Síndrome de Estocolmo: amigo de mi secuestrador

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 Hoy hablamos sobre el Síndrome de Estocolmo. Como comentamos en el artículo ‘Los diez peores trastornos mentales‘, el Síndrome de Estocolmo es un trastorno que afecta a algunas personas que han sido víctimas de un secuestro y pueden desarrollar algún tipo de sentimiento positivo hacia sus captores.

El término hace referencia al robo de un banco que se produjo en Estocolmo, Suecia, en Agosto de 1973. El ladrón secuestró a 4 personas (tres mujeres y un hombre) durante 131 horas. Cuando los secuestrados fueron liberados, habían establecido lazos emocionales con el secuestrador. Como simpatizaban con éste, explicaron a los reporteros que veían a la policía como los enemigos y sentían sentimientos positivos hacia el criminal.

El síndrome fue mencionado por primera vez por Nils Bejerot, un profesor de medicina que se especializó en investigación sobre adicciones y trabajó como psiquiatra para la policía sueca en el caso del robo en el banco.

Los expertos no se ponen de acuerdo

El Síndrome de Estocolmo es considerado un mecanismo de defensa, una reacción que nuestro cuerpo manifiesta ante una situación traumática que sucedió, y los expertos no están completamente de acuerdo en los factores que hacen más vulnerable a una persona a la hora de sufrir el este síndrome. Son dos las causas de este desacuerdo. Primero, que no sería ético probar las teorías sobre este síndrome mediante la experimentación. Los datos que se han obtenido hasta el momento por parte de las víctimas difieren considerablemente. La segunda causa hace referencia a qué relación tiene este síndrome con otros tipo de relaciones abusivas. Muchos investigadores piensan que el Síndrome de Estocolmo ayuda a explicar algunas conductas de los supervivientes de los campos de concentración de la II Guerra Mundial, las reacciones de los miembros de las sectas, la permisividad de las mujeres maltratadas y los abusos psíquicos o emocionales a niños.

Javier Urra, doctor en Psicología y Enfermería, explica en el diario ABC: “Lo que sorprende es que la persona secuestrada parece ponerse de parte del secuestrador y no de los rescatadores, que le darán la libertad. Posiblemente ocurre porque su captor ha estado muy próximo y no le ha matado, aunque podía haberlo hecho, le ha dado de comer y le ha hecho un lavado de cerebro. El rehén llega a un cierto pacto de no agresión, pero en el fondo, sin saberlo, lo que busca es salvar su vida”

Pese a las discrepancias que existen entre los expertos, la mayoría coinciden en tres características del Síndrome de Estocolmo:

  • Los secuestrados tienen sentimientos negativos hacia la policía y las autoridades
  • Los secuestrados tienen sentimientos positivos hacia el captor.
  • El captor desarrolla sentimientos positivos hacia los secuestrados.

¿Quién desarrolla el Síndrome de Estocolmo?

El Síndrome de Estocolmo no afecta a todos los rehenes o secuestrados. De hecho, un estudio del FBI que realizó a 4700 víctimas de secuestros concluyó que el 27% de los secuestrados desarrollaron este trastorno. Después, el FBI realizó entrevistas a empleados de vuelo de varias aerolíneas que habían sido tomados como rehenes en diferentes secuestros. Los datos revelaron que son tres los factores necesarios para desarrollar este síndrome:

  • El secuestro dura varios días o periodos más largos (semanas, meses).
  • Los secuestradores siguen en contacto con los secuestrados, es decir, no los aíslan en una habitación separada.
  • Los captores son amables con los rehenes o los secuestrados y no les hacen daño.

Monogamia e infidelidad: ¿estamos hechos para vivir en pareja?

Monogamia e infidelidad: ¿estamos hechos para vivir en pareja?
                Imagen: Sascha Kohlmann
 
 
 

Hablemos sobre uno de los temas favoritos de todo el mundo: la relación entre monogamia e infidelidad. Tradicionalmente se ha visto el adulterio como una especie de error contra natura, algo así como un conjunto de pequeñas grietas en la superficie de lo que debería ser el comportamiento humano. Así, el concepto “relación extramarital” se ha visto asociado a un fallo por parte de las personas a la hora de aplacar sus impulsos y formar una familia. En general, las infidelidades se han considerado como una excepción, algo que no representa a la esencia humana. Sin embargo, cabría preguntarse si este enfoque es realista. ¿Te has preguntado alguna vez si en nuestro cerebro existe algún mecanismo que nos oriente hacia la monogamia?

Monogamia en un pez linterna

La respuesta rápida a esta pregunta es: no, no lo hay. En términos generales, que los seres humanos no somos monógamos de la misma forma en la que lo son algunos animales es algo que está fuera de toda duda. En primer lugar, debemos distinguir entre monogamia sexual ymonogamia social. La monogamia sexual es algo que se lleva en los genes, y consiste en la imposibilidad práctica de reproducirse con más de una pareja. Este tipo de “fidelidad” es algo que nos queda muy lejos y, realmente, es dudoso que nadie pudiera tener mucho interés en experimentar esta forma de monogamia. Piensa por ejemplo en algunas especies de pez linterna: cuando se reproducen, el macho queda físicamente adherido a la hembra, mucho más grande, y esta va digiriendo a su pareja hasta llegar a absorberla completamente. ¿Dirías que eso es lo que sientes por las personas que te atraen?

Infidelidad entre monógamos sociales

La monogamia sexual, pues, es un fenómeno bastante raro en la naturaleza, ya que casi todas las especies que se reproducen sexualmente y cuidan a la cría con una pareja específica, copulan con otros a la mínima de cambio para luego seguir dedicándose a la vida en familia con la pareja de siempre. En estos casos hablamos de monogamia social, es decir, un patrón de comportamiento guiado por las circunstancias y no por la genética.

En nuestro caso, ocurre más o menos lo mismo. Lo máximo que podemos llegar a decir es que somos animales que a veces practican la monogamia social, pero no la sexual. Este es el único tipo de monogamia al que aspiramos, ya que tenemos la opción de vivir la fidelidad como pacto, algo a lo que se llega entre dos personas por decisión propia, pero no se da de manera espontánea en los miembros de nuestra especie (o al menos no de manera generalizada).

Y es que, aunque estén mal vistas en algunas culturas, las relaciones extramatrimoniales son relativamente frecuentes en nuestra especie si nos comparamos con otros animales: los gibones, los albatros, los caballitos de mar, etc. Por eso, considerarlas fruto de la excepción supondría ignorar deliberadamente una gran parte de la realidad. Además, el incumplimiento de la monogamia genética no es patrimonio exclusivo de los hombres, ya que se da frecuentemente en ambos sexos.

Si el adulterio nos escandaliza tanto puede ser, quizás, porque es una violación de las normas, no porque no tenga razón de ser. Puede discutirse si las infidelidades (entendidas como la ruptura de un trato con la pareja) son algo deseable o no, pero no puede negarse que están totalmente asentadas en la realidad: incluso hay agencias de contacto que hacen de la infidelidad un valor añadido en sus campañas de marketing.

Pero entonces… ¿cómo y por qué se originó la vida en pareja en nuestra historia evolutiva? ¿Qué sentido tiene que exista un desfase entre monogamia sexual y monogamia social? La psicología evolucionistadispone de ciertas hipótesis al respecto.

monogamia, infidelidad y psicología evolucionista

La psicología evolucionista y sus horribles, horribles propuestas

En general, cuando nos ponemos a estudiar las pautas de reproducción del ser humano nos encontramos con una gran variabilidad dependiendo de cada cultura, pero no vemos una predisposición genética fuerte que nos lleve a tener hijos sólo con una persona, tal y como hemos visto. Sin embargo, algunos psicólogos evolucionistas creen que en etapas anteriores de nuestra evolución como simios pudo existir una propensión hacia la monogamia que la selección natural nos asignó por su utilidad. ¿Cuál era la utilidad principal de tener pareja estable, según ellos? Las posibilidades de tener muchos hijos e hijas que nos sobrevivan. Un análisis bastante hosco, sí. Según este enfoque, el amor romántico, que está asociado a un sentimiento de obligación hacia la pareja, nace en realidad de una especie de egoísmo invisible a nuestros ojos. La monogamia social sería, en resumidas cuentas, un acuerdo basado en el propio interés y en la cesión de una confianza hasta cierto punto inmerecida.

Hay que tener en cuenta que en sí mismo, el adulterio no tiene por qué suponer una desventaja desde el punto de vista de la selección natural. Por ejemplo, se ha estudiado que las mujeres con hijos fruto de relaciones extramaritales podrían tener más éxito reproductivo en ciertos contextos; es decir, pueden tener más posibilidades de dejar descendencia. Así que ni siquiera nos es posible decir que la infidelidad sea poco útil desde la óptica de la selección natural. Pero hay otra cosa que tenemos que tener en cuenta si queremos estudiar el pacto de la fidelidad: las diferencias atribuibles al sexo.

Pareja joven.

Una madre sabe  que todos los esfuerzos que pueda hacer de cara a concebir y criar descendencia van a verse correspondidos por la perpetuación de sus genes. En comparación con el macho, una hembra tiene la certeza de que los sacrificios que pueda hacer para que sus crías sobrevivan no van a ser en vano. Los machos no tienen esta seguridad (en su caso existen más motivos para dudar de si el retoño que protegen es suyo o no) pero, por otro lado, no se vuelven más vulnerables durante el periodo de gestación. Precisamente por eso, según la lógica de laselección natural, un macho tiene menos valor que una hembra como pareja reproductora, porque esta última además de ser fecundada cuida de la descendencia durante un tiempo largo. Si la mitad de la población de una especie invierte mucho más tiempo y esfuerzo en la cría de la descendencia, nos dirán los psicólogos evolucionistas, los individuos que forman esa mitad de la población se convertirán en un recurso por el que la otra mitad de individuos competirá ferozmente. Además, si la supervivencia de las crías se ve comprometida por su fragilidad, puede que lo más conveniente para el macho sea estar siempre cerca para proveer recursos y ofrecer seguridad. De ahí que un estado emocional parecido al amor romántico, relativamente duradero en el tiempo y que supone la exclusividad de una pareja, pueda ser útil.

Monogamia explicada por los celos y las muertes infantiles: la cosa está muy mal

Una de las conclusiones más descarnadas sobre el origen de la monogamia social se centran en el importante papel de algo parecido a los celos. Según un estudio publicado en la revista Science, la monogamia tiende a aparecer en poblaciones de mamíferos cuando las hembras están muy distanciadas entre sí y su densidad sobre el territorio es baja, lo cual haría difícil para los machos vigilarlas a todas y evitar que intrusos las fecundaran. Así que, de ser cierto esto, el cuidado de las crías por parte de los machos sería una especia de mal necesario. Hay otro estudio, publicado en PNAS, en el que se sugiere que la monogamia podría haber surgido para evitar el infanticidio por parte de los machos. Esto podría haber sido así porque, en muchos mamíferos polígamos, es frecuente que con cada cambio de macho dominante este mate la descendencia del macho dominante anterior con tal de conseguir que las hembras vuelvan a estar receptivas sexualmente. Todo esto es horrible, ¿no? Si quieres, puedes volver a pensar en las costumbres monógamas del pez linterna. A ver si así te recuperas.

Quizás te hayas dado cuenta de que todo lo anterior es dolorosamente razonable si pensamos en el ser humano como un animal que se guía por sus impulsos. En la gran mayoría de los vertebrados las crías ya tienen la capacidad de moverse por su cuenta a las pocas horas de nacer, y algunas son completamente independientes. En comparación, nuestros bebés nacen miopes, incapaces de coordinar brazos y piernas y con dificultades hasta para mantener la cabeza despegada del suelo. Necesitan toda la atención posible, y es posible que no les baste con la ayuda de un solo organismo.

Sin embargo, muchos psicólogos y antropólogos creen que son las dinámicas culturales, y no la genética, las que explican la asignación de tareas de crianza. Por eso somos tan imprevisibles, según ellos. Hoy en día hay muchas personas que, a pesar de experimentar el amor romántico y la necesidad de estar ligado a una persona, ni siquiera se plantean tener bebés. Otras personas ni siquiera creen que exista esa forma de apego. Esto puede ser cierto debido a que los grandes cerebros originados gracias a este proceso de “emparejamiento” habrían hecho posible la aparición de un tipo de pensamiento lo suficientemente abstracto como para diversificar las formas de amor: amor por la comunidad, amor por los amigos, etc. Todos estos vínculos se caracterizan por permitir la creación de grupos de gente cercana que puede ayudar a criar a los hijos e hijas. Y es que aunque la pareja formada por los padres biológicos no siempre sea la encargada de criar a los más pequeños, casi siempre hay un círculo social protector alrededor del bebé, y puede incluso que en ciertos contextos esta modalidad de crianza sea más beneficiosa, tal y como propuso Skinner en su novela Walden Dos. En estas situaciones, el amor puede ser visto como el pegamento que mantiene unido a este círculo de personas dedicadas a la cría y que se sustituyen las unas a las otras. A fin de cuentas, los roles de “figuras protectoras”, como cualquier otro rol, son intercambiables.

Parejas y monogamia en Japón

Matizando

Uno de los problemas de la psicología evolucionista es que aporta explicaciones sobre el comportamiento del ser humano que no gustan a la mayoría de las personas y que, además, son por sí solas insuficientes. Para esta corriente de la psicología, gran parte de la conducta se explica por ser un método de adaptación al medio (es decir de asegurarse que nuestros genes pasan a la siguiente generación). Por ejemplo, se llega a ver las relaciones entre hombres y mujeres como un juego en el que se busca utilizar al sexo contrario para hacer más probable la perpetuación de los propios genes, o de los genes que más se parecen a los nuestros. Además, hay que tener en cuenta que el objeto de estudio de esta disciplina es algo con lo que no se puede experimentar: la historia evolutiva de las especies. De alguna manera, la psicología evolucionista aporta posibles explicaciones acerca de ciertos patrones de comportamiento, pero no los identifica ni los explica completamente. Los seres humanos nos caracterizamos por ser aculturados, y el aprendizaje explica gran parte de nuestros aspectos psicológicos.

Sin embargo, aunque la evolución no determina nuestra conducta, sí puede llegar a explicar ciertas tendencias muy generales, y también puede ayudar a formular hipótesis experimentales en la especie a la que pertenecemos ahora mismo: el Homo sapiens.

Es cierto que el apego o el amor que sentimos hacia personas que no son nuestros hijos podría entenderse también como parte de una estrategia evolutiva para asegurar la transmisión de nuestros genes. Sin embargo, también podría entenderse como un fenómeno que escapa a las explicaciones fundamentadas en la biología. A pesar de ello, si queremos descender de esa concepción tan idealista del amor para sumergirnos en la ciénaga de las crudas explicaciones científicas, debernos admitir que no hay nada en la naturaleza ni en nuestra genética que parezca ir en contra de las infidelidades ocasionales. Es posible, incluso, que la evolución natural vea estos escarceos con buenos ojos.

El paracetamol no solamente afecta al dolor

 

 

El paracetamol reduce las emociones negativas y positivas, según un estudio
                                                                                                                                 Imagen: Paracetamol.
 

El paracetamol (acetaminofeno) es un fármaco muy usado por sus con propiedades contra el dolor y la fiebre. Igual que ocurre con otros medicamentos, su consumo puede tener efectos secundarios no deseados. Hasta el momento se sabía, por ejemplo, que tomarlo en dosis elevadas afectaba de manera negativa al hígado. Una investigación reciente de la Universidad de Ohio parece indicar que el principio activo del paracetamol, que también se encuentra en otros medicamentos, disminuye la capacidad de sentir las emociones positivas y negativas.

El estudio de la relación entre el paracetamol y las emociones no es algo nuevo, una investigación anteriorencontró que los sujetos que tomaron paracetamol durante tres semanas, sentían menos dolor emocionalque las personas que tomaron un placebo. Pero el nuevo estudio, publicado en Psychological Science, parece demostrar que este fármaco también afecta a las emociones positivas, no solamente a las negativas.

El estudio y sus resultados

La investigación, encabezada por Geoffrey R. O. Durso, Andrew Luttrell y Baldwin M., se llevó a cabo en la Universidad de Ohio. Se formaron dos grupos de 41 sujetos cada uno. El primer grupo recibió una dosis de 1000 mg de acetaminofeno y al segundo grupo recibió un placebo (un supuesto fármaco). Una hora después (tiempo necesario para que el paracetamol haga su efecto) se les mostró una serie de imágenes para elicitar emociones negativas o positivas. Estas imágenes habían sido seleccionadas para provocar fuertes reacciones emocionales. Los sujetos debían evaluar de +5 (más positiva) a -5 (más negativa) su percepción positiva o negativa de la imagen. Tras mirar las imágenes y evaluarlas una primera vez, se les volvió a presentar la secuencia de imágenes de nuevo para una segunda evaluación.

Los resultados revelaron que el grupo que había consumido paracetamol sintió reacciones emocionales menos intensas a las imágenes, es decir, las imágenes negativas fueron evaluadas como menos negativas, y las imágenes positivas fueron evaluadas como menos positivas.

Para descartar que la percepción de otras cualidades de la imagen (como la intensidad del color, etc…) no había afectado a la evaluación emocional, un segundo estudio se llevó a cabo. Los resultados mostraron que el paracetamol no alteró la percepción visual de la imagen.

Hay que mencionar, que la diferencia en las puntuaciones de ambos grupos no fue muy abultada. La media de las puntuaciones del grupo placebo fue de 6.76, mientras que las del grupo que había tomado paracetamol fue de 5.85.

Otros estudios en relación al dolor y las emociones

Ya comentamos en el artículo “El miembro fantasma: Terapia de la caja espejo” que los estudios de Ronald Melzack, un investigador y profesor de psicología en la Universidad McGill en Canada, dieron lugar a la Teoría de la Neuromatriz. Esta teoría atribuye la difusión del dolor y la transmisión de este por el organismo a un complejo sistema. En el sistema intervienen diversas áreas (del sistema nervioso central y periférico, sistema nervioso autónomo y sistema endocrino) influenciadas directamente por varios factores psicológicos, emocionales, genéticos y sociales.

Otro estudio, llevado a cabo por Naomi Eisenberger, investigadora de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), parece indicar que el dolor físico y el dolor social son procesados en las mismas regiones cerebrales. Estas regiones cerebrales se activan de forma similar ante el dolor físico o ante un rechazo social, como puede ser una ruptura de pareja. Además, las personas “que son más sensibles al dolor físico también suelen ser más sensibles al dolor social” concluye la autora de la investigación.

Si es cierto que el paracetamol afecta a las emociones, ¿también tendrán un efecto sobre las emociones otros analgésicos como la Aspirina o el Ibuprofeno? Seguro que habrá futuras investigaciones en esta linea.

Ligar por WhatsApp: 10 trucos para sacarle partido

 

Ligar por WhatsApp: 10 claves para chatear de forma efectiva
                                            Imagen: Ligar por WhatsApp: aquí 10 claves. [https://www.flickr.com/photos/alvy/]
 
 

El WhatsApp y las redes sociales de ligoteo se han convertido en una herramienta indispensable para cualquier tipo de relación humana. Saber cómo usar el WhatsApp nos ayudará a tener más éxito en nuestras relaciones amorosas.

Podemos ser los reyes del ligoteo cara a cara pero y conseguir mil números de teléfono en una noche, pero si no aprendemos a gestionar nuestro tiempo y nuestro carisma por WhatsApp, no habrá servido de nada.

A continuación, te contamos diez cosas que tienes que tener en cuenta para tener una comunicación eficaz y que tus relaciones no se queden perdidas en tu agenda telefónica. ¡Ligar por Whatsapp es posible, si sabes cómo!

1. ¿Cuál es tu objetivo?

No tenemos que perder de vista que, si hemos estamos manteniendo una conversación por WhatsApp es porque queremos quedar con esa persona cara a a cara. Todo lo que hagamos directa e indirectamente tiene que estar destinado a quedar con esa persona y preparar la interacción para el mundo real. Comportémonos de forma coherente y avancemos hacia nuestro objetivo siendo conscientes que las relaciones humanas no siempre son lineales y siempre son bidireccionales: la persona que está detrás de la pantalla es una persona real; actuemos en consecuencia.

2. Ten un motivo

Tener un porqué es fundamental y tiene que existir incluso antes de que tengamos su número de teléfono. Tener muy claro por qué nos interesa la persona que tenemos delante nos ayudará a poder iniciar una conversación y a que nuestro interlocutor no nos perciba como el típico ligón que habla con cualquiera. Recordar la conversación que tuvimos será vital para demostrarle a esa chica que nos importa y que tenemos un interés real en ella.

3. Capta su atención

Una vez tengamos claro nuestro objetivo y los motivos que hacen que queramos conocerla, es necesariogenerar interés y crear expectativas reales y adecuadas. No caigamos en las frases manidas y tópicas. Ligar por WhatsApp no va de eso. Es posible que esté hablando con otros chicos, seamos el que realmente vale la pena porque sabe expresarse y tiene unos gustos y aficiones atractivos. Aprendamos a saber nuestros puntos fuertes para exponerlos de forma adecuada.

4. Usa de forma eficaz la ley de la escasez

Valoramos más las cosas escasas que las abundantes. Fíjate, si no, en los botes de perfumes caros; siempre van en bote pequeño, mientras que los perfumes baratos acostumbran a ir en bote grande de dos litros. Seamos ese bote de perfume pequeño y caro. Eso se traduce en que no regalemos nuestro tiempo ni nuestra atención a cualquier precio. Estar siempre dispuestos a charlar con ella y ser personas demasiado accesibles hará que seamos percibidos como uno más entre los cientos de chicos que les van detrás. Ocupemos nuestro tiempo en cosas productivas y dediquemos un tiempo limitado a estar pendientes del WhatsApp. No todo en esta vida se reduce a ligar por WhatsApp… Como ya hemos apuntado, nuestro objetivo es quedar con ellas cara a cara. Centrémonos en crear expectativas. Eso no quiere decir que no podamos tener largas charlas, es importante generar complicidad, pero seamos conscientes de que la charla tiene que ser beneficiosa para nosotros: nuestro tiempo es oro.

Rubias en whatsapp

5. Asertividad

Nuestra comunicación tiene que ser eficaz. Aprender a decir las cosas nos será útil para hacerle entender a la otra persona que no queremos convertirnos en su amigo ni queremos ser sus “cybernovios”. Somos personas que sabemoslo que queremos y no tenemos miedo a pedirlo adecuadamente. Aprender algunostrucos de comunicación asertiva nos ayudará a que sepamos comunicar nuestros deseos y a ser correspondidos.

6. Conócela

Si nuestro objetivo es quedar en persona, nuestro camino para llegar a esta meta es el interés real por conocer a la chica que se esconde detrás de la pantalla. Disfrutemos descubriendo aspectos de su vida, intereses, gustos y aficiones. Toda esa información será un manantial inagotable de conversaciones y motivos para poder quedar con esa persona. No caigamos en la superficialidad ni en banalidades que no nos permitan acceder a sus sentimientos ni a los nuestros.

7. Personalidad Online

Es importante hacer un alto en el camino para remarcar que nuestra personalidad 2.0. tiene que ser igual que nuestra personalidad 1.0. Aprovechemos para maximizarnos y mostrar lo mejor de nosotros sin la necesidad de mentir ni esconder nuestros defectos. Seamos nosotros mismos y hagamos que la herramienta juegue a nuestro favor. Ligar por WhatsApp no ha de suponer crearnos una personalidad ficticia, sino potenciar cómo somos, qué hacemos y qué queremos.

8. Conversación

Adecuemos nuestro mensaje al contexto y aprendamos a escribir eficaz y correctamente. Busquemos recursos para diferenciar nuestra comunicación de la de los demás potenciando nuestra personalidad. Para ligar por WhatsApp sólo contamos con recursos escritos y emoticonos, además de fotos y vídeos. Usemos esos recursos de forma original para poder transmitir nuestra personalidad 2.0. de forma asertiva. Una forma adecuada de hacerlo es contar nuestro día día desde una perspectiva emocionalhablando de nuestros sentimientos acerca de lo que nos ha pasado hoy. Los emoticonos nos ayudarán a ilustrar el mensaje de forma eficaz aunque no abusemos de ellos porque podemos quedar como niños pequeños que no se toman en serio a sí mismos. Encontremos juegos y formas de hablar únicas que hagan que nuestra conversación sea diferente a todas. Aprovechemos la conversación para poder quedar en persona.

9. Cualificación

Si en el punto anterior hemos apuntado la importancia de una comunicación adecuada y asertiva, en este punto tenemos que aprender a valorar la suya. Hacer entender que nos gusta su personalidad y lo que nos dice y el por qué hará que la otra persona se sienta valorada por nosotros y en consecuencia la haremos sentir especial. Respetemos sus sentimientos igual que nos gusta que respeten los nuestros. Es importante generar una intimidad adecuada a nuestro mensaje; evitemos ser cursis y valoremos sus cualidades reales. Una forma de poder quedar es alegar a que las herramientas de WhatsApp son limitadas y que estaría bien poder compartir eso tan interesante que nos cuenta cara a cara.

10. Comparte

Whatsapp permite mandar fotos, vídeos, ubicación y mensajes de voz. Estas herramientas son muy útiles para ilustrar nuestra personalidad. Una imagen vale más que mil palabras. Añadamos a nuestro texto un poco de nuestra intimidad gracias a estas opciones que nos perimte la aplicación. Además de poder compartir enlaces de Internet con los que podemos compartir canciones, webs y demás intereses que tengamos. Ligar por WhatsApp te da la opción de ser polifacético y divertido: ¡aprovéchalo! Y, ya que estamos, que no se nos olvide y hagámonos un favor; a no ser que lo veamos muy claro y que se tercie, ni pidamos ni mandemos fotos guarrindongas: la guinda, al pastel, se le pone al final.

Concluyendo…

En resumen, el mundo 2.0. no se diferencia mucho del 1.0. Saber usar las herramientas que nos ofrece WhatsApp y saber comunicarnos adecuadamente de forma escrita hará que captemos su atención y podamos conocer a la persona que conocimos en aquella discoteca, de forma correcta y adecuada. Ligar por whatsapp no es ninguna quimera, pero hay que tener en cuenta ciertos elementos importantes. No abusemos de la aplicación y aprovechemos el tiempo, fuera y dentro de la red, para generar expectativas y poder tener una cita.

Sapiosexual: ¿qué es lo que hace que nos fijemos en una persona y no en otra?

 sapiosexual-gafasHace varias décadas que los científicos comenzaron a buscar las respuestas al enamoramiento y a la atracción, algo que afecta a la vida de todos nosotros. En nuestro artículo ‘La química del amor: una droga muy potente‘ revisamos lo que se conoce hasta el momento de este fenómeno, haciendo un repaso a los factores biológicos y hormonales que actúan en nuestro cerebro. Después de conocer la importancia de los neuroquímicos como la dopamina, la noradrenalina o la serotonina, uno se pregunta: “¿qué es lo que hace que nos fijemos en una persona y no en otra?”. La respuesta a esta cuestión es difícil. Como explica la antropóloga Helen Fisher, “nadie sabe la respuesta con exactitud. Sabemos que interviene un componente cultural muy importante. El momento también es crucial: hay que estar dispuesto a enamorarse. La gente tiende a enamorarse de alguien que tiene alrededor, próxima; nos enamoramos de personas que resultan misteriosas, que no se conocen bien”. Nos atraen, pues, las personas complejas, con un repertorio muy variable de conductas. En definitiva, uno de los criterios que buscamos en una potencial pareja es que pueda adaptarse a muchos contextos: esto es, que sean inteligentes. Es aquí donde entran en juego los conceptos de sapiosexualidad y de persona sapiosexual.

¿Qué es un Sapiosexual?

 

bajaautoestima5Lo cierto es que la gente se atrae, se repele o se ignora por razones que no siempre se acierta a definir. Para la psicóloga clínica Mila Cahue, “existe un fuerte componente mental. No existen reglas fijas que indiquen por qué deseamos a alguien. Entran en juego desde el factor genético hasta el aprendizaje sentimental”.

Por lo tanto, podemos decir que son muchas las causas que definen nuestros gustos a la hora de sentirnos atraídos por alguien. El elemento cultural, el modelo educativo o nuestras propias experiencias, entre otros factores, van a crear nuestro mapa mental que será determinante para desencadenar la cascada química de la atracción o el enamoramiento. Por ejemplo, habrá individuos que se fijarán en el atractivo físico, el dinero, o en la diversión que pueda proporcionarle la otra persona. Pero lejos de un cuerpo perfecto, una posición económica envidiable, o una vida social muy deseable, hay gente que se siente atraída por el “coco”, es decir, la inteligencia. Quien siente atracción por esa cualidad en el sexo opuesto, es un “sapiosexual”.

Los que admiten sentirse atraídos por “el interior”, y más concretamente, por la capacidad intelectual, suelen iniciar sus preliminares con conversaciones interesantes (sobre política, filosofía, etc.) y se excitan debido al “insight” de otra persona. El sapiosexual se siente estimulado o desafiado por la manera de pensar del otro. Básicamente, encuentra el intelecto de su pareja sexual como su rasgo más atrayente.

Más mujeres que hombres

masturban-masAunque el término sapiosexual se aplica tanto a hombres como a mujeres, parece ser que predomina más en el sexo femenino. Según la sexóloga Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), “aparentemente nosotras, cuando nos preguntan cuáles son los valores que buscamos en la atracción, aparte del físico, valoramos mucho la inteligencia. Esto no quiere decir que los hombres la valoren menos, pero responden antes con otras variables que para ellos son prioritarias”. Además, Larrazábal piensa que el hecho de decantarse por un hombre inteligente no es debido a una buena conversación, sino que “una mujer presupone que un hombre inteligente va a tener más recursos económicos, o puede tener mejor carrera profesional”. Sin embargo, los sapiosexuales son un grupo escasísimamente estudiado y muy poco conocido en general, menos incluso que los asexuales.

Sapiosexuales, tecnosexuales, metrosexuales…

tipos-de-seductorPor otro lado, también podemos hablar del sapiosexual como aquella persona que se considera que su atractivo está en su inteligencia, así como también hablamos de los tecnosexuales o metrosexuales, quienes muestran su atractivo a través de los gadgets tecnológicos o el cuidado exagerado del cuerpo, respectivamente. En definitiva, la sapiosexualidad es una pieza más del repertorio de criterios que utilizamos a la hora de elegir con quién nos gustaría estar. A fin de cuentas, si hemos de pasar tiempo con una persona, más vale que esta nos ofrezca, por lo menos, una buena conversación.