Las personas autodestructivas comparten estos 15 rasgos

Las personas autodestructivas comparten estos 15 rasgos
 

¿Conoces alguna persona con tendencia hacia la autodestrucción?

Desde la psicología clínica, los individuos con una personalidad autodestructiva comparten una serie de características en su conducta. Son comportamientos que van en contra de sus intereses, son contraproducentes para su bienestar y se provocan daño físico y psicológico hacia sí mismos.

¿Quién sufre este tipo de personalidad autodestructiva?

Los rasgos de la personalidad de las personas autodestructivas suelen aparecer en la etapa adulta, y pueden ser el efecto de una amplia variedad de factores contextuales, psicológicos y biológicos.

Estas personas suelen rehuir de todas las experiencias positivas y placenteras que les ofrece la vida. Esto les lleva a generar situaciones y relaciones interpersonales caóticas y en las que suele haber sufrimiento. Además, suelen ser cerrados y no aceptan la ayuda de sus allegados.

Diagnóstico (señales y síntomas de alerta)

Varios manuales de diagnóstico señalan las características principales que comparten las personas que tienden hacia conductas y hábitos autodestructivos.

Si la persona presenta por lo menos de los cinco criterios diagnósticos, podemos hablar de una persona con tendencia hacia la autodestrucción.

  • Tiende a relacionarse con personas y desarrollarse en contextos en los que es probable que se produzcan desengaños y decepciones. Incluso puede tener tendencia a sufrir maltrato por parte de otras personas, incluso pudiendo escoger relacionarse en ambientes más saludables.
  • No deja que otras personas le ayuden o le aconsejen.
  • Si logran alguna mejora importante en su vida (por ejemplo un buen empleo o cualquier otro logro positivo) reaccionan con depresión, sensación de culpa o conductas autolesivas.
  • Provoca a los demás hasta que se enfadan con él y después se siente humillado y ofendido.
  • No acepta involucrarse en actividades placenteras, o si lo hace no le gusta reconocer que se lo pasa bien (aun teniendo las habilidades sociales suficientes).
  • No consigue llevar a cabo las tareas y compromisos necesarios para lograr sus objetivos académicos o profesionales, aunque tenga la capacidad para hacerlo. Puede ayudar a otras personas a mejorar, pero son incapaces de aplicar los conocimientos y actitud necesarios a su propia vida.
  • No acepta que los demás se interesen en su bienestar.
  • Es demasiado propenso a auto-sacrificarse para ayudar a otras personas.
  • Aguanta y no se revela ante el abuso psicológico, físico o sexual que otras personas le infligen.
  • Los comportamientos descritos no solo tienen lugar cuando el individuo está deprimido o en unas circunstancias especialmente duras.

Entendiendo el comportamiento de estas personas

Es difícil comprender por qué razón las personas autodestructivas no dejan que otras personas les ayuden a salir de su situación. ¿Cómo se explica que tengan hábitos muy poco recomendables que tarde o temprano les provocarán problemas?

Por lo general, todos buscamos que nuestra vida mejore. Buscamos sentirnos cómodos y queridos, nos sentimos motivados a buscar un mayor bienestar y experiencias positivas para nuestra vida. Sin embargo, la conducta autodestructiva rompe con esta tendencia general, y esto es algo que preocupa a los profesionales de la salud mental.

La génesis: baja autoestima

Los comportamientos de autodestrucción suelen ser manifestaciones de varios conflictos emocionales y trastornos de fondo. Principalmente, la baja autoestima es la causa más citada, además del resentimiento hacia uno mismo.

La comunidad de profesionales de la salud mental suelen coincidir en señalar que este tipo de conductas autolesivas pueden ser mecanismos adaptativos ante situaciones y contextos de gran demanda cognitiva y emocional. Por ejemplo, el estrés, la ansiedad, la presión laboral y otros factores podrían ser la base necesaria (pero no suficiente) para que una persona reaccione de forma autodestructiva.

SIn embargo, otros profesionales señalan que las personas con este tipo de comportamientos podrían ser presos de su zona de confort, por culpa de su baja autoestima, estigmas de indignidad o pobre autoconfianza.

Hábitos y conductas típicos en las personas autodestructivas

La conducta autodestructiva puede adquirir distintas manifestaciones, algunas más severas, y otras menos preocupantes.

En total, podemos enumerar hasta 15 conductas y hábitos frecuentes.

1. Pensamientos negativos

Los pensamientos negativos recurrentes pueden ser el fundamento de la conducta autodestructiva. Cuando estas personas se focalizan en lo malo que podría suceder, acaban obsesionándose y es mucho más probable que estas fatalidades se materialicen en la realidad. Ejemplos de estos pensamientos son: “Estoy seguro que voy a fracasar”, “De esta no saldré bien”, etcétera.

2. Incapacidad para afrontar el problema

Esta es una manifestación pasiva, pero es una de las claves para entender a una persona autodestructiva. Las personas psicológicamente equilibradas son capaces de tomar medidas cuando están viviendo una situación negativa. En cambio, los individuos con este problema no hacen nada para evitar el dolor, con lo cual cada vez se sienten más inútiles e inmersos en una espiral de inacción.

3. Desórdenes alimentarios

Comer demasiado puede ser una conducta autodestructiva con terribles efectos a medio y largo plazo. También puede ser lo contrario: alimentarse muy poco, que también se asocia a una mala autoimagen.

4. Problemas constantes con otras personas

Suelen tener conflictos frecuentes con otras personas. Como cabe esperar, estos conflictos acaban volviéndose en su contra. Esto puede causar que sean personas rechazadas, aisladas, y que sufran humillaciones y otros problemas relacionados con la ausencia de relaciones sociales.

5. Poca confianza en sus capacidades

Estas personas se perciben como poco inteligentes y no creen en sus posibilidades de lograr cosas importantes. Esta baja percepción sobre las habilidades propias puede ser el preludio de la inactividad, y puede sepultar cualquier proyecto laboral o académico.

6. Autolesiones

Infringirse daño físico es un signo de que la persona tiene problemas importantes y es una conducta claramente autodestructiva. Es una de las más peligrosas y su expresión última e irreversible es el suicidio.

7. Auto-indulgencia: “todo me sale mal”

Otro de los rasgos característicos es la autocompasión. Les proporciona un cierto confort inconsciente porque los pensamientos autocompasivos les ayudan a quedarse inmóviles, recreándose en sus desgracias. Esto les impide tomar las riendas de su vida y salir de la espiral negativa.

8. Drogadicción

Otro rasgo clásico es el abuso de sustancias tóxicas, tales como el alcohol u otras drogas. Es una conducta que no solo afecta a la salud física y mental del afectado, sino que también resquebraja la relación con sus familiares y amigos.

9. Aislamiento (deliberado)

De forma deliberada (aunque a veces no del todo consciente), las personas autodestructivas se alejan de sus amigos y compañeros. Esto lo consiguen con una serie de conductas molestas y antisociales que irritan a sus allegados, hasta el punto de que son excluidos de los grupos sociales.

10. No expresan sus emociones

Suelen ocultar sus sentimientos. Esta tendencia a reprimir las emociones negativas e incluso las positivas puede acarrearles distintas manifestaciones de problemas mentales y emocionales, y también trastornos psicosomáticos.

11. Se niegan a ser ayudados

Son personas que no dejan ayudarse ni por familiares, ni por amigos, ni por profesionales de la salud mental.

12. Se sacrifican exageradamente

¿Has oído hablar del síndrome de Wendy? Es un conjunto de síntomas comunes entre personas que se centran demasiado en satisfacer las necesidades de otros individuos, descuidando su propio bienestar. Es un comportamiento autodestructivo porque, bajo la etiqueta de conducta altruista, son capaces de negar su propia libertad y perder el camino hacia la felicidad.

13. Gastos incontrolados

Las máquinas tragaperras, la adicción a las compras o los juegos de azar pueden suponer gastos incontrolados que nos indican que una persona no goza de equilibrio emocional o psicológico. Es una conducta de autodestrucción bastante frecuente.

14. Falta de cuidado físico y mental

Pueden estar largas temporadas abandonándose física y mentalmente: duermen poco, se alimentan negligentemente, no practican actividad física, casi no se duchan… son signos muy típicos entre las personas con tendencia a la autodestrucción. Tampoco prestan atención a ciertos problemas psicológicos que puedan estar sufriendo.

15. Celosos, posesivos…

No son capaces de cuidar convenientemente sus relaciones sentimentales. Presentan conductas de celos, posesividad, chantaje emocional, e incluso violencia. Obviamente, las parejas les acaban dejando.

Concluyendo

Las personas autodestructivas expresan distintos comportamientos que, de forma consciente o inconsciente, destruyen su salud física y emocional. Su camino hacia la felicidad y el éxito se trunca por este tipo de actitudes.

Por suerte, este tipo de cuadros psicológicos pueden ser tratados por profesionales de la salud mental, que pueden promover terapias y acciones encaminadas a mejorar su calidad de vida y solucionar este tipo de conflictos internos.

Autor:Xavier Molina/Psicólogo social

Web original: psicologiaymente

60 frases deportivas para hacer ejercicio con motivación

​60 frases deportivas para hacer ejercicio con motivación
 

La esencia de este recopilatorio de frases deportivas puede resumirse en “sin dolor no hay ganancia”. 

La motivación es uno de los ingredientes básicos a la hora de proponerse hacer ejercicio. No solo nos ayuda a mantenernos constantes cuando toca realizar el esfuerzo, sino que también nos anima a fijarnos metas ambiciosas y empezar aquellas rutinas que en un principio pueden parecer casi imposibles.

Es por eso que toda ayuda a la hora de desarrollar motivación debería ser bienvenida, y es bueno que antes de hacer deporte nos preparemos no solo calentando, sino también adoptando otra mentalidad. Recordarse a uno mismo algunas de estas frases deportivas puede ayudarnos a tener ese extra de motivación que necesitamos para dar lo mejor de nosotros mismos.

Citas célebres para todos los gustos

A continuación puedes leer una selección de frases para deportistas que ayudan a ir al gimnasio o a la pista de entreno con mejor cara. Sin embargo, recuerda que en esta misma web también puedes encontrar otros artículos recopilatorios de frases y de pensamientos útiles para otros contextos.

Las mejores frases para deportistas

Para tus sesiones de entrenamiento, nada mejor que leer unas cuantas frases sobre el deporte y la motivación para ir inspirado hacia el gimnasio. Empezamos.

1. La motivación es lo que te pone en marcha, y el hábito es lo que hace que sigas.

Una de las reflexiones de Jim Ryun acerca del proceso de incorporar un objetivo a nuestra rutina.

2. Para tener éxito, en primer lugar debemos creer que podemos

El escritos griego Nikos Kazantzakis nos dejó una reflexión que también se puede encuadrar dentro de la categoría de las mejores frases deportivas para el momento en el que nos planteamos si empezar un tipo de entrenamiento.

3. Da siempre lo mejor de ti. Lo que siembres hoy dará su fruto mañana

Una reflexión de Og Mandino, hecha para que no perdamos de vista el hecho de que las consecuencias positivas de lo que hacemos pueden ser invisibles en un principio.

4. No se es un perdedor hasta que se deja de intentarlo

Mike Ditka deja esta reflexión acerca de los relativo de los fracasos.

5. Acepta los retos para así poder sentir la euforia de la victoria

George S. Patton da un poderoso motivo para emprender rutinas que en un principio solo se nos plantean como algo que nos hará esforzarnos demasiado.

6. No mires el reloj, haz lo que este hace: seguir adelante

Una de las frases deportivas con un carácter más lírico, resulta muy fácil que vanga a la mente en los momentos adecuados.

7. La clave para iniciar algo es dejar de hablar y ponerse a realizar

Una de las frases de Walt Disney más conocidas es también una excelente reflexión para el contexto del deporte.

8. Los campeones siguen jugando hasta que lo hacen bien

Una manera muy humana de caracterizar a los campeones del deporte. Su característica es no tanto ser buenos como hacer lo adecuado para llegar a serlo. Frase de Billie Jean King.

9. Tan solo juega, diviértete, disfruta del juego

Una recomendación de Michael Jordan, muy adecuada para cualquier persona que a pesar de necesitar motivación para hacer deporte, no se propone ser deportista de élite.

10. Siempre se puede ser mejor

Una de las frases deportivas del golfista Tiger Woods, sobre un proceso de mejora constante que nunca termina.

11. No puedes ganar hasta que aprendas a perder

Una frase de la leyenda del basket Kareem Abdul-Jabbar. En ella se integra la derrota como parte del proceso de llegar a ganar.

12. Cuanto más hacemos, más podemos hacer

Una frase motivadora de William Hazlitt que sirve para recordar el potencial que tiene el desarrollo de nuestros objetivos.

13. La calidad no es un acto, sino un hábito

Si rebuscamos en la genealogía de las frases deportivas y motivadoras, encontraremos esta reflexión de Aristóteles entre sus orígenes. Aunque, por supuesto, es una reflexión que va mucho más allá del acto de motivar.

14. Cada strike me acerca más al home run

Babe Ruth hizo memorable una reflexión empapada en la simbología del deporte al que dedicó su vida.

15. Puedo, luego existo

Simone Weil le dio la vuelta a la famosa reflexión cartesiana para poner la fuerza de voluntad y el potencial en el centro de la existencia humana.

16. Actúa como si lo que hicieras marcase la diferencia. Lo hace.

Otra de las reflexiones motivadoras de William James, uno de los pioneros de la investigación en psicología, es también una de las mejores frases para deportistas.

17. No se puede ganar a la persona que nunca se rinde

Otra cita de Babe Ruth en la que se caracteriza a la persona que nunca se rinde como alguien que nunca acaba de quedar derrotado.

18. Hagas lo que hagas, hazlo intensamente

Robert Henri explica lo que podría ser una clave para rendir al máximo en el deporte y en todos los retos de la vida en general.

19. La manera más efectiva de hacerlo es hacerlo

Una frase de Amelia Earhat. Si parece algo evidente es porque lo es. Sin embargo, tenerlo en mente es muy necesario en esos momentos en el que las divagaciones y las justificaciones nos paralizan.

20. Si caíste ayer, ponte en pie hoy

Esta es una frase de H. G. Wells. Otras personas incluso llegarían a recomendar acortar el periodo que pasa entre ambas acciones.

21. Te creas tus oportunidades buscándolas

Shakti Gawain, acerca del rol activo que es recomendable mantener para encontrar espacios de oportunidad.

22. Llega a merecer tu sueño

Una frase motivadora de Octavio Paz, muy indicada para deportistas.

23. La verdadera felicidad involucra el uso de todos los talentos y habilidades personales

Una de las frases deportivas en las que se relaciona la felicidad y el potencial personal a la hora de llegar a metas. Es una cita de John W. Gardner.

24. Las pequeñas hazañas realizadas son mejores que las grandes hazañas planeadas.

Una reflexión de Peter Marshall, es también una frase para deportistas que en ocasiones se vean asaltados por la procrastinación.

25. Siempre es demasado pronto para retirarse

Norman Vince Peale expresa una idea muy simple acerca de lo que pensar cuando estamos buscando cualquier excusa para dejar inacabada una rutina.

26. El éxito es el único factor motivacional que alguien con carácter necesita

Una cita de Woody Hayes, vincula la motivación con la autoimagen.

27. Todo es práctica

Una frase de uno de los campeones del fútbol: Pelé. Tan simple como poderosa.

28. Si no se pierde, no se puede disfrutar de las victorias

Una de las frases deportivas de uno de los referentes del tenis: Rafael Nadal.

29. No hay sustituto para el trabajo duro

Una cita celebre de Thomas Edison que encaja a la perfección con el espíritu deportista.

30. Para ganar se necesita talento, repetir requiere carácter

Una reflexión de John Wooden, es también una frase para deportistas que relaciona la consecución de objetivos con la capacidad de estar dispuesto a repetir muchos intentos.

31. No importa cuán despacio vayas mientras sigas en constante movimiento

Una de las frases de Confucio que pueden ser relacionadas con el espíritu de superación necesario en el deporte.

32. Empieza donde estás, usa lo que tienes, haz lo que puedes

Una frase deportiva y motivadora de Arthur Ashe, de interpretación casi literal.

33. Toda tarea noble parece imposible en un principio

Una frase de Thomas Carlye a tener e cuenta en los primeros momentos en los que nos enfrentamos a un nuevo reto.

34. El comienzo es el momento más importante del trabajo

Una frase atribuida a Platón y que además de tener valor histórico, resulta muy motivadora.

35. Si vas paso a paso y con confianza, puedes llegar lejos

Una frase de Diego Armando Maradona, en la que se pone énfasis en la importancia de combinar el pensamiento a corto plazo para ponerse objetivos inmediatos, y el pensamiento largo plazo para pensar en metas a lo grande.

36. Siempre parece imposible hasta que se hace

Una de las frases de Nelson Mandela más recordadas, va muy bien también para tenerla en mente en momentos en los que hay que esforzarse.

37. Marcarse objetivos es el primer paso para convertir lo invisible en visible

Una frase de Tony Robbins muy adecuada a la hora de marcarse metas concretas en el contexto del deporte.

38. Ve a por ello ahora. El futuro no le es prometido a nadie

Esta frase de Wyne Dyer puede parecer no demasiado optimista, pero resulta motivadora y adecuada para convertir nuestros planes en acciones inmediatas.

39. Los récords están para ser superados

Una frase de Michael Schumacher para tomarse los retos con actitud.

40. Cuanto más difícil es la victoria, mayor es la satisfacción de ganar

Otra de las frases deportivas de Pelé; sirve para ver la parte buena de los sacrificios del presente.

41. No podemos construirnos una reputación basándonos en lo que vamos a hacer

Henry Ford señala la importancia de los hechos sobre las palabras.

42. Persigue una gran meta decisiva con fuerza y determinación

Una cita de Carl von Clausewitz. Si el objetivo es imponente, los esfuerzos para alcanzarlo también tienen que serlo.

43. Incluso si caes de cara, sigues moviéndote hacia adelante

Viktor Kiam, sobre por qué no debemos temerle a los fracasos.

44. Ponte metas altas y no pares hasta llegar a ellas

Una frase de Bo Jackson, acerca de lo apropiado de ponernos objetivos al alza.

45. No se puede poner un límite a nada. Cuanto más se sueña, más lejos se llega

Una frase para deportistas de parte de Michael Phelps, uno de los campeones de la natación.

46. Una menta es un sueño con fecha de vencimiento

Napoleon Hill deja esta reflexión para que veamos el significado del término “meta” de una manera más amplia y optimista

47. Cuando algo es lo suficientemente importante, lo haces aunque las posibilidades no estén a tu favor

Elon Musk le pone un matiz pasional a la persecución de metas relevantes para uno mismo en una de las frases deportivas en las que se apela más a los sentimientos.

48. Si le tienes miedo al fracaso no mereces tener éxito

El jugador de baloncesto Charles Barkley deja esta frase para deportistas que piensan demasiado en el peor escenario posible.

49. Paso a paso y el proceso se completa

Charles Atlas, acerca de lo bueno de fijarse objetivos a corto plazo, también a la hora de realizar ejercicio.

50. Cuando uno debe, uno puede

Una reflexión de Charlotte Whitton, también tiene una lectura sobre lo bueno de “auto-obligarse” a cumplir objetivos.

51. Cuando se tiene algo que demostrar, no hay nada mejor que un reto

El ex-quarterback Terry Bradshaw expone en esta frase deportiva su visión positiva sobre los retos.

52. La persistencia puede transformar un fracaso en un logro extraordinario

El entrenador de fútbol americano Marv Levy deja esta frase para deportistas que trata sobre lo apropiado de pensar a lo grande cuando se aspira a un objetivo difícil.

53. Lo bueno no es bueno si es lo esperado

El comentarista deportivo Vin Scully nos anima a fijar nuestras metas en un lugar alto e ir siempre un poco más allá de lo que creíamos que podíamos hacer.

54. Si lo tienes todo bajo control, no te estás moviendo lo suficientemente rápido

El piloto de coches de carreras Mario Andretti, sobre la necesidad de salir fuera de la zona de confort.

55. La edad no es una barrera, sino una limitación que le pones a tu mente

La atleta estadounidense Jackie Joyner-Kersee habla aquí sobre el modo en el que debemos relativizar la importancia de la edad a la hora de valorar nuestro potencial.

56. Nadie que haya dado lo mejor de sí mismo lo ha lamentado nunca

George Halas hizo memorable esta frase sobre lo bueno de exprimir al máximo el propio rendimiento.

57. La mentalidad es el límite

Arnold Schwarzenegger, acerca de lo amplio del potencial que cada deportista tiene reservado para sí.

58. Si entrenas lo suficiente, no solo te vas a endurecer, sino que además serás duro de derrotar

Herschel Walker, sobre la doble ganancia que conlleva entrenar duramente y perfeccionar la técnica en un deporte.

59. No dejes que lo que no puedes hacer interfiera con lo que puedes hacer

El entrenador de baloncesto John Wooden dejó una de esas frases para deportistas que sirven para destruir las excusas.

60. He aprendido que con cada derrota llega algo constructivo

Tom Landry, sobre el modo en el que hay que apreciar y reconocer la utilidad de las derrotas.

Arturo TorresArturo Torres Psicólogo / web original: psicologiaymente.com

¿Qué puede decirte un limón sobre tu personalidad?

¿Eres extrovertido o introvertido? Para responder a esta pregunta la mayoría de las personas toman en cuenta si disfrutan de las fiestas, si tienen problemas para entablar conversaciones con extraños o si pueden hablar en público sin gran estrés. 
 
Sin embargo, el problema de este enfoque es que no resulta muy objetivo. Deberíamos responder honestamente, y es difícil no caer en el autoengaño para reafirmar esa imagen ideal que tenemos de nosotros mismos.
 
Un enfoque completamente diferente para responder a esta pregunta implica el uso de un limón, o más bien zumo de limón concentrado. De hecho, se trata de una prueba que tiene una larga historia en el marco de la Psicología de la Personalidad, y es muy fácil ponerla en práctica en casa. 
 
Solo necesitarás un bastoncillo de algodón, al que deberás atarle un pequeño trozo de hilo exactamente en el centro. Coloca un extremo del bastoncillo de algodón en tu lengua durante 20 segundos. A continuación, pon cinco gotas del zumo de limón concentrado en tu lengua, traga y luego pon el otro extremo del bastoncillo de algodón encima de la lengua durante otros 20 segundos. Por último, toma el bastoncillo de algodón y deja que cuelgue, sosteniéndolo por el hilo. 
 
Tendrás que fijarte si cuelga en posición más o menos horizontal, o si el extremo que usaste al final del jugo de limón cuelga más hacia abajo, en cuyo caso indica que es más pesado. Si un extremo cuelga hacia abajo será porque el zumo de limón te hizo salivar más de lo habitual, lo cual es una señal fisiológica de que eres una persona introvertida. Al contrario, si el bastoncillo de algodón se mantiene en posición bastante horizontal, sugiere que no reaccionaste mucho ante el zumo de limón y que, probablemente, eres extrovertido. ¿Por qué? ¿Cómo se explica este fenómeno?
 

Las personas introvertidas reaccionan con mayor intensidad ante los estímulos

 
En realidad, este pequeño experimento se remonta a mitad de la década de 1960, y fue llevado a cabo por uno de los pioneros de la Psicología de la Personalidad, Hans Eysenck, y su colega Sybil Eysenck.
 
En el experimento original, estos psicólogos usaron instrumentos para medir la cantidad de saliva que absorbió el algodón antes y después de que las personas se expusieran al zumo de limón. Estos investigadores querían comprobar la “teoría del despertar cortical” sobre la extroversión e introversión.
 
Según este psicólogo, estas características de personalidad tienen una base fisiológica, de forma que los introvertidos tienen una mayor excitación cortical basal, la cual hace que reaccionen con mayor intensidad ante los estímulos. En práctica, las personas introvertidas tienen una mayor activación cortical, lo cual explicaría por qué suelen ser más perseverantes y por qué prefieren alejarse de actividades sociales que generan una gran excitación.

Al contrario, las personas extrovertidas tendrían una menor activación cortical, por eso buscan continuamente situaciones y actividades que le generen excitación. Así, Eysencks descubrió que las personas introvertidas tienden a salivar más como respuesta al zumo de limón y que los extrovertidos salivan menos.

Sin embargo, hoy sabemos que aunque la introversión y extraversión tienen un componente biológico y hereditario, esa teoría de la excitación es solo una verdad a medias. Existe una amplia evidencia que indica que las personas introvertidas tienden a responder con más intensidad a los ruidos fuertes y otros estímulos sensoriales. Sin embargo, contrario a la teoría de Eysenck, no hay muchas pruebas de que los introvertidos tengan un nivel mayor de excitación basal.

 
Por tanto, aunque la prueba del limón no pueda predecir con exactitud si eres extrovertido o introvertido, te dará algunas pistas sobre tu sensibilidad física. Si te animas, lo ideal es que la repitas al menos un par de veces para obtener resultados más fiables.
 

La reacción ante el limón desvela tu nivel de empatía

 
En cualquier caso, el limón también te puede dar otras pistas sobre tu personalidad. Una investigación más reciente realizada en la Universidad de Zúrich utilizó el limón para conocer el nivel de empatía. Estos psicólogos les pidieron a los participantes que se colocaran tres pedazos de algodón en la boca para recoger la cantidad de saliva. Mientras tanto, debían ver dos vídeos de un minuto cada uno, en uno aparecía un hombre simplemente trasladando bolas de colores, en el otro aparecía un hombre cortando y comiéndose un limón.
 
Al analizar los algodones los psicólogos descubrieron que los participantes salivaban más cuando veían al hombre comiéndose el limón, lo cual es una reacción que se conoce como “resonancia autonómica”; es decir, que tenemos la tendencia a imitar automáticamente los estados fisiológicos de los demás, como cuando bostezamos al ver a alguien bostezando. De hecho, en las pruebas de resonancia magnética se ha podido apreciar que cuando vemos a una persona sufriendo, en nuestro cerebro se activan las mismas áreas relacionadas con el dolor, lo cual se debe, entre otros factores, a la activación de las neuronas espejo.
 
Sin embargo, las personas diferían en el grado de sensibilidad, lo cual se apreciaba por la cantidad de saliva. Los psicólogos apreciaron que las personas más empáticas también eran aquellas que más salivaban en la prueba.
 
Por supuesto, hacer esta prueba en casa es más complicado porque sería necesario tener las medidas de otras personas con las cuales comparar los resultados. Aún así, se trata de experimentos interesantes que nos ayudan a comprender que cuerpo y mente son una unidad indisoluble.
 

Si no puedes cambiar la situación, cambia tu mente

Hay situaciones que podemos cambiar, hay otras que no. Y mientras antes lo asumamos, antes dejaremos de sufrir por ellas. Cuando una persona no quiere permanecer a nuestro lado, poco podemos hacer para retenerla. Si perdimos una oportunidad de trabajo, de nada vale lamentarse. Por muy proactivos, entusiastas y positivos que seamos, hay situaciones que no podemos cambiar. En esos casos solo nos resta cambiar nuestra mente.
 

Los peligros de la no aceptación

 
Hay situaciones que, si no podemos cambiar, debemos aceptar. Cuando no las aceptamos se convierten en un asunto pendiente, en un obstáculo que nos drena la energía. Sin embargo, el auténtico milagro ocurre al aceptarlas ya que en ese proceso de supuesta rendición, crecemos y logramos pasar página.

¿Qué sucede cuando no aceptamos una situación que no podemos cambiar?

 
1. Nos mantiene estancados. Si tenemos delante un muro y nos ofuscamos intentando echarlo abajo pero no lo logramos, nos frustraremos y nos quedaremos lamentándonos. De esta forma, terminaremos estancados en nuestro camino. Al contrario, si intentamos probar otras soluciones, podremos seguir avanzando, no a pesar del muro, sino precisamente gracias a este.
 
2. Nos hace infelices. Cuando no logramos cambiar la situación o los demás no cumplen con nuestras expectativas, la frustración puede crecer hasta alcanzar niveles insospechados. Al atarnos a ese problema nos impedimos ser felices, es como si fuera una enorme piedra que nos obligamos a arrastrar, aunque en realidad nos gustaría soltarla, pero no sabemos cómo hacerlo.
 
3. Nos impide ver las oportunidades. Un problema o una situación negativa, sobre todo cuando se mantienen a lo largo del tiempo, suelen generar frustración. Y en ese estado no solo somos incapaces de pasar página sino que ni siquiera nos damos cuenta de las soluciones y oportunidades que pasan por nuestro lado. No aceptar un hecho es cerrarse a las oportunidades, eligiendo permanecer en el pasado.
 

No es la situación, es cómo reaccionas

 
A menudo confundimos la realidad con nuestras reacciones. Sin embargo, es importante tener presente que no es la situación en sí la que genera frustración, sufrimiento o ansiedad, estas son tan solo nuestras respuestas ante hechos que no podemos, o no queremos, gestionar. Se trata de una diferencia sustancial ya que de esta forma podrás separar el acontecimiento de tu reacción ante este. Y darte cuenta de que estás reaccionando ante un significado, no ante un hecho. 
 
De hecho, en muchas ocasiones somos nosotros mismos quienes añadimos más leña al fuego, imaginando los peores escenarios posibles o dejando que las emociones negativas nos sobrepasen y tomen el mando. De esta forma solo conseguimos empeorar la situación, cuando el objetivo es lograr sentirnos mejor. En práctica, terminamos perdiendo la perspectiva de que lo bueno y lo malo, lo negativo y lo positivo se basa esencialmente en nuestros puntos de vista, en la forma en que elegimos reaccionar ante ciertas situaciones.
 
Muchas de las situaciones que a primera vista podemos considerar como negativas o malas, pueden ser positivas, o al menos adquirir un carácter neutro si sabemos darles la vuelta y sacarles partido.
 
Por supuesto, no se trata de relativizar todo o de sufrir en silencio. Cuando una situación no nos gusta o se convierte en un obstáculo para lograr nuestros objetivos, debemos intentar cambiarla, pero si no podemos, chocar continuamente contra un muro no servirá más que para hacernos daño. Si no podemos derrumbar esa pared, es mejor que aprendamos a sacarle provecho.
 
Para lograrlo, es importante tener claro que todo depende de la interpretación, la cual está determinada por nuestras experiencias, expectativas y las emociones que nos están embargando. Sin embargo, lo que estamos viendo no es la única realidad, sino tan solo una faceta de esta. Nuestra reacción ante la situación será la versión final. Por tanto, enfócate en buscar soluciones, no en quejarte. 
 
Recuerda que la vida no es como quieres que sea, muchas veces es caprichosa e inesperada. Seguirá poniendo problemas a tu paso, así como nuevas oportunidades. Tú eliges si quieres ser una víctima o si prefieres tomar las riendas y aprender a cada paso.
 
Después de todo, recuerda que nada es para siempre. Si algo te disgusta, intenta cambiarlo, si no puedes, no te tortures y cambia tu actitud. Aprende a abrazar la vida, con todo lo que ello conlleva.

Quiero reírme contigo hasta que seamos viejitas

La risa es uno de los mejores pegamentos sociales, aunque también es uno de los más desestimados. De hecho, la risa es un excelente predictor de la calidad de las relaciones interpersonales y puede desvelarnos inmediatamente si le caemos bien o no a una persona. Sin embargo, no es fácil encontrar a alguien que siempre nos haga reír, aunque pase el tiempo e incluso en los peores momentos. Por eso, si has encontrado a una persona así, no la dejes escapar.
 

Reímos para conectar con los demás

 
Solemos pensar que la risa está vinculada a las bromas y el sentido del humor. Pensamos que nos reímos porque algo nos resulta simpático. Sin embargo, Robert Provine, un psicólogo de la Universidad de Maryland, descubrió que la risa esconde algo más. En realidad reímos más cuando estamos rodeados de amigos.
 
De hecho, sus investigaciones han desvelado que somos 30 veces más propensos a reírnos de una broma cuando estamos en compañía de otras personas. Si estamos solos, disminuyen las probabilidades de que un chiste nos haga reír, pero si estamos con nuestros amigos, aumentan las probabilidades de que riamos de cosas que en otros contextos no nos resultarían tan simpáticas.
 
Por tanto, la risa no es una reacción, como solemos pensar, sino una forma de comunicación, cuyo objetivo es conectar con los demás y dejarles entrever que les entendemos. De hecho, se ha apreciado que la risa es altamente contagiosa. Gracias a los escáneres cerebrales se ha comprobado que nuestro cerebro responde ante la risa de otra persona activando inmediatamente los músculos faciales que necesitamos para sonreír.
 

La risa nos indica cuánto interés despertamos 

 
El humor ha evolucionado hasta convertirse en un modo para indicar nuestro interés hacia otras personas. Una teoría apunta que cuando estamos en ciertos contextos sociales, lanzamos pequeñas bromas para medir nuestro nivel de aceptación. Si le caemos bien a las personas, es probable que estas rían de manera natural, pero si no es así, forzarán la sonrisa o no sonreirán porque cuando no hay un interés real, la risa no sale de forma espontánea.
 
De hecho, cuando no conocemos a una persona, el humor no es solo una forma para romper el hielo sino también para saber cómo le caemos y cuánto interés despertamos. Lo mismo ocurre en las relaciones ya establecidas con los amigos o la pareja, el intercambio de risas es un indicador de que cada miembro se siente satisfecho en compañía del otro.
 
Así lo confirma un estudio llevado a cabo en la Universidad de Berkeley en el que se descubrió que las relaciones de pareja son más duraderas cuando los miembros son capaces de hacer reír al otro. Estos psicólogos le pidieron a uno de los miembros de la pareja que abordara un tema complicado para el otro. Así apreciaron que a pesar de que muchos discutían, cuando uno de los miembros hacía reír al otro, ambos no solo se sentían mejor inmediatamente sino que también reportaron mayores niveles de satisfacción en la relación y solían permanecer juntos durante más tiempo.
 
Por supuesto, esta “danza de la risa” normalmente no ocurre de manera consciente. Sin embargo, nuestro inconsciente utiliza el humor y la sonrisa para saber el grado de interés que despertamos en la otra persona, y también puede sentirse rechazado.
 

La risa nos permite conectar emocionalmente a un nivel más profundo

 
La risa también nos ayuda a hacer nuevos amigos. De hecho, facilita que las personas se abran. Psicólogos del University College de Londres reclutaron a 112 personas que no se conocían entre sí y las pusieron en parejas a ver un vídeo. Algunas parejas vieron una comedia, otras instrucciones para jugar al golf y otras un documental sobre la naturaleza muy relajante. 
 
Los psicólogos evaluaron cuánto se rieron los participantes durante la proyección. Después, los participantes debían escribirle un mensaje a la otra persona para que esta les conociera mejor. Curiosamente, las personas que habían reído juntas eran más propensas a compartir detalles personales. 
 
La explicación no se puede hallar simplemente en la experiencia positiva compartida, sino en la fisiología que se esconde detrás de la sonrisa. En práctica, cuando sonreímos se activa la producción de endorfinas, razón por la cual nos sentimos más relajados y cercanos a los extraños.
 
Por tanto, la risa hace que seamos más abiertos y propensos a compartir detalles personales. También derriba ese bloqueo inicial dando al traste con las barreras sociales y ayudándonos a crear lazos emocionales más profundos.
 

Atesora a quien te hace reír

 
Alguien dijo que “un buen amigo es aquel que te hace reír cuando pensabas que nunca más volverías a sonreír”. Encontrar a una persona con la que podamos reír es difícil porque no se trata simplemente del sentido del humor sino de la conexión emocional que se establece en el fondo. Por tanto, si has encontrado a alguien así, cuídale, no le pierdas porque es un verdadero tesoro.