historia en el marco de la Psicología de la Personalidad, y es muy fácil ponerla en práctica en casa. 
 
Solo necesitarás un bastoncillo de algodón, al que deberás atarle un pequeño trozo de hilo exactamente en el centro. Coloca un extremo del bastoncillo de algodón en tu lengua durante 20 segundos. A continuación, pon cinco gotas del zumo de limón concentrado en tu lengua, traga y luego pon el otro extremo del bastoncillo de algodón encima de la lengua durante otros 20 segundos. Por último, toma el bastoncillo de algodón y deja que cuelgue, sosteniéndolo por el hilo. 
 
Tendrás que fijarte si cuelga en posición más o menos horizontal, o si el extremo que usaste al final del jugo de limón cuelga más hacia abajo, en cuyo caso indica que es más pesado. Si un extremo cuelga hacia abajo será porque el zumo de limón te hizo salivar más de lo habitual, lo cual es una señal fisiológica de que eres una persona introvertida. Al contrario, si el bastoncillo de algodón se mantiene en posición bastante horizontal, sugiere que no reaccionaste mucho ante el zumo de limón y que, probablemente, eres extrovertido. ¿Por qué? ¿Cómo se explica este fenómeno?
 

Las personas introvertidas reaccionan con mayor intensidad ante los estímulos

 
En realidad, este pequeño experimento se remonta a mitad de la década de 1960, y fue llevado a cabo por uno de los pioneros de la Psicología de la Personalidad, Hans Eysenck, y su colega Sybil Eysenck.
 
En el experimento original, estos psicólogos usaron instrumentos para medir la cantidad de saliva que absorbió el algodón antes y después de que las personas se expusieran al zumo de limón. Estos investigadores querían comprobar la “teoría del despertar cortical” sobre la extroversión e introversión.
 
Según este psicólogo, estas características de personalidad tienen una base fisiológica, de forma que los introvertidos tienen una mayor excitación cortical basal, la cual hace que reaccionen con mayor intensidad ante los estímulos. En práctica, las personas introvertidas tienen una mayor activación cortical, lo cual explicaría por qué suelen ser más perseverantes y por qué prefieren alejarse de actividades sociales que generan una gran excitación.

Al contrario, las personas extrovertidas tendrían una menor activación cortical, por eso buscan continuamente situaciones y actividades que le generen excitación. Así, Eysencks descubrió que las personas introvertidas tienden a salivar más como respuesta al zumo de limón y que los extrovertidos salivan menos.

Sin embargo, hoy sabemos que aunque la introversión y extraversión tienen un componente biológico y hereditario, esa teoría de la excitación es solo una verdad a medias. Existe una amplia evidencia que indica que las personas introvertidas tienden a responder con más intensidad a los ruidos fuertes y otros estímulos sensoriales. Sin embargo, contrario a la teoría de Eysenck, no hay muchas pruebas de que los introvertidos tengan un nivel mayor de excitación basal.

 
Por tanto, aunque la prueba del limón no pueda predecir con exactitud si eres extrovertido o introvertido, te dará algunas pistas sobre tu sensibilidad física. Si te animas, lo ideal es que la repitas al menos un par de veces para obtener resultados más fiables.
 

La reacción ante el limón desvela tu nivel de empatía

 
En cualquier caso, el limón también te puede dar otras pistas sobre tu personalidad. Una investigación más reciente realizada en la Universidad de Zúrich utilizó el limón para conocer el nivel de empatía. Estos psicólogos les pidieron a los participantes que se colocaran tres pedazos de algodón en la boca para recoger la cantidad de saliva. Mientras tanto, debían ver dos vídeos de un minuto cada uno, en uno aparecía un hombre simplemente trasladando bolas de colores, en el otro aparecía un hombre cortando y comiéndose un limón.
 
Al analizar los algodones los psicólogos descubrieron que los participantes salivaban más cuando veían al hombre comiéndose el limón, lo cual es una reacción que se conoce como “resonancia autonómica”; es decir, que tenemos la tendencia a imitar automáticamente los estados fisiológicos de los demás, como cuando bostezamos al ver a alguien bostezando. De hecho, en las pruebas de resonancia magnética se ha podido apreciar que cuando vemos a una persona sufriendo, en nuestro cerebro se activan las mismas áreas relacionadas con el dolor, lo cual se debe, entre otros factores, a la activación de las neuronas espejo.
 
Sin embargo, las personas diferían en el grado de sensibilidad, lo cual se apreciaba por la cantidad de saliva. Los psicólogos apreciaron que las personas más empáticas también eran aquellas que más salivaban en la prueba.
 
Por supuesto, hacer esta prueba en casa es más complicado porque sería necesario tener las medidas de otras personas con las cuales comparar los resultados. Aún así, se trata de experimentos interesantes que nos ayudan a comprender que cuerpo y mente son una unidad indisoluble.